Straw Dogs (Sam Peckinpah, 1971)
Publicado: Mar 03 Ago, 2010 04:44
He dado con una crítica muy interesante sobre esta película. Muy interesante porque todas las razones esgrimidas para detestar el film son las que a mí me hacen valorarlo.
Straw Dogs (Sam Peckinpah, 1971). 2/10
Sórdida
Sí, sordidez extrema, pero la película es más inverosímil en su desarrollo que cualquiera de Sólo en casa.
El cobarde, machista y despreciable astrofísico se convierte de repente en un Superhombre de acción que repele a varios expertos malhechores; pero ni entonces nos parece heroico.
No consigo creerme nada. No me creo a los personajes, no me creo sus motivaciones y, sobre todo, no me creo el desenlace, la última media hora. Empezando por una pareja (y no hablo de los actores) que muestra una nula química. Dos personas tan dispares y con tan poco entendimiento no se hubiesen casado en la vida; Así, se muestra una relación muerta desde el principio de la peli.
Además, es imposible empatizar con ningún personaje. El director trata a la mujer del protagonista, víctima de brutales abusos, de forma un tanto superficial e infantil, dibujándola prácticamente como un putón, pero por otra parte le confiere un carácter ambiguo de persona que disfruta con la humillación a veces, y en cambio se convierte en el personaje más fuerte moralmente otras. El espectador intenta empatizar con ella, pero yo me siento incapaz.
Pero peor aún es lo que sentimos por el personaje que interpreta Dustin Hoffman. El antisocial personajillo al que da vida nos provoca lástima a veces, pero otra sensación se impone: no se sabe quién resulta más despreciable a ojos del espectador, si los matones (a los que se vende como lo peor de lo peor, y ciertamente lo son) o el propio protagonista.
Hay un dicho en euskara que dice: “kalean uso, etxean otso” (paloma en la calle, lobo en casa) que describe perfectamente al protagonista. Un tipejo débil y enfermizo, pero que trata de imponer su ley con los que son más débiles que él (físicamente, que no moralmente). Típico prototipo de maltratador en potencia. Y, esto sí, hay que valorarlo positivamente: Dustin Hoffman borda su caracterización.
El director transmite la amoralidad, la degradación de la condición humana y la violencia en todos sus aspectos, creando una película de visionado altamente desagradable, de los que dejan mal cuerpo. De hecho la película parece ideada de forma antiempática conscientemente, pero cuesta entender el motivo y sentirse implicado, se hace todo demasiado gratuito.
Además está la subtrama del enfermo mental y la hija de Tom, que no se sabe muy bien qué aporta al desarrollo de la película, más allá de dar una excusa argumental al desenlace y crear mayor confusión sobre la moralidad/amoralidad que el director pretende transmitir.
Podríamos usar de atenuante de varias situaciones la época en la que se hace la película, y pasar por alto varios elementos referentes a la mentalidad que transmite (altamente machista y trasnochada).
Pero las virtudes y los atenuantes no llegan para tapar todo lo demás.