Esto me recuerda algo:
[Mode Batallitas ON]
Cuando tenía 15 años, un día al entrar en clase del instituto, el profe había escrito este fragmento de un poema de Lorca.
No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.
Apenas imaginaba las iguanas como unos lagartos grandes, pero desconocía esa faceta que revelaba el autor. Me enamoré perdidamente.
Un par de horas más tarde estábamos en un sótano que una vez fue gimnasio y en ese momento local oficioso de asambleas. La huelga, creo recordar, tenía relación con algo que había pasado en la universidad.
Un buen rato después se decidió, como casi siempre, salir en manifestación y, como siempre, nos esperaban casi a la puerta unos conocidos que solian venir en furgonetas, ataviados con un bonito conjunto de color gris con complementos (casco y una especie de bastones cortos) incluidos.
Quise correr como las iguanas...
No resultó.
La porra era más rápida.
En casa, solo la pequeña de 9 años vió el feo moratón y, a falta de algo más eficaz (quizás no), me relató los cuentos que ya ni ella leia.
Era por Febrero, también era 1976.
[Mode Batallitas OFF]
Sigo queriendo reencarnarme en iguana, por lo que celebro que te hayas pasado a otras especies.
Saúde.