De los muchos ensayos que componen el libro
The Cinema of Terrence Malick. Poetic Visions of America, editado por
Hannah Patterson, he elegido el de
Robert Silberman y su
Terrence Malick, Landscape and "This War of Nature". Como es extenso y lo tengo que ir traduciendo del inglés haré un pequeño resumen.
El paisaje en
La Delgada Línea Roja, como escenario y campo de batalla, no sólo nos provee de pintorequismo escénico, o despliega una fauna y flora exótica o sirve como un diagrama alegórico sacado de
Pilgrim's Progress. Es también el territorio y el "terreno", la palabra que
Jonesusa en su Nota Especial a la novela en la que se basa la película, cuando afirme que las localizaciones específicas donde ésta se desarrolla son imaginarias.
El territorio y el terreno son elementos esenciales en la guerra, donde la tierra es el objeto de la contienda y donde ésta tiene lugar. La presentación de Guadalcanal, desde el agua, y de su topografía, una vez que la acción se mueve hacia la playa, refleja en parte una inspección, un reconocimiento, una mirada territorial, dado que la posesión física es el objetivo de la acción militar. La sección central de la película, el ataque sobre la posición japonesa en lo alto de la colina, se desarrolla en términos de paisaje, en ambos sentidos de este término, como un trozo de tierra en sí mismo y como una visión de la tierra (una visión de lo que engloba toda la tierra que se está viendo en esos momentos), presentados a través del punto de vista de los personajes individuales y desde la perspectiva global creada por el film. Pero antes de hablar de la pantalla dentro del marco de paisaje, es crucial considerar cómo
Malickmuestra que sus intereses no están disociados de la historia y la sociedad. Desde el comienzo del film, en las escenas a bordo del buque, se nos muestra cómo la guerra, en la naturaleza humana, no es sólo una lucha abstracta, metafísica, sino también verbal. Los políticos del ejército, con su jerarquía de rangos, y la clase de ambición que conduce al coronel
Tall (
Nick Nolte), son una de las mayores preocupaciones para
Malicky también para
Jones.
La adaptación de
Malick, al contrario que la primera versión filmada, es en color, lo que le ayuda a mostrar la belleza de un amanecer en las primeras vistas de la isla desde el barco (un duro contraste con el claustrofóbico y oscuro interior del buque) y que, más tarde, proporciona una ilustración apropiada para el momento en que
Tall recita, en griego, a
Homero acerca de “
rosyfingered dawn”. Esta secuencia es, a la vez, una declaración acerca del poema épico sobre la guerra, un despliegue de la belleza del paisaje como contrapunto irónico a los horrores que pronto aparecerán en el combate y una indicación del background y estatus de
Tall.
Staros (
Elias Koteas) es un griego americano (no el judío
Stein de la novela, objeto de antisemitismo), pero él no es un oficial de carrera, no ingresó en West Point y no conoce a los clásicos griegos. Cuando
Tall le aparta del mando de su pelotón, le dice a
Staros: “
Look at this jungle. Look at those vines, the way they twine around the trees, swallowing everything. Nature is cruel”. Esto nos devuelve a la apertura de la película, con el cocodrilo y un plano de las parras retorcidas, lo que es también una obvia pieza retórica, una racionalización para la acción de
Tall. La compasión de
Staros se muestra en su rechazo inicial de obedecer la orden de
Tall de un ataque frontal y se refleja de una manera noble en un monólogo interior al final: “
You are my sons. I’ll carry you wherever you go”. Está claro que
Tall se siente amenazado por
Staros, cuya resistencia obstaculiza la determinación de
Tall de ganar la colina y el reconocimiento profesional. Todo ello se revela en una explosión incontrolada: “
I’ve waited all my life for this… You don’t know what it feels like to be passed over (for promotion)”.Cuando
Tall mueve a los hombres hacia el frente, interpreta el papel del líder sin temor; como el
Robert Duvall en
Apocalypse Now. Permanece de pie, imperturbable durante el bombardeo. Esta bravata está ausente cuando él permanece solo en el campamento japonés arrasado, enfrentándose a los cadáveres de los japoneses diseminados y a otros americanos cubiertos. Allí, parece estar al borde de venirse abajo. Esta escena privada señala el estrés de la actuación pública, presentada en un monólogo anterior cuando él se movía hacia el frente: “
Shut up in a tomb. Can’t lift the lid. Played a role I never conceived”. Su filosofía sobre la naturaleza puede ser, entonces, un argumento retórico para el relevo de Staros, y no más creíble que el discurso que dirige al capitán
Gaff (
John Cusak).
El conflicto entre
Staros y
Tall sobre la conducta apropiada en la guerra es una expresión del tema central de la película, la misteriosa naturaleza de la Naturaleza (¿es cruel o amable? ¿horrorosa o bella?) y el correspondiente problema de la acción humana, o de cómo uno debería actuar dada una serie de asunciones sobre el mundo. El otro debate importante aparece en las conversaciones entre
Witt (
James Caviezel) y el sargento
Welsh (
Sean Penn) que representan las diferentes posiciones filosóficas que definen las actitudes hacia la naturaleza y la naturaleza humana.
Witt, un idealista, defiende la existencia de otro mundo.
Welsh, un materialista, insite: “
Property, the whole fucking thing is about property”. El sargento
McCrown (
John Savage) destrozado por la batalla (psicológicamente) exclama: “
We’re just dirt”, lo que es a la vez una declaración de clara aversión y una reacción contra cualquier comentario espiritual.
McCrown, más tarde, refuerza el escepticismo de
Welsh diciendo: “
Who’s going to live, who’s going to die? This is futile”.
Malick proporciona a la muerte una “apariencia de significado”, principalmente a través de
Witt, cuyo comportamiento responde a la pregunta existencial de
Welsh acerca del significado de la acción individual: “
What differences do you think you can make, one single man in all this madness? If you die, it’s gonna be for nothing”. En el guión,
Malick dice de
Witt: “La idea de servir a la humanidad, de la camaradería, de la solidaridad de los hombres, lentamente se v a extinguiendo de este mundo, pero en
Witt todavía corre con fuerza”.
El énfasis sobre el servicio de
Witt como un ángel misericordioso que conforta a los asustados, a los heridos, a los agonizantes, es parte de la mitología edénica de
Malick. Cuando
Witt tiende a un herido al lado del río, la voz over nos recuerda al sacerdote
Casy de
Las Uvas de la Ira en su especulación sobre la humanidad trascendental: “
Maybe all men got one big soul who everybody’s a part off, all faces of the same man” (
Tom Joad le cuenta a
Ma Joad cómo
Casy se internó en lo salvaje de la naturaleza, en la espesura, para encontrar su propia alma). En la película,
Malick, a diferencia de la novela, transforma a
Witt en una figura llena de “comprensión y ternura”, una figura descrita por
Gavin Smith como “enigmática y carismática”… un sereno idealista emersoniano.
El ataque sobre la colina y el paisaje como su núcleo son entonces especialmente importantes. Mientras
Malick describe a los atacantes moviéndose hacia las posiciones japonesas, introduce planos desde el punto de vista japonés, pero, al principio, sin que los japoneses sean vistos, sólo mostrándolos gradualmente.
Stanley Kauffman afirma que estos planos son superfluos y que arruinan el punto de vista unitario, nuestra participación en el avance americano. Por supuesto que lo hacen, pero ésa es la clave: como
Bill Schaffer ha observado, “en la guerra, el punto de vista lo es todo”. Y en las películas bélicas también.
Kauffman no ve la estrategia unificada detrás de las tácticas dialécticas de
Malick. El ocultar a los japoneses mantiene al enemigo invisible durante largo tiempo. Pero, a la vez, los planos parciales, nos recuerdan que ellos están allí y que los atacantes están siendo observados y apuntados. Así se incrementa la tensión, a partir de este suspense. Y se establece un complejo punto de vista que va más allá de la simple identificación con los americanos.
Malick, como
Jones, mantiene la atención en una Compañía. Y se centra en la batalla global, pero, mientras la batalla progresa hacia su salvaje final, con los americanos tomando las posiciones enemigas, los japoneses son mostrados como la desnaturalizada y devastada área que rodea a su campamento. Los japoneses se convierten en el núcleo de la preocupación moral del film y
Malick despliega un interés en el sufrimiento, cuando muestra a los famélicos y aterrorizados prisioneros cubiertos de mugre, asesinados sin piedad o capturados patéticamente por los americanos. El clima moral viene con el plano de un rostro que emerge de la tierra y la ceniza. El rostro le “habla” a
Witt, cuyo punto de vista compartimos: “
Are you righteous… loved by all? Know that I was too. Do you imagine your sufferings will be less because you loved goodness, truth?”. Mientras los prisioneros son mostrados en su condición lamentable, la voz over nos proporciona el ejemplo más extremo del uso de la conversación filosófica en
Malick como modo de ofrecer preguntas para los vivos y admonición a los muertos: “
Who’s doing this? Who’s killing us, robbing us of life and light, mocking us in the sight of what we might have known? Does our ruine benefit the Earth? Is this darkness in you, too? Have you passed trough the night?”. En la secuencia central de la película,
Malick conduce a la audiencia desde una versión militar del paisaje como terreno, como fortificación y propiedad, a una versión espiritual como espacio de devastación, muerte y posible transfiguración.
Uno de los elementos lingüísticos que aparece continuamente en los diálogos entre
Witt y
Welsh es “
spark”, una de las más impactantes imágenes de
Toll (el director de fotografía) es aquella que captura la silueta de una estatua de Buda en el campamento conquistado a los japoneses en la que se ve, detrás de ella, llamas y humo elevándose hacia arriba. Ese plano que se eleva hacia el cielo oscuro finaliza la secuencia del ataque y podría aludir a la estética y espiritualidad asiática, propias de
Malick y que se evidencia en su adaptación teatral del
Intendente Sansho de
Mizoguchi, acerca del sufrimiento, el sacrificio, el bien y el perdón y dirigida por
Andrzej Wajda en 1993. Como una especie de sermón visual, el fuego ofrece otras visiones de la trascendencia, junto con las imágenes idílicas de luz y agua que
Malick introduce al comienzo y los planos recurrentes de los pájaros y de la luna que indican un ámbito de paz más allá del escenario de la guerra.
El uso de “
spark”, “
glory” y “
radiance” en el lenguaje verbal de
La Delgada Línea Roja va unido de su equivalente visual, como los planos de los rayos de luz atravesando los árboles durante la muerte de
Beath o el uso de la hora mágica al atardecer durante las conversaciones de
Welsh y
Witt acerca de la existencia de otro mundo. El mito edénico está, en efecto, incorporado, dentro del sistema de la representación cinematográfica. Como argumenta
Cavell, el logro de
Malick es explorar a través de la fotografía y los aspectos visuales el papel de la presencia y de la ausencia, del ser y el Ser.
Para
Malick, la naturaleza conduce a una filosofía natural, no a una ciencia de la naturaleza. Sus planos interpolados de murciélagos, búhos, loros, reptiles o una cría de pájaro herida en
La Delgada Línea Roja introducen una extraña otredad en el paisaje. Es decir, un mundo más allá de lo humano. Uno de los monólogos interiores sugiere el panteísmo al preguntar: “
Who are you to live in all these many forms?” Pero, en las siguientes líneas, dice: “Your
death that captures all. You, too, are the source of all that’s gonna be born. Your glory, mercy, peace, truth…”,lo que sugiere una perspectiva cristiana. Es significativo que en la película, aparezca el
Réquiem in Paradisium de
Faure.
Al comienzo de la película, cuando
Witt está en el barco por haberse ausentado sin permiso, hay un breve flashback de él cuando era niño, con su padre, jugando en el heno de la granja. La versión del guión es más completa y más útil como guía de la idealización de
Witt que hace
Malick y del mito pastoral. Mientras la Compañía C está acampada al lado de una plantación abandonada, en la que será la última noche de
Witt, éste tiene una visión de las granjas y los valles de Kentucky (la gente yendo a trabajar amontonando el heno), “una tierra de paz y verdad, iluminada con una luz no terrenal”. A continuación de esta descripción “
a woman appears. Gracious, noble, she looks out on those scenes, a smile on her lips. She might be some individual whom Witt has known; his sister or mother. She is all that is not strife of war or senseless death. She’s peace, she’s hope”. La paz, el hogar, la naturaleza en armonía y una mujer no identificada con la sexualidad (y, por lo tanto, incapaz de traicionar, al contrario que la mujer de
Bell –
Ben Chaplin–) se presentan como un todo, la antítesis del mundo en guerra masculino, donde la naturaleza tiene un conflicto en su corazón y el paisaje es hermoso y fascinante, pero mortal, como demuestran los planos del ataque de la colina. Este pasaje también explica la fuerza del regreso de
Witt al poblado indígena, una experiencia llena de gozo. La armonía original de esta comunidad se ha perdido a causa de la intrusión de la guerra y ha sido reemplazada por las luchas, las sospechas y la indiferencia. Cuando
Witt se va, la voz over pregunta:
“How did we lose the good that was given us, let it slip away scattered, careless?”. Quizá la versión más aproximada del paraíso en la tierra, “el otro mundo”, más allá del hobbsiano mundo de la guerra, era simplemente el producto de su imaginación. Pero en el momento de su muerte se muestra a
Witt, una vez más, disfrutando del puro placer de nadar con los niños indígenas y compartimos esta experiencia a través del poder del cine.
La insistencia de
Welsh a
Witt acerca de que no hay otro mundo es sutilmente desafiada en la historia de
La Delgada Línea Roja.
Welsh pregunta, ante la tumba de
Witt: “
Where’s your spark now?”. Él anteriormente le había dicho, con sarcasmo: “
You still believing in the beautiful light, are you?”, a lo que
Witt responde con la mayor seriedad: “
I still see a spark in you”. En la tumba de
Witt, reina un espíritu de paz, e incluso de santidad: el lugar parece una capilla natural y
Malick añade un plano de pájaros revoloteando. Toda la secuencia de la acción heroica de
Witt y su muerte es una creación de
Malick. El monólogo final de la película es una especie de bendición retentiva que afirma la posición de
Witt: “
All things shining” La luminosidad visual que acompaña a este monólogo proporciona un argumento no verbal e inmediato para el radiante esplendor del mundo y la victoria de la fe en el espíritu, aunque no necesariamente responda a las preguntas fundamentales que subyacen en el film.
Cerca del final, en respuesta a un discurso dado a la tropa por el nuevo oficial, el capitán
Bosche (
George Clooney),
Welsh recita un monólogo interior: “
Only one thing a man can do. Find something that’s his. Make an island of himself”. La fe aislacionista de
Welsh se contradice cuando se expone al fuego enemigo para darle morfina a
Tella y aliviar su sufrimiento. Los últimos planos de la película revelan a los isleños pacíficamente navegando con sus canoas río arriba, algunos loros de colores brillantes y, por último, un coco floreciendo en la orilla, un emblema del renacimiento y la renovación.
