Rescate / Expolio a España
Re: Rescate / Expolio a España
No lo suficiente como para profesionalizarte.Eso lo has dicho tu. Porque te repugna. No estaba poniendo en tela de juicio lo que hacias.
Re: Rescate / Expolio a España
dardo no es tanto el meter la mano en la caja como el hecho de que vamos a estar pagando siempre a los mismos. Cuando vuelvan las elecciones (o a lo mejor las avanzan) a quien votaremos esta vez? A los del PSOE claro esta porque ahora estamos enfadados con los del PP, y tras sus 4 añitos volveran de nuevo, porque asi estamos desde hace 30 años.
Me parece bien que la gente se queje de ellos porque les pagamos para que hagan un trabajo y si no estamos conformes nos quejamos. Pero es que es de gilipollas volverlos a traer cada 4 años tiooo
Me parece bien que la gente se queje de ellos porque les pagamos para que hagan un trabajo y si no estamos conformes nos quejamos. Pero es que es de gilipollas volverlos a traer cada 4 años tiooo
- Dardo
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Re: Rescate / Expolio a España
Estoy de acuerdo, de hecho a día de hoy la única vía de queja en la urna es el voto en blanco. Tengo claro que PP y PSOE no se llevan un voto mío, y lo que queda a día de hoy es UPyD e IU que los veo que no tienen escándalos simplemente porque no han gobernado me imagino, aunque IU en andalucía ha tenido sus pelotazos también asi que menudo panorama.thelion escribió:dardo no es tanto el meter la mano en la caja como el hecho de que vamos a estar pagando siempre a los mismos. Cuando vuelvan las elecciones (o a lo mejor las avanzan) a quien votaremos esta vez? A los del PSOE claro esta porque ahora estamos enfadados con los del PP, y tras sus 4 añitos volveran de nuevo, porque asi estamos desde hace 30 años.
Me parece bien que la gente se queje de ellos porque les pagamos para que hagan un trabajo y si no estamos conformes nos quejamos. Pero es que es de gilipollas volverlos a traer cada 4 años tiooo
Re: Rescate / Expolio a España
Y digo yo que a lo mejor es una tonteria, pero votar en blanco es seguir con lo mismo...
Decia...Que pasaria si nadie en todo el pais fuera a votar?
Decia...Que pasaria si nadie en todo el pais fuera a votar?
Re: Rescate / Expolio a España
thelion, no te pongas cabezón, por favor, ni descontextualices para divertimento conversacional.
Que desde dentro no se consigue cambiar nada.
Y que la política no es, ni debe ser, exclusiva de los mercenarios de dentro. Jo.
El voto en blanco en blanco computa, Dardo. Beneficia a quien más saque.
Que desde dentro no se consigue cambiar nada.
Y que la política no es, ni debe ser, exclusiva de los mercenarios de dentro. Jo.
El voto en blanco en blanco computa, Dardo. Beneficia a quien más saque.
Última edición por Diluvio el Mié 18 Jul, 2012 14:43, editado 1 vez en total.
Re: Rescate / Expolio a España
Ya lo dejo don't worry no queria disturbar la paz, ni quiero que os pongais paternalistas y condescendientes conmigo.
Y finalmente hemos llegado el punto que yo queria indicar. Si desde dentro no se consigue nada, si desde fuera es evidente que tampoco, si las cartas estan echadas y solo se trata de jugar lo mejor que puedas con la mano que te ha tocado. Entonces para que preocuparse y perder el tiempo? Para que participar de la politica sea desde donde sea o como sea, si finalmente esto es lo que hay?
No necesitais responderme, me voy por donde vine.
Y finalmente hemos llegado el punto que yo queria indicar. Si desde dentro no se consigue nada, si desde fuera es evidente que tampoco, si las cartas estan echadas y solo se trata de jugar lo mejor que puedas con la mano que te ha tocado. Entonces para que preocuparse y perder el tiempo? Para que participar de la politica sea desde donde sea o como sea, si finalmente esto es lo que hay?
No necesitais responderme, me voy por donde vine.
Re: Rescate / Expolio a España
Bueno... será evidente que la ciudadanía no puede conseguir nada desde fuera para ti. Para mí no. Y para la historia tampoco.
Re: Rescate / Expolio a España
Por lo que a mi respecta puedes seguir agitando el cotarro, thelion. A mí me gusta que me contradigan. Aprendo. Y me gusta hablar contigo.
Mientras nos escuchemos y nos respetemos no veo que la paz sufra ningún menoscabo.
Si retiras lo del paternalismo y la condescendencia, yo no coquetearé con sospechas de actitudes pasivo-agresivas
Mientras nos escuchemos y nos respetemos no veo que la paz sufra ningún menoscabo.
Si retiras lo del paternalismo y la condescendencia, yo no coquetearé con sospechas de actitudes pasivo-agresivas
Re: Rescate / Expolio a España
Tienes razon en coquetear con esas ideas. Normalmente acostumbro a ser un pelin vehemente y agresivo, pero al no ser esta mi casa he intentado ser lo mas pasivo posible de resultas tus coqueteos. Y supongo que no estara bien pero si lo reconozco, me molesta este idealismo un pelin naiff o de venda en los ojos. Me molesta que me esten llenando el facebook de comentarios como muerte a los politicos y bla bla bla de personas no participan de ese mundo politico como tu estas haciendo (y no soy nadie para juzgar porque no os conozco pero en este mismo hilo no creo que haya mucha gente como tu).
Y dices que la historia no esta de acuerdo conmigo sobre lo que puede conseguir la ciudadania...Pero los grandes cambios en la humanidad siempre han sido a puñetazos, con la ley del mas fuerte o bestia y muy pocas veces por la via de la accion pacifica o del intelecto. Y en todo caso cuando esto ha sucedido, cuando la masa se ha echado a la calle, es cuando ya no tenia nada que perder. Y nuestros dias aun hay demasiado que perder como para que la gente de un paso adelante.
Se que puede resultar ofensivo el estar luchando por algo que continuamente intentan desprestigiar o lanzar a un lodazal pero no todos tenemos la misma vision de las cosas, a mi tambien me parece bonito tener algo en lo que creer pero...Y no es intentar minimizar vuestros actos o pensamientos simplemente no logro involucrarme en ellos...
By the way no retiro lo que he dicho y tu puedes seguir con el coqueteo, pero podemos seguir charlando...
Y dices que la historia no esta de acuerdo conmigo sobre lo que puede conseguir la ciudadania...Pero los grandes cambios en la humanidad siempre han sido a puñetazos, con la ley del mas fuerte o bestia y muy pocas veces por la via de la accion pacifica o del intelecto. Y en todo caso cuando esto ha sucedido, cuando la masa se ha echado a la calle, es cuando ya no tenia nada que perder. Y nuestros dias aun hay demasiado que perder como para que la gente de un paso adelante.
Se que puede resultar ofensivo el estar luchando por algo que continuamente intentan desprestigiar o lanzar a un lodazal pero no todos tenemos la misma vision de las cosas, a mi tambien me parece bonito tener algo en lo que creer pero...Y no es intentar minimizar vuestros actos o pensamientos simplemente no logro involucrarme en ellos...
By the way no retiro lo que he dicho y tu puedes seguir con el coqueteo, pero podemos seguir charlando...
Re: Rescate / Expolio a España
Estupendo, thelion.
Este hilo es para el expolio. Nos vemos en el hilo de la calle y los políticos, si procede o en caso de emergencia, porque no me gusta mucho andar por el off topic y en absoluto utilizar este sitio para fines propios. De lo que leas allí, la calle evoluciona.
Besos.
Este hilo es para el expolio. Nos vemos en el hilo de la calle y los políticos, si procede o en caso de emergencia, porque no me gusta mucho andar por el off topic y en absoluto utilizar este sitio para fines propios. De lo que leas allí, la calle evoluciona.
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- UnUsuario1
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Re: Rescate / Expolio a España
Si nadie en todo el país fuera a votar, yo montaría un partido y votaría junto con unos amiguetes míos (todos ellos en la lista, por supuesto) a mi propio partido y así salíamos con mayoría absoluta.thelion escribió:Y digo yo que a lo mejor es una tonteria, pero votar en blanco es seguir con lo mismo...
Decia...Que pasaria si nadie en todo el pais fuera a votar?
Quien da pan a perro ajeno, pierde pan y pierde perro.
Re: Rescate / Expolio a España
Algo me dice que probablemente sí, que lo harías.
"No se trata de quién tiene razón; lo que importa es saber quién manda" (L.Carroll)
Re: Rescate / Expolio a España
Un poquito de marxismo-leninismo en estos tiempos sorprendedores, nunca viene mal
Aqui esta el enlace donde lo podreis encontrar: http://www.marxists.org/espanol/stalin/ ... -wells.htm
[/quote]
Entrevista de H.G.Wells a Stalin.
Wells: Le estoy muy agradecido, Sr. Stalin, por darme la oportunidad de conversar con Ud. Hace poco estuve en los Estados Unidos. Tuve una larga entrevista con el presidente Roosevelt, y en ella traté de averiguar, por cuáles ideas se deja guiar él. Ahora vengo con Ud. para preguntarle, qué hace para cambiar el mundo.
Stalin: No tanto.
Wells: Viajo por el mundo como hombre sencillo, y como hombre sencillo observo lo que sucede a mi alrededor.
Stalin: Hombres de la vida pública de su importancia, no son "gente sencilla". Naturalmente, sólo la historia pronuncia el juicio definitivo acerca de la importancia que tal o cual hombre haya tenido efectivamente; pero en todo caso, Ud. no contempla el mundo con los ojos del "hombre sencillo".
Wells: No finjo modestia. Lo que quiero decir es, que trato de ver el mundo con los ojos del hombre sencillo, y no con los de un político de partido o de un alto funcionario de administración. Mi visita a los Estado Unidos me ha dado más de un estímulo para nuevas reflexiones. El viejo mundo financiero allí se está derrumbando; la vida económica del país va siendo reorganizada según nuevos principios. Lenin dijo: "Debemos aprender a manejar nuestros asuntos, debemos aprender de los capitalistas". Hoy, los capitalistas deben aprender de ustedes, y asimilar el espíritu del socialismo. Me parece, que los Estados Unidos se encuentran en un profundo proceso de reorganización, está naciendo una economía planificada, una economía socialista. Ud. y Roosevelt parten de posiciones diferentes. ¿Pero acaso no existen, a pesar de eso, puntos de contacto entre lo que se piensa en Washington y lo que se piensa en Moscú? ¿No existe un cierto parentesco entre las respectivas ideas y necesidades? Las mismas cosas me llamaron la atención en Washington como ahora aquí: se constituyen oficinas, se crea una serie de nuevos órganos reguladores del Estado, se organiza el servicio estatal que hace tiempo hacía falta. Lo que se necesita allí como aquí es la posibilidad de intervenir con medidas directivas.
Stalin: Los Estados Unidos persiguen un fin diferente al nuestro en la URSS. El fin que persiguen los Estados Unidos se ha dado como resultado de los problemas económicos, de la crisis económica. Los americanos quieren encontrar una salida a la crisis, con medidas del capitalismo privado, sin cambiar la base económica. Intentan limitar a un mínimo el daño, las pérdidas que resultan del sistema económico actual. Con nosotros, en cambio, la vieja base económica ha sido, como Ud. sabe, destruida, y en su lugar fue creada una base económica nueva, completamente diferente. Aunque los americanos, a los que alude, alcanzaran su meta en parte, es decir, si lograsen limitar las pérdidas a un mínimo, no eliminarían las raíces de la anarquía inherente al sistema capitalista. Protegen el sistema económico que origina, forzosa e inevitablemente, anarquía de la producción. Para ellos no se trata, por lo tanto, de una reorganización de la sociedad, de abolir el viejo sistema social, del cual nacen la anarquía y las crisis, sino, a lo sumo, de restringir determinadas desventajas, de restringir determinados abusos. Subjetivamente, los americanos tal vez tengan la opinión de estar reorganizando la sociedad; pero objetivamente protegen la base actual de la sociedad. Por eso, objetivamente no habrá ninguna reorganización de la sociedad. Y tampoco una economía planificada. ¿Qué es la economía planificada? ¡Veamos algunas de sus cualidades! La economía planificada tiene como meta abolir la desocupación. Supongamos, que manteniendo el sistema capitalista, fuese posible limitar la desocupación a un cierto mínimo. Con seguridad, ningún capitalista aprobaría la eliminación total de la desocupación, la abolición del ejército de reserva de desocupados que está destinado a ejercer presión sobre el mercado de trabajo, y constituye una garantía de mano de obra barata. Ahí tiene Ud. una de las contradicciones de la "economía planificada" de la sociedad burguesa. ¡Sigamos! Economía planificada significa, impulsar la producción en aquellas ramas industriales, cuyos bienes son de especial importancia para la masa del pueblo. Pero Ud. sabe que, en el capitalismo, la ampliación de la producción se lleva a cabo de acuerdo a reglas totalmente diferentes, que el capital afluye a aquellos sectores económicos, en los que el pago de utilidades sea mayor. Nunca podrá Ud. inducir a un capitalista a que se inflinja pérdidas a sí mismo, y a que se contente con un pago de utilidades más bajo, para satisfacer las necesidades del pueblo. Sin que desaparezcan los capitalistas, sin que sea abolido el principio de la propiedad privada de los medios de producción, es imposible edificar una economía planificada.
Wells: Estoy de acuerdo con Ud. en muchos sentidos. Pero quisiera realzar, que, al decidirse un país entero por el principio de la economía planificada, al comenzar el gobierno lentamente, paso a paso, a imponer ese principio consecuentemente, al final habrá desaparecido la oligarquía financiera, y se habrá alcanzado el socialismo, en el sentido anglosajón de la palabra. El efecto que parte de las ideas "New-Deal" de Roosevelt es extraordinariamente fuerte para mí, esas ideas son socialistas. Me parece que en vez de acentuar el contraste entre ambos mundos, deberíamos aspirar a encontrar un lenguaje común para todas las fuerzas constructivas.
Stalin: Al hablar de la imposibilidad de realizar los principios de la economía planificada, manteniendo al mismo tiempo la base económica del capitalismo, no quiero, en lo más mínimo, rebajas las excepcionales facultades personales de Roosevelt, su iniciativa, su valor y su fuerza de decisión. Indudablemente, Roosevelt es, entre todos los líderes del mundo capitalista de hoy, uno de los personajes más vigorosos y sobresalientes. Por eso quisiera volver a acentuar una vez más, que mi convicción acerca de la imposibilidad de la economía planificada bajo condiciones capitalistas no significa que ponga en duda las facultades personales, el talento y el valor del presidente Roosevelt. Pero si las circunstancias no lo permiten, el líder más dotado de clarividencia no puede alcanzar el objetivo del cual Ud. habla. En un sentido puramente teórico, por supuesto no queda excluida la posibilidad de acercarse, bajo las condiciones del capitalismo, paulatina y gradualmente a la meta que Ud. llama "socialismo en el sentido anglosajón de la palabra". Pero ¿qué clase de socialismo será ese? A lo sumo refrenaría a los representantes individuales más desvergonzados del capital y aplicaría el principio de la intervención en la economía nacional en un campo algo más amplio. Todo muy bien. Pero tan pronto Roosevelt o cualquier otro líder del mundo burgués de hoy, quiera is más allá, y quiera seriamente atacar las bases del capitalismo, irremediablemente sufrirá un fracaso rotundo. Los bancos, la industria, las grandes empresas, las grandes grajas agrícolas no le pertenecen a Roosevelt. Sin excepción son propiedad privada. El ferrocarril, la flota mercante, todo esto está en manos de propietarios privados. Y, finalmente, aún el ejército de obreros calificados, de ingenieros, de técnicos no está bajo el mando de Roosevelt, sino bajo el mando de propietarios privados: toda esta gente, sin excepción, trabaja para propietarios privados. Tampoco nos debemos olvidar de la función del Estado en el mundo burgués. El Estado es una institución que organiza la defensa del país y mantiene el "orden"; es una máquina para la recaudación de impuestos. El Estado capitalista no tiene mucho que ver con la economía en el sentido propio de la palabra; ésta no se encuentra en manos del Estado. Al contrario, el Estado está en manos de la economía capitalista. Justamente por eso, Roosevelt, a pesar de toda su energía, me temo que no logrará el fin señalado por Ud., siempre suponiendo que esté, efectivamente, persiguiendo tal fin. Tal vez sea posible, dentro de algunas generaciones, aproximarse un poco más a esa meta; personalmente, sin embargo, creo que ni siquiera eso es muy probable.
Wells: Quizá esté yo más convencido de una interpretación económica de la política que Ud. Los inventos y la ciencia moderna han producido poderosas fuerzas que impulsan hacia una mejor organización, un mejor funcionamiento de la sociedad, es decir, al socialismo. Organización y regulación de la actividad individual se han convertido, por encima de toda teoría social, en necesidades mecánicas. Si empezamos por el control estatal de los bancos, y, en un segundo paso, ampliamos el control hasta incluir la industria pesada, luego la industria entera, el comercio, etc., entonces este control, que lo abarca todo, equivaldrá a la propiedad estatal de todas las ramas de la economía nacional. Este será el proceso de socialización. Socialismo e individualismo no son contrarios como blanco y negro. Hay muchas gradaciones. Existe un individualismo que raya en el bandolerismo, y existen una disciplina y una organización, que son equivalentes al socialismo. La introducción de la economía planificada depende, en gran parte, de los organizadores de la economía, de la inteligencia técnica bien formada, que poco a poco puede ser ganada para los principios de organización socialista. Esto es lo que importa. Pues organización viene antes que socialismo. Es el factor más importantes. Sin organización, la idea del socialismo queda siendo una simple idea.
Stalin: Entre el individuo y el colectivo, entre los intereses del individuo y los de la comunidad, no existen antagonismos incompatibles, o por lo menos no deberían de existir. No deberían de existir, ya que el colectivismo, el socialismo, no niega los intereses individuales, sino que, al contrario, los une con los intereses del colectivo. El socialismo no puede separarse de los intereses individuales. Sólo la sociedad socialista puede satisfacer al máximo estos intereses personales. Más aún: Sólo la sociedad socialista puede intervenir con decisión a favor de los intereses del individuo. En este sentido, no existen antagonismos incompatibles entre "individualismo" y socialismo. Pero ¿podemos negar los antagonismos entre las clases, entre la clase poseedora, la clase de los capitalistas; y la clase trabajadora, el proletariado? De un lado tenemos la clase poseedora, a la cual le pertenecen los bancos, las fábricas, las minas, los medios de transporte, las plantaciones en las colonias. Esa gente no ve más que su propio interés: quiere lucros. No se somete a la voluntad del colectivo; intenta subordinar todo lo colectivo a su voluntad. Por otro lado, tenemos a la clase de los pobres, la clase explotada, a la cual no le pertenecen ni fábricas, ni empresas, ni bancos, que, para poder vivir, está forzada a vender su fuerza de trabajo a los capitalistas, y que carece de la posibilidad de satisfacer sus necesidades más elementales. ¿Cómo armonizar intereses y aspiraciones tan contrarios? A mi parecer Roosevelt no logró encontrar el camino hacia la reconciliación de estos intereses. Eso es también imposible, como lo demuestra la experiencia. Por supuesto Ud. conoce la situación en los Estados Unidos mejor que yo, pues nunca he estado allí y me informo acerca de las condiciones americanas, principalmente por medio de la literatura. Pero tengo alguna experiencia en la lucha por el socialismo, y esta experiencia me dice, que Roosevelt, si realmente tratara de servir a los intereses de la clase obrera a costa de la clase capitalista, será substituido, de parte de esa clase capitalista, por otro presidente. Los capitalistas dirán: los presidentes van y vienen, mas nosotros no nos vamos, si tal o cual presidente no representa nuestros intereses, nos buscaremos otros. ¿Qué puede, a fin de cuentas, oponer el presidente a la voluntad de la clase capitalista?
Wells: Me opongo a esa simplificada subdivisión de la humanidad en pobres y ricos. Desde luego que existe una categoría de gente, que sólo persigue afanosamente el lucro propio. Pero ¿acaso no se le ve a esta gente como a una plaga, en el oeste tanto como aquí? ¿No existe mucha gente en el oeste, para la cual el beneficio no es ninguna meta en sí, que dispone de ciertos medios financieros, que quiere invertir y costear el sustento de estas inversiones, sin que vean en esto su meta principal? Ven en las inversiones una necesidad desagradable. ¿Acaso no existen muchos ingenieros capaces, que cumplen con su deber, organizadores de la economía, que encuentran el acicate para su actividad en otra cosa que no sea el lucro? A mi parecer existe una clase numéricamente fuerte de gente capacitada, que admite que el sistema actual es insatisfactorio, y que jugará un papel importante aún en la sociedad capitalista del futuro. Durante los últimos años he pugnado mucho, he pensado mucho acerca de la necesidad de hacer propaganda por el socialismo y el cosmopolitismo en amplios círculos de los ingenieros, los pilotos, los empleados técnico-militares. Carece de sentido querer acercarse a esos círculos con una propaganda de una simple lucha de clases. Esa gente comprende, en qué estado se encuentra el mundo. Comprende que es un maldito caos, pero el simple antagonismo de la lucha de clases de Ud., lo toma como algo disparatado.
Stalin: Ud. se contrapone a la subdivisión simplificada de la humanidad en pobres y ricos. Naturalmente, existe una capa media; existe la inteligencia técnica a la que se refirió, y existen personas muy buenas y muy honestas en ella. También existen, en ella, personas deshonestas y malas. Generalmente Ud. encuentra aquí todo tipo de gente. Pero antes que nada la humanidad se divide en pobres y ricos, en poseedores y explotados, y apartar la vista de esta división fundamental, significa apartar la vista del hecho fundamental. Yo no niego la existencia de capas medias, intermedias, que se puedan poner del lado de una, o de otra de las dos clases combatientes, o que se mantengan en una posición neutral en esta lucha. Pero repito, apartar la vista de esta división fundamental de la sociedad, o de la lucha fundamental entre las dos clases principales significa cerrar los ojos ante los hechos. Esta lucha se está librando y se seguirá librando. Cómo termine la lucha, depende del proletariado, de la clase obrera.
Wells: Pero ¿no existe mucha gente, que no es pobre, y sin embargo trabaja, trabaja productivamente?
Stalin: Naturalmente que hay pequeños propietarios de tierra, artesanos, pequeños comerciantes; pero el destino de un país no depende de esa gente, sino de las masas trabajadoras que producen todo aquello que la sociedad necesita.
Wells: Pero tendrá que reconocer que existen géneros de capitalistas que difieren mucho entre sí. Hay capitalistas que sólo piensan en el lucro, sólo piensan en hacerse ricos; pero también hay quienes están dispuestos a hacer sacrificios. Tome por ejemplo al viejo Morgan. Sólo pensaba en el lucro; era sencillamente un parásito de la sociedad; sólo acumulaba posesiones. Pero tome a Rockefeller. Era un organizador brillante; ha demostrado de manera ejemplar cómo se debe organizar la explotación del petróleo. O tome a Ford. Desde luego que Ford busca el beneficio propio. ¿Pero no es también un organizador apasionado de la racionalización en la producción, del cual Ud. aprende? Quiero señalar que en los últimos tiempos se ha producido un cambio importante en la actitud de los países de habla inglesa con respecto a la URSS. La causa de esto hay que buscarla en la posición de Japón y en los acontecimientos en Alemania. Pero al lado de eso existen otras razones que no tiene su origen en la política internacional. Existe una causa más profunda, y está, justamente, en que mucha gente se va dando cuenta de que el sistema basado en el lucro privado se está derrumbando. Bajo estas circunstancias me parece que no debemos poner el antagonismo entre ambos mundos en primer plano, sino que nos deberíamos esforzar por unificar todas las corrientes constructivas, todas las fuerzas constructivas, en la medida de lo posible, en una línea. Tengo la impresión, de que mi posición es más izquierdista que la suya, Sr. Stalin, creo que el viejo sistema está más cercano a su fin de lo que Ud. cree.
Stalin: Al hablar de capitalistas, que sólo buscan el lucro, sólo buscan la riqueza, no estoy queriendo decir que esa gente no tenga ningún valor y que no sirva para nada más. Muchos de ellos disponen, sin duda, de grandes capacidades organizativas, que no pretendería negar ni soñando. No es poco lo que los hombres de la Unión Soviética aprendemos de los capitalistas. Y Morgan, al cual caracteriza de modo tan desventajoso, fue indudablemente, un organizador bueno ya capaz. Pero si habla de gente resuelta a crear un mundo nuevo, por cierto que no la encontrará en las filas de aquellos que sirven fielmente a la causa del lucro. Nosotros y ellos estamos en dos polos opuestos. Ud. ha mencionado a Ford. Desde luego que es un organizador capaz de la producción. ¿Pero no conoce su actitud para con la clase obrera? ¿No sabe a cuántos obreros lanza a la calle? El capitalista está encadenado al lucro, y ningún poder del mundo lo puede arrancar de allí. El capitalismo no es eliminado por los organizadores de la producción, por la inteligencia técnica, sino por la clase obrera, porque las capas que mencionamos no tienen un papel autónomo. El ingeniero, el organizador de la producción, no trabaja como él quiere, sino como debe, trabaja de una manera que sirve a los intereses de su patrón. Desde luego que hay excepciones; hay hombres en esa capa que han despertado del delirio capitalista. En determinadas condiciones, la inteligencia técnica puede lograr milagros y prestar grandes servicios a la humanidad. Pero también puede causar grandes daños. No es poca la experiencia que tenemos los hombres de la Unión Soviética con la inteligencia técnica. Después de la Revolución de Octubre, una determinada parte de la inteligencia técnica se negó a colaborar en la construcción de la nueva sociedad; se resistía a este trabajo de construcción y lo saboteaba. Hicimos todo lo que pudimos para integrar a la intelectualidad técnica a este trabajo constructivo; lo intentamos de una manera y de otra. Pasó mucho tiempo antes de que nuestros intelectuales preparados se encontraran dispuestos a apoyar el nuevo sistema activamente. Hoy, lo mejor de esta intelectualidad técnica está en la línea más avanzada de aquellos que construyen la sociedad socialista. Partiendo de estas experiencias, estamos muy lejos de subestimar tanto los buenos como los malos lados de esta intelectualidad; sabemos que, de un lado, puede causa daño, del otro, puede lograr "milagros". Naturalmente , las cosas serían diferentes, si fuese posible arrancar a la intelectualidad, de un solo golpe, del mundo capitalista. Pero eso es utópico. ¿Hay entre la intelectualidad técnica, muchos que osarían romper con el mundo burgués e intervenir a favor de la edificación de una nueva sociedad? ¿Cree Ud. que haya mucha gente de ese tipo, digamos, en Inglaterra o en Francia? No, son sólo pocos, los que estarían dispuestos a separarse de sus patronos y empezar con la construcción de un nuevo mundo. Además, ¿podemos ignorar el hecho que, para cambiar el mundo, se tiene que estar en posesión del poder político? Me parece, Sr. Wells, que subestima mucho la cuestión del poder político, que esta pregunta, en su concepción, no está considerada en absoluto. ¿Qué puede hacer esa gente, aún con las mejores intenciones del mundo, si no está en condiciones de plantearse la pregunta del poder, y no está, ella misma, en posesión del poder? En el mejor de los casos, puede apoyar a la clase que tome el poder, pero no puede cambiar el mundo por su propia fuerza. Eso sólo lo puede hacer una clase mayoritaria, que se pone en el lugar de la clase capitalista, y se convierte, en vez de ésta, en dirigente. Esta clase, es la clase obrera. Desde luego que hay que aceptar la ayuda de la intelectualidad técnica; y, en sentido inverso, hay que ayudarle a ella. Pero no se debe creer, que la intelectualidad técnica fuese capaz de jugar un papel histórico autónomo. La transformación del mundo es un proceso grande, complicado y penoso. Esta gran tarea exige una gran clase. Sólo grandes barcos emprenden largos viajes.
Wells: Sí, pero para emprender un viaje largo, se necesita un capitán y un timonel.
Stalin: Eso es correcto, pero lo primero que se necesita para un viaje largo, es un barco grande. ¿Qué es un timonel sin barco? Nada.
Wells: El barco grande es la humanidad, no una clase.
Stalin: Ud., Sr. Wells, por lo visto parte de la suposición, de que todos los hombres son buenos. Yo, mientras tanto, no olvido que también existen muchos hombres malos. No creo en la virtud de la burguesía.
Wells: Recuerdo la situación de la intelectualidad hace algunas décadas. En aquel entonces, la intelectualidad técnica era numéricamente pequeña, pero había mucho que hacer, y cada ingeniero tenía, técnica e intelectualmente, su oportunidad. Por eso, la intelectualidad técnica era la clase menos revolucionaria. Hoy, mientras tanto, hay intelectuales técnicos de sobra, y su mentalidad ha cambiado muy marcadamente. El hombre con formación profesional, que antes jamás habría prestado atención a discursos revolucionarios, ahora se interesa mucho por ellos. Recientemente estuve en una cena de la Royal Society, nuestra gran sociedad científica inglesa. El discurso del presidente fue una intervención en defensa de la planificación social y del control científico. Hoy, el hombre que está al frente de la Royal Society, sostiene ideas revolucionarias e insiste en una reorganización científica de la sociedad humana. Su propaganda de guerra de clases no ha podido adaptarse al paso de este desarrollo. El pensar humano cambia.
Stalin: Ya lo sé, sí, y la explicación de esto hay que buscarla en el hecho de encontrarse la sociedad capitalista en una callejón sin salida. Los capitalistas buscan un camino que los conduzca fuera de este callejón sin salida, que sea compatible con el prestigio de esta clase, con los intereses de esta clase, pero no lo encuentran. Podrán salirse un corto trecho fuera de la crisis, gateando con pies y manos en el suelo, pero no pueden encontrar un camino que les posibilite salir con la cabeza erguida, un camino que no atentara fundamentalmente contra los intereses del capitalismo. Esto se comprende, naturalmente, en amplios círculos de la intelectualidad técnica. Una gran parte de esos hombres empieza a comprender la comunidad de intereses con la clase que es capaz de mostrar una escapatoria al callejón sin salida.
Wells: Si hay alguien que entienda algo de la revolución, del lado práctico de la revolución, es Ud., Sr. Stalin. ¿Acaso se han sublevado alguna vez las masas? ¿No es una verdad innegable, que todas las revoluciones son hechas por una minoría?
Stalin: Para hacer una revolución, es menester una minoría revolucionaria dirigente; pero la minoría más capacitada, más abnegada, y más enérgica, quedaría desvalida, si no pudiese basarse en el apoyo, por lo menos pasivo, de millones.
Wells: ¿Por lo menos pasivo? ¿Tal vez subconsciente?
Stalin: En parte también el apoyo semiinstintivo, y semiconsciente, pero sin el apoyo de millones aún la mejor minoría sería impotente.
Wells: Al observar la propaganda comunista en el oeste, tengo la impresión, que esa propaganda, en vista de la situación actual, suena muy atrasada, pues es propaganda para la insurrección. Propaganda a favor del derrocamiento del sistema social por la violencia, fue buena y justa, cuando iba dirigida contra una tiranía. Pero en las condiciones actuales, derrumbándose solo el sistema de todos modos, se debería de atribuir importancia al rendimiento, a la eficacia, a la productividad, y no a la sublevación. Yo encuentro, que el tono de sublevación es un tono falso. La propaganda comunista en el oeste es una contrariedad para los hombres de mentalidad constructiva.
Stalin: Naturalmente, el viejo sistema se derrumba y se pudre. Correcto. Pero también es correcto, que se están haciendo nuevos esfuerzos, para, con otros métodos, con todos los medios, proteger este sistema moribundo, y salvarlo. Ud. saca una conclusión errónea de una premisa correcta. Con razón afirma, que el viejo mundo se derrumba. Pero se equivoca, si cree, que se derrumba por sí solo. No, la sustitución de un sistema social por otro es un proceso revolucionario, largo y penoso. No es un proceso espontáneo simplemente, sino una lucha: es un proceso que se lleva a cabo en el choque de las clases. El capitalismo se pudre, pero no se le puede comparar sencillamente con un árbol, que esté tan corrompido, que tiene que caer a tierra por sí solo. No, la revolución, el relevo de un sistema por otro, ha sido siempre una lucha, una lucha penosa y cruel, una lucha de vida o muerte. Y cada vez que los hombres del mundo nuevo llegaron al poder, tuvieron que defenderse de los intentos del mundo viejo de restaurar el viejo orden por la violencia; estos hombres del mundo nuevo siempre han tenido que estar en guardia, siempre dispuestos a rechazar los ataques del mundo viejo al nuevo sistema. Sí, tiene razón al decir que se derrumba el viejo sistema social; pero no se derrumba por sí mismo. Tome por ejemplo el fascismo. El fascismo es una fuerza reaccionaria que, utilizando la violencia, intenta conservar el viejo mundo. ¿Qué quiere hacer con los fascistas? ¿Discutir con ellos? ¿Tratar de convencerlos? Pero así, con ellos, no se logra ni lo más mínimo. Los comunistas no glorifican, de ninguna manera, la aplicación de la violencia. Pero ellos, los comunistas, no tienen la intención de dejarse sorprender, no se pueden fiar de que el viejo mundo se saldrá del escenario voluntariamente, ven, que el viejo sistema se defiende por la violencia y, por eso mismo, los comunistas le dicen a la clase obrera: ¡Contestad a la violencia con la violencia, haced todo lo que esté en vuestras fuerzas para impedir que os aplaste el viejo orden moribundo, no dejéis que os aten las manos, aquellas manos, con las que derribaréis el viejo sistema! Ud. ve, por lo tanto, que los comunistas no consideran la sustitución de un sistema social por otro simplemente como un proceso espontáneo y pacífico, sino como un proceso complicado, largo y violento. Los comunistas no pueden cerrar los ojos ante los hechos.
Wells: Pero mire lo que está sucediendo en el mundo capitalista. Esto no es, simplemente, un colapso, es un estallido de violencia reaccionaria, que termina en el bandolerismo. Y a mi parecer, los socialistas pueden, cuando se da un conflicto con la violencia reaccionaria e inepta, acudir a la ley, y en vez de considerar a la policía como su enemigo, deberían apoyarla en su lucha contra los reaccionarios. Creo que carece de sentido operar con los métodos del viejo y rígido socialismo de insurrecciones.
Stalin: Los comunistas se basan en ricas experiencias históricas; esas experiencias enseñan, que una clase agotada no abandona el escenario voluntariamente. Piense en la historia de Inglaterra en el siglo XVII. ¿No decían en aquel entonces muchos que el viejo sistema social estaba podrido? Pero, a pesar de ello, ¿no fue necesario un Cromwell para anonadarlo por la fuerza?
Wells: Cromwell operaba sobre la base de la constitución, y en nombre del orden constitucional.
Stalin: ¡En nombre de la constitución ejerció violencia, hizo ejecutar al rey, disolvió y esparció el parlamento, hizo encarcelar o decapitar gente! O tome un ejemplo de la historia de mi país. ¿No estaba claro hace mucho, que se pudría, se desplomaba el sistema zarista? Pero ¿cuánta sangre tuvo que ser derramada aún, para abatirlo? ¿Y la Revolución de Octubre? ¿No hubo muchos que veían con toda claridad, que solamente nosotros, los bolcheviques, señalábamos una salida? ¿No estaba claro que el capitalismo ruso estaba podrido? Pero Ud. sabe cuán fuerte fue la resistencia, cuánta sangre tuvo que ser derramada para defender la Revolución de Octubre contra todos sus enemigos, en el interior y en el extranjero. O tome a Francia a finales del siglo XVIII. Mucho tiempo antes de 1789 ya estaba claro, cuán podrido estaba el poder del rey, cuán podrido estaba el sistema feudal. Sin embargo, aquello no pudo llevarse a cabo sin un levantamiento popular, un choque de las clases. ¿Por qué? Porque aquellas clases que tienen que abandonar el escenario de la historia, son las últimas en creer que su juego se ha acabado. Es imposible convencerlas de ello. Creen, que las grietas en la putrefacta estructura del viejo orden podrían ser remendadas, que la estructura tambaleante del viejo orden podría ser arreglada y salvada. Por eso mismo, las clases que están hundiéndose, acuden a las armas y se valen de cualquier medio, para mantenerse como clase dominante.
Wells: ¿Pero acaso la Gran Revolución francesa no fue encabezada por algunos abogados?
Stalin: Estoy lejos de querer menoscabar el papel de la inteligencia en movimientos revolucionarios: Pero ¿fue la Gran Revolución francesa una revolución de abogados, o una revolución del pueblo, que logró la victoria movilizando a amplias masas populares para la lucha contra el feudalismo, y defendiendo los intereses del Tercer Estado? ¿Y actuaron los abogados entre los dirigentes de la Gran Revolución francesa de acuerdo a las leyes del viejo orden? ¿No introdujeron un derecho nuevo, burgués-revolucionario? Ricas experiencias históricas enseñan que hasta hoy ninguna clase se ha retirado para hacerle lugar a otra voluntariamente. Esto, en la historia no tiene precedente. Los comunistas han aprendido esta lección histórica. Los comunistas celebrarían que la burguesía se retirase voluntariamente. Pero tal giro de las cosas es, como sabemos por experiencia, improbable. Por eso, los comunistas están prevenidos para lo peor, y se dirigen a la clase obrera con el llamamiento de estar alerta y preparada para la lucha. ¿De qué vale un dirigente que adormece la vigilancia de su ejército, un dirigente que no comprende que el enemigo no va a capitular, que tiene, que tiene que ser destruido? Quien, como dirigente, actúa de tal manera, engaña, traiciona a la clase obrera. Esta es la razón por la cual opino, que aquello que a Ud. la parece atrasado, para la clase obrera es, en realidad, una norma para la actividad revolucionaria.
Wells: No niego que sea necesario hacer uso de la violencia, pero sí es mi opinión, que las formas de lucha deberían ser concertadas como mejor se pueda, con las posibilidades que ofrecen las leyes existentes dignas de ser defendidas contra ataques reaccionarios. No hay ninguna necesidad de desorganizar el sistema viejo, ya que éste, tal como están las cosas, se va desorganizando por sí solo. Por eso, la sublevación contra el orden viejo, contra la ley, me parece anticuada y superada por el desarrollo. Estoy, dicho sea de paso, exagerando conscientemente, para que la verdad se haga visible de modo más claro. Puedo formular mi punto de vista de la siguiente manera: primero, estoy a favor del orden; segundo, ataco al sistema existente en tanto que no puede garantizar el orden; tercero, temo que la propaganda a favor de la guerra de clases vaya a alejar del socialismo justamente a aquellas personas cultas, que el socialismo necesita.
Stalin: Si se quiere lograr un gran objetivo, un objetivo social importante, se precisa una fuerza central, un baluarte, una clase revolucionaria. Como próximo paso, es necesario organizar el apoyo de esta fuerza central por parte de fuerzas auxiliares; en este caso, dicha fuerza auxiliar es el Partido, al cual están afiliadas también las mejores fuerzas de la inteligencia. Ud. acaba de hablar de "personas cultas". Pero ¿en qué personas cultas pensaba? En Inglaterra durante el siglo XVII, en Francia a fines del siglo XVIII, y en Rusia durante la época de la Revolución de Octubre, ¿no estaban muchas personas del lado del viejo orden? El viejo orden tenía a su servicio a muchas personas sumamente cultas, que defendían el viejo orden, que combatían el nuevo orden. La cultura es un arma, cuyo efecto depende de qué mano la haya forjado, qué mano la dirija. Por supuesto, el proletariado necesita personas sumamente cultas. Ciertamente; los ingenuos no pueden ser de ninguna ayuda para el proletariado en su lucha por el socialismo, en la edificación de una nueva sociedad. No subestimo el rol de la inteligencia; al contrario, lo subrayo. Pero la pregunta es la siguiente: ¿de qué inteligencia estamos hablando? Porque hay diferentes tipos de inteligencia.
Wells: No puede haber revolución sin cambios radicales en la instrucción pública. Basta citar dos ejemplos: el ejemplo de la República alemana, que no tocó el viejo sistema educacional, y que por eso nunca se convirtió en República; y el ejemplo del Labour Party inglés, que no tiene la intención de insistir en una transformación radical de la instrucción pública.
Stalin: Muy acertado. Permítame ahora responder a sus tres puntos. Primero: Lo más importante para la revolución es la existencia de un baluarte social. Tal baluarte social es la clase obrera. Segundo: se precisa de una fuerza auxiliar, aquello, que los comunistas llaman Partido. Al Partido está afiliada la inteligencia obrera, y aquellos elementos de la inteligencia técnica que están estrechamente ligados a la clase obrera. La inteligencia se fuerte solamente, si se une con la clase obrera. Si se contrapone a la clase obrera, se convierte en una simple cifra. El nuevo poder político crea las nuevas leyes, el nuevo orden, el cual es un orden revolucionario. Yo no estoy a favor del orden sin más ni más. Yo estoy a favor de un orden que corresponda a los intereses de la clase obrera. Por supuesto, si algunas leyes del viejo orden pueden ser utilizadas en interés de la lucha por un orden nuevo, esto debería de hacerse. No tengo objeciones contra su postulación de que el sistema actual debería ser atacado, en tanto que no puede garantizar el orden necesario para el pueblo. Y, finalmente, está equivocado si cree que los comunistas están enamorados de la violencia. Con todo gusto renunciarían a la aplicación de violencia, si la clase dominante estuviera dispuesta a cederle su lugar a la clase obrera. Pero la experiencia histórica indica lo contrario de tal suposición.
Wells: Aunque también es cierto, que la historia de Inglaterra conoce un caso, en que una clase le dejara el poder a otra clase voluntariamente. En el periodo entre 1830 y 1870, la aristocracia, que en las postrimerías del siglo XVIII tuvo aún una influencia considerable, voluntariamente, sin lucha seria, le cedió el poder a la burguesía, lo cual fue una de las causas para el sentimental mantenimiento de la monarquía. En lo sucesivo, esta transferencia del poder condujo a que erigiera su dominio la oligarquía financiera.
Stalin: Pero Ud. se ha pasado imperceptiblemente de cuestiones de la revolución a cuestiones de la reforma. Eso no es lo mismo. ¿No opina que el movimiento cartista tuvo gran significado para las reformas en la Inglaterra del siglo XIX?
Wells: Los cartistas poco hicieron, y desaparecieron sin dejar huellas.
Stalin: No comparto su opinión. Los cartistas, y el movimiento huelguístico organizado por ellos, tuvieron un papel importante; obligaron a las clases dominantes a una serie de concesiones con respecto al derecho de sufragio, con respecto a la abolición de los llamados "distritos electorales corrompidos", con respecto a algunos puntos de la "Carta". El cartismo jugó un rol histórico de no poca importancia y obligó a una parte de las clases dominantes, a menos que hubiese querido tolerar continuas conmociones, a hacer ciertas concesiones, ciertas reformas. En general cabe decir que las clases dominantes de Inglaterra, la aristocracia tanto como la burguesía, se han mostrado desde el punto de vista de sus intereses de clase, del punto de vista del afianzamiento de su poder, ser las más hábiles, las más flexibles en comparación con todas las otras clases dominantes. Tome, digamos, un ejemplo de la historia de nuestros días -la huelga general en Inglaterra, en el año 1926. En caso de semejante acontecimiento, a saber, que el Consejo general de los sindicatos dé la orden de huelga, cualquier otra burguesía hubiese, en primer lugar, hecho detener a los dirigentes sindicales. No así la burguesía británica, que con ello actuó de manera absolutamente inteligente, desde el punto de vista de sus propios intereses. No me imagino que la burguesía de los Estados Unidos, de Alemania o de Francia hubiese aplicado una estrategia tan flexible. Para mantener su dominio, las clases dominantes de Gran Bretaña no han rehusado nunca hacer pequeñas concesiones, o reformas. Pero sería un error tomar estas reformas por revolucionarias.
Wells: Ud. Tiene una opinión más favorable de las clases dominantes de mi país que yo. Pero ¿existe gran diferencia entre una pequeña revolución y una gran reforma? ¿Acaso una reforma no es una pequeña revolución?
Stalin: A consecuencia de la presión desde abajo, de la presión de las masas, la burguesía puede, manteniendo el sistema socio-económico reinante, ocasionalmente conceder determinadas reformas parciales. Al actuar así, calcula que esas concesiones son necesarias para mantener su dominio de clase. Es pues, por este motivo, imposible caracterizar una reforma como revolución. Por ello, no hemos de esperar ningún cambio del sistema social que se realice como imperceptible transición de un sistema a otro, por vía de reformas, a través de concesiones de la clase dominante.
Wells: Le agradezco mucho por esta conversación, que para mí ha tenido una gran importancia. Cuando me estuvo explicando diversos puntos, posiblemente haya recordado el pasado, cuando en los círculos ilegales antes de la revolución, solía explicar los fundamentos del socialismo. Hay actualmente sólo dos personas sobre la tierra, cuya opinión, cuya más mínima declaración es escuchada todavía por millones -de Ud. y Roosevelt. Otros, que prediquen cuanto quieran; lo que digan no será impreso ni tenido en cuenta. Aún no puedo apreciar, cuánto ha sido logrado en su país. Pero he visto ya las caras contentar de hombres y mujeres sanos, y sé, que algo muy significativo se está realizando aquí. La diferencia, en comparación con 1920, es asombrosa.
Stalin: Mucho más se hubiera podido conseguir, si los bolcheviques hubiésemos sido más inteligentes.
Wells: No, si los seres humanos fuésemos más inteligentes. Sería una buena cosa inventar un plan quinquenal para la reconstrucción del cerebro humano, pues obviamente le faltan muchas cosas imprescindibles para un orden social perfecto.
Stalin: ¿Piensa quedarse aquí para el Congreso de la Unión de Escritores Soviéticos?
Wells: Desafortunadamente tengo varios compromisos, y me puedo quedar sólo por una semana en la URSS. Vine con el deseo de hablar con Ud. y estoy muy contento con nuestra charla. Pero, con los escritores, con los que pueda encontrarme, pienso hablar de la posibilidad de sus afiliación al PEN-Club. Es ésta una organización internacional de escritores, que fue fundada por Galsworthy; después de morir él, yo me convertí en su presidente. La organización es aún débil, pero tiene grupos de afiliados en muchos países, y, lo cual es aún más importante, la prensa informa muy detalladamente acerca de los discursos de sus miembros. Su principio es la libre manifestación de opiniones -también de opiniones contrarias. Espero poder discutir este punto con Gorki. No sé, si aquí ya se está preparado para tanta libertad...
Stalin: Los bolcheviques llamamos a eso "autocrítica". Se acostumbra en toda la URSS. Si Ud. deseara alguna cosa, yo le podría ayudar con voluntarios.
Wells: Le estoy muy agradecido.
Stalin: Yo le agradezco por la entrevista.
Bolchevik, número 17, 1934
Aqui esta el enlace donde lo podreis encontrar: http://www.marxists.org/espanol/stalin/ ... -wells.htm
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Los directores que me enseñan a pensar me resultan admirables...
Los que trafican con mi pensamiento vendiendolo al mejor postor, sólo consiguen que desprecie toda su obra...
(Anónimo de principios del Siglo XXI)
Los que trafican con mi pensamiento vendiendolo al mejor postor, sólo consiguen que desprecie toda su obra...
(Anónimo de principios del Siglo XXI)
Re: Rescate / Expolio a España
Hay un hecho que es incontrovertible y es que la humanidad ha ido evolucinando en su forma de afrontar los diferentes problemas que a los que tenían que enfrentarse. Lo que sí es discutible es si esa evolución observada ha sido a mejor o a peor. En el caso que ocupa a este hilo dudo que la evolución haya sido positiva.
Si ha habido algo a lo largo de la reciente historia que ha colocado a las personas en situación de peligro real de muerte ha sido, sin lugar a dudas, la posición de ser acreedor principal o al menos muy importante ante gobernantes de cualquier linaje, condición o país. Ya en el siglo XIV, la desaparición de la Orden de los Templarios tuvo como origen principal la elevada prima de riesgo que para el rey francés, Enrique II Capeto, suponía endeudarse a través de la Orden. Con los cofres de su castillo comidos por telarañas, una deuda inmensa con la Orden, en paralelo a la que también tenía el papado, y una necesidad urgente de dinero, lo más sencillo fue obtener una quita del 100% de la deuda de lso templarios con el sencillo método de la excomunión, acusación de brujería, detención de todos los miembros y organización de barbacoas a costa del último Gran Maestre, Jacques de Molay y sus acólitos. Muerto el acreedor, muerta la deuda.
Cuando a finales del XV y principios del XVI, los Reyes Católicos tuvieron gravísimos problemas para la obtención de maravedíes para financiar la operación "Libremos Granada del Moro" y sus correrías posteriores, debido en parte a la alta deuda acumulada con los banqueros judíos que todavía pululaban, inocentes ellos, por las diferentes juderías de la península, procedieron a realizar una quita ordenada de su deuda por el sencillo, aunque menos sangriento método, de la patada en el trasero y aterrizaje en Túnez.
Durante el Renacimiento italiano, los problemas financieros del papado y de las principescas casas de los pequeños reinos y/o repúblicas italianas se fueron solucionando a la vez que salían a pasear las espadas cortas traicioneras en el anonimato de la noche por calles y recovecos de Roma, Florencia, Génova o Venecia.
Quizás el primer ejemplo de quiebra ordenada de un país fueron las tres bancarrotas de Felipe II, que arrastró con, la segunda de ellas, a la familia banquera más influyente de la época, los Fugger, tradicionales aliados y prestamistas de todo aquel que oliera, y no muy bien, a Habsburgo. Esta familia fue otro ejemplo de lo peligroso que resulta para la salud propia el convertirte en banquero de un rey o de un Estado.
¿Y qué ocurre ahora? Viendo la evolución, hemos pasado de las barbacoas, a las espadas, de ahí a la expulsión y quitas ordenadas y finalmente al sometimiento más absoluto al acreedor, que se siente seguro, anónimo y tranquilo en su refugio monetario.
Creo que ha llegado el momento de volver a las barbacoas (modernas se entiende). Sinceramente. No hay otra salida. Con las medidas adoptadas una tras otra, con clarísimas muestras de improvisación, desconcierto y el temor de que la espada corta la utilice el acreedor en vez del deudor, no se ve salida al final del túnel. Tengo la percepción de que este multimillonario sacrificio que entre todos estamos "voluntariamente" haciendo no va a servir, en absoluto, para nada. Del pozo, en estas condiciones, no salimos, y los Fugger y los Templarios de hoy en día en absoluto nos van a perdonar ni un doblón ni un potosí.
Ha llegado el momento. España, ella solita, puede poner en un gravísimo brete a toda la economía mundial. Y lo saben. Pues al tajo.
Si ha habido algo a lo largo de la reciente historia que ha colocado a las personas en situación de peligro real de muerte ha sido, sin lugar a dudas, la posición de ser acreedor principal o al menos muy importante ante gobernantes de cualquier linaje, condición o país. Ya en el siglo XIV, la desaparición de la Orden de los Templarios tuvo como origen principal la elevada prima de riesgo que para el rey francés, Enrique II Capeto, suponía endeudarse a través de la Orden. Con los cofres de su castillo comidos por telarañas, una deuda inmensa con la Orden, en paralelo a la que también tenía el papado, y una necesidad urgente de dinero, lo más sencillo fue obtener una quita del 100% de la deuda de lso templarios con el sencillo método de la excomunión, acusación de brujería, detención de todos los miembros y organización de barbacoas a costa del último Gran Maestre, Jacques de Molay y sus acólitos. Muerto el acreedor, muerta la deuda.
Cuando a finales del XV y principios del XVI, los Reyes Católicos tuvieron gravísimos problemas para la obtención de maravedíes para financiar la operación "Libremos Granada del Moro" y sus correrías posteriores, debido en parte a la alta deuda acumulada con los banqueros judíos que todavía pululaban, inocentes ellos, por las diferentes juderías de la península, procedieron a realizar una quita ordenada de su deuda por el sencillo, aunque menos sangriento método, de la patada en el trasero y aterrizaje en Túnez.
Durante el Renacimiento italiano, los problemas financieros del papado y de las principescas casas de los pequeños reinos y/o repúblicas italianas se fueron solucionando a la vez que salían a pasear las espadas cortas traicioneras en el anonimato de la noche por calles y recovecos de Roma, Florencia, Génova o Venecia.
Quizás el primer ejemplo de quiebra ordenada de un país fueron las tres bancarrotas de Felipe II, que arrastró con, la segunda de ellas, a la familia banquera más influyente de la época, los Fugger, tradicionales aliados y prestamistas de todo aquel que oliera, y no muy bien, a Habsburgo. Esta familia fue otro ejemplo de lo peligroso que resulta para la salud propia el convertirte en banquero de un rey o de un Estado.
¿Y qué ocurre ahora? Viendo la evolución, hemos pasado de las barbacoas, a las espadas, de ahí a la expulsión y quitas ordenadas y finalmente al sometimiento más absoluto al acreedor, que se siente seguro, anónimo y tranquilo en su refugio monetario.
Creo que ha llegado el momento de volver a las barbacoas (modernas se entiende). Sinceramente. No hay otra salida. Con las medidas adoptadas una tras otra, con clarísimas muestras de improvisación, desconcierto y el temor de que la espada corta la utilice el acreedor en vez del deudor, no se ve salida al final del túnel. Tengo la percepción de que este multimillonario sacrificio que entre todos estamos "voluntariamente" haciendo no va a servir, en absoluto, para nada. Del pozo, en estas condiciones, no salimos, y los Fugger y los Templarios de hoy en día en absoluto nos van a perdonar ni un doblón ni un potosí.
Ha llegado el momento. España, ella solita, puede poner en un gravísimo brete a toda la economía mundial. Y lo saben. Pues al tajo.
Bienaventurados quienes se ríen de sí mismos, pues nunca les faltarán motivos
Re: Rescate / Expolio a España
Uhmm . No va la cosa de Tenorios
la clave de lo que esta ocurriendo:
la clave de lo que esta ocurriendo:
El estado de bienestar occidental: su aparición y la desaparición del bloque soviético
James Petras
Rebelión
Traducido para Rebelión por Ricardo García Pérez
Introducción
Uno de los rasgos socioeconómicos más asombrosos de las dos últimas décadas es la inversión del signo de la legislación sobre bienestar de la segunda mitad del siglo pasado en Europa y Norteamérica. Los recortes sin precedentes en servicios sociales, indemnizaciones por despido, empleo público, pensiones, programas sanitarios, estipendios formativos, periodos vacacionales y seguridad laboral vienen acompañados por el incremento de los gastos de la educación, la fiscalidad regresiva y la edad de jubilación, así como por el aumento de las desigualdades, la inseguridad laboral y la aceleración del ritmo en los centros de trabajo.
La desaparición del «Estado de bienestar» echa por tierra la idea expuesta por los economistas ortodoxos, que sostenían que la «maduración» del capitalismo, su «estado de desarrollo avanzado», su alta tecnología y la sofisticación de sus servicios vendrían acompañadas de mayor bienestar y niveles de vida más altos. Aunque es cierto que «servicios y tecnología» se han multiplicado, el sector económico se ha polarizado aún más entre los empleados minoristas mal remunerados y los agentes de bolsa y financieros muy ricos. La informatización de la economía ha desembocado en la contabilidad electrónica, los controles de costes y los movimientos acelerados de fondos especulativos en busca del máximo beneficio, mientras que, al mismo tiempo, han sido preludio de reducciones presupuestarias brutales en los gastos sociales.
Esa «Gran Inversión» del curso de los hechos parece un proceso a gran escala y largo plazo centrado en los países capitalistas dominantes de Europa Occidental y Norteamérica y en los antiguos Estados comunistas de Europa del Este. Nos incumbe a todos examinar las causas sistémicas que trascienden las idiosincrasias particulares de cada país.
Los orígenes de la Gran Inversión
Hay dos líneas de investigación que es preciso dilucidar con el fin de comprender la desaparición del Estado de bienestar y el enorme descenso de los niveles de vida. Una línea de análisis estudia el cambio profundo del entorno internacional. Hemos pasado de un sistema bipolar competitivo basado en la rivalidad entre los Estados colectivistas y de bienestar del bloque oriental y los Estados capitalistas de Europa y Norteamérica a otro sistema internacional monopolizado por Estados capitalistas en competencia.
Una segunda línea de investigación nos lleva a examinar los cambios de las relaciones sociales internas de los Estados capitalistas: principalmente, el paso de las luchas de clase intensas a la colaboración de clases a largo plazo como principio organizador de la relación entre capital y trabajo.
La proposición principal que conforma este artículo es que la emergencia del Estado de bienestar fue un producto histórico de un periodo en el que había altos niveles de competitividad entre el bienestar colectivista y el capitalismo y en el que los sindicatos y los movimientos sociales con orientación de lucha de clases predominaban frente a las organizaciones de colaboracionismo entre clases.
A todas luces, los dos procesos están interrelacionados: cuando los Estados colectivistas implantaron mayores prestaciones de bienestar para sus ciudadanos, los sindicatos y los movimientos sociales de Occidente tenían incentivos sociales y ejemplos positivos para motivar a sus miembros y forzar a los capitalistas a asumir la legislación del bienestar del bloque colectivista.
Los orígenes y el desarrollo del Estado de bienestar occidental
Inmediatamente después de la caída de los gobiernos fascistas-capitalistas con la derrota de la Alemania nazi, la Unión Soviética y sus aliados políticos de Europa del Este se embarcaron en un programa masivo de reconstrucción, recuperación, crecimiento económico y consolidación del poder basado en reformas de bienestar socioeconómico de largo alcance. El gran temor de los gobiernos capitalistas occidentales era que la clase trabajadora de Occidente «siguiera» el ejemplo soviético o, como poco, apoyara a partidos y acciones que socavaran la recuperación capitalista.. Dado el descrédito político de muchos capitalistas occidentales debido a su colaboración con los nazis o su oposición débil y retardada a la versión fascista del capitalismo, no podían recurrir a los métodos altamente represivos de antes. En su lugar, las clases capitalistas aplicaron una doble estrategia para contrarrestar las reformas soviéticas del bienestar colectivista: represión selectiva de la izquierda radical y de los comunistas del interior y concesiones de bienestar para garantizar la lealtad de los sindicatos y partidos socialdemócratas y demócrata- cristianos.
Con la recuperación económica y el crecimiento de la posguerra, la competitividad política, ideológica y económica se intensificó: el bloque soviético introdujo reformas generalizadas, entre las que se encontraban el pleno empleo, la seguridad laboral, la atención sanitaria universal, la educación superior gratuita, el mes de vacaciones pagado, las pensiones equivalentes al salario íntegro, los campos de trabajo y complejos vacacionales gratuitos para familias trabajadoras y las bajas por maternidad prolongadas. Subrayaban la importancia del bienestar social sobre el consumo individual. El Occidente capitalista vivía bajo presión para aproximarse a las ofertas de bienestar del Este, al tiempo que expandía el consumo individual basado en las facilidades para el crédito y los pagos a plazo posibilitados por sus economías más avanzadas. Desde mediados de la década de 1940 hasta mediados de la de 1970, Occidente compitió con el bloque soviético sin quitarse de la cabeza dos objetivos: conservar la lealtad de los trabajadores de Occidente a la vez que aislaba a los sectores militantes de los sindicatos y atraer a los trabajadores del Este con promesas de programas de bienestar comparables y mayor consumo individual.
A pesar de los avances de los programas de bienestar social, tanto en el Este como en Occidente, había protestas obreras importantes en Europa del Este: se centraban en la independencia nacional, en la tutela paternalista y autoritaria de los sindicatos y en la insuficiencia del acceso a los bienes de consumo privado. En Occidente, hubo levantamientos obreros y estudiantiles significativos en Francia e Italia que reclamaban el fin del dominio capitalista en los centros de trabajo y la vida social. La oposición popular a las guerras imperialistas (Indochina, Argelia, etcétera), los rasgos autoritarios del Estado capitalista (racismo) y la concentración de la riqueza estaban muy extendidos.
Dicho de otro modo: las nuevas luchas del Este y de Occidente tenían como premisa la consolidación del Estado de bienestar y la expansión del poder político y social popular frente al del Estado y el proceso productivo.
La competencia sostenida entre los sistemas de bienestar colectivista y capitalista garantizó que no hubiera retroceso de las reformas conseguidas hasta la fecha. Sin embargo, la derrota de las rebeliones populares de las décadas de 1960 y 1970 garantizó que no se produjeran mayores avances en el bienestar social. Y lo que era más importante, se llegó a un «punto muerto» social entre las clases dominantes y los trabajadores en ambos bloques, que desembocó en el estancamiento de las economías, la burocratización de los sindicatos y las demandas de las clases capitalistas de un nuevo liderazgo más dinámico, capaz de desafiar al bloque colectivista y desmantelar sistemáticamente el Estado de bienestar.
El proceso de inversión: De Reagan y Thatcher a Gorbachov
La gran ilusión, que se apoderó de las masas del bloque del bienestar colectivista, fue la idea de que la promesa occidental de consumismo masivo se podía conjugar con los programas de bienestar avanzados de los que ellos gozaban desde hacía mucho tiempo. Sin embargo, las señales políticas de Occidente avanzaban en dirección contraria. Con el ascenso del presidente Ronald Reagan en Estados Unidos y la primera ministra Margaret Thatcher en Gran Bretaña, los capitalistas recuperaron el control absoluto del calendario social asestando golpes mortales a lo que quedaba de la militancia sindical y poniendo en marcha una carrera armamentista a gran escala con la Unión Soviética con el fin de hacer quebrar a su economía. Además, el «bienestarismo» del Este se vio socavado a conciencia por una clase emergente de movilidad ascendente, unas élites cultas que hicieron piña con cleptócratas, neoliberales, gánsteres en ciernes y todo aquel que profesara los «valores occidentales». Recibieron apoyo político y material de fundaciones occidentales, servicios de inteligencia occidentales, el Vaticano (en especial, en Polonia), partidos socialdemócratas europeos y la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO, American Federation of Labor and Congress of Industrial Organizations) mientras que, en los sectores periféricos, los autodenominados izquierdistas «anti-estalinistas» de Occidente imprimían un barniz ideológico concreto.
La totalidad del programa de bienestar del bloque soviético había sido construido desde arriba hacia abajo y, en consecuencia, no disponía de una organización de clases consciente de serlo, politizada, independiente y militante para defenderla del ataque a gran escala lanzado por el bloque «anti-estalinista» mafioso, cleptocrático, clerical y neoliberal. Asimismo, en Occidente, la totalidad del programa de bienestar social estaba vinculado a los partidos socialdemócratas europeos, el partido demócrata estadounidense y una jerarquía sindical que carecía tanto de conciencia de clase como del menor interés por la lucha de clases. Su principal preocupación como burócratas sindicales se limitaba a recaudar cuotas de afiliados, preservar el poder organizativo interno sobre sus feudos y enriquecerse personalmente.
El colapso del bloque soviético se vio precipitado por la entrega sin precedentes del gobierno de Gorbachov de los Estados aliados del Pacto de Varsovia a las potencias de la OTAN. Las autoridades comunistas locales se reciclaron con rapidez para ser agentes neoliberales y vicarios pro-occidentales. Pasaron de inmediato a lanzar un ataque a gran escala contra la propiedad pública de los bienes y el desmantelamiento de la legislación laboral y la seguridad laboral proteccionistas, que habían sido un elemento intrínseco de las relaciones entre la mano de obra y la dirección colectivistas.
Con unas cuantas excepciones dignas de mención, la totalidad del marco formal del bienestar colectivista se desmoronó. Poco después llegaron las desilusiones masivas entre los trabajadores del bloque del Este cuando sus sindicatos «anti-estalinistas» de orientación occidental les presentaron los despidos masivos. La inmensa mayoría de los trabajadores de los astilleros de Gdansk, afiliados al movimiento «Solidaridad» de Polonia, fueron despedidos y quedaron abocados a la búsqueda de empleos inusuaes, mientras que sus «dirigentes» desaforadamente agasajados, destinatarios desde hacía mucho tiempo del apoyo material de los servicios de inteligencia y sindicatos occidentales, pasaron a convertirse en políticos, editores y empresarios prósperos.
Los sindicatos occidentales y la izquierda «anti-estalinista» (los socialdemócratas, los trotskistas y todas y cada una de las sectas y corrientes intelectuales intermedias), prestaron un valioso servicio no solo para poner fin al sistema colectivista (bajo el lema «cualquier cosa es mejor que el estalinismo»), sino para acabar con el Estado de bienestar para decenas de millones de trabajadores y pensionistas, con sus familias.
Una vez que el Estado de bienestar colectivista quedó destruido, las clases capitalistas occidentales dejaron de necesitar competir con la tarea de igualar las concesiones de bienestar social. El Gran Repliegue puso la directa.
Durante las dos décadas siguientes, los gobiernos occidentales, liberales, conservadores y socialdemócratas, cada uno cuando le tocó, fueron cortando rodajas de la legislación sobre el bienestar: las pensiones se recortaron y la edad de jubilación se amplió cuando instauraron la doctrina del «trabaja hasta que te echen». La seguridad laboral desapareció, la protección de los puestos de trabajo se suprimió, las indemnizaciones por despido se redujeron y el despido de trabajadores se facilitó, a la vez que prosperó la movilidad del capital.
La globalización neoliberal aprovechó las inmensas reservas de trabajo cualificado mal remunerado de los antiguos países colectivistas. Sus trabajadores «anti-estalinistas» heredaron lo peor de ambos mundos: perdieron la red de bienestar social del Este y no lograron alcanzar los niveles de consumo individual y prosperidad de Occidente. El capital alemán aprovechó la mano de obra polaca y checa más barata, mientras que los políticos checos privatizaron sectores industriales y servicios sociales enormemente sofisticados, incrementando los costes y restringiendo el acceso a los servicios que quedaron.
En nombre de la «competitividad», el capital occidental logró desindustrializar y reubicar grandes sectores industriales prácticamente sin encontrar ninguna resistencia de unos sindicatos «anti-estalinistas» burocratizados. Sin tener que competir ya con los colectivistas por quién contaba con el mejor sistema de bienestar, los capitalistas occidentales competían ahora entre sí por quién conseguía los menores costes laborales y gastos sociales, la protección medioambiental y laboral más laxa y la legislación más flexible y barata para despedir empleados y contratar a mano de obra contingente.
Todo el ejército de izquierdistas «anti-estalinistas» impotentes, cómodamente aposentados en las universidades, cacareó hasta quedarse ronco contra la «ofensiva neoliberal» y la «necesidad de una estrategia anticapitalista», sin reflexionar lo más mínimo acerca de cómo habían contribuido a minar el mismo Estado de bienestar que había educado, alimentado y empleado a los trabajadores.
La militancia laboral: el norte y el sur
Los programas de bienestar en Europa y Norteamérica sufrieron especialmente el golpe de la pérdida de un sistema social competidor en el Este, de la influencia y el impacto de la mano de obra barata procedente del Este y de que sus propios sindicatos se habían convertido en complementos de los partidos socialistas, obreros y democráticos neoliberales.
En cambio, en el Sur, concretamente en América Latina y, en menor medida, en Asia, el neoliberalismo contrario al bienestar duró solo una década. En América Latina, el neoliberalismo empezó a sufrir enseguida presiones intensas cuando estalló una nueva oleada de militancia de clase y recuperó parte del terreno perdido. Antes de que concluyera la primera década del nuevo siglo, la mano de obra incrementaba su cuota de renta nacional, los gastos sociales aumentaban y el Estado de bienestar iniciaba la senda de recuperación de fuerza en marcado contraste con lo que sucedía en Europa occidental y Norteamérica.
Las revueltas sociales y los movimientos populares poderosos desembocaron en América Latina en gobiernos y políticas de izquierda y centro-izquierda. Una serie de luchas nacionales intensas derrocó a los gobiernos neoliberales. Una oleada creciente de protestas obreras y campesinas en China supuso aumentos salariales de entre el 10 y el 30 por ciento en los cinturones industriales, así como en medidas para restaurar el sistema de salud y educación pública. Ante una revuelta sociocultural nueva, de orientación obrera y con amplia base, el Estado y la élite empresarial china promovieron a toda prisa una legislación par el bienestar social en una época en la que los países del sur de Europa como Grecia, España, Portugal e Italia vivían inmersos en un proceso de despido de trabajadores y recorte brutal de salarios reduciendo el salario mínimo, aumentando la edad de jubilación y recortando gastos sociales.
Los gobiernos capitalistas de Occidente dejaron de encontrar competencia en los sistemas de bienestar rivales del bloque del Este porque todos habían adoptado la práctica del «cuanto menos, mejor». La reducción de gastos sociales supuso mayores subsidios a las empresas, presupuestos más elevados para acometer guerras imperiales y para establecer el inmenso aparato estatal policial de la «seguridad nacional». La reducción de los impuestos sobre el capital significó mayores beneficios.
Los intelectuales occidentales de izquierda y liberales desempeñaron un papel fundamental en la confusión sobre el importante y positivo papel que el bienestar soviético había desempeñado presionando a los gobiernos capitalistas de Occidente para que siguieran su ejemplo. Por su parte, durante las décadas posteriores a la muerte de Stalin y cuando la sociedad soviética evolucionó hasta convertirse en un sistema híbrido de bienestar social autoritario, estos intelectuales siguieron calificando a estos gobiernos como «estalinistas», ocultando la fuente de legitimidad principal a sus ciudadanos: su avanzado sistema de protección social. Esos mismos intelectuales afirmaban que el «sistema estalinista» era un obstáculo para el socialismo y volvieron a los trabajadores contra sus aspectos positivos de un Estado de bienestar centrándose exclusivamente en los «gulags» del pasado. Sostenían que la «desaparición del estalinismo» supondría una gran apertura para el «socialismo revolucionario democrático». En realidad, la caída del bienestar colectivista desembocó en la catastrófica destrucción del Estado de bienestar, tanto en el Este como en Occidente, y el ascenso de las formas más virulentas de capitalismo neoliberal primitivo. Esto, a su vez, llevó a una mayor retracción del movimiento sindical y espoleó el «giro a la derecha» de los partidos socialdemócratas y obreros mediante las ideologías del «nuevo laborismo» y la «tercera vía».
Los intelectuales de izquierda «anti-estalinistas» jamás han realizado una reflexión rigurosa acerca del papel que han desempeñado en el derribo del Estado de bienestar colectivo, ni han asumido ninguna responsabilidad por la devastación de las consecuencias socioeconómicas tanto en el Este como en Occidente. Además, esos mismos intelectuales no han tenido ninguna reserva en esta «era post-soviética» a la hora de apoyar (por supuesto, «críticamente») al Partido Laborista británico, el Partido Socialista francés, el Partido Demócrata de Clinton y Obama y otros «males menores» que practican el neoliberalismo. Apoyaron la destrucción manifiesta de Yugoslavia y las guerras coloniales encabezadas por Estados Unidos en Oriente Próximo, el norte de África y el sur de Asia. No pocos intelectuales «anti-estalinistas» de Inglaterra y Francia habrán brindado con champán con los generales, los banqueros y las élites del sector petrolero por la sangrienta invasión y devastación llevada a cabo por la OTAN en Libia, el único Estado de bienestar de África.
Los intelectuales de izquierda «anti-estalinistas», ahora bien acomodados en cargos universitarios de privilegio en Londres, París, Nueva York y Los Ángeles, no se han visto afectados personalmente por el retroceso de los programas de bienestar occidentales. Se niegan categóricamente a reconocer el papel constructivo que los programas de bienestar soviético rivales desempeñaron para obligar a Occidente a «mantener» una especie de «carrera de bienestar social» ofreciendo prestaciones a sus clases trabajadoras. En cambio, sostienen (en sus foros académicos) que la mayor «militancia de los trabajadores» (difícilmente posible con una afiliación sindical burocratizada y menguante) y los «foros de especialistas socialistas» mayores y más frecuentes (en los que ellos pueden exponerse sus análisis radicales... unos a otros) restaurarán finalmente el sistema de bienestar. De hecho, los niveles históricos de regresión, en lo que respecta a la legislación sobre bienestar, continúan incólumes. Existe una relación inversa (y perversa) entre la prominencia académica de la izquierda «anti-estalinista» y la desaparición de las políticas del Estado de bienestar. ¡Y los intelectuales «anti-estalinistas» todavía se asombran por el desplazamiento hacia el populismo demagógico de ultra derecha entre las clases trabajadoras atenazadas!
Si analizamos y comparamos la influencia relativa de los intelectuales «anti-estalinistas» en la construcción del Estado de bienestar con el impacto del sistema de protección social colectivista competidor del bloque del Este, las evidencias son abrumadoramente claras. Los sistemas de bienestar occidentales estuvieron mucho más influidos por sus rivales sistémicos que por las críticas piadosas de los académicos «anti-estalinistas» marginales. La metafísica «anti-estalinista» ha cegado a toda una generación de intelectuales ante la compleja interacción y ventajas de un sistema internacional competitivo en el que los rivales elevaban la puja de las medidas de bienestar para legitimar su propio gobierno y minar a su adversario. La realidad del equilibrio político de fuerzas en el mundo llevó a la izquierda «anti-estalinista» a convertirse en un títere en la lucha de los capitalistas occidentales por reducir los costes del bienestar y crear la plataforma de lanzamiento para una contrarrevolución neoliberal. Las estructuras profundas del capitalismo fueron las principales beneficiarias del anti-estalinismo.
La desaparición del orden legal de los Estados colectivistas ha desembocado en las formas más atroces de capitalismo depredador y mafioso en la antigua URSS y en los países del Pacto de Varsovia. Contrariamente a los delirios de la izquierda «anti-estalinista», no ha surgido en ninguna parte ninguna democracia socialista «post-estalinista». Los agentes fundamentales del derrocamiento del Estado de bienestar colectivista y los principales beneficiarios del vacío de poder han sido los oligarcas multimillonarios, que saquearon Rusia y el Este, los cerebros multimillonarios de los carteles de la droga y la trata de blancas, que en Ucrania, Moldavia, Polonia, Hungría, Kosovo, Rumanía y otros lugares convirtieron a centenares de miles de obreros fabriles desempleados y a sus hijos en alcohólicos, prostitutas y drogadictos.
Desde el punto de vista demográfico, los mayores perdedores del derrocamiento del sistema de bienestar colectivista han sido las trabajadoras: perdieron sus puestos de trabajo, las bajas por maternidad y las prestaciones jurídicas y por el cuidado de niños. Padecieron una epidemia de violencia doméstica bajo el puño de sus maridos desempleados y borrachos. La tasa de mortalidad materna e infantil se disparó debido a un sistema de salud pública debilitado. Las mujeres de clase trabajadora del Este sufrieron una pérdida de estatus material y derechos legales sin precedentes. Esto ha llevado al mayor descenso demográfico de la historia de la postguerra: las tasas de natalidad se han desplomado, las tasas de mortalidad se han disparado y la desesperanza se ha generalizado. En Occidente, las feministas «anti-estalinistas» han ignorado su complicidad con la esclavización y la degradación de sus «hermanas» del Este. (Estaban demasiado ocupadas agasajando a gentes como Vaclav Havel.)
Los intelectuales «anti-estalinistas», por supuesto, afirmarán que el desenlace que ellos habían imaginado está muy lejos de lo sucedido y se negarán a asumir ninguna responsabilidad por las consecuencias reales de sus actos, su complicidad y las ilusiones que han creado. Su iracunda afirmación de que «cualquier cosa es mejor que el estalinismo» no convence a nadie de quienes están en el abismo que alberga a toda una generación perdida de trabajadores del bloque del Este y sus familias. Tienen que empezar a contabilizar el ejército de desempleados de todo el Este, que se cuenta por millones, los millones de víctimas de tuberculosis y VIH en Rusia y Europa del Este (donde ni la tuberculosis ni el VIH planteaba una amenaza antes de la «ruptura»), las vidas destrozadas de millones de mujeres jóvenes atrapadas en los burdeles de Tel Aviv, Prístina, Bucarest, Hamburgo, Barcelona, Amán, Tánger y Brooklyn...
Conclusión
El golpe individual más importante a los programas de bienestar tal como los conocimos, que se desarrollaron durante las cuatro décadas transcurridas entre la de 1940 y la de 1980, fue el fin de la rivalidad entre el bloque soviético y Europa occidental y Norteamérica. A pesar del carácter autoritario del bloque del Este y del carácter imperialista de Occidente, ambos buscaban legitimidad y beneficios políticos consiguiendo la lealtad de las masas de trabajadores mediante concesiones económicas y sociales tangibles.
Hoy día, ante los «recortes» neoliberales, las principales luchas laborales giran en torno a la defensa de los restos del Estado de bienestar, los residuos esqueléticos de un periodo anterior. En este momento hay muy pocas perspectivas de regreso a sistemas de bienestar internacional en competencia, a menos que miráramos a unos cuantos países progresistas que, como Venezuela, han instituido una serie de reformas sanitarias, educativas y laborales financiadas por su sector petrolero nacionalizado.
Una de las paradojas de la historia del bienestar social en Europa del Este se puede encontrar en el hecho de que las principales luchas laborales en curso (en la República Checa, Polonia, Hungría y otros países, que habían derrocado a sus gobiernos colectivistas, tienen que ver con la defensa de las políticas de pensiones, jubilación, sanidad pública, empleo, educación y otras medidas del bienestar: las sobras «estalinistas». Dicho de otro modo, mientras que los intelectuales siguen alardeando de su victoria sobre el estalinismo, los trabajadores de carne y hueso que viven en el Este se entregan a una lucha militante cotidiana para mantener y recuperar los rasgos positivos del bienestar de esos Estados vilipendiados. En ningún otro lugar es más manifiesto que en China y Rusia, donde las privatizaciones han supuesto destrucción de empleo y, en el caso de China, la pérdida de las prestaciones de la sanidad pública. Hoy día, las familias de los trabajadores con enfermedades graves viven arruinadas por el coste de una atención médica privatizada.
En el mundo actual, «anti-estalinismo» es una metáfora de una generación fracasada en los márgenes de la política de masas. Han sido rebasado por un neoliberalismo virulento que tomó prestado su lenguaje peyorativo (Blair y Bush también eran «anti-estalinistas») en el curso de la demolición del Estado de bienestar. Hoy día, el ímpetu de las masas por la reconstrucción de un Estado de bienestar se puede encontrar en aquellos países que han perdido o están en vías de perder la totalidad de su red de seguridad social —como Grecia, Portugal, España e Italia— y en los países latinoamericanos, donde los levantamientos populares fundados en la lucha de clases y vinculados a movimientos de liberación nacional están en ascenso.
Las nuevas luchas de masas por el bienestar social hacen pocas alusiones directas a las experiencias colectivistas anteriores, y menos aún al discurso vacío de la izquierda «anti-estalinista». Esta última vive estancada en un tiempo detenido, anquilosado e irrelevante. En todo caso, lo que está abundantemente demostrado es que el bienestar, el trabajo y los programas sociales, que fueron conquistados y se perdieron tras la desaparición del bloque soviético, han regresado como objetivos estratégicos para motivar las luchas obreras actuales y futuras.
Lo que es preciso explorar más es la relación existente entre la aparición de inmensos aparatos policiales estatales en Occidente y el declive y desmantelamiento de sus respectivos Estados de bienestar: el auge de la «seguridad nacional» y la «lucha contra el terror» discurre paralelo al declive de la seguridad social, los programas de sanidad pública y el desplome de los niveles de vida para centenares de millones de personas.
Los directores que me enseñan a pensar me resultan admirables...
Los que trafican con mi pensamiento vendiendolo al mejor postor, sólo consiguen que desprecie toda su obra...
(Anónimo de principios del Siglo XXI)
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Re: Rescate / Expolio a España
No, la cosa no va Tenorios, no. Va de romanticismo ideológico trasnochado. Sí.
Bienaventurados quienes se ríen de sí mismos, pues nunca les faltarán motivos
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Re: Rescate / Expolio a España
Yo creo que no son comparables los antecedentes históricos que mencionas, con el caso presente.juan_0316 escribió:Creo que ha llegado el momento de volver a las barbacoas (modernas se entiende). Sinceramente. No hay otra salida. Con las medidas adoptadas una tras otra, con clarísimas muestras de improvisación, desconcierto y el temor de que la espada corta la utilice el acreedor en vez del deudor, no se ve salida al final del túnel. Tengo la percepción de que este multimillonario sacrificio que entre todos estamos "voluntariamente" haciendo no va a servir, en absoluto, para nada. Del pozo, en estas condiciones, no salimos, y los Fugger y los Templarios de hoy en día en absoluto nos van a perdonar ni un doblón ni un potosí.
Ha llegado el momento. España, ella solita, puede poner en un gravísimo brete a toda la economía mundial. Y lo saben. Pues al tajo.
Efectivamente, en esos antecedentes históricos se trataba de la imposibilidad de pagar (ergo, necesidad de quita) la deuda pública de los diferentes entes soberanos que la habían contraído.
En el caso presente, la deuda pública no es el problema. O, al menos, no lo era hasta que ZP primero, con el FROB, y Rajoy después, con Bankia y el FROB+, han decidido que el Estado asuma y sea garante/avalista de la (impagable) deuda privada de la banca privada. No es el Estado el que estaba endeudado y necesitado de quita, sino la banca privada. Al rescatar el Estado con su aval/garantía a la quebrada banca privada, el Estado se ha visto arrastrado al hoyo de la insolvencia, y por tanto a la necesidad de buscar (como sea) una quita.
Es lo que tiene el Estado del Bienestar Corporativo de inspiración mussoliniana: privatizar beneficios, socializar pérdidas.
La solución no es en realidad buscar una quita para la deuda soberana, sino liberar a la deuda soberana de ser avalista de la deuda privada, y dejar caer a Bankia y demás zombies por su propio peso.
Quien da pan a perro ajeno, pierde pan y pierde perro.
Re: Rescate / Expolio a España
Esto sí es una respuesta mucho más cercana a la realidad. Y yo opino que Bankia debiera de haber quebrado. Pero las consecuencias hubieran sido imprevisibles. Hubieran caído varias cajas más en cascada y varios bancos europeos la hubieran seguido después. Parte del sistema se hubiera limpiado, habría desaparecido varios millardos de dinero "ficticio", y hubieran arrastrado a varios millones de depositantes a la ruina. Se hubiera llegado a la misma situación por otra vía, pero quizás con mejores bases para cimentar el futuro.
El coste de adoptar cualquier decisión, tanto económico como social, sería tremendo. Hay tantas responsabilidades que depurar y ajustar.
Y por otra parte, dejar morir a Bankia es equivalente a que el Eatado mande a la hoguera al acreedor de una importante cantidad de dinero necesario para su subsistencia
El coste de adoptar cualquier decisión, tanto económico como social, sería tremendo. Hay tantas responsabilidades que depurar y ajustar.
Y por otra parte, dejar morir a Bankia es equivalente a que el Eatado mande a la hoguera al acreedor de una importante cantidad de dinero necesario para su subsistencia
Bienaventurados quienes se ríen de sí mismos, pues nunca les faltarán motivos
Re: Rescate / Expolio a España
Los socialdemócratas dicen que si que hay dinero, que el capitalismo tiene remedio, que no hace falta economia planificada .
¿Acaso no son el Rooselvet de la entrevista de Wells?
21-07-2012
¿Acaso no son el Rooselvet de la entrevista de Wells?
21-07-2012
¡Sí que hay dinero!
Vincenç Navarro
Público
Durante el debate parlamentario que tuvo lugar en las Cortes españolas a raíz de la presentación del presidente Rajoy de las medidas de recortes que su gobierno iba a realizar, el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas del gobierno español, Cristóbal Montoro, indicó que éstas eran necesarias porque “el Estado no tenía más dinero”, punto acentuado por el propio Rajoy cuando subrayó que el nivel de deuda pública en España había alcanzado niveles inaceptables que forzaron la toma de medidas excepcionales, considerando la bajada del déficit como la prioridad número uno de su gobierno. El presidente indicó también que tal bajada del déficit público era la condición indispensable para salir de la crisis, pues sólo con esta bajada se recuperaría la confianza de los mercados financieros y España podría volver a recibir prestado dinero a unos intereses más bajos.
Es sorprendente que la administración Rajoy continúe repitiendo esta creencia (creencia basada más en la fe que en la evidencia) cuando todos los datos acumulados muestran lo erróneos que son los supuestos sobre los que se basa.
Pero antes de mostrar tales datos, es importante subrayar, una vez más, lo que tienen en común los países hoy intervenidos –España, Grecia, Portugal e Irlanda–. Todos ellos tienen estados pobres (su gasto público, incluyendo el gasto público social por habitante, es de los más bajos de la Eurozona), con escasos ingresos al Estado (entre los más bajos de la Eurozona), poco redistributivos (entre los menos redistributivos de la Eurozona), y basados en una fiscalidad altamente regresiva (de los más regresivos de la Eurozona). La causa de que todos estos países tengan estos puntos en común es que todos ellos tienen un contexto político semejante. Durante su reciente historia (los últimos cincuenta años) las fuerzas conservadoras han tenido una enorme influencia sobre sus Estados. Fueron gobernados por muchas décadas por gobiernos ultraconservadores. El contraste con los países escandinavos (que tienen los Estados más desarrollados, con mayores políticas redistributivas y políticas fiscales más progresivas en la UE) se basa en que en aquellos países las fuerzas progresistas han sido las dominantes en su vida política, al revés que en los países intervenidos.
Se podría argumentar que España, como también aquellos países, tiene un Estado pobre porque es un país pobre. Pero los datos no confirman esta situación. El PIB per cápita es el 94% del promedio de la UE-15, y en cambio, el gasto público es sólo un 72% del promedio de la UE-15. En realidad, si fuera un 94%, España se gastaría 66.000 millones más en su sector público y en su subfinanciado Estado del bienestar (tanto en sus transferencias como en sus servicios públicos). Pero no se los gasta, no porque no existan. Sí que existen. Lo que ocurre es que el Estado no los recoge. Y ahí está el punto clave que no se cita. La regresividad de la política fiscal que España tiene en común con todos los países intervenidos. Han tenido que pedir prestado dinero porque el Estado no recoge el suficiente.
Pero lo que es incluso peor es que durante la era de bonanza (estimulada por la burbuja inmobiliaria), el Estado español bajó más y más los impuestos, bajada que favoreció particularmente a las rentas superiores, que adquieren la mayoría de sus rentas de la propiedad de capital. Esta bajada de impuestos determinó –según ha indicado el FMI– nada menos que la mitad del déficit estructural del Estado, déficit que permaneció oculto durante la expansión económica por el elevado crecimiento de ingresos al Estado, apareciendo, sin embargo, en toda su crudeza cuando el boom explotó. Y ahora el Estado tiene que pedir prestado el dinero a los bancos (donde los súper ricos depositan los ingresos que habían adquirido como consecuencia de la bajada de sus impuestos), teniendo que pagar intereses para conseguir el dinero, que podría haberse obtenido, si no hubieran bajado los impuestos.
Y ahí está el problema más silenciado en los medios y en los debates. Fue una lástima que ninguno de los que participaron en el debate en las Cortes españolas hiciese las siguientes preguntas al presidente Rajoy: ¿Por qué el Estado español decidió congelar las pensiones a fin de conseguir 1.200 millones de euros, en lugar de revertir la bajada del impuesto de sucesiones, con lo cual habría obtenido casi el doble de ingresos (2.552 millones). O, ¿por qué en lugar de recortar nada menos que 7.000 millones en sanidad, el gobierno no eliminó la reducción del Impuesto de Sociedades a las empresas que facturan más de 150 millones de euros al año, lo que significa menos del 0,12% de todas las empresas, con lo cual hubieran obtenido más de 5.600 millones de euros? O, ¿por qué quiere ahora establecer el copago sanitario en lugar de aumentar los impuestos de los fondos SICAV y las ganancias especulativas? O, ¿por qué quiere aumentar el IVA, en este momento de recesión, que afectará a las clases populares, en lugar de aumentar el impuesto de Sociedades al 35% para empresas que ganen más de un millón de euros al año, con lo cual ingresaría 14.000 millones de euros más? O, ¿por qué quiere destruir puestos de trabajo en los servicios públicos en lugar de establecer un impuesto a las transacciones financieras, con lo cual, tal como ha señalado el sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda, se conseguirían 5.000 millones de euros? O, ¿por qué en lugar de forzar reducciones de los Estados del bienestar gestionados por las CCAA no reduce la economía sumergida diez puntos, con lo cual aumentaría 38.500 millones de euros?
Estas son las preguntas que deberían haberse hecho y no se hicieron. Rajoy no las habría podido contestar y habría quedado en evidencia, mostrando, que en contra de lo que dice, sí que hay alternativas y sí que hay dinero.
Fuente: http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/ ... ay-dinero/
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