MIGUEL MIHURA Y EL EXTRAÑO CASO DEL CINEMATÓGRAFO
Por Guzmán Urrero Peña (Cervantes virtual)
Evidentemente, Mihura (1905-1977) es de esos autores que provocan una multiplicidad de interpretaciones, con frecuencia luminosas. Mucho se ha escrito sobre su avanzado teatro, propenso a un delicado vanguardismo que exige, en palabras de Ionesco, «aprehender lo racional a través de lo irracional». Que nadie se asuste, pues la audacia de Mihura nunca abandona el dominio del entretenimiento.
Es, por consiguiente, uno de esos raros comediógrafos que admiten, con sosiego, lecturas paralelas. El público llano descubre la sonrisa en el punto en el que un académico sorprende un hallazgo experimental o un jugueteo absurdo y revelador.
En este vaivén imaginativo, la cartelera española ha recibido de Mihura humoradas tan inteligentes como Tres sombreros de copa (escrita en 1932, estrenada en 1952), A media luz los tres (1953), El caso del señor vestido de violeta (1954), Sublime decisión (1955), Mi adorado Juan (1956), Melocotón en almíbar (1958), Maribel y la extraña familia (1959), La bella Dorotea (1964), Milagro en casa de los López (1965) y Sólo el amor y la luna traen fortuna (1969).
A la identidad de autor de comedias, Mihura suma la de escritor de prosas humorísticas. El dato es relevante: fue él quien fundó dos míticos semanarios de humor, La Ametralladora y La Codorniz. También le debemos una heterodoxa autobiografía, Mis memorias, y chistes gráficos de impecable acabado. Todos estos datos, substanciales para comprobar la magnitud de su obra, son bien conocidos por los estudiosos, pero ocultan un detalle menos difundido, lleno de interés, y es que Miguel Mihura fue asimismo uno de los mejores guionistas del cine español.
El reciente estreno de Ninette (2005) ha permitido a su director, José Luis Garci, rendir homenaje a Mihura y a los creadores de su misma quinta —la otra generación del 27, en palabras de López Rubio—. Haciendo memoria, algunos críticos han comparado ese largometraje con otra película inspirada por la comedia homónima: Ninette y un señor de Murcia (1965) de Fernando Fernán-Gómez. No obstante, teniendo en cuenta el centenario que celebramos, lo cierto es que han faltado análisis más decididos en torno al cine estimulado o escrito por el comediógrafo.
Pese a la dificultad de la empresa, el escritor quiso convertir su cinefilia en profesión lucrativa. En general, desconfiaba de la pareja que forman el realizador y el guionista. No obstante, supo ver que hay ocasiones en que dicha alianza adquiere un sentido artístico. Lo dejó escrito en 1952. A su modo de ver, la calidad de una película suele darse «cuando el director admite que pueda existir en el mundo un escritor que también entienda de cine, y crea en él, y respete los personajes, los matices, los caracteres y el clima que ha creado el guionista». A partir de ese protocolo, el cine penetra en la estrecha cuenca de la excelencia: «Sólo con este respeto mutuo, de igual a igual, cada uno en el puesto que le corresponde, sirviéndose el uno al otro, acoplando sus movimientos y desplantes como una pareja de baile, las películas llegan a tener calidad y el conjunto es personal y armónico».
El hermano del escritor, Jerónimo Mihura (1902-1990), compartió con aquél esta inclinación por el celuloide. Jerónimo fue crítico cinematográfico, y a partir de 1929, ejerció como ayudante de dirección y director de doblaje antes de convertirse en realizador. No por casualidad, los dos hermanos colaboraron en un buen número de proyectos.
En tiempos del cine mudo, Mihura interviene en La inaccesible (1920), de José Buchs. A manera de juego, forma parte del grupo de intérpretes. Satisfecho, vuelve a repetir la experiencia a las órdenes de Buchs en Víctima del odio (1921), una historia criminal escrita por María Comendador. Con la llegada del sonoro, un buen amigo del dramaturgo, el admirable Eduardo García Maroto, diseña una serie humorística que parodia las convenciones de Hollywood. Mihura se aplica a la tarea y confecciona diálogos desternillantes. El ciclo, pionero por su originalidad, integra películas como Una de fieras (1934), Una de miedo (1934), La hija del penal (1935), e Y... ahora, ... una de ladrones (1935).
Disfrutando a conciencia de ese microcosmos desordenado de los rodajes, Mihura acepta la propuesta de su hermano y escribe para éste el libreto de Don Viudo Rodríguez (1935). Como dialoguista, también participa en Los hijos de la noche (1939), de Benito Perojo. Conociendo su carácter, resulta explicable que no llegara a viajar a Hollywood, lugar en el que amigos suyos —«Tono», Neville, Jardiel Poncela— confeccionaron numerosas producciones americanas rodadas en español.
Tras redactar los diálogos de Yo soy mi rival (1941), un largometraje hispano-italiano dirigido por Mario Bonnard y Luis Marquina, Mihura recupera el contacto profesional con su hermano Jerónimo, y mejora, al servicio de éste, el guión de Aventura (1942). Esa habilidad del escritor para la frase dramática le descubre nuevos empeños, como Boda en el infierno (1942), de Antonio Román. Nada comparable a la ingeniosa película Un bigote para dos (1940), que Mihura escribe y dirige con la complicidad de Antonio de Lara «Tono».
A la hora de rodar Intriga (1942), Antonio Román quiere que Mihura retoque el guión, inspirado en Un cadáver en el comedor, de Wenceslao Fernández Flórez. La misma misión, como autor de los diálogos o argumentista, acredita al escritor en cintas como Castillo de naipes (1943) y Confidencia (1947), ambas de Jerónimo Mihura.
En 1945 Ignacio F. Iquino filma Ni pobre ni rico, sino todo lo contrario (1945), versión de la comedia homónima de «Tono» y Miguel Mihura. Por la misma época, éste escribe para Jerónimo el libreto de Cuando llegue la noche (1946), inspirado en una pieza de Joaquín Calvo Sotelo, y también firma el de Vidas confusas (1947). Es entonces cuando un visionario productor, Cesáreo González, le contrata para que hilvane el argumento y los diálogos de La calle sin sol (1948), soberbio y oscuro largometraje de Rafael Gil. La colaboración con Cesáreo se repite en Una mujer cualquiera (1949), de Rafael Gil, y en La corona negra (1950), de Luis Saslavsky. Esta última es una cinta apasionante, escrita por Charles de Peyret Chappuis y nuestro dramaturgo a partir de una idea de Jean Cocteau. Los encargados de dar vida a ese sorprendente melodrama son María Félix, Rossano Brazzi y Vittorio Gassman.
De vuelta en el dominio del humor, Mihura se aplica al texto de Yo no soy la Mata-Hari (1949), que ha de filmar Benito Perojo con la argentina Niní Marshall en el papel protagónico. Posteriormente, lo contratan para que intervenga en El señorito Octavio (1950), de Jerónimo Mihura, donde adapta la obra de Armando Palacio Valdés.
Prolífico y ocurrente en sus labores fílmicas, Mihura entrega los libretos de El pasado amenaza (1950), de Antonio Román, y de Me quiero casar contigo (1951), de su hermano Jerónimo. Asimismo, colabora fructuosamente en dos guiones: el de ¡Bienvenido, míster Marshall! (1952), firmado por Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga, y el de Tres citas con el destino (1953), coescrito por Alejandro Verbisky, Emilio Villaba Welsh y Alberto Girri.
Otras películas fundadas sobre guiones suyos son Suspenso en comunismo (1955), de Eduardo Manzanos, ¡Viva lo imposible! (1957), de Rafael Gil, El puente de la paz (1957), de Rafael J. Salvia, y Las panteras se comen a los ricos (1969), de Ramón Fernández. Mayor interés ofrece Carlota (1958), buena versión de la obra teatral de Mihura, dirigida por Enrique Cahen Salaberry. La misma pieza conocerá una versión posterior, Amor es veneno (Carlota) (1980), de Stefano Rolla, protagonizada con gracia y picardía por Silvia Pinal.
El teatro de Mihura origina otras adaptaciones, como La decente (1970), de José Luis Sáenz de Heredia; y Sólo para hombres (1960), dirigida por Fernando Fernán Gómez a partir de la obra Sublime decisión. Pertenecen a la misma hornada Melocotón en almíbar (1960), de Antonio del Amo; y la excelente Maribel y la extraña familia (1960), de José María Forqué. Probablemente sea este conjunto de filmes el más atinado a la hora de trasladar el teatro de Mihura. No obstante, las muchas cualidades de ese repertorio invitan a creer que habrá nuevos creadores interesados en traducirlo al lenguaje del cinematógrafo. Teniendo en cuenta la buena aceptación popular de la que aún disfruta don Miguel, esta decisión sería, por qué negarlo, un acierto fácilmente elogiable.
FILMOGRAFÍA:
(CINE)
-La inaccesible (1920) José Buchs (guión y actor)
-Víctima del odio (1921) José Buchs (guión y actor)
-Don Viudo Rodríguez (1935) Jerónimo Mihura (guión)
-La hija del penal (1936) Eduardo García Maroto (diálogos)
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-Un bigote para dos (1940) Tono y Miguel Mihura (co-guionista y co-director)
-Yo soy mi rival (1941) Bonnard y Luis Marquina (diálogos)
-Boda en el infierno (1942) Antonio Román (diálogos)
-Intriga (1942) Antonio Román (diálogos)
-Castillo de naipes (1943) Jerónimo Mihura (diálogos)
-Aventura (1944) Jerónimo Mihura (diálogos)
-Ni pobre ni rico sino todo lo contrario (1944) Ignacio F. Iquino (adaptación)
-Cuando llegue la noche (1946) Jerónimo Mihura (guión)
-Vidas confusas (1947) Jerónimo Mihura (guión)
-Confidencia (1947) Jerónimo Mihura (guión)
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-Una mujer cualquiera (1949) Rafael Gil (guión)
-Siempre vuelven de madrugada (1949) Jerónimo Mihura (guión)
-Yo no soy la Mata-Hari (1949) Benito Perojo (guión)
-El extraño caso de la mujer asesinada (1949) Boris. H. Ardí (adaptación)
-El pasado amenaza (1950) Antonio Román (guión)
-El señorito Octavio (1950) Jerónimo Mihura (guión)
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viewtopic.php?t=49687&highlight=mihura
-Me quiero casar contigo (1952) Jerónimo Mihura (guión)
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-Tres citas con el destino (1954) Florián Rey, Klimowski y Fernando de Fuentes (guión episodio de Florian Rey)
-El caso de la mujer asesinada (1955) Tito Davison (adaptación)
-Pecadora (1955) Enrique Carreras (adaptación de “Una mujer cualquiera”)
-Suspenso en comunismo (1956) Eduardo Manzanos Brochero (guión)
-A media luz los tres (1958) Julián Soler (adaptación)
-¿Viva lo imposible! (1958) Rafael Gil (adaptación)
-El puente de la paz (1958) Rafael J. Salvia (guión)
-Carlota 81958) Enrique Cohen Salaberry (adaptación)
-Maribel y la extraña familia (1960) José María Forqué (adaptación)
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-Melocotón en almibar (1960) Antonio del Amo (adaptación) (cortesía de ketamino)
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-Las panteras se comen a los ricos (1969) Ramón Fernández (adaptación de “Las entretenidas”)
-La decente (1971) José Luis Sáenz de Heredia (adaptación)
-Amor es veneno (1980) Stefano Rolla (adaptación de “Carlota”)
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(TELEVISIÓN)
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viewtopic.php?t=48700&highlight=mihura
Una verdadera pena que un autor tan importante , precursor del teatro moderno y que le da cien vueltas a Woody Allen, como guionista, y como humorista, esté tan descuidado, cualquier ripeo será bienvenido, hago extensiva la petición a su hermano Jerónimo Mihura del que sólo hay una película disponible:
viewtopic.php?t=31817&highlight=mihura