[Entrevista] Werner Herzog "No soy un superhombre..."
Publicado: Mar 23 Feb, 2010 11:21
"No soy un superhombre, soy completamente humano"
Werner Herzog. Director. Más de 25 años después del rodaje de 'Fitzcarraldo', publica 'Conquista de lo inútil'
GONZALO DE PEDRO - Madrid - 23/02/2010 06:40
Pocas películas como Fitzcarraldo (1982) arrastran una leyenda tan maldita. Un rodaje que duró varios años, infernal, sacudido por todos los problemas imaginables para poner en imágenes la historia real de un empeño casi imposible: construir un palacio de la ópera en la selva amazónica peruana. Su director, Werner Herzog (Múnich, 1942), fue anotando, en una letra microscópica, sus impresiones de aquella larga y dolorosa etapa de su carrera. Esas notas en forma de diario se publican ahora bajo el título de Conquista de lo inútil (Blackie Books). Un libro con el cine como excusa. Un viaje por lo más humano de lo inhumano que llega a las librerías españolas.
Dijo que durante 20 años no se atrevió a volver sobre los diarios de rodaje de ‘Fitzcarraldo', ni tan siquiera para leerlos u hojearlos. ¿Qué le llevó a publicarlos?
No fueron 20, sino 26 años los que pasé sin verlos, porque me resultaba duro, doloroso. Quizás sea esa la razón. Conquista de lo inútil no es sólo un libro sobre el rodaje de Fitzcarraldo, el rodaje es una pequeñísima parte de este texto.
¿De qué diría que trata el libro entonces?
No deberías preguntármelo, pero diría que es un delirio febril y poético en la jungla. El cine es el punto de partida.
¿Y por qué le resultaba tan doloroso volver a recordar, o a leer, sus propias notas de rodaje?
Quien lea el libro se dará cuenta inmediatamente.
¿Entonces, por qué decidió publicarlos?
Mi mujer, Lena, me dijo que tenía que transcribirlos, porque yo en aquel entonces escribía en una letra microscópica, y nadie podía entender una sola palabra. Estaban escritos de tal manera que nadie nunca pudiera leerlos, ni tan siquiera con un microscopio. Tras 26 años, me resultó más fácil acercarme a ellos y transcribirlos, no técnicamente, quiero decir, algo que resulto bastante complejo, sino emocionalmente. Por otro lado, si los hubiera publicado por ejemplo en 1991, todo el mundo los hubiera interpretado en clave sensacionalista, por el contenido del libro. Ahora, todo el mundo puede ver que el lenguaje fue mi último recurso ante las catástrofes que me rodeaban. No fue la religión, no fue la amistad, no fue la música, ni la gente que me rodeaba, mi salvación fue el lenguaje.
El resto de la entrevista, en Público.
Werner Herzog. Director. Más de 25 años después del rodaje de 'Fitzcarraldo', publica 'Conquista de lo inútil'
GONZALO DE PEDRO - Madrid - 23/02/2010 06:40
Pocas películas como Fitzcarraldo (1982) arrastran una leyenda tan maldita. Un rodaje que duró varios años, infernal, sacudido por todos los problemas imaginables para poner en imágenes la historia real de un empeño casi imposible: construir un palacio de la ópera en la selva amazónica peruana. Su director, Werner Herzog (Múnich, 1942), fue anotando, en una letra microscópica, sus impresiones de aquella larga y dolorosa etapa de su carrera. Esas notas en forma de diario se publican ahora bajo el título de Conquista de lo inútil (Blackie Books). Un libro con el cine como excusa. Un viaje por lo más humano de lo inhumano que llega a las librerías españolas.
Dijo que durante 20 años no se atrevió a volver sobre los diarios de rodaje de ‘Fitzcarraldo', ni tan siquiera para leerlos u hojearlos. ¿Qué le llevó a publicarlos?
No fueron 20, sino 26 años los que pasé sin verlos, porque me resultaba duro, doloroso. Quizás sea esa la razón. Conquista de lo inútil no es sólo un libro sobre el rodaje de Fitzcarraldo, el rodaje es una pequeñísima parte de este texto.
¿De qué diría que trata el libro entonces?
No deberías preguntármelo, pero diría que es un delirio febril y poético en la jungla. El cine es el punto de partida.
¿Y por qué le resultaba tan doloroso volver a recordar, o a leer, sus propias notas de rodaje?
Quien lea el libro se dará cuenta inmediatamente.
¿Entonces, por qué decidió publicarlos?
Mi mujer, Lena, me dijo que tenía que transcribirlos, porque yo en aquel entonces escribía en una letra microscópica, y nadie podía entender una sola palabra. Estaban escritos de tal manera que nadie nunca pudiera leerlos, ni tan siquiera con un microscopio. Tras 26 años, me resultó más fácil acercarme a ellos y transcribirlos, no técnicamente, quiero decir, algo que resulto bastante complejo, sino emocionalmente. Por otro lado, si los hubiera publicado por ejemplo en 1991, todo el mundo los hubiera interpretado en clave sensacionalista, por el contenido del libro. Ahora, todo el mundo puede ver que el lenguaje fue mi último recurso ante las catástrofes que me rodeaban. No fue la religión, no fue la amistad, no fue la música, ni la gente que me rodeaba, mi salvación fue el lenguaje.
El resto de la entrevista, en Público.