Mujer: la otra parte de la humanidad

Asuntos "fuera de temática". Recordad que el Respeto es Norma Primera e Innegociable.
Tuppence
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Mensaje por Tuppence » Sab 29 Abr, 2006 11:39

Imagen Continúo transcribiendo la segunda parte del artículo de “Rebelión” ( aquí).


Reseña del libro "Cómo ser feminista y no morir en el intento" de la profesora Alicia Martínez Ea

Cómo ser machista y disfrutarlo

Juan Jesús Rodríguez Fraile
Rebelión


2.
Sin embargo, a continuación, la profesora Martínez intenta ir estableciendo otras distinciones también muy interesantes —de menor intensión y mayor extensión— dentro del término machista, como lo es, por ejemplo, la de aquello a lo que denomina el "machismo militante". Se trataría en este caso de aquel que se constituye, propiamente, dentro de las fratrías viriles donde funciona como un potente factor de identificación-exclusión, pero que puede ser, después, profundamente asimilado e interiorizado a título individual por sus distintos miembros hasta llegar a constituir un elemento esencial de su identidad y reconocimiento —e incluso el único que permanece a salvo cuando todas las demás cosas importantes de la vida (estatus familiar, ideología política, trabajo, equipo de fútbol) falla—.

El machista militante puede, obviamente, acabar derivando en misógino, pero lo que le caracteriza como tal no es tanto el resentimiento hacia las representantes del otro género, cuanto la dependencia respecto de los otros varones y de la estimación de éstos. Se trata, no obstante, de una estimación que, muy a menudo, se alcanza, por ejemplo, a través de una pública y manifiesta ostentación de desprecio de la feminidad que hace las veces de rito iniciático y que, en casos no tan infrecuentes como pudiera parecer, implica —a juzgar por los propios testimonios recogidos por Martínez— un sometimiento bastante violento de los propios sentimientos al respecto, un sometimiento que ha de ser llevado a cabo, no obstante, a la manera de sacrificio ritual, para ser aceptado por el grupo. Este tipo de dinámica podría encontrarse prácticamente intacta e igual a sí misma desde la preadolescencia hasta el geriátrico, funcionando en todos aquellos lugares en los que puede observarse una fratría viril en activo, y aunque el análisis de la profesora Martínez expone numerosos ejemplos extremos y cercanos a la patología como la tuna o el futbolismo, llama también la atención, por ejemplo, el relato de un experimentado sindicalista que cuenta de qué manera al tratar de integrarse en alguna de estas comunidades obreras sólidamente cohesionadas en las que se introducía, no tenía más remedio que empezar "diciendo un par de burradas" para que "le dejaran en paz", y sólo después podía ya intentar ganarse su confianza. Un funcionario de un pequeño ayuntamiento relataba, por el contrario, cómo había acabado descubriendo con sorpresa que era considerado gay por todos sus compañeros y compañeras de trabajo por no haber secundado comentarios sexistas en presencia de dos guardias municipales.

La vigencia y actualidad de estas señas de identificación se pone frecuentemente de manifiesto, por ejemplo, en el hecho de que allí donde no queda ya nada más a lo que apelar para descalificar al contrario, se recurre muy a menudo a este tipo de substrato ideológico buscando algún lugar en el que poder dar a alguien "donde más le duela". Según informaba el periódico El Mundo (24-03-06, p. 30) en las primeras frases de un artículo relativo a los últimos disturbios ocurridos en París por el pseudo-contrato juvenil: "El rastro de las manifestaciones se reconoce gracias al olor de los gases lacrimógenos, al jaleo de las sirenas y al rastro de las pintadas. Unos insultan a la madre de Villepin. Otras cuestionan la virilidad de Sarkozy, aunque el ministro del Interior tiene el privilegio de vengar las afrentas con el recurso de los fornidos antidisturbios". Las mismas pintadas contra el mismo ministro francés habrían contenido hace sólo unos años acusaciones como las de "enemigo de la clase obrera" o "siervo del capital", y hace unos siglos las de "enemigo del pueblo" o, más atrás, "hereje", "infiel" o "perro blasfemo". En la actualidad, por el contrario, no basta con acusar a un teniente general de "fascista", sino que es necesario —como hacía recientemente un periodista catalán— cuestionar la virtud de su madre para lograr causar alguna ofensa, pero para lograr ofender no a su madre, ¡sino al teniente general! Por que las madres —como ocurre con el resto de las mujeres para los machistas militantes— son, propiamente, signos del prestigio de los varones con los que estos se comunican entre sí, y no es posible ofender a un fonema.

Ciertamente, es éste el caso más conocido y reconocible de machismo, pero no por ello deja de llamar la atención la capacidad identitaria del mismo que supera la de la raza, la clase social, y hasta la filiación futbolística, tendiendo sobre ellas una suave ala bajo la cual todos los hombres (varones) vuelven a ser hermanos. Así, en efecto, en relación con las diferencias raciales, otro de los sujetos entrevistados por Martínez hacía, al ser interrogado acerca de su grado de colaboración en las tareas domésticas, gran ostentación de ser, a ese respecto, "moro y carpetovetónico" —a pesar de tratarse de un individuo que demostraba ser bastante xenófobo—. En el caso del sujeto anterior, por ejemplo, la profesora Martínez relata cómo el resto de varones de menor edad presentes —en calidad de compañeros de trabajo suyos en una empresa de alta tecnología— y que habían previamente confesado que ellos "no tenían más remedio" que "ayudar" a sus mujeres en esas tareas, experimentaban una visible compulsión a reforzar no obstante su pertenencia a la fratría reconociendo, a la vez, la autoridad del macho dominante —el "carpetovetónico" en cuestión, en este caso— con lo que la profesora Martínez denomina allí "gruñidos aprobatorios" y "agitación de ramas": síntomas reconocibles de una potencia viril reprimida que pueden observarse también cuando son proferidas este tipo de afirmaciones militantes sin que puedan ser abiertamente consensuadas por los varones presentes debido a, por ejemplo, la presencia de sus parejas, teniéndose que limitar estos a intercambiar guiños, muecas y risas sofocadas.

Por último, y en lo que se refiere a la filiación futbolística, la profesora Martínez señalaba el caso de un famoso periódico deportivo de tirada nacional que mientras que adaptaba todas sus páginas a los intereses locales (destacando en la portada y páginas interiores las gestas de los equipos de la región) mantenía como comunes para todas sus ediciones las páginas finales en las que siempre figuraba la imagen de una mujer ligera de ropa —es decir el, llamado en la jerga periodística: "gancho"—.

Así, si en el caso de la misoginia es una profunda y arraigada creencia mítica la que la sustenta, en el caso del machismo militante es un no menos profundo sentimiento identitario de carácter ideológico surgido de la que es, quizás —como hacía ver con toda claridad el sociólogo Pierre Bourdieu en su ensayo La dominación masculina— la primera y la más antigua de todas las divisiones del campo social: la división sexual del trabajo. Ésta marca unas fronteras genéricas en las actividades humanas que son inmediatamente reinterpretadas en términos jerárquicos y que, hoy en día, pueden encontrarse totalmente calcadas en la división sexual del ocio tal y como aparece reflejada en la nítida escisión entre el terreno varonil e hipervalorizado de la información futbolística y el terreno femenino y continuamente vilipendiado de la prensa del corazón, ambos cuasi imposibles de distinguir tanto en contenido como en (cada vez más) forma, pero extremadamente diferenciados en lo que respecta a su adscripción sexual y a su valoración social (recordemos que el fútbol fue, en su momento considerado como "interés nacional", mientras que lo que sistemáticamente se identifica con la telebasura son, únicamente, los programas de prensa rosa).

Los jóvenes guerreros, los jóvenes obreros y los jóvenes ejecutivos de las modernas empresas tecnológicas pueden seguir, de esta manera, repitiendo en esos lugares reservados para ellos esencialmente los mismos ritos, bailando alrededor de las mismas hogueras y velando las mismas armas que sus antepasados, y así, cuando golpean ruidosamente sus pechos pueden sentir cómo se hermanan con sus nobles ancestros prehomínidos.

Tuppence
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Mensaje por Tuppence » Sab 29 Abr, 2006 11:45

Imagen Aquí viene la tercera parte del artículo de “Rebelión” ( aquí):


Reseña del libro "Cómo ser feminista y no morir en el intento" de la profesora Alicia Martínez Ea

Cómo ser machista y disfrutarlo

Juan Jesús Rodríguez Fraile
Rebelión

3.
Y es que es ahí, en efecto, donde comienza justamente el campo de la tercera de las divisiones que menciona la profesora Martínez Ea en su libro: la del machismo coyuntural o estructural. Se trata, en este caso, de un tipo de actitudes machistas —quizás, las más interesantes— mucho más difícilmente reconocibles como tales y, precisamente por eso, mucho más frecuentes, discretas y socialmente aceptadas. Éstas son las que se encuentran tras la asunción acrítica de roles y criterios de juicio procedentes de la naturalización del patriarcado, de la conversión de una forma de organización social enteramente arbitraria, en la naturaleza misma de las cosas, en algo cuyo puro ser, y cuyo incuestionable llevar siendo así —además— de toda la vida, confirma constantemente ante nuestros ojos algo tan obvio como el que ello es así.

Sin embargo, si hay algo que caracteriza a la racionalidad, al menos de la Ilustración (griega) para acá, es la clara conciencia acerca del hecho de que por más que puedan enunciarse cualesquiera relaciones causales como explicaciones de un cierto estado de cosas, es obvio que éste podrá seguirse considerando siempre como enteramente arbitrario en la medida en que no haya sido el fruto de una decisión tomada por alguien o de una ley establecida por una comunidad política. Así, nadie negará, por ejemplo, que es el caso que los cuerpos caen; tampoco se negará el hecho de que eso ha sido así, muy probablemente, de toda la vida. Pero no por ello deja de ser una arbitrariedad el que alguien se caiga de la torre de Pisa y se rompa tres costillas —por necesaria que siga considerándose a la ley de la gravitación—. En cambio, lo que no lo es —lo que no tiene nada de arbitrario— es el que alguien empuje a otra persona y ésta se caiga de la torre de Pisa y se rompa tres costillas, ni tampoco el que se intenten poner los medios técnicos necesarios (una barandilla, por ejemplo) para que las personas no corran el riesgo de romperse las costillas cayéndose de una torre, o el que se dicte una ley que prohíba el que se las rompan arrojándolas de un empujón de ella.

Este tipo de diferencia entre lo que es arbitrario y lo que no lo es, es la que, a menudo, se pretende cubrir con el recurso a la Naturaleza, considerada como el paradigma de lo necesario, apelando a su autoridad para considerar como consecuencia de sus leyes (ciertamente necesarias) cuestiones que —como el hecho de caerse de una torre o de un andamio cuando no se han puesto los medios para impedirlo, o el de darle a alguien un empujón— no tienen en absoluto la forma de sucesos naturales, sino de obras humanas, de arbitrariedades que, por consagradas que se encuentren, siguen siendo (afortunadamente) revocables, reformables o reafirmables según nos parezca a las sujetas y sujetos políticos que hoy tenemos que pronunciarnos respecto de ellas y aguantarlas. En el caso de las diferencias de género, la autoridad de la naturaleza que tan fácilmente parecía poder afirmarse antes señalando a la visible inferioridad histórica o fisiológica de las mujeres (léanse las ilustrativas citas extraídas por Martínez de la obra del best-seller de Paul Moebius —prestigioso médico y fisiólogo tan admirado por Freud— La debilidad mental de las mujeres) trata de refugiarse hoy en capas más profundas y más difícilmente contrastables del pensamiento científico como son la genética o la psicología. Éstas han llegado a jugar, en este caso, el papel del mito o de la ideología identitaria.

Lo que se consigue con ellas es, por tanto, algo así como correr ante la diferencia que hay entre el hecho y el derecho —entre el terreno de las causas y efectos, y el terreno de las normas y las leyes— lo que el filósofo Heidegger denominaría "un es-túpido velo": esa especie de burka con que se intenta, a menudo, quitar de nuestra vista todo aquello que nos amenaza demasiado con su injusticia y su inexplicabilidad y que precisamente por eso, por lo mucho que se parece en eso a la Naturaleza misma (que es de todo menos justa y fácil de explicar), intentamos identificar con ella, para poder rendirnos así a su implacable necesidad, liberándonos del trabajo de intentar desvelar qué hay de arbitrariamente admitido por nosotros y nosotras mismas en todo ello.

Así, igual que, antiguamente, se decía que —al menos en este mundo imperfecto de la generación y la corrupción— el fuego se elevaba y las piedras caían "por naturaleza" (o porque se dirigían, cada uno, a "su lugar natural"), hoy sigue asumiéndose con igual llaneza, por ejemplo el hecho de que las mujeres (tanto más cuando han pasado por ciertos estados de gravidez asociados a la generación de descendencia) acaben cayendo más o menos cerca del fuego del hogar mientras que los varones continúan elevándose hacia las cristalinas esferas o los acristalados rascacielos del éxito profesional, como si fueran piedras lanzadas por una catapulta; o bien se ven obligados a realizar los mayores sacrificios y admitir las peores corrupciones para sacar a "sus" familias adelante.

Como todo el mundo sabe un análisis como el llevado a cabo por la mecánica newtoniana —sin ir más lejos— conseguiría hacernos ver, de pronto, a todos y todas, a aquellos "movimientos naturales" como "movimientos violentos" detrás de los cuales podían identificarse ciertas "fuerzas" cuya indudable efectividad tanto en el plano real como en el imaginario contrastan con su propio carácter no perteneciente ni a uno ni a otro. En efecto nadie puede coger una fuerza de un newton por el mango y aplicársela a la resistencia ofrecida por un clavo, sino que, normalmente agarra un martillo real, contrae los músculos reales de su brazo y le golpea en la cabeza para hacer el trabajo de hundirlo en la pared. Pero tampoco nadie (sensato) dirá por ello que la fuerza de la gravedad o que la inercia son cosas puramente imaginarias (como las hadas, las armas de destrucción masiva iraquíes y los enanitos del bosque), y que sólo son eso que son y hacen eso que hacen por que Sir Isaac Newton se las inventó así.

De igual manera, los machistas coyunturales nos sorprendemos, a menudo, identificando —normalmente, cuando alguien nos lo señala— como clara y distintamente perteneciente al ámbito del prejuicio o la práctica machista un comportamiento o una consideración asumida hasta entonces como natural o incluso, a veces, como igualitaria. Uno de los entrevistados por Martínez confesaba, por ejemplo, lo que le había chocado darse cuenta de su interiorizada tendencia a abrazar a las mujeres y su repulsión a verse abrazado por ellas, o cómo nunca se había cuestionado por qué motivo apretaba fuertemente la mano a los varones mientras que sólo rozaba a penas la mejilla de las mujeres que le presentaban, movimientos todos ellos acerca de los cuales no podía dar otra explicación que su naturalidad —como si ciertas fuerzas magnéticas de atracción o repulsión a distancia se le estuvieran imponiendo—, ni otra justificación que la irrelevancia de cualquier crítica al respecto dada la banalidad de ese tipo de cuestiones.

No se trata, obviamente, de que haya nada de malo en abrazar a alguien, o incluso en saludar o comportarse de manera distinta y sexualmente diferenciada con unos individuos u otros, ni de que vaya a haber que poner en marcha alguna forma de puritanismo republicano para reformar las costumbres y poner a salvo la salud pública a partir de una politización de la privacidad, sino que la cuestión está en sacar a la luz la manifiesta incapacidad que a menudo puede constatarse allí con menos resistencia que en otras partes, para reconocer que todo ello no se basa sino en la más pura y dura arbitrariedad.

La profesora Martínez presenta así numerosos casos de este tipo de actitudes entre individuos que participando sólo exteriormente del machismo militante, o incluso manteniendo con respecto a él una actitud de claro distanciamiento, reconocen haberse visto, no obstante, a sí mismos, en el momento en que han comenzado a reparar en este tipo de cuestiones (en el momento, por ejemplo, en el que alguien ha puesto un palo en la rueda de su galopante machismo coyuntural), comportándose de un modo acríticamente machista en lugares como las relaciones amistosas o de pareja, o en las relaciones laborales; en situaciones, además, en las que creían estar actuando de lo más desprejuiciadamente.

Tuppence
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Mensaje por Tuppence » Sab 29 Abr, 2006 12:55

Imagen Aquí viene la cuarta y última parte del artículo de “Rebelión” ( aquí):


Reseña del libro "Cómo ser feminista y no morir en el intento" de la profesora Alicia Martínez Ea

Cómo ser machista y disfrutarlo

Juan Jesús Rodríguez Fraile
Rebelión

4.


Ciertamente, las reacciones ante este tipo de descubrimientos pueden ser de realineamiento con el machismo militante o de encallecimiento de la misoginia, pero no es imposible el que estos episodios puedan llegar a ser capaces de precipitar a alguien hacia el siguiente estadio de la clasificación de la profesora Martínez: la "conciencia de género", una especie de análogo de lo que fue la "conciencia de clase" cuando pudo, alguna vez, comenzar a haber tal cosa.

La conciencia de género es tan incapaz de acabar por sí sola no ya con el machismo o la dominación patriarcal en cuanto tal, sino con el mero machismo coyuntural, como lo es la simple conciencia de clase para acabar con las diferencias y sujeciones propias de la clase social; pero en ambos casos esa toma de conciencia puede abrir paso a la posibilidad de adopción de una posición política respecto de esta cuestión rompiendo su asunción acrítica y haciendo salir a la luz su carácter arbitrario y, por tanto, técnica y políticamente abordable. Esta adopción queda, en cambio, enteramente bloqueada por una deshistorización y naturalización de las estructuras de dominación como las que llevan a cabo el neoliberalismo en todas sus formas respecto de las desigualdades de clase o el neolibertarismo en todas las suyas respecto de las diferencias de género.

La tan trasnochada noción de emancipación podría invocarse aquí siquiera a nivel de autoayuda, en el sentido de que esta toma de conciencia puede llegar a conllevar —a juzgar por las informaciones aportadas por Martínez Ea— un importante sentimiento de alivio, de liberación respecto de —como cualquier otra emancipación— la naturaleza misma. Descubrir que sentimientos, actitudes u obligaciones que se consideraban naturales son el resultado de una arbitrariedad, por más que no nos libre inmediatamente de ellas nos hace ser más humanos, en la medida, al menos, en que concibamos la humanidad como algo distinto de la mecanicidad y de la animalidad. Y el caso es que —a juicio, al menos, de la profesora Martínez— eso es algo que también puede aprender a disfrutarse —no necesariamente, en términos sado-masoquistas—. Para un varón, descubrir que no tendrá que pasarse la mitad de su vida diciendo tacos ante una pantalla de televisor a menos que le dé la gana hacerlo puede llegar a suponer una revelación tan extática como las de Santa Teresa de Jesús, y puede llegar a abrir ante él todo un profundo y trascendente universo de posibilidades enteramente desconocidas con sólo apretar el botón de off.

Pero al margen de las posibles compensaciones psicológicas o vitales que podrían obtenerse a cambio de la renuncia a prácticas rituales quizás muy queridas para nosotros como las de intercambiar groserías con los amigotes y entonar cantos ceremoniales de diferenciación, lo verdaderamente relevante es la obligación que para cualquier persona responsable y para cualquier ciudadano o ciudadana conlleva esa conciencia (se adquiera como se adquiera y se lleve como se lleve) de enfrentarse a las desigualdades de género como a un problema político (y no como un problema biológico, psicológico o cultural). Es esto lo que la profesora Martínez identifica con el feminismo —de acuerdo con lo que ha sido la tradición de este movimiento político desde sus inicios hasta hoy—. Este no constituye, por tanto —como repetidamente ha señalado la profesora María de los Llanos Fernández Estrada— el otro extremo de una falsa y a menudo malintencionada simetría entre machismo y feminismo dentro de la cual habrían de poder identificarse otros tantos estadios de progresiva radicalización y extremismo en el ámbito de este último, y justamente en la dirección contraria del machismo hasta culminar en algún tipo de "androginia" que sería la actitud propia de ciertas feministas radicales cuya actual victimización y revanchismo no serían sino el resultado de la represión de una tendencias enteramente análogas y opuestas a las de los actuales varones dominantes, algo así como un estatuto de potenciales maltratadoras reprimidas, por que al fin y al cabo —y eso es algo en lo que quizás estarían de acuerdo Sigmund Freud y Carl Schmitt— eso es lo que todos y todas somos.

Lo opuesto al machismo no sería, ciertamente, el feminismo, sino —como afirma la profesora Fernández— algo a lo que habría que denominar, en todo caso "hembrismo" y que sería quizás aquello que podría oscilar desde el hembrismo coyuntural —ese conjunto de extrañamente sistemáticas valoraciones implícitas acríticamente asumidas en las que se encarna una actitud de naturalizada desigualdad y evidente menosprecio hacia los varones— hasta la androginia pasando, naturalmente, por el hembrismo militante —la actitud característica de las fratrías femeninas que refuerzan su cohesión grupal a través de la común experimentación de la dominación del varón tal y como ésta puede ostentarse simbólica o realmente en ejercicios como aquellos que van desde el intercambio de bromas hembristas o el consumo comunitario de espectáculos pornográficos en los que aparecen varones sometiéndose gustosos a cualesquiera deseos expresados por las mujeres protagonistas, a los maltratos o las violaciones colectivas de varones y los varonicidios—. La diferencia está, obviamente, en que el hembrismo es una mera fantasía, un puro lugar vacío en una estructura simétrica abstracta dentro de la cual se pretende defender el machismo coyuntural y hasta el machismo militante como el punto medio entre dos extremos, pero entre dos extremos uno de los cuales es meramente posible, enteramente hipotético y otro de los cuales es, en cambio, entera, verdadera y eficazmente real.

Lo que realmente existe (como puede comprobarse en el artículo de la profesora María Vanessa Ripio también citado en el libro de Martínez Ea) son otras tantas clases complementarias de machismo estrictamente coincidentes con la clasificación de la profesora Martínez Ea, pero específicamente ejercidas, en este caso por las mujeres, con la única diferencia de que, allí, y al contrario de lo que ocurre con los varones, las mujeres, por más que asuman y hasta militen en la defensa de un orden patriarcal, no puede considerarse que tengan la misma responsabilidad en su mantenimiento que aquellos que más se benefician de él y que tienen en sus manos la posibilidad de oponérsele con mucha mayor eficacia y mucho menor coste. Culpar al dominado de su propia dominación y acusarle de ella tras haberle obligado a convertirse en cómplice es, justamente, la lógica que se aplica en las dictaduras, los campos de exterminio y las conductas misóginas.


Yo no conocía el libro de Alicia Martínez Ea, pero por lo que dice el articulista, me parece que coincido bastante con lo que yo he intentando ir diciendo en este hilo.

Así que me lo voy a comprar ( :wink: o voy a intentar que alguien me lo regale) por dos razones:

a) Por apoyar a la autora y contribuir a resarcirla un poco del esfuerzo que ha hecho, que luego las editoriales no quieren publicar ciertos libros porque dicen que no son rentables. No todo va a ser comprar y apoyar al Excmo. Arturo Pérez. 8) Por cierto, ¿os habéis fijado que en los anuncios del libro de este insigne, ya no se nos conmina a leerlo, sino a “comprálo para regalarlo?, o algo por el estilo?. Debe ser que, como acaba de celebrarse el “Día del Libro” y se acerca el “Día de la Madre”, se conmina a los “miembros” a que lo compren para regalárselo a las “miembras”. Luego, ya se verá cuál de l@s d@s lo lee, si el miembro o la miembra. Aunque alguno de los pasajes más violentos, y donde se acuchille a mayor numero de gente (antes o después del “botellón”, que el didactismo de Pérez no tiene límites y tranquilamente puede hablar de botellones en el siglo XII, XV, o donde se tercie, ya sean los Tercios de Flandes o los Escuadrones de Tal y Tal, seguro que es leído y celebrado por los miembros más miembros de todos los miembros. Yo he decidido arrimar el ascua a mi sardina, y no solamente no lo compraré sino que estoy bastante decidida a ni siguiera leerlo.

b) Por autocomplacencia. :winkgrin: ¡Ahhh….! Que gustito, si de verdad fuera así, encontrar mis pensamientos de una manera mucho más documentada que la que yo pueda tener en mi maremagnum cabecil, por supuesto mejor argumentados y, que duda cabe, mucho mejor expresados.

Cuando lo consiga y lo lea, ya os comentaré.

Y ahora, como es sábado, os dejo que voy a practicar un poco de sexo:


Imagen

¡Ah! ¿qué habías pensado otra cosa? :oops: Quería decir lo de “labores propias de mi sexo”… ¿En qué estaría yo pensando?

Yo, ya, es que entre el “género” y el “sexo” estoy hecha un poco de lío. Como lo de "sexo" dicen que es mucho más preciso, y se presta a menos confusiones y tal...

grrrrrrrrrrrr
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Mensaje por grrrrrrrrrrrr » Dom 30 Abr, 2006 08:32

Ya no sabíamos qué pensar, menos mal que no has escrito "practicar sexo con la plancha", "planchar el sexo a mi novio"(aunque sobre gustos no haya nada escrito, vete a saber) quizá con menos connotaciones sería "planchar el genero" pero en fin... el libro parece interesante en lo que respecta a lanzar una mirada sobre oxidadas y ya impuestas actitudes paternalistas y machistas, pero me pregunto si al presentarlo, como tantas otras obras bajo la sección "Mujer" de tal o cual página, con este título "como ser feminista", se consigue que sea un libro de mujer para mujeres, lo cual está muy bien, pero quizá habiendo una visión del macho sobre sí mismo susceptible de mejorar, en cuanto a su actitud, no sería más divertido, más "atractivo" un título más parecido al del artículo "como ser machista y disfrutarlo" (en plan irónico, vamos) . No es una crítica por mi parte ya que no tengo problemas en leer un libro feminista, pero ya que todavía existe ese poso misógino en la mente del varón español seguirá siendo mucho más "aceptable" salir con el último de Perez-Reverte de la librería de turno, llevandose éste todas las ventas, y quizá desaprovechando libros como éste una oportunidad de convertirse en el "regalo perfecto" del día del libro. También es cierto que con este panorama de tele, futbol y tuna es díficil batallar. Ahí va mi reflexión. Gracias y un Saludo.

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Sarmale
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Mensaje por Sarmale » Lun 01 May, 2006 23:38

Mi reflexión es que, cuando se habla de este tema con algún tío, se asusta y sale por pies.

Otra de mis reflexiones es que, si bien nadie en su sano juicio se calificaría de machista (ellos y ellas, ojo), los comportamientos a la hora de la verdad, a la hora de los hechos, dejan mucho que desear.

Y otra es que, realmente, una mujer está más a gusto viviendo en la más suprema ignorancia. No hay cosa peor que tener conciencia (de género o de sexo, como prefiráis, aunque yo estoy con Simone de Beauvoir, que decía algo así -ya me corregirá Alonso si me equivoco- como que una nace mujer, sí, pero que a ser mujer se aprende. Recuerdo esa maravillosa charla de Monique Wittig diciéndole a un pavo que ella no tenía vagina...).

Saludos varios.
Elige en amistad
a esas personas,
que sabes que no te van a dar disgustos
hasta el día de su muerte.

Gloria Fuertes

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karma7
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Mensaje por karma7 » Mar 02 May, 2006 00:56

**
Última edición por karma7 el Mar 02 May, 2006 21:05, editado 1 vez en total.

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Vertigo
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Mensaje por Vertigo » Mar 02 May, 2006 12:06

Sarmale:

La cita exacta de Simone de Beauvoir en LE DEUXIÈME SEXE es On ne naît pas femme: on le devient (No se nace mujer, se llega a serlo) y continúa de una manera todavía más radical: C'est l'ensemble de la civilisation qui élabore ce produit intermédiaire entre le mâle et le castrat qu'on qualifie de féminin (Es el conjunto de la civilización el que logra este producto intermedio entre el macho y el castrado que se califica como femenino)

EL SEGUNDO SEXO es una obra de la literatura que nadie debía dejar de leer. Este libro que en seguida el Vaticano incluyó en el ïndice de Libros Prohibidos para los católicos, contiene frases mucho menos citadas, pero que dan que pensar. Citaré sólo una: Il est nécessaire que, par-delà leurs différenciations naturelles, hommes et femmes, affirment sans équivoque leur fraternité (Es necesario que por encima de sus diferencias naturales, hombres y mujeres, reafirmen inequivocamente su fraternidad)

Porque creo que en este hilo hemos hablado mucho de teoría y poco de fraternidad y mucho menos de amor. Y resulta que si se repasa la historia de la humanidad, no sólo a través de los libros sino de las obras de creación artística, se verá que este bípedo implume, soberbio, bocazas y peleón que es el varón tiene su talón de Aquiles en ese continuo perder la cabeza por las féminas.

Por eso harto de prosa y de golpe a golpe quiero acabar este mensaje verso a verso:

Que diras-tu ce soir, pauvre âme solitaire,
Que diras-tu, mon coeur, coeur autrefois flétri,
A la très-belle, à la très-bonne, à la très-chère,
Dont le regard divin t'a soudain refleuri ?

- Nous mettrons notre orgueil à chanter ses louanges :
Rien ne vaut la douceur de son autorité ;
Sa chair spirituelle a le parfum des Anges,
Et son oeil nous revêt d'un habit de clarté.

Que ce soit dans la nuit et dans la solitude,
Que ce soit dans la rue et dans la multitude,
Son fantôme dans l'air danse comme un flambeau.

Parfois il parle et dit : " Je suis belle, et j'ordonne
Que pour l'amour de moi vous n'aimiez que le Beau ;
Je suis l'Ange gardien, la Muse et la Madone. "

Charles Baudelaire
Spoiler: mostrar
¿Qué dirás esta noche, pobre alma solitaria, qué dirás, corazón hace tan poco marchito, a la muy bella, a la muy buena, a la muy amada, bajo cuya mirada floreciste de nuevo?
Usaremos nuestro orgullo para cantar sus alabanzas: nada iguala el encanto que hay en su autoridad; su carne espiritual tiene un perfume angélico y su mirada nos reviste de claridad.
Ya sea en mitad de la noche y en la soledad o ya sea en la calles y entre la gente, su espítu danza como una antorcha en el aire.
A veces habla y dice: Yo soy bella y ordeno que por amor a mí no améis más que a lo bello: soy el Ángel guardián, la Musa y la Madona".

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Sarmale
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Mensaje por Sarmale » Mar 02 May, 2006 16:00

karma7, no capto lo de "el que calla otorga". Si me lo puedes explicar...

Vertigo, al quite como siempre... Sí: el varón tiene su talón de Aquiles en ese continuo perder la cabeza por las féminas... Ya lo decía Virginia Woolf en "Un cuarto propio", o "Una habitación propia", como prefiráis. Mucha literatura sobre la mujer, muchas musas femeninas, pero ¿qué nos queda? La mujer en un altar: ahí, inalcanzable: la figura, la construcción de la mujer, de lo que es ser mujer (sí, a ser mujer se aprende), de la sumisión, el objeto de deseo, la belleza de las curvas (o de las planicies, porque tal y como está el patio anoréxico...), sin un ápice de mujer real. De hecho, yo aún no sé ni qué es la mujer real... (De hecho, sigo haciendo encuestas a mis amigos hombres sobre la femineidad). No sé cómo se conjugan todos los aspectos. Por más que los convoque con palabras.

Hace poco di clases a alumnos de instituto. Catorce, quince años. Como soy una subversiva de tres pares, les endiñé textos de Christine de Pisan para contextualizar el siglo XV, y de Florencia Pinar, para hablar del Romancero. Creo que De Pisan aparece en un libro que ha escrito Ángeles Caso llamado Las Olvidadas. ¿Qué pasaba en clase? Ellas, mudas, salvo una o dos. Ellos, activos, participativos. ¿Todas tímidas y apocadas? No me lo creo, señores. Tuvimos charla de sexo, imaginaos. Ellas, mudas. ¿Qué se hace? ¿Se las obliga a hablar? ¿Se obliga a los niños a no coger el centro del recreo -están jugando al fútbol- y a las niñas a ocupar el centro y no la periferia, en días alternos, para que sea todo muy igualitario? ¿O, mejor, se las enseña de qué manera se las enseña a ser mujer? ¿Se les enseña, a todos?

Las de doce hacían redacciones sobre la ropa de las compañeras... Era lo que valoraban: que vestían muy modernas. Si la educación es la misma, como siempre se mantiene, ¿por qué ellos no?

Obviamente, no acuso a los hombres de machismo. No sólo a los hombres (el machismo se interioriza y me temo que se transmite de madres a hijos y a hijas), ni a todos los hombres. Creo que eso lo he repetido ya en más de una ocasión, por aquí, por allí. Tengo amigos y hermanos. Y pienso, y lo reafirmo, que esto es cosa de dos, de ambos. Pero, cuando pienso en la mujer, tengo la mala costumbre de pensar en toda la mujer; o en todas las mujeres. Si en España hay un machismo deslavazado, vestido de igualitarismo, me temo que en África ni es deslavazado, ni es tema de debate en mil foros. Por ahí andaban las cifras del PNUD. Que sí, Vertigo, que esto es cosa de dos. Ha sido cosa de dos (Marx, Engels, Stuart Mill). Lo que me pregunto es de qué dos...

De todos modos, hay un cambio (en mí): fíjate por dónde. Antes este temita me cabreaba. Ahora sólo me produce tristeza.
Elige en amistad
a esas personas,
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hasta el día de su muerte.

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Alonso_Quijano
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Mensaje por Alonso_Quijano » Mar 02 May, 2006 20:16

En efecto, la frase en su lengua original es «On ne naît pas femme, on le devient»; la cual, precisamente, abre el segundo de los libros de que se compone «El segundo sexo», tras el prólogo (pág. 371, de la primera edición en Cátedra, 2005). Conocida frase que tiene muchísima importancia, por todo lo que presupone; y que, además, tiene que ver con aquello a lo que la autora se refería en el capítulo IV de la Segunda Parte del Libro Primero: «Las realizaciones personales son casi imposibles en las categorías humanas colectivamente mantenidas en situación inferior. «Con faldas, ¿dónde queréis que se vaya?», preguntaba Marie Bashkirtseff. Y Stendhal decía: «Todos los genios que nacen mujeres se pierden para la dicha del público.» A decir verdad, no se nace genio: se llega a serlo; y la condición femenina ha hecho imposible ese devenir hasta el presente». Esto, que en definitiva pasa por lo que ha dicho Sarmale, también lo exponía Wollstonecraft en la introducción a su «Vindicación de los derechos de la mujer»; porque ya había algo claro: «Después de haber interrogado a la historia y observado el mundo viviente con ansiosa solicitud, una viva melancolía y una entristecida indignación se han apoderado de mi espíritu y he debido admitir, con un suspiro, una de estas dos cosas: o bien existen diferencias naturales consierables entre los hombres, o bien la civilización que el mundo ha desarrollado hasta ahora se ha mostrado muy parcial. He consultado diversas obras relativas a la educación, he observado pacientemente el comportamiento de los padres y el funcionamiento de las escuelas, y he llegado a la profunda convicción de que la miseria de mis compañeras -que deploro vivamente- proviene de su descuidada educación. Se observa, de manera particular, que se convierte a las mujeres en seres débiles y desgraciados por todo tipo de razones, todas ellas derivadas de la misma precoz conclusión [...] Atribuyo una de las causas de esta floración estéril a un mal sistema de educación». Por la educación y por los derechos de la mujer, alcanzados hoy en igualdad formal o en los textos, es por lo que Olympia de Gouges elaboró la «Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana»:
DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DE LA MUJER Y DE LA CIUDADANA

Olympe de Gouges, 1789
Para ser decretados por la Asamblea Nacional en sus ultimas sesiones o en la próxima legislatura.

PREÁMBULO

Las madres, hijas, hermanas, representantes de la nación, piden que se las constituya en Asamblea Nacional. Por considerar que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos de la mujer son las únicas causas de los males públicos y de la corrupción de 105 gobiernos, han resuelto exponer en una declaración solemne, los derechos naturales, inalienables y sagrados de la mujer a fin de que esta declaración, constantemente presente para todos los miembros del cuerpo social les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes, a fin de que los actos del poder de las mujeres y los del poder de los hombres puedan ser, en todo instante, comparados con el objetivo de toda institución política y sean más respetados por ella, a fin de que las reclamaciones de las ciudadanas, fundadas a partir de ahora en principios simples e indiscutibles, se dirijan siempre al mantenimiento de la Constitución, de las buenas costumbres y de la felicidad de todos.

En consecuencia, el sexo superior tanto en belleza en coraje, como en los sufrimientos maternos, reconoce y declara, en presencia y bajo 105 auspicios del Ser Supremo, los Derechos siguientes de la Mujer y de la Ciudadana.

ARTÍCULO PRIMERO

La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden estar fundadas en la utilidad común.

II

El objetivo de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles de la Mujer y del Hombre; estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y, sobre todo, la resistencia a la opresión.

III

El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación que no es más que la reunión de la Mujer y el Hombre: ningún cuerpo, ningún individuo, puede ejercer autoridad que no emane de ellos.

IV

La libertad y la justicia consisten en devolver todo lo que pertenece a los otros; así, el ejercicio de los derechos naturales de la mujer sólo tiene por límites la tiranía perpetua que el hombre le opone; estos límites deben ser corregidos por las leyes de la naturaleza y de la razón.

V

Las leyes de la naturaleza y de la razón prohíben todas las acciones perjudiciales para la Sociedad: todo lo que no esté prohibido por estas leyes, prudentes y divinas, no puede ser impedido y nadie puede ser obligado a hacer lo que ellas no ordenan.

VI

La ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas las Ciudadanas y Ciudadanos deben participar en su formación personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos; todas las ciudadanas y todos los ciudadanos, por ser iguales a sus ojos, deben ser igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según sus capacidades y sin más distinción que la de sus virtudes y sus talentos.

VII

Ninguna mujer se halla eximida de ser acusada, detenida y encarcelada en los casos determinados por la Ley. Las mujeres obedecen como los hombres a esta Ley rigurosa.

VIII

La Ley sólo debe establecer penas estrictas y evidentemente necesarias y nadie puede ser castigado más que en virtud de una Ley establecida y promulgada anteriormente al delito y legalmente aplicada a las mujeres.

IX

Sobre toda mujer que haya sido declarada culpable caerá todo el rigor de la Ley.

X

Nadie debe ser molestado por sus opiniones incluso fundamentales; si la mujer tiene el derecho de subir al cadalso, debe tener también igualmente el de subir a la Tribuna con tal que sus manifestaciones no alteren el orden público establecido por la Ley.

XI

La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los derechos más preciosos de la mujer, puesto que esta libertad asegura la legitimidad de los padres con relación a los hijos. Toda ciudadana puede, pues, decir libremente, soy madre de un hijo que os pertenece, sin que un prejuicio bárbaro la fuerce a disimular la verdad; con la salvedad de responder por el abuso de esta libertad en los casos determinados por la Ley.

XII

La garantía de los derechos de la mujer y de la ciudadana implica una utilidad mayor; esta garantía debe ser instituida para ventaja de todos y no para utilidad particular de aquellas a quienes es confiada.

XIII

Para el mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración, las contribuciones de la mujer y del hombre son las mismas; ella participa en todas las prestaciones personales, en todas las tareas penosas, por lo tanto, debe participar en la distribución de los puestos, empleos, cargos, dignidades y otras actividades.

XIV

Las Ciudadanas y Ciudadanos tienen el derecho de comprobar, por sí mismos o por medio de sus representantes, la necesidad de la contribución pública. Las Ciudadanas únicamente pueden aprobarla si se admite un reparto igual, no sólo en la fortuna sino también en la administración pública, y si determinan la cuota, la base tributaria, la recaudación y la duración del impuesto.

XV

La masa de las mujeres, agrupada con la de los hombres para la contribución, tiene el derecho de pedir cuentas de su administración a todo agente público.

XVI

Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no esté asegurada, ni la separación de los poderes determinada, no tiene constitución; la constitución es nula si la mayoría de los individuos que componen la Nación no ha cooperado en su redacción.

XVII

Las propiedades pertenecen a todos los sexos reunidos o separados; son, para cada uno, un derecho inviolable y sagrado; nadie puede ser privado de ella como verdadero patrimonio de la naturaleza a no ser que la necesidad pública, legalmente constatada, lo exija de manera evidente y bajo la condición de una justa y previa indemnización.

EPÍLOGO

Mujer, despierta; el rebato de la razón se hace oír en todo el universo; reconoce tus derechos. El potente imperio de la naturaleza ha dejado de estar rodeado de prejuicios, fanatismo, superstición y mentiras. La antorcha de la verdad ha disipado todas las nubes de la necedad y la usurpación. El hombre esclavo ha redoblado sus fuerzas y ha necesitado apelar a las tuyas para romper sus cadenas. Pero una vez en libertad, ha sido injusto con su compañera. ;Oh, mujeres! ¡Mujeres! ¿Cuando dejaréis de estar ciegas? ¿Qué ventajas habéis obtenido de la Revolución? Un desprecio más marcado, un desdén más visible... ¿Qué os queda entonces?, la convicción de las injusticias del hombre. La reclamación de vuestro patrimonio, fundado sobre los sabios decretos de la naturaleza; ¿qué tendríais vosotras que temer de una tan noble empresa, acaso las buenas palabras del legislador de las Bodas de Cannaán? ¿Creéis a nuestros legisladores franceses, correctores de esa moral largo tiempo vigente, pero ya trasnochada, cuando nos repiten: mujeres, ¿qué hay de común entre nosotros y vosotras? Todo, tendríais que responder. Si ellos se obstinan, en su debilidad, colocando esta inconsecuencia en contradicción con sus principios, oponed valerosamente la fuerza de la razón a sus vanas pretensiones de superioridad, unios bajo el estandarte de la filosofía, desplegad toda la energía de vuestro carácter, y veréis pronto a estos prepotentes, nuestros serviles adoradores arrastrándose a vuestros pies, pero orgullosos de compartir con vosotras los tesoros del Ser Supremo. Cualesquiera sean las barreras que se os opongan, está en vuestro poder derribarlas, sólo tenéis que querer.

Pasemos ahora a ese espantoso cuadro dentro del cual habéis estado en la sociedad y porque ya ha llegado el momento de una educación nacional, veamos si nuestros sabios legisladores pensaran con sensatez acerca de la educación femenina.

Las mujeres, sin embargo, no han sabido hacerlo bien, pues la presión y el disimulo han sido su herencia, así, lo que la fuerza les arrebató, la astucia tuvo que devolvérselo, entonces ellas han recurrido a todos los resortes de sus encantos y nadie se les ha podido resistir.

El veneno, el hierro, eso es lo que han manejado las mujeres, practicando tanto el crimen como la virtud. El gobierno francés, sobre todo, ha dependido durante siglos de la administración nocturna femenina; en el gabinete no había secretos para su indiscreción –la de los varones-; embajada, órdenes, ministerio, presidencia, pontificado, cardenalato, en fin, todo lo que caracteriza la estupidez de los hombres, en profano y sacro, todo lo que ha estado sometido a la codicia y a la ambición de este sexo antiguamente despreciable y respetado, y desde de la Revolución, respetable y equivocado.

En esta suerte de antitesis ¡cuantas observaciones podría señalar! y no tengo más que un momento para hacerlos, pero ese instante fijará la atención de la posteridad incluso de la más lejana.

Bajo el antiguo régimen, todo era vicioso, todo era culpable, pero, ¿no se podría apercibir la mejora de las cosas en la sustancia misma de los vicios? Una mujer no tenía otra necesidad que la de ser bella o amable, y cuando poseía estas dos ventajas veía cientos de fortunas a sus plantas. Y si ella no sacaba beneficio es porque tendría un carácter extravagante o bien una filosofía poco común que la llevaría al desprecio de las riquezas, por tanto no sería considerada otra cosa mejor que una cabeza sin seso; pues la más indecente se hace respetar con el oro ya que el comercio de las mujeres ha sido una especie de industria admitida habitualmente, y que, en lo sucesivo, no tendrá más crédito.

Si esto durase, la Revolución estaría perdida, y bajo los nuevos ejemplos, nosotros estaríamos corrompidos por siempre. Entre tanto, la razón puede disimular que todo otro camino a la fortuna está cerrado a la mujer que el hombre compra -como la esclava se adquiere en las costas de África-. Pero aquí no se ignora que existe una gran diferencia; la esclava manda (sexualmente) en el amo para el exclusivo placer de éste, pero si el amo le da la libera sin recompensarla hay una edad en la cual la esclava ya ha perdido todos sus encantos, entonces, ¿en qué se convierte esta infortunada? Es la víctima del desprecio; las mismas puertas de la beneficencia le son cerradas, ella es pobre y vieja, entonces dicen, ¿por qué no ha procurado hacer fortuna?.

Otros ejemplos todavía más punzantes se ofrecen a la razón. Una jovencita sin experiencia, seducida por el hombre al que ama, abandonará a sus padres para seguirle y el ingrato la dejará después de algunos años y cuando ella haya envejecido a su lado, más la inconstancia del varón será inhumana; si ella tiene hijos, él la abandonará lo mismo. Si es rico se creerá dispensado de compartir esa fortuna con sus víctimas. Si un vínculo le ata a sus deberes, violará esas obligaciones esperándolo todo de las leyes, y si está casado, cualquier otro lazo pierde sus derechos.

¿Que leyes, hay que hacer para extirpar el vicio en su raíz?: la del reparto de las fortunas entre los hombres y las mujeres, y de la administración pública.

Se concibe acomodaticiamente que aquella que ha nacido en el seno de una familia rica, gana mucho con las igualdad de la herencia, pero aquella que haya nacido en el de una familia pobre, poseyendo sólo el mérito de sus virtudes, ¿qué premio obtendrá? La pobreza es su oprobio. Si la mujer no destaca precisamente en música o en pintura, no puede ser admitida en ninguna función pública, cuando pudiera tener toda la capacidad para ello.

No quiero decir que no se aperciban estas cosas, pero yo las profundizaré en la nueva edición de todas mis obras políticas, que me propongo dar al público en unos días, con sus anotaciones.

Reprendo mi texto en cuanto a moral. El matrimonio es la tumba de la confianza y del amor. La mujer casada puede impunemente dar hijos bastardos a su marido y la fortuna que no le pertenece. Aquella que no está casada no tiene sino un débil derecho: las antiguas e inhumanas leyes rechazan el derecho sobre el nombre y sobre los bienes del padre para sus hijos, y no se han escrito nuevas leyes sobre esta materia.

Si intentar conceder a mi sexo una consistencia honorable y justa, se considera en este momento como una paradoja por mi parte y como tentar lo imposible, yo dejo a los hombres venideros la gloria de tratar esta materia, pero en la espera, puede prepararse la educación nacional, por la restauración de costumbres y por las convenciones conyugales.
Fuente: http://www.estrellacardonagamio.com/8demarzo.html

Es la conquista de esa idea de que hablaba Elisabeth Badinter, bajo el título «El hombre no es un enemigo a batir», cuando le preguntaban por la imagen de mujer que defendía:
La libertad es lo contrario de la penalización. Igualdad, lo contrario de la «paridad». Fraternidad, lo contrario de división. Es preciso luchar para lograr la igualdad con los hombres, pero, por supuesto, no contra ellos
Fuente: http://www.sindominio.net/biblioweb/pen ... inter.html
Vértigo escribió:Citaré sólo una: Il est nécessaire que, par-delà leurs différenciations naturelles, hommes et femmes, affirment sans équivoque leur fraternité (Es necesario que por encima de sus diferencias naturales, hombres y mujeres, reafirmen inequivocamente su fraternidad)
Es la última frase de la obra (pág. 902, de la edición arriba citada). Este Vértigo es la leche! :D

Saludos, en especial a Sarmale :wink:
—La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida...

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Vertigo
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Mensaje por Vertigo » Mié 03 May, 2006 18:29

La evolución del hombre y la mujer, contada por la suegra de VERTIGO

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Tuppence
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Mensaje por Tuppence » Mié 03 May, 2006 19:51

:juas: :juas: :juas: Muy bueno, Vértigo. Va a ser cuestión de que tu suegra empiece a postear en el hilo…


Dice Sarmale, citando a Simone B., que “que una nace mujer, sí, pero que a ser mujer se aprende”. Pues sí… un aprendizaje de años, como féminas de la especie, iniciado desde la más tierna infancia.

Todos vemos que, desde el principio, se establecen diferencias importantes en el vestir, en el peinado…

Por ejemplo, ¿no os habéis fijado en esas nenas menores de un año, a las que le han puesto un “recogido” en el pelo, una pequeña coletita en su pelillo suave y a medio brotar, en lo alto de la cabecita, con su gomita, con su pincita de colores, etc., que la niña está monísima y te hace sonreír, pero que debe darle algún que otro tironcito cuando se mueva más de la cuenta, o se recueste en el regazo de la mami, o rendida se revuelva en su capacito para encontrar la postura… La pobrecilla, aún no tiene la fontanella cerrada del todo, le ves la fisura en el cráneo, pero ya tiene por ahí el pelo un poco tirante, porque aún de cachorrita ha de estar bella, antes que cómoda.

Otro ejemplo: juguetes.

Coche Mellizos Nenuco. Como son mellizos, necesitas un carrito para dos, para pasear a tus Nenuco niño y niña (muñecos incluidos), y darles de comer. Nenuco hace babitas y pipí al darle el biberón. (+ 3 años)

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Nora Top: Nora Top
Con look actual y un poco transgresor, te propone el juego de diseño de moda. + 3 años

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Preescolar: tabla de planchar y plancha (3-6 años):
Tendedero: Imagen Imagen

Y yo comprendo que es cierto que el juego también es una manera de aprendizaje, de ir enseñando poco a poco a los menores las tareas que luego van a hacer cuando sean mayores, y que si hay que lavar ropa, tendarle o plancharla, pues no es nada malo que, entre bromas y veras, se les vaya enseñando... Observar que los juegos que posteo están indicados ... ¡a partir de +3 años! (lo del -3 sería un poco fuerte)

Pero… ¿a qué vosotros no le regalarías los juguetes anteriores a ningún niñO? ¿Consentirían los padres que a su Jonathan le regalaran una tabla de planchar, una cocinita, un maletín corazón princesas o una Carol maquillajes? Yo creo que el 100% de los papis (y el 99% de las mamis) le tiraría a la cabeza los juguetes al atrevido que obsequia tales presentes.

Ahora os pongo una selección de juguetes de los tradicionales para niñOs:

Auto Pistas, Auto Radio Control Remoto, Autos sin Motor, Aviones, Barcos / Lanchas, Camiones, Fútbol de Mesa, Helicópteros, Motos , Otros Juegos para Chicos, Pistolas de Juguete, Robots, Tractor, Tren…
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Salvo las pistolas… Yo… ¡me los pido!


Una vez escrito el post, me siento frívola. Desgraciadamente, la infancia (niñas y niños) no siempre tienen a su alcance este paraíso consumista del Carrefour, y sus roles sexuales (si es que pueden llegar a adultos para ejercerlos) los aprenden, ellas y ellos, de una manera mucho más dura. Hambre
P.D.
Sarm, wapetona… tanta procesión y tanta penitencia semana-santera te ha bajado la moral un poco… Las cosas están mal… pero no tanto :wink: . Un abrazo.

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Sarmale
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Mensaje por Sarmale » Mié 03 May, 2006 23:15

No sólo con los juguetes se nos enseña a ser pasivas y a ocuparnos del espacio privado. También con la ropa.

Hace seis años nació la primera hija de un hombre al que amo. Me volví loca buscando ropa de primera puesta: "Es una niña", decía yo. Y me sacaban rebequitas, pololos y no sé cuántas cosas más en tonos rosa, rosita, rosa palo, rosita pastel... "¿De otro color no lo tiene?" "Sí, pero es niña, ¿no?" "Sí, es niña, pero es que a mí el rosa...". "Es que lo demás es de niño" "Bueno, pues sáqueme la ropa de niño".

Comoquiera también que esa niña maravillosa y feliz vivía en el quinto pimiento (Prahova, en Rumanía), fui a otra tienda a comprarle ropa para dentro de un tiempo. "¿Niño o niña?" "Niña" "Tenemos estas falditas" "No, no quiero faldas". Demonio, la que se siente como un bicho raro eres tú: ¡pretendes que la hija de tu mejor amigo sea una marimacho! Porque sabes que las faldas es el instrumento de mayor pasividad del mundo: ¿quién trepa con faldas? ¿quién escala con faldas? ¿quién se tira al suelo con faldas? Al final, bien, son todas unas exhibicionistas que van con los vestidos arremangados hasta el pecho... pero lo cierto es que son menos prácticas para la acción que unos pantalones.

Métele a todo eso juguetes como los que reseñaba Tuppence. Métele princesitas por un tubo, rosita por un tubo, faldas, estuches de maquillaje, preocupación por la gordura (ese zorrón verbenero de la Barbie con esas medidas imposibles), un canon de belleza inasumible, torturas varias (depilación de cejas, de piernas, de axilas, de pubis, de ingles, de la línea alba, de brazos y de cara), publicidades en la que las niñas que enseñan los juguetes no se mueven ni aunque les caiga una bomba, frases del tipo: "mira qué coqueta y qué guapa" en contraposición a "mira qué cabrón está hecho" y "mira qué fuerte es mi niño", más frases del tipo de "una señorita no hace esas cosas", una educación sexual en la que la masturbación no se admite hasta que una no tiene la mayoría de edad larga, otra educación que señala que las mujeres somos las mayores enemigas de las mujeres (esa típica frase de "en una pandilla de tías todas se ponen verde en cuanto otra se da la vuelta"); la asunción de que la nobleza, la fuerza y el valor están reservados a los hombres (y la manipulación, la mentira y la codicia a ellas -¿o nadie os ha dicho nunca, chicas, que las mujeres somos materialistas y que lo primero que miramos en un tío es su nómina?-). Aderécese con invisibilidad histórica, con chicos jugando en el centro del patio del cole y las chicas en la periferia -para que se sepa, desde pequeño, quién es el centro del universo-, con ínfima representación en la vida pública y con ataques a la discriminación positiva (que se caen por su propio peso, en fin). Y con... y con... y con...

Obviamente, las cosas no están tan mal: tenemos alma por fin, podemos votar (por ahora) y nos dejan estudiar en las Universidades. Pero, no sé por qué, cuando trato este tema, siempre me viene a la mente un texto maravilloso de Haro Tecglen que prestó para el disco Hijas de Eva, de Pedro Guerra. Habla del burka occidental. No he encontrado el texto en internet...
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koki
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Mensaje por koki » Jue 04 May, 2006 07:37

Sarmale me imagino que no te refieres a este texto de Haro:

http://www.eduardoharotecglen.net/blog/ ... _pero.html

Cambiando de tema y aprovechando que ahora se acerca el día de la madre... ¿qué opinión tenéis sobre este día?
¿Pensáis que se celebra más el día de la madre que el día del padre?
¿Debería celebrarse el día de la madre o debería de hacerse de otra manera?
¿La sociedad no transmite un poco a las mujeres el mensaje de que si no tienen hijos pues son algo incompletas o llevan una vida incompleta?

Existe la creencia algo generalizada de la existencia de un instinto de maternidad -que no de paternidad-.

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Sarmale
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Mensaje por Sarmale » Jue 04 May, 2006 10:44

No, Koki. Es uno que dice "hay un burka invisible que acecha a las chicas del bikini en la playa o la piscina", o algo así.
En cuanto a lo de que se celebra el día de la madre o del padre... (Ahora saldrán por aquí cientos de padrazos, me juego el cuello): la madre es madre a tiempo completo; el padre, a tiempo parcial y cuando a él le apetece. Vamos, que la madre es madre (y casi únicamente), pero el padre es pareja, esposo (en su caso), amante, amigo, colega, de la peña de fútbol... Que no deja de hacer su vida por tener niños. Que se larga un fin de semana, cosa que ella no hace. Que al final, el que suele querer niños es él (no sé por qué extraña razón, para luego pasar de ellos), pero la que se los carga, es ella. Que a ella se le acaba la vida, pero a él no. (Bueno, ahora no se le acaba la vida a nadie, porque la peña tiene niños como aquellos que se compran un Nenuco: se lo endiñan a la abuela y santas pascuas).
De hecho, siempre he pensado que existe un día del padre para que los niños tomen conciencia de que tienen uno...
Y sí: vale. Que el instinto maternal es un invento, etc etc. Pero dile tú siendo mujer a un tío que no quieres tener hijos. Que no te gustan los niños, que los consideras un coñazo (en fin, hoy tengo que cuidar a dos de ocho y cinco años, quién me ha visto y quién me ve: y no, no es por trabajo). Verás la cara que te pone el tío (cual aquel que está viendo a Hitler redivivo) y el discursito que te sueltan: que por qué no, que si son muy monos... Obviamente, si yo fuera hombre, también querría tener hijos. Siendo mujer, la respuesta es (por ahora, pero tengo treinta años, así que se me va a pasar el arroz -por cierto, ¿os habéis fijado? A ningún tío se le pasa el arroz) rotundamente no.
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Tuppence
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Mensaje por Tuppence » Jue 04 May, 2006 17:30

:D Yo lo del día del padre, lo del día de la madre, lo del día de los enamorados... lo encuentro de un saca-perras terrible.

Valoro y apoyo el trabajo de los críos y crías en pre-escolar o primaria, que con todo su esfuerzo y su candor organizan una postalita con letras temblorosas y con algo parecido a "Mama: te quiero", o "A mí papá", con algún dibujito o algún aplique en otro material (manejo de tijeras: psicomotricidad fina, etc). Los diseños son ramplonísimos, y las maestras y los maestros deberían renovar un poquillo su ideario estético, porque pueden causar daños permanentes en sus frágiles mentes y cortar de raíz la posible vena artística de nuestros tiernos genios... Pero, básicamente, estoy de acuerdo con esos trabajitos que ellos hacen con tanta ilusión. Los críos quieren de verdad, de una pieza, sin medias tintas, y no me parece mal que se dedique un día a recordar a "sus mayores", si no se saca la cosa de su cauce natural y nos ponemos a regalar minipimers, aspiraroras o cosas por el estilo...

(Un anuncio radiofónico hace mofa de esos trabajillos manuales. "Que bonito -dice la madre-.¿Has hecho tú solito este cenicero en tu Universidad?". Y da una dirección telefónica desde la que el hijo puede encargar flores, perfumes o lo que se ponga por delante).

¿Maternal? La naturaleza ha diseñado a los cachorros (metafóricamente, y suponiendo que la naturaleza fuera la Naturaleza, es decir, alguien provista de un proyecto y unas bases de ejecución) de forma, dicen, que provoquen ternura, impulso de protección, etc... Todos los cachorros mamíferos tienen un algo de desvalimiento, de gracia natural, de "querible", que provocan ganas de arrebujularlos un poquillo entre nuestros brazos y darles un achuchón... Sobre el papel... Luego viene que los bebés piden comer, beber, se cagan, se mean... hay que cuidarles... y es mucho trabajo... Y que esa simpatía no debe ser demasiado fuerte, porque ya desde antes de Herodes sabemos que pasar a cuchillo a la prole del enemigo no es nada inusual... Y abandonar a la propia, tampoco. Y que la manera de sentir la maternidad o la paternidad está sujeta a los vaivenes históricos, también.

No sé si las mujeres tienen más necesidad de hijos propios que los hombres, o no. Quizá ellas sean más sensibles a los bebés, y a prestarles los cuidados que éstos necesitan. Quizá sea algo hormonal o quizá, simplemente, que se nos prepara desde muy niñas para tener esos sentimientos.

Pero al hijo crecido, al hijo "continuador", al heredero... creo que los hombres son muy, pero que muy sensibles. Creo que Engels, en "La familia, la propiedad privada y el Estado", basa precisamente en estos hechos (propiedad privada perteneciente al varón, y necesidad que tiene éste de asegurar que sea precisamente "su" descendencia, y no la de cualquier otro, la que herede esos bienes) el surgimiento del "matrimonio", entendido como pertenencia de una mujer sólo y exclusivamente a un varón, y prohibición de la misma de mantener relaciones sexuales con ningún otro hombre, como único medio de asegurar de que el único que engrendra en ella es su marido, su dueño y señor.

En todo caso, en la sociedades patriarcales el varón se adueña de los hijos, los hace especialmente suyos (no tanto de la hembra que los ha engendrado), y así tenemos el mecanismo de la "filiación" por línea masculina (apellido), de los que todos somos buenos ejemplos, porque todos y todas llevamos en primer lugar el apellido del padre. Y la línea de descendencia preferentemente masculina en la aristocracia, en las monarquías y en muchos otras maneras de transmitir bienes y privilegios (el "hereu" no se da sólo en Cataluña; de una forma u otra, se da en todas partes).

Y luego, en cuanto a los papeles afectivos de los papis... Yo pienso que los papis, los varones que tienen hijos, saben querer a sus críos y crías, y cuidarlos, si es preciso... Yo estoy rodeada de hombres que quieren a sus hijos, que saben cambiarles el pañal, bañarlos, o curarles la pupa que se hicieron en la rodilla... A mí (y a mis hermanos) mi padre nos quiso, nos cuidó y nos hizo sentirnos importantes, deseados, imprescindibles en su vida de adulto...Por eso, a pesar del personal que pulula por ahí, que confunden la "virilidad" con la torpeza, con la insensibilidad, la desconsideración o incluso con la bestialidad, tengo buenos ejemplos de los tremendos recursos afectivos que tiene un hombre-hombre, y por eso yo creo en el hombre tanto como creo en la mujer. (Lo que sí pasa es que ellos lo tienen más fácil, y por eso son mucho más renuentes que nosotras para reconocer que tienen situaciones de privilegio; para "ganar" no necesitan hacer el trabajo sucio... basta dejarse llevar).


Quizá lo que si detecto (pero que no hablo basándome en datos) es que hay un mayor porcentaje de tíos que, si se rompe la relación con la madre de sus hijos, los meten a éstos en el mismo saco que a la madre. Cortan con la madre, ergo cortan con los hijos... Creo que eso es más difícil que se dé en una tía... También creo que unos y otras, a vecen, usan a la prole para chantajearse mutuamente y hacerse daño en lo que más duele, y eso me parece una de las mayores miserias de la especie humana.

Bueno, chic@s... Un saludo.

grrrrrrrrrrrr
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Mensaje por grrrrrrrrrrrr » Sab 06 May, 2006 01:07

se ha escrito mucho ultimamente en este debate y quería comentar algunas cosas... deja que me acuerde... karma77 hablaba del inhumano y maquinal trato a las parturientas en la ss y tenía razón... se hacen las cosas para q el medico de turno pueda irse a las 2 pm para irse a comer a su casa y cumplir el cupo del día, que vienen muchas, oiga... pero hay alternativas puedes mirar en google "parto en casa" y encontrarás otro tipo de experiencias distintas más agradables a la hora de ese mal trago que a veces los hospitales hacen pasar. lo malo es que no está cubierto por la ss como es de suponer...

por cierto no sé porque borrò sus mensajes con algo del qe calla otorga o así....

he visto que depués de hablar de eso, como si en una línea biografica fuese el foro -toma símil- habeis seguido hblando de los niños en el colegio, sus juguetes y las redacciónes que hacen... yo creo que mentras el campo de futbol siga siendo el cetro (centro?) del patio de recreo y de sus propias casas no habrá mucho q hacer, es como un caso perdido, de idiocia colectiva que se perpetúa en sus retoños y en el lugar donde los "educan" ...
(cito de memoria:"el deporte es la herramienta del telediario para que pierdas tiempo que podrías utillizar en cosas que realmente importan" Noam Chomsky) ,
Luego, no sé si vosotros sabreis pero... no se separan cada vez más matrimonios ahora? ... tendrá el sufrimiento de los hijos de separaciones traumaticas algo de positivo ? tendrán esos niños más "empatía" con una mujer, un niño, o un hombre que sufra maltrato, acoso o represión alguna o simplemente seguirá embruteciendo el panorama aún más?? vosotros qué creeis? (encuesta offtopic;))

,,,y respecto a todos estos errores de los que vamos hablando aquí... pues creo que sí, que el hombre sigue estando en una situación privilegiada, que la mujer suele ser la chiva expiatoria de todo "error!" cometido socialmente contra sus hijos, sus familas, y, como no, contra ellas mismas, en cuanto no cumplen sus más "altas" aspiraciones como madre, esposa y sujeto respetable de la comunidad -o debería decir "sujeta"?- mientras que el esposo sólo tiene que ser "fuerte" (que también hay que joderse) y echar sobre sus anchas y fornidas espaldas todas las fatalidades que "ésa" le hace soportar en su via crucis ... (...por qué se suicidaría JC de esa manera...? .... ay, que me estoy yendo por las ramas!) ... y que haga lo que haga un hombre se le suele juzgar con más suavidad que a una mujer, que se les suele tratar con más dureza, y lo que es triste, a veces por otras mujeres... y respecto a cuál es el peor enemigo, si el hombre o las mujeres no sé que pensar, pero diría que cada vez somos más enemigos tod@s de tod@s, el hippismo se ha dado la vuelta como un calcetín usado, el mundo es..."War and Hate" ¿tiraremos siempre como calcetines viejos esas ideas? ¿qué nos pasa?
? Me dejo ya de interrogantes eternos, os doy las gracias y me despido con saludos llenos de expectante curiosidad. Saludos. Que os den la palabra. Las mías se agotan, pero con anhelo de volver. Salud.

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karma7
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Mensaje por karma7 » Sab 06 May, 2006 01:34

grrrrrrrrrrrr escribió: ... deja que me acuerde... karma77......pero hay alternativas puedes mirar en google "parto en casa"...
De acuerdo, pero ante una posible complicación en el parto yo no pongo en peligro la vida del crio/a y mucho menos la de mi mujer, estando en un hospital a la UCI pediátrica ó a la UVI se llega en menos de un minuto.
grrrrrrrrrrrr escribió: por cierto no sé porque borrò sus mensajes
Ante citas y más citas de autores y más autores me encontré como Simón del desierto hablando conmigo mismo de mis propias experiencias personales :juas: . (vaya gilipollez)

Un abrazo.

grrrrrrrrrrrr
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Mensaje por grrrrrrrrrrrr » Sab 06 May, 2006 03:58

no tiene porque pasar nada, hombre... según tengo entendido las comadronas saben cuando hay riesgos, a lo mejor con un poco de suerte además de comadrona puedes conseguir un médico, no sé. . Tus experiencias personales no son una gilipollez, ahora, yo quizá las borraría también, por timidez. ;) Saludos.

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karma7
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Mensaje por karma7 » Mar 09 May, 2006 14:13

Esta noche en tve50 "El jardín de los cerezos" (chejov), infatigable lucha de una mujer al tiempo que caricatura de la aristocracia rusa de principios de siglo XX.

La acción se desarrolla en Rusia en 1904, en la otrora señorial casa de la protagonista Ljubov Andréievna, en las afuera de una ciudad.
La comedia se inicia el amanecer que regresa la protagonista desde París donde se encontraba viviendo desde hacia 5 años, y donde buscó refugio a la trágica muerte de su pequeño hijo Grisha de 7 años. Es enorme el dolor que padece por esta perdida que sucede 6 meses después de la muerte de su esposo. A París la sigue su amante, quien cae enfermo y es cuidado por ella. Esta circunstancia la obliga a invertir tiempo y mucho dinero para el cuidado del enfermo, que cuando este se recupera la abandona por otra mujer. Ljubov intenta suicidarse. Hasta allí viaja su pequeña hija Ania (17), acompañada por su institutriz Scharlotta para traerla a casa. Una sombra sobrevuela la familia. Los descontrolados gastos de la vida de Ljubov en el extranjero, han generado enormes deudas, que se suman a la improductivas y no rentables propiedades en Rusia. Las impagas deudas, devienen en altos intereses que generan las mismas. De no encontrase una pronta solución, un famoso cerezal, orgullo de la familia y de la región, será subastado el 22 de agosto.

Au ¡¡¡

Tuppence
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Mensaje por Tuppence » Mar 09 May, 2006 17:26

Cierto grrrr, los post borrados siempre resultan desazonantes... Así que, Karma, ¡no te aficiones al invento, que nos dejas en ascuas! :wink:
Posteo sobre un tema que ya lo ha planteado Alonso en más de una ocasión: la prostitución...

No sé qué pensáis sobre eso... Además de los artículos que nos ofreció Alonso, podemos partir de la información que hoy vienen en "El País" y que reproduce las posiciones que tienen cuatro partidos políticos con representación parlamentaria (grosso modo porque en ningún partido existen posiciones unánimes)

La información es la siguiente:


PSOE y PP anteponen la lucha contra la trata
de mujeres a la regulación de la prostitución

La Comisión de la Mujer del Congreso abre hoy el debate sobre el futuro de las meretrices .
CHARO NOGUEIRA,
Madrid Hoy comienza en el Congreso el debate sobre qué hacer con la prostitución. Esta mañana arrancan los trabajos de la ponencia creada en la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer, donde está previsto que comparezcan unos 80 expertos propuestos por los distintos grupos. En principio, el compromiso es intentar culminar el trabajo en este periodo de sesiones (a finales de junio o en julio) y emitir propuestas al Gobierno.
La ponencia, creada tras la polémica que suscitó la iniciativa del Gobierno tripartito catalán (PSC-ERC-IC) de regular la prostitución voluntaria, arranca con distintas posturas en los grupos parlamentarios. El socialista, al igual que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, maneja esta premisa: antes de decidir sobre una eventual modificación legislativa [ahora se permite el ejercicio de la prostitución a mayores de edad y se persiguen el tráfico y el proxenetismo], hay que combatir el creciente tráfico de personas para su explotación sexual. El Ministerio del Interior trabaja en un plan específico desde hace meses.
Según la ONU, España figura entre los grandes destinos de los traficantes de personas con fines de explotación sexual.
El PP rechaza que se reglamente la prostitución y pide más lucha contra el tráfico. En cambio, IU-ICV defiende que se regule, siempre que sea voluntaria y quiere que el debate se centre en esa práctica, algo que se presenta difícil. CiU está en contra de la reglamentación y de que se considere un trabajo.


PSOE / Mariví Monteserín
Primero, el tráfico
“La prioridad es luchar contra el tráfico de personas para la explotación sexual. Una vez que se haya visto la eficacia de esa actuación [el Ministerio del Interior prepara un plan específico], será el momento de decidir si hay cambios legislativos sobre la prostitución.
A priori parece que no son necesarios”. Así se expresa la portavoz socialista en la Comisión Congreso-Senado sobre los Derechos de la Mujer, Mariví Monteserín.
Esta diputada espera que los trabajos arrojen luz y datos para trazar “una radiografía precisa sobre la situación de la prostitución en España”. “A partir de ello se podrán sacar conclusiones no sólo respecto a las mujeres prostituidas, sino también sobre el mercado del sexo”, prosigue.
Confía en que esa información permita responder preguntas como “por qué ha crecido tanto ese mercado en los últimos años.
“Con la información en la mano, veremos qué conclusiones elevamos al Gobierno”. Monteserín defiende que “la prostitución es una forma de violencia contra la mujer cuando la que la ejerce están en una situación de vulnerabilidad, que puede deberse a la pobreza, o es víctima del tráfico”.


PP / Susana Camarero
Contra la legalización
“El Partido Popular es contrario a que se reglamente la prostitución.
Nuestra postura no va a variar”, afirma la portavoz popular en la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer, Susana Camarero.
Su planteamiento tiene un doble eje. Por un lado, “dejar la prostitución como está tipificada en el Código Penal [castiga el tráfico, el proxenetismo y la prostitución de menores ]” al tiempo que se busca “un trato digno a las mujeres prostituidas”. Por otro lado, se debe “combatir el tráfico de personas”. Según los datos que maneja esta diputada, “el 90% de las mujeres que ejercen la prostitución son traficadas”.
Camarero lamenta el retraso del Gobierno en la elaboración de un plan contra el tráfico de personas con fines de explotación sexual. “Hace dos años que se aprobó por unanimidad en la comisión pedir al Ejecutivo que lo hiciera, y aún no ha cumplido”, dice.
Camarero confía en que las comparecencias de los expertos —entre las pedidas por el PP abundan partidarios del modelo sueco, que persigue a los clientes y figura una asesora de ese Gobierno nórdico— permitan dar un empujón a ese plan de lucha.


IU-ICV / Carme García Suárez
A favor de regular
“Reglamentar la prostitución voluntaria ayuda a luchar contra el tráfico de personas”, defiende la portavoz de Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds en la ponencia, Carme García Suárez.
Esta diputada es la artífice de que el tema se aborde desde hoy en el seno de la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer. Esa decisión se tomó tras una interpelación suya el pasado marzo, cuando la iniciativa de la Generalitat de Cataluña de reglamentar la práctica voluntaria provocó un fuerte revuelo.
García Suárez considera que uno de los principales problemas para abordar la prostitución, y que “provoca divisiones internas en los partidos”, obedece a que “toca aspectos de moral”. A su juicio, la consideración de esa actividad como una forma de violencia contra las mujeres es “un mensaje superficial”. Ella defiende que el ejercicio voluntario de esa actividad, siempre que sea voluntario, “forma parte de las libertades personales”. “Lo que estamos hablando es de si ha de existir el derecho a hacer lo que se quiera con el cuerpo, incluido venderlo”, plantea. “Este es uno de los debates más profundos que existe en la sociedad”, concluye.


CiU / Mercé Pigem
No a comprar cuerpos
Convergència i Unió es contraria a la reglamentación de la prostitución y se opone al proyecto regulador de la práctica voluntaria que ya ha ultimado la Generalitat, explica la diputada Mercé Pigem.
Esta parlamentaria, portavoz de su grupo en la ponencia que emprende hoy su trabajo en el Congreso, señala: “Ideológicamente, nosotros pensamos que se deben respetar las decisiones individuales de las personas, pero colectivamente tenemos que diseñar qué sociedad le dejamos a los jóvenes. Dar el mensaje de que las mujeres son objetos que se pueden comprar, convertir eso en algo normal, no es lo mejor”.
Pigem señala que “un porcentaje elevado de mujeres son prostituidas por redes, no siempre de forma voluntaria”. Añade que las leyes tienen mecanismos suficientes para impedirlo y que la Policía, “que ya actúa”, debe reforzar esa línea de trabajo.
“Cuando se haya erradicado el tráfico y la prostitución forzada habrá llegado el momento de estudiar otra vez el fenómeno y ver qué solución se le da”, añade.
“En la comisión escucharemos atentamente para conocer también las experiencias de otros países”, concluye.


Saludos a tod@s.

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