Vertigo escribió:no lo veía nunca, desde que se pudo ver por televisión cine en versión original y sin anuncios.
Por curiosidad, ¿te refieres a las contadas ocasiones en que el CineClub de TVE2 se asoma a la parrilla televisiva, o algún canal de pago (cual)?
Vertigo escribió:¿Alguien ha visto alguna vez en la mesa de Garcia Garci a Román Gubern, Belvedere Figueras, Molina Foix, Terencio Gato o el ya citado empecinado? Yo no. Pues eso. Los contertulios de Garci eran buenos para comentar la garciedad del universo cinematográfico y han creado escuela.
Muy cierto y bueno es que se recalque. En el fondo, sólo invitaba a sus amigos, y esa endogamia se filtraba hasta en la visión del cine clásico: el que gustó a los señoritos madrileños en los años 50.
Vertigo escribió:Basta con leerse el predominio que tiene aquí en el llamado cine clásico ciertos directores americanos, que hoy son más rancios que las galletas que tomaba el pirata Barbarroja.
Estupenda frase, la cito por el puro placer que me provoca leerla. :-)
Vertigo escribió:Balbín intentó con LA CLAVE hacer un programa inspirado en LES DOSSIERS DE L'ECRAN. Los invitados era de lo más variado, pero la película sólo servía de excusa para hablar luego de los temas principalmente políticos.
Es el signo de los tiempos: antes, había programas de debate político donde se mostraban al público una pluralidad de puntos de vista y donde el cine era sólo la guinda del pastel. Ahora, se suprime todo debate plural, nos quedamos con la guinda sola, y el debate es exclusivamente "técnico" sobre el hacer cinematográfico. En el fondo, esto es una representación más del deslizamiento progresivo hacia la tecnocracia, que se limita a gestionar/optimizar/engrasar una realidad pre-existente e intocable, huyendo del discurso político, que aspira a modificar la realidad dada, a construir alternativas.
Vertigo escribió:Por eso, es una pena que habiendo tantos canales televisivos, tanta digitalidad de pago y de pega, no surjan programas que ayuden al espectador a descubrir la complejidad del universo cinematográfico, que al menos el siglo pasado fue definido como la séptima de las artes.
Una empresa privada no puede permitirse el lujo de promocionar el arte y el buen gusto, puesto que se debe a sus clientes. Además, su afán de lucro le lleva inevitablemente a maximizar su nicho de mercado, a aumentar su bolsa de clientes, y por tanto inevitablemente a rebajar el listón. ¿Cómo puede un ejecutivo, cuyo "plus" por objetivos quizá represente la mitad de su sueldo anual, poner éste en riesgo con decisiones comercialmente arriesgadas o inviables? Eso no puede ser, sería antieconómico para la empresa y un suicidio profesional para el ejecutivo. Sólo un canal gestionado como servicio público y no como negocio privado puede ser auténtico mecenas y divulgador del arte.
Vertigo escribió:Así que a ver si alguien se anima y presenta un proyecto similar a cualquiera de las tropecientas televisiones del país. Dicen los directores de las cadenas que buscan nuevas ideas. Pues es hora de presentar nuevos proyectos.
Están buscando ideas, sí, pero ideas que atraigan a los anunciantes y a los patrocinadores, los cuales a su vez sólo se ven atraídos por espectaculares índices de audiencia. E incluso los canales de pago dependen de sus "patrocinadores" o "socios comerciales" (product placement, sinergias de empresa, etc.).