Bienvenido,
bluegardenia... ¿huequecito?
vespertilum pásame otra silla que se nos une
blue 
. Todavía no se había citado la obrita de Borges que has aportado; fue
bscout quien nos trajo a Borges, y como se puede ver ha sido un gran acierto; el hilo queda más completo, así que son bienvenidas todas las aportaciones sobre el tema. Contamos con "vuestras mercedes" para todo lo que tengan a bien exponer...
El "Pierre Menard..." de Borges no he tenido oportunidad de leerlo, así que me interesa mucho. Los únicos datos que conozco es que es una obra de ficción por la que Borges cuenta su relación con un tal Pierre Menard, que tiene como objetivo hacer "el Quijote" en el s. XX, metiéndose en la piel de un escritor del Siglo de Oro... tanto es así que escribe un "Quijote" con las mismas palabras que el de Cervantes; sería por tanto una obra idéntica, escrita por un extranjero... creo que se ha hablado algo relativo a la opinión que le merecía a Borges las traducciones, y que con esta ficción también expresa su parecer.
Respecto lo que decía antes de comentar unos pequeños detalles sobre el pasaje que os he dejado, allá voy ... por cierto, ¿os aburro mucho...? es que no sé si hago bien... Antes de seguir, avisadme si os parece fuera de lugar comentar cosas sobre los pasajes... es que yo me enrollo con nada.
Como comentaba en el otro post, la razón de elegir ese pasaje sobre "el curioso impertinente" es triple: el amor, la poesía y las novelas. Sobre el concepto de "novela" no me quiero extender más, aunque imagino que ya lo sabríais porque suele venir en las ediciones del Quijote. Más interesante eran los temas de la poesía y el amor, que tan ligados han ido siempre. El tema amoroso lo estrenó
vespertilum con la carta de DQ a Dulcinea, y vuelve a verse en el pasaje del "cautivo"; en "el curioso..." toma mucha fuerza porque se lleva al extremo en cuanto los sentimientos, pues ¿que no sino el amor lleva a Anselmo a poner a prueba la castidad y virtud de su mujer, pese todas las advertencias de Lotario? (por cierto, advertencias muy buenas que se reducen en el "poco que ganar, y mucho que perder", con los ejemplos del diamante fino que se pone a prueba con yunque y martillo y resulta quebrado; y que la mujer buena ha de guardarse como un hermoso jardín lleno de flores y rosas para que el resto, gocen de su fagancia y hermosura detras de las verjas de hierro; en fin, que la somete a la "prueba de la tentación"). La "novela" está ambientada en Florencia, fruto probable de la estancia del propio Cervantes en Italia cuando, tras ser acusado de haber herido a un hombre, es aconsejado por un pariente que marche a Italia, donde quedará bajo la mano del Cardenal de Acquaviva en Roma. Es por entonces cuando, alistado, va a la Batalla de Lepanto (1571), y al terminar (herido por un disparo de arcabuz), con voluntad de regresar a España, es capturado por un corsario que lo lleva al "cautiverio de Argel"; y esto os lo cuento por el pasaje de
vespertilum, ya que al parecer ese relato está basado en esa experiencia.
Sobre la poesía, me llaman la atención algunas cosas que os comento por si queréis decir algo. Como ya sabréis en el Siglo de Oro (como en tantas otras épocas), existían roces entre los escritores, sobre todo por la "fama y honor" (ese ego...); enfrentamientos como los que se ven en la obra de Quevedo contra Góngora (y viceversa), Góngora contra Lope (y viceversa)... y creo que también se echa de ver en Cervantes-Lope. Hay una alusión directa de Lope a Cervantes en el prólogo del "Quijote" de Avellaneda (aunque hay dudas sobre la autoría de Lope), donde lo pone a caer de un burro; os extracto una parte del prólogo (del "Quijote" de Avellaneda) que me parece interesante:
...sale al principio desta segunda parte de sus hazañas éste, menos cacareado y agresor de sus letores que el que a su primera parte puso Miguel de Cervantes Saavedra, y más humilde que el que segundó en sus Novelas, más satíricas que ejemplares, si bien no poco ingeniosas. No le parecerán a él lo son las razones desta historia, que se prosigue con la autoridad que él la comenzó y con la copia de fieles relaciones que a su mano llegaron; y digo mano, pues confiesa de sí que tiene sola una; y hablando tanto de todos, hemos de decir dél que, como soldado tan viejo en años cuanto mozo en bríos, tiene más lengua que manos (...) Y, pues Miguel de Cervantes es ya de viejo como el castillo de San Cervantes, y por los años tan mal contentadizo, que todo y todos le enfadan, y por ello está tan falto de amigos, que cuando quisiera adornar sus libros con sonetos campanudos, había de ahijarlos como él dice al Preste Juan de las Indias o al Emperador de Trapisonda, por no hallar título quizás en España que no se ofendiera de que tomara su nombre en la boca, con permitir tantos vayan los suyos en los principios de los libros del autor de quien murmura; ¡y plegue a Dios aun deje, ahora que se ha acogido a la iglesia y sagrado! Conténtese con su Galatea y comedias en prosa, que eso son las más de sus novelas: no nos canse. Santo Tomás, en la 2, 2, q. 36, enseña que la envidia es tristeza del bien y aumento ajeno, dotrina que la tomó de san Juan Damasceno.
Lo mejor era que lo leyérais vosotros mismos; fijaos la cantidad de cosas que le dice: desde agresor de sus lectores, hasta manco, más lengua que manos, que no tiene amigos, que no canse con sus novelas... y en definitiva que los oprobios que le había hecho al propio Lope venían de la envidia.
Yo creo que no debía ir muy desencaminado Lope con eso de la envidia, visto el éxito que estaba teniendo éste. El propio Cervantes reconoce tal éxito en el prólogo de sus "8 Comedias y 8 Entremeses" cuando dice que
"entró el monstruo de la naturaleza, el gran Lope de Vega, y alzóse con la monarquía cómica". En el "Quijote" de Cervantes se puede encontrar referencias a Lope (y, por supuesto, a Fernández de Avellaneda, como la defensa por Martín de Riquer por su identificación con Ginés de Pasamonte, el galeote), pero donde quiero hacer hincapié es en el terreno de la poesía. Del "Quijote", de los pocos sonetos que hay, están los contenidos en "el curioso..." y que os he transcrito (en otros capítulos encontramos algún otro; ved el mensaje posterior). Cervantes no fue un gran poeta (en el mismo prólogo que antes, se lee
"me dijo un librero que él me las comprara si un autor de título no le hubiera dicho que de mi prosa se podía esperar mucho, pero que del verso, nada; y si va a decir la verdad, cierto que me dio pesadumbre el oírlo, y dije entre mi: o yo me he mudado en otro, o los tiempos se han mejorado mucho"). Esto es significativo porque la producción en verso de Cervantes parece no destacar (quizá ensombrecida por los genios del momento); por eso me parece ver cierto resquemor de Cervantes por este género literario, a observar no solo en el fragmento que puse en otro post sobre la poesía (calificada de enfermedad, aunque cabe interpretación positiva: quien la pruebe ya no puede dejar de hacerla; poesía como veneno), sino en la "Adjunta al Parnaso" en la parte del "Apolo Délfico" (Apolo era también Dios de la poesía), al referirse a los
"privilegios, ordenanzas y advertencias que Apolo envía a los poetas españoles" (sobre los destinatarios ya da que pensar), y que dice, entre otras cosas:
poetas conocidos tanto por el desaliño de sus personas como por la fama de sus versos; que si algún poeta dijere que es pobre que se le crea sin que lo jure; que si el poeta va a comer a casa de un amigo y jura que ya ha comido, que no se le crea y que le hagan comer por la fuerza; que el más pobre poeta puede decir que es enamorado aunque no lo esté y llamarla Amarili, Clori, Filis... En estos últimos nombres yo veo a Lope, y en las demás referencias (que entroncan con el pasaje que he puesto antes de "el curioso..." al preguntar Camila si todo lo que dicen los poetas enamorados es verdad) cierta impotencia para despuntar en este campo... y, al fin y al cabo, en esa lucha por el reconocimiento popular (y de los editores, claro), y por el genio de Lope.
No me enrollo más, porque no quiero ser pesado. Quedando con vuestras mercedes,
Alonso.
—La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida...