Mensaje
por santi » Mié 02 Oct, 2013 22:15
Yo si se me permite opinar creo que todo esto de las ideologías y la repartición del personal en bandos, bandas o bancadas, solo es una maniobra de distracción para que el personal se enrede en discusiones bizantinas. Hablo en términos globales, no en clave nacional.
Lo más importante es la honradez y la decencia. Cualquier PIB de la zona europea, o, digamos, del mundo medio desarrollado, y esto incluiría a países como México, casi toda Sudamérica, parte de centroamérica excepto Haití, etc... decía que cualquiera de esos PIB da lo suficiente como para que los políticos se puedan llevar lo suyo, (si no, no habría políticos), y que hagan cierto reparto entre sus amigos y círculos de influencia. Además, queda dinero como para garantizar las necesidades básicas de la población, y a partir de ahí, el que más curre o el que más espabilao sea subirá más, y el más vago, o el más parao, quedará más abajo.
El problema viene cuando se esquilma, cuando nada es suficiente para las clases politicas, que son unos entes, antes que otra cosa, extractivos. Ahí viene el problema. Y esto sucede. Y no es que las clases políticas se lleven más de lo razonable de los PIB, es que cuando ya no hay de donde llevarse traen dinero del futuro y endeudan a los contribuyentes.
Y no es que unos países tengan muy mala suerte y les caigan malas clases políticas y otros tengan mucha suerte. La triste realidad es que los políticos no son más que un reflejo de las sociedades. Cuanto menor calidad tiene una sociedad, mayor es su grado de tolerancia al robo, y con mayor alegría justifica los desmanes, o los disculpa.
Al final, fíjense, la ideología marxista, irreprochable desde el plano teórico, ha sido un desastre cuando se ha implantado en sociedades de baja tradición democrática, y sin embargo es un rotundo éxito en Escandinavia, que es la zona más marxista del planeta, si por marxismo entendemos el tamaño del estado en relación al PIB y la presión fiscal sobre las personas. Pero allí ha triunfado porque en esos lugares la honradez es un valor que estaría imbricado con la tradición calvinista, donde no es posible obtener la redención de un mal acto si no es rindiendo cuentas personalmente a Dios... que nunca responde, claro. Por tanto, es posible esa presión fiscal, porque no cae en saco roto, sino que existe tasa de retorno suficientemente amplia. Ah, y los políticos también ahí se llevan lo suyo. Pero no más.