¡¡¡Eso es mentira!!! ¡Mentira, mentira, mentira!
Veréis, yo estaba tomándome unas copichuelas en un bar de Lloret e iba ya... digamos... contentillo.
De repente vi, de espaldas, un pedazo de hembra allí abajo, junto a la barra, en un rincón.
Tras soltar el pertinente aullido a lo Tex Avery, me abalancé sobre aquella rotunda belleza de tupido pelo negro azabache con toda mi felinidad encendida.
Sí, mi presa al principio se resistía, pero yo había visto demasiados cartoons de Pepe le Pew (Pepe la Peste) como para no saber que en realidad aquella gatita se derretía con mis palabras en francés y me deseaba con todo su ser.
¿Cómo iba yo a saber que en realidad no era una gatita bien alimentada, sino
el ser (lo de la izquierda) que intentaba levantar del suelo a este chico tan famoso?
En fin, que es cierto que Huginn andaba por ahí y lo vio todo, pero lo malinterpretó. Habló de que esto se tenía que saber en DXC, y que no iba a permitir que alguien tan depravado pusiera un solo post más aquí.
Intenté explicarle mi versión, pero no quiso atender a razones. Supongo que el alcohol (además de la fuerte impresión de unos instantes antes) hizo mella en mí, porque antes de que me diera cuenta estábamos revolcándonos por el suelo, él picoteándome los bigotes y yo haciéndole un código de barras en la cola.
Al final llegó BoWien y nos separó (por cierto, Bowi, siento lo del sombrero; te debo uno nuevo).
Huginn se marchó dando un fuerte ventanazo (¿no esperaríais que saliera por la puerta?) y es la última vez que lo vi aquella noche.
Así que cualquier sospecha que pudiérais tener sobre mí carece de fundamendo... fundaben...
(Ptffu... demontre, otra pluma ente los dientes)
...perdón... fundamento, decía.
Y ahora miraos bien unos a otros y reflexionad: ¿de verdad pensáis que soy el único que quería verlo lejos del foro? [Insertar golpe músical de intriga]
No se pierdan el siguiente y apasionante capítulo de "Pero... ¿dónde está Huggin?", un whodunnit basado en hechos reales.