Mujer: la otra parte de la humanidad

Asuntos "fuera de temática". Recordad que el Respeto es Norma Primera e Innegociable.
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Sarmale
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Sarmale » Sab 24 Abr, 2010 14:53

Las esperamos, las esperamos.
:wacky: :wacky:
Elige en amistad
a esas personas,
que sabes que no te van a dar disgustos
hasta el día de su muerte.

Gloria Fuertes

Cervantes
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Cervantes » Sab 24 Abr, 2010 15:25

La habia escrito antes del chiste pero al final la he borrado. Es que no tengo los argumentos suficientes como para explicarme, aunque si una opinion... Viendo algunos comentarios no solo sesudos sino acertados he pensado que mi post no estaba a la altura.
A ver... era sobre los cuentos infantiles y el hecho de que estaban escritos en ciertos contextos y que sus arquetipos transmitian ciertos valores...

Pues que resulta curioso que a pesar de los cambios de valores que va sufriendo la humanidad, nos siguen emocionando de igual modo si dentro de ese contexto el artista o quien sea hace de esos valores una virtud, por lo menos a mi me pasa. Pondre algunos ejemplos porque no se si me explico bien.

Como esa letra del Agujetas que cuenta como forzó a una mujer, dice, mas o menos

" un dia te bese y me pegaste
algo ese beso tendria
cuando a los 3 o 4 dias
otro beso querias"

o otra que dice mas o menos

"entre en una casa mala (prostibulo)
y me presentaron a una dama
como el marmol me quede
al ver que era mi hermana"

machista a tope, pero bonito, no se a mi casi me hace llorar cuando lo canta el agujetas. Si me explicara lo mismo un amigo le diria que es pelin hipocrita.

Hoy en dia es inaceptable ese comportamiento pero a mi emociona porque esta explicado por alguien que vive su universo segun determinados valores y dentro de estos, lo que dice es artisticamente bonito.

O el tom doniphon de el hombre que mato a liberty vallance, cuando acaba la pelicula dan ganas de mandar al carajo la democracia y decir Viva el sur! vivan las armas!, es un discurso que no digo que sea fascista el de ford en esta pelicula, pero por lo menos pone en tela de juicio la paternidad de la america actual, digamos que por lo menos reparte al 50 por ciento entre los liberales y los "antiguos", los que defendian su modo de vida con revolveres y esa nobleza chusca y anticuada... me encanta tom doniphon, pero estoy en contra de las armas, del machismo, etc.

O rizando mas el rizo, que decir de "El triunfo de la voluntad" de la riefenstal, ese vuelo subjetivo a vista de águila imperial, surcado los cielos de nuremberg, para luego ver que es el avion que transporta al fuhrer, que aterriza para traer su particular luz al congreso del partido nazi. Eso si era carisma! no los anuncios electorales que pasan por la tele. Dan ganas de ir a quemar sinagogas, sobretodo me imagino a los buenos ciudadanos viendo esas imagenes en los cines de alemania, flipando con el simple hecho de ser aleman... Realmente es bueno, cinematograficamente hablando.

¿me explico? o me he ganado un guantazo?

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FLaC
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por FLaC » Sab 24 Abr, 2010 17:46

Sacado de un blog de economía (euribor.com.es).

Discriminación salarial
cuando mujeres y hombres con preparación similar se comparan, como mujeres y hombres con una formación en un determinado campo, o mujeres y hombres que nunca se han casado, la diferencia salarial tiende a ser bastante inferior que en el conjunto. Por ejemplo, en EEUU la diferencia salarial entre hombres y mujeres con doctorado en economía es de un 5% aproximadamente.
El artículo entero, en el enlace del título del mismo.

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Sarmale
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Sarmale » Mar 27 Abr, 2010 13:17

"No os metáis con Blancanieves": Antonio Rodríguez Almodóvar.

NO OS METÁIS CON BLANCANIEVES

Por Antonio Rodríguez Almodóvar


He esperado unos días hasta ver en qué paraba el revuelo que se ha formado en torno al controvertido asunto del sexismo en los “cuentos tradicionales”. Como sabréis, el pasado día 8 de abril, el Ministerio de Igualdad y FETE-UGT firmaron un convenio para impulsar una campaña titulada “Educando en igualdad”. Nada que objetar a los buenos propósitos generales de la iniciativa, como todos los que apunten a luchar contra la discriminación de la mujer. Menos defendibles parecen algunos de los medios con los que se pretende instrumentar la campaña, y en concreto el cuestionamiento de los cuentos tradicionales. De hecho, al cabo de los días transcurridos, el rechazo a este aspecto del programa está muy extendido en los medios de comunicación y en la red, incluso por parte de escritoras y columnistas de muy probada trayectoria feminista. Intentemos averiguar por qué este rechazo y en qué puede estar equivocada esa parte del programa.
El fundamento de la propuesta se expresa de la siguiente manera:

“Casi todas las historias [de esta clase] colocan a las mujeres y a las niñas en una situación pasiva, en la que el protagonista masculino tiene que realizar diversas actividades para salvarlas”.

Y saliendo ya al paso del debate surgido:

“No queremos a Blancanieves fuera de la escuela, sino que el príncipe comparta las tareas de palacio y las aventuras con toda la panda de enanitos y demás personajes”. “Que las niñas y niños aprendan a leerlos [los cuentos] contextualizándolos en la época en que las mujeres y los hombres tenían roles muy diferentes y diferentes derechos”.

La propuesta contiene otros varios elementos, entre los cuales figura una acertada advertencia de que los auténticos cuentos populares fueron manipulados en su devenir histórico, o que incluso había un “Príncipe durmiente” que desapareció. También invita a continuar un nuevo relato, titulado “La princesa diferente”, en el que la princesa Alba Aurora (en clara referencia a La Bella Durmiente) se muestra extrañada de que El Príncipe Azul quiera salvarla de algo, cuando ella no precisa ser salvada de nada, y acaba montando al príncipe en su moto para llevarlo a conocer la muralla china. (Sic).
Muchos asuntos a considerar hay en esta atrevida campaña, donde se mezclan los buenos propósitos con simplezas y exageraciones notables. Teniendo que resumir mucho de las diversas escuelas y corrientes de pensamiento que se han ocupado de los cuentos tradicionales, partiremos de unas cuantas premisas bien asentadas:
1) La mente infantil no funciona como la mente de los adultos. El niño aprende a pensar un poco antes que a hablar, y ese pensamiento es de naturaleza simbólica, antes que lógica. De ahí que no se extrañe de las mayores fantasías, o de que los animales hablen. Para su formación, la mente infantil precisa de fuertes contrastes y repeticiones. Por eso los niños requieran los cuentos siempre de la misma manera, sin alteraciones.
2) Los cuentos tradicionales siempre han tenido en cuenta esta delicada fase de la formación del pensamiento y, en general, del psiquismo infantil. Por eso contienen una significación simbólica que no aparece en primera lectura; para que la propia mente, en su desarrollo, se haga con el sentido. De ahí que los auténticos cuentos tradicionales tampoco posean mensajes explícitos –moralejas-, que son propios de la cultura ideológica, o doctrinal. Aquellas cualidades son más profundas y más rica en las versiones de la tradición oral o popular.
También conviene despejar la idea de que son muchos los cuentos “sexistas” de los que se habla. No es cierto, como dice la campaña en cuestión, que “casi todas” estas historias colocan a las mujeres (…) En realidad, no pasan de cuatro o cinco: La Bella Durmiente, Blancanieves, Cenicienta, Caperucita, Caperucita, La Sirenita, y poco más; si bien hay que admitir que algunos han alcanzado una relevancia extraordinaria en sus versiones más conocidas, en particular las de la factoría Disney.
De siempre los folcloristas se han quejado de que se hicieran análisis de estos cuentos basados en los modelos estandarizados, que poco tienen que ver con las genuinas aportaciones de la tradición oral-popular; pero es un hecho innegable que muchas personas del mundo occidental se han criado con esos modelos “cultos”, y no con los que se transmitían al calor del hogar, o en la tertulia de campesinos iletrados. Por poner ya un ejemplo, se podrá criticar a Bettelheim en su Psicoanálisis de los cuentos de hadas, por basarse exclusivamente en los modelos de Perrault-Grimm, pero es indudable que la significación que hayan alcanzado esas historias en mucha gente se debe a las versiones circulantes en el mundo de la escritura savant, y no en el de la oralidad. Así y todo, Bettelhmeim y otros estudiosos de la misma o parecida tendencia –en particular los de la escuela junguiana-, acabarán encontrando valores positivos en esas versiones, basándose precisamente en la significación oculta, o simbólica, que acarrean, incluso a pesar de sus adaptadores. Cierto es que se habrán perdido elementos muy importantes para los psicoanalistas, como el símbolo de la castración que, según algunos de ellos, representa el hecho de que las hermanastras se cortan un dedo del pie para que les entre el zapato de Cenicienta, pero subsiste “el mensaje que los cuentos de hadas transmiten a los niños, de diversas maneras: que la lucha contra las serias dificultades de la vida es inevitable, es parte intrínseca de la naturaleza humana” (Bruno Bettelheim). Por el contrario, las adaptaciones pequeño-burguesas incorporan en ocasiones símbolos y significados que nunca estuvieron en la tradición oral, como es el caso de la vestimenta roja, que según Erich Fromm representa la primera menstruación, pero que nunca aparece en las versiones orales de Caperucita recogidas en Francia por Paul Delarue. En otros casos, como el de Blancanieves, la psicoanalista Pincola Estes, que afirma en general que “los cuentos son una medicina”, señala que el verdadero sentido que tiene cocinar, lavar, barrer, etcétera (las tareas que Blancanieves realiza para los “enanitos”) son “metáforas que ofrecen maneras de pensar, medir, alimentar, fortalecer, limpiar y ordenar la vida espiritual”. Es decir, que si eliminamos esa parte estaremos quitándole al cuento lo sustancial, que, paradójicamente, es un fortalecimiento del papel de la mujer en el ordenamiento psico-social de la vida humana. Asunto diferente es que los manejos literarios de esta historia hayan suprimido o transformado otras muchas cosas que había en las versiones orales; así, el hecho de que Blancanieves no rivalizaba con su madrastra, sino con su propia madre, en lo que era un claro ejemplo de competencia frente al padre; que aquellos a quienes se encuentra en el bosque no son enanitos mineros, sino sus propios hermanos que han sido arrojados previamente del hogar por un padre o una madre celosos (según variantes), y que se dedican al más puro bandolerismo, al menos en la tradición andaluza.
En otros lugares me he referido también a los casos de Cenicienta, La bella durmiente y La Sirenita. Este último, un ejemplo verdaderamente grave de manipulación interesada, llevada a cabo por H.C. Andersen. (Ver http://www.amigosdelibro.com, “El extraño caso de La Sirenita”). Claro que es difícil decidir si no es más grave la que cometieron los hermanos Grimm con La bella durmiente, por el sencillo procedimiento de eliminar toda la segunda parte de la historia, precisamente aquella en que la heroína tiene que salvarse a sí misma y a sus dos hijos, frente a las pretensiones destructoras de la suegra, una auténtica madre edípica. Y sin contar, por otro lado, que en la tradición oral española había, en efecto, un cuento contrario, El príncipe durmiente en su lecho, versión masculina del cuento, con una activa protagonista femenina que salva de su secuestro a un príncipe encantado. También había otro cuento contrario al modelo de Cenicienta en La flauta que hacía a todos bailar (Cuentos al amor de la lumbre, 25).
De nuevo teniendo que resumir mucho, se podría concluir lo siguiente:

-La significación simbólica de los cuentos tradicionales es determinante, más allá de la primera lectura o lectura superficial.
-En el caso de Blancanieves, su rol en la casa del bosque no es el de criada sino el de ordenadora del caos.
-Transformar los cuentos tradicionales enfocándolos con puntos de vista actuales puede acabar desfigurando por completo el mensaje cifrado de esos relatos. Por otra parte, los juegos creativos con las historias conocidas no deberían practicarse antes de que el modelo de referencia esté bien asentado. De otro modo, el niño no lo entenderá o lo rechazará.
-Si no se quieren utilizar en la escuela los modelos estándares de esas historias, puede acudirse a las versiones de la tradición oral, que muchos abuelos y abuelas todavía guardan en su memoria.

* * *

Pero no siempre la tradición oral es aceptada por los sectores oficiales u oficiosos del feminismo. Voy a referirme ahora a un caso más claro, que fue el de la lectura sesgada de un cuento por parte de otra institución, en este caso el Instituto Andaluz de la Mujer.
Dicha institución, dependiente de la Consejería de Igualdad de la Junta de Andalucía, publicó en 2006 un cuadernillo titulado “Vivir los cuentos”, dentro de una campaña de Navidad contra los cuentos sexistas y violentos. En él se tomó como ejemplo de literatura sexista, contrario a la dignidad de las mujeres, una versión mía de un antiquísimo cuento popular, que lleva por título “La princesa muda”(“Cuentos de la Media Lunita”, número 5). Como quiera que estaba en total desacuerdo con esa tesis, no pude por menos de intentar contrarrestarla, con argumentos bien distintos a los que utilizó la autora del opúsculo, Cristina Ramos López.
Antes de entrar en la argumentación, quiero decir que ya sería raro que un viejo cuento popular, perteneciente a la más profunda tradición oral, familiar y campesina, se plegara a los dictados del poder de los hombres y humillara a las mujeres. Esto no suele ocurrir en las versiones auténticas de los cuentos, salvo en aquellos de contenido claramente misógino, pertenecientes a una etapa tardía -que desde luego no están en mi colección-, y, por descontado, en las adaptaciones pequeñoburguesas de los relatos tradicionales, cuyo ejemplo más notable es el de “La Bella Durmiente”, mutilado y manipulado por los Hermanos Grimm. En otros casos, en que la adaptación se hacía más difícil, los cuentos populares ni siquiera pasaron a la estampa. El más notable es el de “La niña que riega las albahacas”, un cuento donde se vapulea el machismo y se hace burla del poder arbitrario de la nobleza. También yo me atreví a publicarlo en Cuentos al amor de la lumbre, con el número 95, e hice una adaptación teatral que se paseó por toda Andalucía en 1996, con gran éxito de público y no poco escándalo de mentalidades reaccionarias.
El caso de “La princesa muda” –paso a exponer mis razones- es también el de un cuento que sólo aparecía en inventarios etnográficos, y nunca en colecciones divulgativas. Cuando me animé a publicarlo en mi colección infantil-juvenil ya pensé que podría encontrar algún tipo de rechazo, pero no por el lado de la interpretación que hace Ramos López, sino por otros motivos: porque pudiera parecer demasiado crudo el tratamiento de la venganza que lleva a cabo la princesa del relato sobre los hombres que la han sometido y se han burlado de ella. Pero el tiempo me ha demostrado que no tenía por qué temer: el cuento es uno de los más festejados de la colección y de los que primero me solicitan los niños, y las niñas, en mis encuentros directos con ellos.
Precisamente, en este punto del relato estriba mi mayor asombro ante la interpretación que hace la autora del texto crítico. Recordaré lo que ocurre: la princesa, luego de casarse obligatoriamente con quien le ordena su padre el rey (a saber, con un viejo vagabundo, oportunista y maltratador, que se ha enterado por casualidad de la solución al enigma concursal con el que el rey quería casar a la princesa), reacciona furiosa, ante la vejación a la que la somete el marido, y lo arroja a las aguas de un río, donde se ahoga. Todavía, antes de ahogarse, el viejo muerde a su mujer en la nuca y le quita el habla. Se trata, pues, del punto crucial del relato, en el que hay que concentrarse para tratar de entender su sentido. Sorprendentemente, a la señora Ramos este episodio solo le merece el siguiente comentario: “Se da cuenta de que se queda muda y se despide de su marido, que se ahoga”. Ni hay tal despedida ni se intenta explicar qué significa la situación real en la que muere el viejo. No entiendo por qué el análisis pasa de puntillas por un momento tan trascendental del relato; por qué no se centra el comentario en la extraordinaria energía liberadora que surge del legítimo orgullo de una mujer, hasta ese momento sometida y maltratada por los dos hombres de su vida: el padre déspota y el marido obligado. No quiero pensar que se haya obviado esta valoración deliberadamente. Prefiero creer que no se ha visto. ¿Pero por qué? No encuentro otra explicación sino que no convenía al fin perseguido por la comentarista, a saber, que el cuento sale en defensa de “el poder del hombre sobre la mujer”. En realidad, lo que sucede es todo lo contrario: la mujer toma protagonismo en defensa de su propia dignidad, se escapa del padre, abandona al marido y emprende un camino en solitario, que le conducirá al encuentro de su verdadero amor, un príncipe del que se había enamorado libremente. Con su esfuerzo y las penalidades que sufre en ese caminar, supera también la condición de niña malcriada y caprichosa a la que le condujeron una educación entre algodones y sexista -esa sí-, llega al palacio de su enamorado y recupera el habla cuando se siente humillada de nuevo, esta vez no por ningún hombre, sino por la novia del príncipe. ¿Hay algo de malo en todo esto? Absolutamente nada; al revés, lo que queda desautorizado es nada menos que: la educación de la mujer para el matrimonio concertado, a capricho del padre; el oportunismo del marido, que la pretende someter también y se burla de ella; la soberbia de la novia oficial del príncipe, que también se mofa de la protagonista. Y en sentido inverso, quedan enaltecidos: la toma de conciencia de su situación, cuando la princesa ya no soporta más vejaciones; la emancipación por el trabajo y el esfuerzo, y el triunfo del amor verdadero, espontáneo y libre.
Otro aspecto que me ha preocupado del interesado análisis de Ramos López es su intento de enmarcar el contenido del cuento en “Ellas siempre esperan, cosen, limpian, lloran...” Desde luego, no es precisamente esperar lo que hace la heroína de “La princesa muda”, a partir del momento en que reacciona ante las humillaciones recibidas, sino que toma el camino de su propia emancipación. En ese camino, cuando llega al palacio del príncipe, su estado –muda, agotada, harapienta- mueve a la compasión de los demás -¿será negativa también la compasión?-, que le permiten entrar a trabajar como miembro de la servidumbre, y allí “qué iba a hacer, sino coser y bordar para el ajuar de la otra”, dice el relato.
Aquí hay que hacer una precisión importante. A menudo, la literatura feminista de los cuentos alza su bandera contra el hecho de que las mujeres suelen estar ocupadas en las labores domésticas. Si tomamos en sentido literal estas tareas, claro que podría interpretarse que los cuentos pretenden que ese sea el rol de las mujeres. Pero no es eso lo que se debe entender, en una lectura más profunda. La escuela junguiana de interpretación de los cuentos hace tiempo viene propiciando otro tipo de lectura, partiendo de la base de que estos relatos siempre esconden una segunda significación, esto es, son simbólicos, lo cual no debe olvidarse en ningún momento. ¿Y cuál será el símbolo de limpiar, planchar, coser, bordar...? Según la doctora Pinkola Estés (que a veces aplica la terapia de los cuentos a determinadas pacientes): “Todas estas metáforas ofrecen maneras de pensar, medir, alimentar, fortalecer, y ordenar la vida espiritual” Y también: “Lavar la ropa es una metáfora a través de la cual aprendemos a presenciar, examinar y asumir una combinación de cualidades. Aprendemos a clasificar, remendar y renovar la psique instintiva por medio de una purificatio, un lavado o purificación de las fibras del ser”. Es lo que le sucede a nuestra heroína, cuyo psiquismo inicial, debido a una educación caprichosa y estúpida le hace querer engordar un piojo –cosa que, por cierto, divierte extraordinariamente a los niños-, o lo que es lo mismo, su almita es un puro y caótico erial, que se renueva, se ordena y se fortalece con la catarsis (purificatio) de su aventura en solitario, huyendo de todo aquello y encontrando un nuevo ser.
Sinceramente, no entiendo que de este cuento admirable se haya podido hacer una interpretación como esta, so capa de feminismo y, desde luego, siguiendo la devastadora moda de “lo políticamente correcto”. Flaco favor se le hace a la noble causa del feminismo con cosas así.

* * *

CODA.- En 2009 este texto se lo envié a la institución que había publicado la interpretación del cuento, con el ruego de que publicaran también mi opinión. Apelé a diversas instancias del gobierno andaluz. No hubo nada que hacer. Me respondieron con amabilidad administrativa, pero el texto no se publicó.
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Jacob
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Jacob » Mar 27 Abr, 2010 16:21

Hay cosas interesantes en este escrito, coincido en algunas y en otras no. La interpretación simbólica de planchar, coser, limpiar... son de una estupidez importante, y en general la interpretación psicoanalítica de los cuentos me parece cada vez más absurda. Los niños lo mismo que las personas mayores aprendemos por contacto-experiencia. No hay más que ver cualquier producción Disney para televisión o cine para darse cuenta de que el simbolismo es nulo, y esta gente sabe qué hay que hacer para manipular.

Planchar significa planchar y ser camarera en un bar cutre significa ser camarera en un bar cutre. Las adaptaciones burguesas de los cuentos, sean de la época que sean (las adaptaciones) están destinadas a convercer al personal de que trabaje mucho y no proteste, y de esa manera un día le tocará la lotería o será recompensado por fuerzas superiores y arbitrarias, ya sean el Mercado, Dios o el Rey. Las típicas patrañas de siempre.

Tuppence
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Tuppence » Lun 03 May, 2010 22:39

Básicamente, estoy de acuerdo con la interpretación de A. R. Almodóvar. Es un autor que me gusta, desde que descubrí que narraba los cuentos tal cual a mí me los contó alguien en mi infancia.

A ver. Como él dice, las primeras versiones que hemos conocido de los cuentos no son las versiones populares. Ni siquiera las de Perrault, Andersen o los Grimm, tal cual, sino las versiones un poco al buen tuntún de aquellos ejemplares de colorines que editaba Susaeta o similares. Si los “cuentistas” del XVIII y el XIX habían “capado” las versiones populares, no sé cómo describir las versiones que en leíamos, que sólo conservaban la anécdota. Algo así como si comparáramos los platos de Auguste Escoffier con las ocurrencias que todos hemos tenido en la cocina cuando estábamos aprendiendo a cocinar (inciso: según veo en la wikipedia, entre el Escoffier y el Adriá hay un parecido razonable, no sólo porque ambos fueron cocineros de cuartel sino por su interés en los avances técnicos en la conservación y comercialización de los alimentos. Fin del inciso).

Pues señor, héte aquí que una vez una niña, que era yo, fue llevada, no sé bien por qué, y si me lo contaron ya se me olvidó, a una tierra muy lejana que distaba más de veinte leguas de mi casa.

El caso es que pasé una temporada en una finca situada al sur de Cáceres, un lugar precioso, con un huerto lleno de frutales, regado por una noria, y campos alrededor.Había fresas, que yo cogía del suelo, e higueras a las que me subía para coger higos frescos para el desayuno. Me parece que la poca electricidad que había se conseguía con un generador. No llegaba la señal de la radio y menos de la TV. Cuando oscurecía, no había nada que hacer, salvo que alguien contara un cuento. Y eso es lo que hacía una señora muy mayor, de pelo blanco y bien repeinado, a la que todos temian un poco y llamaban, con muchísimo respeto, “Tía Luisa”. Nosotros no éramos sus nietos, pero nos permitía llamarla “abuela Luisa”, aunque, eso sí, tratándola de usted, como todos los demás. Algunas veces se nos escapaba el "tú" y nos lanzaba una mirada fulminante. Decía una palabra que yo no había oído nunca: “Ogaño”, para referirse al año en curso. “Ogaño” y no “hogaño”, que hubiera pronunciado con hache aspirada, igual que “jombre” y “jato”.

Aquellos cuentos los escuchaban todos, niños y mayores. Los sábados la gente se iba al pueblo, pero la semana era larga y las veladas también. Se notaba que ella estaba acostumbrada a contarlos y ellos a escucharlos. Le pedían cuentos concretos y esperaban el desenlace con el regocijo del que ya conoce lo que va a pasar y, quizá precisamente por eso, disfruta cuando vuelven a contárselo.

La gente se sentaba formando corro en sillas de enea muy bajas, banquetas de tres patas o escaños altos de respaldo recto, que de todo había. Y en la semioscuridad ella iba narrando con voz tranquila, pausada, misteriosa, irónica, sentenciosa, bravucona, lastimera, justiciera, ceremoniosa, según los casos. Era una maga del suspense aquella señora analfabeta, que contaba los cuentos como los había aprendido pero haciéndolos suyos. A mí el que más me gustaba y más miedo me daba era uno titulado “Los tres pelos del diablo”.

Me aprendí algunos de “pe a pa”. Total, en esa edad en la que te obligan a aprender de memoria el Credo y el Misterio de la Encarnación, no era tan complicado aprenderse un cuento o un poema. Ya los he olvidado, los cuentos y el Credo, aunque no El Misterio –¡con lo que me costó!-, pero aún puedo reconocer frases enteras, si las oigo.

Mucho tiempo después, rebuscando en una librería de la ciudad en la que ahora vivo, en la sección infantil, en unos estantes situados al final de una escalera de caracol encontré un libro cuyo título me llamó la atención: “Cuentos al amor de la lumbre”. Dos tomos cuyo autor era A. R. Almodóvar. Para mi sorpresa, estaban los cuentos narrados tal y como yo los recordaba, tal cual.

Me gustó tanto que luego he regalado ejemplares al menos a cinco o seis personas, a veces encargándolos especialmente porque la editorial Anaya hace tiempo que cerró. Alguna vez he visto que aún se encuentran en las ferias de libro de ocasión.

Tiene una Introducción interesantísima en la que Almodóvar analiza el cuento popular de una manera exhaustiva, muy en la línea del artículo que ha posteado Sarmale. En esa me basé yo cuando hablé de la serie de “la niña perseguida”.

Y a mí me parece que es verdad lo que dice A. R. Almodóvar en el artículo. Las niñas y las mujeres de esos cuentos no son personajes blandengues, ni ociosos, ni pasivos, ni tontos, ni cobardicas, ni están de florero, ni nada de eso. Claro que hay personajes femeninos a los que se ridiculiza, pero igual que se ridiculiza a otros personajes masculinos, ni más ni menos. Cualquiera puede ser un personaje respetable o admirable: la mujer, el niño o el anciano. Y cualquiera puede ser satirizado, sin importa el sexo, la condición o la edad.

Y sí. Está “El príncipe encantado”, “El príncipe valiente” o “El príncipe sapo”, igual que está “La princesa mona”, “La princesa rana”, “La niña de los tres maridos” o “Mariquilla la ministra”.

No es que esos cuentos sean feministas o dejen de serlo. Ni lo uno ni lo otro. Lo que sí reflejan es una división del trabajo bastante esquemática, oficios de mujeres u oficios de hombres. Pero por supuesto que la mujer aparece “produciendo”, no solamente limpiando su casita. Guisa y limpia, sí, pero también hila, teje, cose para los demás, amasa, hornea, hace quesos, compra y vende, tiene su pequeño negocio artesano o incluso dirige una heredad o la actividad de toda una familia. (Se me ocurre ahora que el cuento de "La lechera", que no está recogido en esta colección, aparte de que refleje la mentalidad de alguien que hace cábalas sin fundamento, también refleja, de alguna manera, a lo que hoy se definiría como "emprendedora", alguien que inicia un negocio partiendo de poca cosa; eso sí, una emprendedora con poca suerte).

Lo de la mujer improductiva, dedicada sólo a “sus labores” y al cuidado de su familia o de su persona, es un invento pequeño burgués. Las clases altas, hombres y mujeres, han pasado del tema y las mujeres han estado a lo suyo, nada de limpiar y cuidar. Y las clases bajas, también: han limpiado y cuidado, sí; pero además han producido en otros campos, porque la vida era dura y no podían dedicarse sólo a hacer encaje de bolillo. Creo que los cuentos populares reflejan eso y por eso nos presentan a mujeres que hacen cosas y aportan su esfuerzo y su inteligencia a los problemas del día a día.

Cada vez estoy más convencida de que a veces no podemos ver claramente el papel de las mujeres a lo largo de la historia porque existe un ocultamiento que nos impide verlo. Es como si ciertas élites, las élites más cultas –muchas veces misóginas, ellas sí- hubieran cerrado a cal y canto “la gran cultura”, impidiendo el acceso de la mujer a esa especie de sancta-sanctorum. Pero lo peor es que han rehecho la historia, borrando, ocultando, tergiversando y despreciando las huellas de las que, a pesar de todo, creaban al más alto nivel, y borrando la contribución general de las mujeres al avance y el sostenimiento colectivo. Pero ese es otro tema que algún día me gustaría que abordáramos.

Por desconocimiento, por pereza mental, por el peso de las estructuras patriarcales, esa idea se acepta colectivamente, por hombres y mujeres, como aceptamos tranquilamente tantos sinsentidos y tantos tópicos. Y hoy nos encontramos ante el absurdo de que haya gente que se pregunte, sin levantar una ceja, si podemos ser tan buenas cocineras, tan buenas diseñadoras, tan buenas creadoras, tan buenas científicas, tan buenas escritoras, tan buenas cineastas, como los hombres. ¿Pero cómo no vamos a poder serlo, alma de cántaro?

Y aquí se acaba el cuento con pan y pimiento, y el que primero levante el culo se encuentra con un duro. Y cuento contao, por la chimenea se va al tejao.

:) Saludos a todos y bienvenidos los recién llegados.
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por dhrapi » Mar 25 May, 2010 22:09

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Tuppence
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Tuppence » Lun 07 Jun, 2010 17:37

Semana trágica

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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Tuppence » Lun 02 Ago, 2010 17:20

REPORTAJE: Vida&artes
¿Por qué los machistas no dejan de matar?Las mujeres asesinadas por sus parejas se incrementan pese a la batería de leyes y las campañas de prevención - Los expertos no logran descifrar por qué la violencia de género parece imparable

VICTORIA TORRES BENAYAS 02/08/2010

En este instante, entre 20 y 25 hombres acarician la idea de asesinar a su mujer en España, según explica con toda crudeza el delegado del Gobierno contra la violencia de género, Miguel Lorente. Son hombres que probablemente se levanten y se acuesten al lado de su pareja pensado "de hoy no pasas", que busquen el modo de sortear las órdenes de alejamiento, planeen cómo acuchillarla, asfixiarla, pegarle un tiro, atropellarla, envenenarla. Incluso algunos suelen decirlo con una chulería pasmosa cuando el telediario da cuenta del cadáver de otra mujer. "Así vas a acabar tú, a donde yo voy se sale, pero a donde vas tú, no" -frase extraída de un caso juzgado-. Lo peor es que muchas de ellas, tras el proceso de aniquilación total que supone el maltrato, están indefensas y atenazadas por el miedo y no son conscientes del riesgo. No creen, no pueden ni quieren creer, que no es una bravuconería más, que no las están amenazando sino informando. Ellos no están locos, no es el alcohol ni las drogas ni el estrés, no son crímenes pasionales. Es violencia de género.

Según las encuestas y estadísticas que maneja la delegación que dirige Lorente, unas 400.000 mujeres sufren maltrato al año en España, 120.000 se atreven a denunciar y 70 mueren. Año tras año, con ligeros aumentos o descensos. Y la ley integral, que entró por completo en vigor en junio de 2005, no parece capaz de revertir estas cifras. Incluso este año parece que aumenta: 42 víctimas mortales, 12 más que en 2009, un año que, aunque suene macabro, fue excepcionalmente bueno, al concluir con 55 asesinadas. Produce desazón comprobar que en el mismo periodo de 2003, dos años antes de la puesta en marcha del texto legal con el que el Gobierno espera cortar la sangría y el primero de la estadística oficial, se contabilizaban 43, una más. Con todo, el peor año a la altura de julio fue 2007, cuando 45 hombres se llevaron por delante a sus parejas, registro que se puede superar si se confirman cuatro casos más que Igualdad tiene en estudio. Otras fuentes, como la Fiscalía para la Violencia contra la Mujer, elevan la cifra actual a 45 y la Comisión para la Investigación de los Malos Tratos a Mujeres, a 56.

¿Cuáles son las causas de este aumento?, ¿puede estar detrás la crisis, culpable de casi todo? No parece. En 2003, la economía crecía a un ritmo del 3,2% con un paro del 9% y el número de víctimas era el mismo. A Ángela Cerrillos, abogada y presidenta de la asociación de mujeres juristas Themis, le resulta "simplista" como explicación, aunque otros expertos no descartan cierta influencia difícil de cuantificar, como Consuelo Abril, presidenta de la Comisión para la Investigación, para quien un maltratador en paro y en casa "supone un problema añadido". "No cabe duda de que los problemas económicos tensan emocionalmente y de que el maltratador siempre descarga su frustración en la mujer, tanto más si esta es mayor", reflexiona. También Lorente lo considera plausible, ya que la crisis es "un factor estresante", aunque "no existen datos" que respalden esta impresión porque "aún no está analizado". Lorente apunta sin embargo que "en ninguno de los casos con resultado de muerte hasta marzo pasado el agresor estaba desempleado".

Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas, no cuestiona que "la ausencia de trabajo puede generar estrés" pero "los ricos también pegan", por lo que la "crisis no es la razón". De igual modo piensa la socióloga Cecilia Caballero, fundadora de la Comisión y responsable de servicios sociales de Fuenlabrada (Madrid): "No es un factor relevante ni desencadenante porque a las personas normales la crisis les deprime y les agobia, pero no por ello pegan a su pareja. Es como plantear que la ola de optimismo que nos invadió por el Mundial va a repercutir en una bajada de las agresiones". A su juicio, "no se trata de un comportamiento coyuntural sino que está muy arraigado en la cultura, el maltratador lo es con crisis y sin ella".

Inmaculada Montalbán, presidenta del Observatorio de Violencia sobre la Mujer, admite que "no hay datos suficientes al respecto" pero añade que "la mayor dependencia económica de la mujer" puede estar influyendo, opinión que comparte Lorente, quien cree que las mujeres pueden estar aguantando más y denunciado menos "porque viven con la percepción de que les será más difícil salir adelante".

Al margen de la coyuntura económica, otro de los sospechosos habituales es el efecto contagio, con el que están de acuerdo todas las fuentes consultadas, aunque a renglón seguido subrayan la importancia de los medios en la toma de conciencia del problema y en el aumento de la sensibilización, por lo que piden con vehemencia que sigan hablando, y mucho, de violencia de género, aunque con un cambio de enfoque, que reduzca la información de los casos concretos y aumente la que se ofrece sobre las consecuencias para el maltratador en forma de rechazo social, sentencias o cárcel. "El tratamiento debe ser serio, riguroso y no morboso", aconseja Montalbán.

Analizando los datos, el 70,2% de los casos de 2010 se han producido dentro de los tres primeros días posteriores a un crimen, cuando esta misma ratio el año pasado era del 55%. Y no solo se concentran en el tiempo, también en el espacio, por ejemplo en Salt (Girona), donde no se recordaba ningún caso en 15 años y se produjeron dos en una semana. Lorente matiza que "nadie que no estuviera ya pensando en matar va a hacerlo por verlo en televisión, pero sí ayuda al que ya es un potencial asesino a identificarse, a reforzar sus convicciones, a visualizar objetivo y consecuencias, a decidir cuándo y cómo".

Todas las voces admiten, al principio o al final de la conversación, que los factores son múltiples, complejos, difíciles de analizar, pero Soledad Cazorla, fiscal delegada para la Violencia contra la Mujer, lo hace con una sinceridad y contundencia aplastantes: "El que quiere matar mata con crisis, sin crisis, porque le has dicho que sí, porque le has dicho que no, y porque las lentejas estaban frías". Cazorla reclama "menos intuiciones y menos mensajes no suficientemente afianzados en estudios". "Seamos sensatos, admitamos que no tenemos la respuesta y que lo único incontestable es que los casos más graves no se denuncian. Preguntémonos por qué".

Aunque el 23,8% de las mujeres muertas este año había denunciado y el 16,7% incluso tenía medidas de protección, lo cierto es que la gran mayoría no acudió a la justicia y el número de denuncias está cayendo.

A pesar de las campañas y de los mensajes institucionales, en el primer trimestre se presentaron 32.492 denuncias, un 3,46% menos que en el mismo periodo de 2009. ¿Cuál es la causa? Los consultados apuntan a la polémica de las denuncias falsas, que ha hecho un daño terrible. "Es un mensaje que refuerza al maltratador en sus convicciones y que deja a la víctima todavía más indefensa, porque se convence de que no la van a creer", explica Lorente. "La mujer se siente también maltratada en el estrado, porque se la interroga como si fuera culpable y no víctima, porque está llegando a la conclusión de que las denuncias acaban archivadas", añade Del Campo.

Todas las fuentes apuntan a algunos jueces que absuelven al maltratador porque una mujer universitaria no da el perfil de maltratada, porque no sonó convincente o no lloró lo que el juez esperaba. Pese a todo, la justicia es la única vía eficaz.

"Solo quieren que sus maltratadores las dejen en paz, pero tienen que entender que el único modo de terminar con la violencia es recurriendo a los tribunales", reflexiona Cabeza Tébar, directora del Servicio Integral de Atención y Acogida de Jaén, dependiente de la Dirección General de Violencia de Género de la Junta de Andalucía.

La mayor parte de los expertos consultados destacan también entre las causas de la persistencia de las cifras al neomachismo o el posmachismo, es decir, la "reacción violenta y sobreactuada" de los sectores más recalcitrantes "al ejercicio de los derechos de la mujer", en palabras de Abril. También apuntan otros dos fenómenos que es necesario analizar: el aumento de las víctimas inmigrantes (el 38,1%) y su creciente juventud (el 16,7% tenía entre 21 y 30 años). "Ojo con cómo se perpetúan roles de sometimiento que creíamos desterrados", alerta Cazorla, a lo que Cerrillos añade con tristeza que no solo las hijas aguantan lo mismo o más que sus madres, sino que "las nuevas tecnologías aportan mayores sistemas de control".

De todos los tipos de asesinos, Lorente recuerda que el maltratador "es comparable al terrorista suicida" porque justifica su acción en una causa mayor, la lleva a cabo con crueldad y no le importan las consecuencias. Ante semejante perfil, el endurecimiento de las penas no tiene el efecto inmediato deseado y son necesarias otras medidas que exigen las asociaciones, como más presupuesto y el completo desarrollo de la ley.

La clave, desgraciadamente a largo plazo, está en "la igualdad, la educación, la prevención, la concienciación y la implicación de la familia, los amigos y el entorno", subraya Cazorla. Pero a las 42 mujeres que han muerto en lo que va de año probablemente nunca les explicaron, como a otras muchas, que el mayor riesgo potencial que tiene una mujer de morir asesinada no está en la calle, sino en su casa y a manos de su pareja.
Más mayores, sin denuncia y conviviendo

No hay un perfil cultural, económico, sociológico o psicológico de la maltratada como tampoco lo hay del maltratador, extremo en el que coinciden todas las fuentes consultadas. Sin embargo, sí se observa un cambio de patrón en las circunstancias que concurren en los 42 asesinatos contabilizados por Igualdad en lo que va de año.

Una aplastante mayoría no denunció �el 76,2% este año frente al 65,5% el año pasado, más de 10 puntos de diferencia�, son más mayores �el 83,4% de las asesinadas en 2010 tiene más de 31 años frente al 72,4% de 2009�, convivían con sus agresores �69% y 51,7%� y aumentan las víctimas inmigrantes �38,1% y 27,6%�. Se trata, según la delegación de Violencia de Género, de mujeres que llevan "más años viviendo con sus agresores, más expuestas a la violencia y que no son conscientes del riesgo". No se llega ni a producir la ruptura, cuando amenazan con irse el hombre estalla para impedírselo. "Se ha producido un cambio de percepción en el maltratador, que se siente más vulnerable porque sabe que la sociedad está con la víctima, que una denuncia tiene consecuencias y que, una vez que la haya presentado, le será más difícil acercarse a ella".
El mensaje a las mujeres en esta situación es claro: "Que nunca piensen que porque lleven mucho tiempo sometidas a violencia psicológica o física de baja intensidad no se va a volver más grave". En primer lugar deben asesorarse �061, número gratuito del Gobierno o el también gratuito 900 100 009 de malostratos.org� y después, denunciar
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Di
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Di » Mar 03 Ago, 2010 05:25

Excelente el artículo de REPORTAJE: Vida&artes que nos ha traído Tuppence :wink:

Siempre he creído que paulatinamente se avanza para poner coto al flagelo que nos convoca en este hilo. Sin embargo algunos hechos me hacen descreer de mi moderado optimismo.

En ocasiones he llegado a creer que algunas mujeres parecieran estar menos expuestas, sin embargo, lo ocurrido en Corrientes es para pensar que esto no se acabará nunca :cry:

Leemos en el artículo que cita Tuppence:
"No cabe duda de que los problemas económicos tensan emocionalmente y de que el maltratador siempre descarga su frustración en la mujer, tanto más si esta es mayor"
En el artículo que agrego al final, me conmovió además del horror por la violencia inusitada, la juventud de la víctima.
Inmaculada Montalbán, presidenta del Observatorio de Violencia sobre la Mujer, admite que "no hay datos suficientes al respecto" pero añade que "la mayor dependencia económica de la mujer" puede estar influyendo, opinión que comparte Lorente, quien cree que las mujeres pueden estar aguantando más y denunciado menos "porque viven con la percepción de que les será más difícil salir adelante".
En esta situación, no era una mujer dependiente. Era médica, trabajaba y vivía de su profesión.
Lo peor es que muchas de ellas, tras el proceso de aniquilación total que supone el maltrato, están indefensas y atenazadas por el miedo y no son conscientes del riesgo.
Ya había denunciado la situación y obtenido orden judicial para mantener custodia policial, que quedó sin efecto y fue atacada en estado de indefensión.

Les describo la situación en un artículo en dónde se cuenta lo ocurrido en la ciudad de Corrientes, Argentina, a fines de julio de este año. Un hecho más que conmueve a la opinión pública. No sé si el más exhaustivo de los artículos, pero el que me ha parecido que tiene menos morbo.
Médica agredida por su ex pareja ya no cuenta con custodia policial

El abogado de Susana Alcaraz, la médica pediatra que sufrió desfiguración de rostro al ser atacada con una trincheta por su ex pareja en el Hospital Pediátrico, denunció públicamente que la víctima se quedó sin custodia policial.

23-07-2010
El doctor Ricardo Sosa explicó que pese a la orden judicial, la Policía retiró la custodia a la médica un día antes de que comience la feria. Alcaraz teme por su vida y la de su hijo pese a que el agresor continúa detenido en la Unidad Penal N° 6 a la espera que la Cámara en lo Criminal Nº 1 de Corrientes resuelva su situación procesal. La médica ya retomó sus actividades y se encuentra trabajando en su profesión en el centro de salud donde fue atacada. Para el letrado hubo delito de desobediencia por parte de la Policía y se pone en peligro la vida de ella y la de su familia.
Cabe recordar que el hecho ocurrió en la mañana del sábado 24 de abril en el hall del Hospital Pediátrico “Juan Pablo II” de la ciudad de Corrientes. Susana Andrea Alcaraz, de 31 años, fue agredida con una trincheta y dos destornilladores por su ex marido Pablo Vandecaveye, quien le provocó severos cortes en el cuello y la frente, desfigurándole el rostro. El agresor fue detenido y en principio trasladado a la Comisaría Tercera. Dos días después fue alojado en la cárcel de San Cayetano donde un grupo de presos lo atacaron y lo hirieron de un corte en la cara.
FUENTE
Última edición por Di el Mar 03 Ago, 2010 14:23, editado 1 vez en total.

Cervantes
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Cervantes » Sab 07 Ago, 2010 01:24

Siempre ha sido asi, solo ahora nos hemos empezado a preocupar por el tema y a opinar q no esta bien, pero esto viene de lejos.
Es la forma q ha tenido el hombre de mantener a una pareja ante el peligro de perderla, ni mas ni menos. Es un instinto salvaje q aun no hemos sublimado o reprimido del todo. Tanto es asi q el mecanismo habitual en la mujer es parecido al sindrome de estocolmo, vuelven y vuelven y perdonan una y otra vez y si la familia y el entorno no presionan no se dan ni cuenta en la pesadilla en la que viven, o sea q es un mecanismo natural de la mujer el someterse a la violencia y el del hombre a ejercerla. Hasta que eso no se acepte y se trabaje en consecuencia tanto en la educacion como en las leyes la cosa seguira igual.
Siento tener una argumentacion tan poco solida ni desarrollada, no soy ningun experto pero me quedo sorprendido al leer q los especialistas "se preguntan los motivos" y estudian impactos como el paro, la crisis o la situacion sociocultural... tonterias, es genetico, connatural al hombre como lo es el matar y el violar, la sociedad debe aprender a desarrollar nuevas formas de relacionarse en pareja, porque la sociedad occidental ha liberado a la mujer pero este nuevo status proporciona mucho temor a los hombres, acostumbrados durante milenios a ejercer el poder sobre una misma mujer en perpetuidad. En otras culturas la misma violencia existe pero no es un problema social porque los modelos sociales de pareja lo enmascaran (esta claro q si es un problema, pero oficialmente no lo es)
Es un tema triste y dificil, yo no seria capaz de proponer modelos, pero mi opinion es esa.

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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Tuppence » Sab 07 Ago, 2010 17:32

:) Cervantes, no. No es innato. Es cultural. Todo este hilo va de eso, de cuán profundamente cultural es.

Di, por áquí también ha habido casos de esos. Si la agredida tenía cierto estatus, no podía ser considerada víctima. Es de locos. Un abrazo grande.

Saludos.
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por FLaC » Mar 31 Ago, 2010 17:37


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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por faradio » Vie 29 Oct, 2010 17:07

Interesante tema.
FLaC escribió:La igualdad entre hombre y mujeres lleva instalada en el pensamiento occidental 2500 años
Discrepo compañero. "En la democracia ateniense se excluía a la mujer y naturalmente a los esclavos: no era, pues, la Democracia." (cit. Bernat Muniesa)
Que lleve instalada en el pensamiento de algunos, puede.

Os dejo una gran charla-debate:
[video]http://www.youtube.com/watch?v=_IZQ-eneyuM[/video]

Video "Derechos de las mujeres y diversidad cultural" denominado Ciclo de debates Programado dentro de las Actividades Culturales crado y celebrado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo Santander el 19.08.09.

Dolores Juliano
Antropóloga Universidad de Barcelona
Zahra R. Ahmed
Presidenta de la Asociación de Mujeres Saharauis en España
Aurora Vázquez
Presidenta de la Asociación de Mujeres Gitanas Progresistas
Modera: Rosa Mª Calaf
Corresponsal de TVE Asia-Pacífic


Salut

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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Tuppence » Mié 03 Nov, 2010 21:32

Una charla debate muy interesante, sí. Gracias, Faradio. Yo la he visto por partes, porque es un poco larga, pero no decepciona. Muy buena la anécdota que se cuenta sobre unos indígenas de la Patagonia que se dedican al marisqueo con una división del trabajo muy peculiar: Los hombres pescan desde los botes y a las mujeres les toca meterse entre las frías aguas a buscar el marisco, nadando hacia las rocas mientras sujetan un cestillo entre los dientes. Lo justifican en un hecho biológico incuestionable: que, por su propia naturaleza, los hombres no pueden nadar. Si se metieran en el agua, se ahogarían. Así que no hay más remedio: el trabajo más duro sólo pueden hacerlo las mujeres. Se tratan también otros muchos temas: el rebrote del machismo entre las nuevas generaciones, la cultura de la violencia, el "ejemplo amargo" de cómo se ha vuelto a postergar a la mujer tras la victoria de movimientos de liberación en los que las mujeres tuvieron un papel relevante, pero a las que se relega una vez alcanzada la victoria, etc.

Y por lo demás, hoy quiero recordar a Sakineh Ashtiani:

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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Tuppence » Lun 08 Nov, 2010 21:23

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¡Qué bien, si algunos hombres hubieran encontrado en el hogar y en el trabajo su plena realización! ¡De la que nos habríamos librado!
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Dardo » Lun 08 Nov, 2010 23:50

Tuppence te puedo asegurar que tengo más trabajo en casa que afuera :wacky: :wacky:

Creo que algo he hecho mal o mi queridísima...muy bien porque tengo la batalla perdida. Mama hazme un sitio que me vuelvo a casita :mrgreen:

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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Tuppence » Mar 09 Nov, 2010 17:36

:D No me cabe ninguna duda, Dardo. Sé que muchas personas (hombres o mujeres) realizan esa doble función, la de trabajar dentro del hogar y fuera del mismo. Si observas con cuidado la ilustración de mi último post, verás a quien me refiero.

Todos los trabajos (el de casa y el de fuera de casa) tienen su cara y su cruz. La cara, que te sientes útil, que te permiten crecer como persona o como profesional, que son un medio para obtener otras cosas. La cruz, que te quitan tiempo para abordar otras tareas, que te cansan, que te aburren, que te cuestan, etc.

Para los egoistas como yo :oops: , lo ideal de un trabajo es que la cara sea muy grande y la cruz muy pequeñita. Pero no todo el mundo es así de egoista. Nuestro nunca bien ponderado Bene-Dicto, es eso, un bendito. Y pienso que a lo mejor le conviene agrandar un poquillo su cruz, para mejor ganar el cielo.

Qué bien le vendría a él y qué bien nos vendría a tod@s nosotr@s que se dedicara a pasar un poco el mocho, en lugar de tantas reflexiones urbi et orbe descubriendo la pólvora como nos está haciendo.
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Dardo » Mar 09 Nov, 2010 18:50

Julia Otero escribió:04:26 nov 08, 2010 | Julia Otero |
Reflexiones tras la visita del Papa
El Papa ya no está en España, pero ha dejado para el debate un buen puñado de asuntos a los que, como corresponde a un país con tanto amor por lo maniqueo, se le está sacando punta en un sentido y en el contrario. Benedicto XVI, sin embargo, ya está en otras cosas. Esta mañana, por ejemplo, ha convocado a todos los cardenales de la Iglesia Católica para el próximo día 19 de este mes para abordar el tema de la pederastia. Según comunicado del Vaticano, se trata de una cumbre en toda regla en la que abordar la grave crisis que vive la Iglesia por los abusos sexuales cometidos por algunos de sus miembros.

Que este Papa sea el primero que se toma muy en serio ese repugnante asunto no quiere decir , sin embargo, que también se haya replanteado asuntos que la modernidad ha hecho indigeribles a la Iglesia. ¿Cómo va a apoyar el Papa el matrimonio homosexual, el aborto o la igualdad de las mujeres? Lo que no puede ser no es. Y, como muestra, por poner un ejemplo paradigmático, el papel femenino en las 4 horas de acto litúrgico en el templo de la Sagrada Familia. Intervinieron sólo 4 monjas. Limpiaron con esmero los aceites que su Santidad esparció por los cuatro ángulos del altar en el momento de consagrar el templo.Blog de Julia Otero.
Ayer comentaba en su programa que en la retransmisión creo que de TV3 a cargo de dos altos cargos de la Iglesia, justificaban el tema que la limpieza se llevase exclusivamente a cargo de "monjas", con una frase al estilo "la mujer lleva limpiando y recogiendo la mesa toda la vida" o algo parecido..., aunque habría que escucharlo para ser precisos, pero debió ser algo ofensivo ya que Julia estaba indignada.
Respetando sentimientos y otras cuestiones me lleva tiempo pensar como a estas alturas todavía una mujer no puede dar misa, realizar un bautizo y demás tareas propias de la gente que es cristiana ( o por lo menos eso creo , si estoy equivocado pues pediré perdón por el error) , me parece una auténtica demostración de la marginación que sufre la mujer dentro de la iglesia. Está claro que si les preguntas a las monjas estarían encantadas de limpiar el aceite que derramó el Papa, pero como planteamiento real no me sirve y me parece lamentable.

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batallans
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por batallans » Sab 13 Nov, 2010 00:28

80 years of female portraits in cinema


http://www.boreme.com/boreme/funny-2007 ... .php?emf=1

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