Kirikú y la bruja
Opera prima del director Michael Ocelot. Producción Europea.
Kirikú es un niño muy pequeño que ya sabe lo que quiere incluso antes de su nacimiento. Es independiente, generoso y sobre todo valiente.
En la película se tratan valores como el amor, la amistad y la tradición.
Está basada en un cuento popular africano con música de Youssou N'Dor, que ambienta perfectamente la historia.
Nos acerca al Continente Africano, a su cultura como pueblo.
Los personajes tienen unos rasgos atípicos, diferentes a los utilizados normalmente en las películas para niños, llenos de una expresividad fascinante.
Gran colorido lleno de luz, predominando los colores ocres y tierra.
Una historia llena de valores.

Kirikú y las bestias salvajes
"Kirikou et les bêtes sauvages"
Película de animación.
Dirección: Michel Ocelot, Benédicté Galup.
Guión: Michel Ocelot, Benédicté Galup, Philippe Andrieu, Marine Locatelli.
Música: Manu Dibango.
Basado en un cuento tradicional del oeste de África (una leyenda de los Senufos, una etnia de Costa de Marfil) es la base argumental para ésta película de dibujos animados, que recrea una colorida y hermosa fábula sobre la libertad y el crecimiento. Dibujos animados llenos de exuberantes paisajes, que mantienen la desnudez de los africanos, respetando así su forma de relacionarse con el cuerpo. Con música de Manu Dibando e interpretaciones de Youssou N'Dour, que apoyan el relato de la película. Una historia africana inspirada en los ritos de iniciación (pruebas que deben pasar los jóvenes para demostrar su valor o su capacidad) que son la base del aprendizaje en las sociedades tradicionales.
En esta ocasión, el abuelo de Kirikú, desde la gruta Azul nos cuenta como Kirikú tiene que buscar el valor, la astucia, el amor y la generosidad que se esconden en su interior y que le ayudarán a triunfar en su lucha contra el mal. Para lograrlo, el niño africano se convertirá en alfarero, detective, jardinero, comerciante y hasta médico.
"Kirikú y las bestias salvajes" no es una continuación de "Kirikú y la bruja" (1), es una continuidad de historias de la primera película, donde una vez más, la sencillez del dibujo de los personajes contrasta con la riqueza de unos fondos muy elaborados.
Cada vez conviven en Occidente más personas de origen africano que saben mucho sobre nosotros, mientras aquí, somos auténticos ignorantes de sus culturas. "Kirikú y las bestias salvajes" se proyecta como película infantil, pero es un bello cuento para todas las edades, a la vez que es una historia completamente distinta a los montajes de la factoría Disney (2), que nos inunda constantemente la pantalla de historias de dudosa ética y moral.
Mariana Pineda. Diciembre de 2005.
