El guión no vale ni pa hacer fuego, y la música (presente especialmente en la secuencia -laaaaaaaaarga secuencia- del viaje en autobús al País Vasco) es tan ridícula que parece sacada de un anuncio de galletas light.
¡Una puta mierda!
A los que no sean andaluces ni vascos y en general no tengan sentido del gusto ninguno a lo mejor les entretiene. Animalicos.











