Sin ánimo alguno de polémica, voy a hacer un comentario ya que el hilo se ha levantado de entre los muertos.
En cuanto al tema del rigor histórico.
Si Stone hubiera tenido la mínima intención de ser riguroso en su interpretación, hubiera hecho una película
completamente diferente, y no estoy hablando de rimmel. En cuanto a esto,
Persona ha dado en el clavo cuando habla del anacronismo. Me da la impresión de hay muchas lagunas mentales cuando se habla de la "homosexualidad" en la Grecia Antigua. En primer lugar y para ser rigurosos, ese término sólo debería utlizarse cuando nos referimos a estudios psiquiáticos sobre supuestas patologías sexuales de finales del SXIX y principios del SXX. El término se lo sacó de la manga Krafft Ebbing y Freud fue el que luego le sacó punta y lo hizo famoso. Repito, es un término que nació como parte de una clasificación patológica y si nos ponemos estrictos, no es aplicable ni a las prácticas de la Grecia antigua ni a las sexualidades de hoy en día. Alguien dirá que es de uso común, que está en el diccionario, etc. Muy bien, pero como personas políticas y sociales que somos tenemos el derecho a elegir que palabras usamos y que palabras deben quedar en el olvido. En mi léxico, "homosexualidad" es una buena candidata al olvido, por desfasada. Ni falta hace decir que usar la palabra "gay" para referirse a relaciones anteriores al SXX (y si me aprietas, anteriores a 1969) es una ridiculez.
En cuantos a coitos varios.
Otra palabra misteriosa es "griego" cuando se usa para referirse al sexo anal. Misteriosa por el simple hecho de que las investigaciones sobre el tema indican que en la Grecia antigua y más concretamente si nos circunscribimos al apartado del "amor pederasta", no se practicaba el coito anal.
Al respecto de la "consumación del acto", por lo general, los griegos no escribían sobre estas cuestiones, por lo que Dover, luego de estudiar la cerámica del Siglo IV a.C..; logra evidenciar testimonios gráficos que indicaban cómo se llevaba a cabo la actividad sexual, logrando concluir que se utilizaba el coito inter-crural, es decir, el que se practica entre los muslos, puesto que, aparentemente, a los ojos de los griegos, prestarse al coito anal (o por parte del erastés, proponerlo) era inadmisible, ya que aquel no era "ni expansión del amor... ni respuesta al estímulo de la belleza", estando reservado a las mujeres y las prostitutas.
(Fuente)
Así que dudo mucho que Alejandro "mordiera la almohada" o se la hiciera morder a nadie de sexo masculino. Que se hagan o no bromas al respecto, ya es cuestión de cada uno.
El amor pederasta en Grecia era un ritual social con unas normas muy estrictas, que aparte de no ser en absoluto escandaloso en su contexto social, no se corresponde para nada con las relaciones que puedan darse entre hombres hoy en día. Como ya han dicho otros, Platón (y Aristófanes a través de él) describen claramente y con naturalidad en qué consistían estas relaciones, destinadas a ser fugaces. Se trataba de un ritual iniciatorio, con más ánimo pedagógico y estético que sexual. De hecho, tras estas relaciones, los hombres solían casarse y abandonar la práctica. Los que no lo hacían e insistían en relacionarse sólo con hombres eran víctimas de escarnio.
Además, asumir que los hombres de hoy en día necesariamente practican el coito anal es otra falacia, pues no necesariamente ha de ser así. Pensar de esta manera es extrapolar una mentalidad heterosexista donde la penetración es el alfa y el omega, a relaciones que no son ni han de ser correspondientes con esta mentalidad. Un ejemplo claro de esta forma limitada de entender el contacto sexual es la típica pregunta: ¿Pero qué hacen dos mujeres juntas en la cama? Sin comentarios. Para mayores jocosidades a este respecto, ver "Persiguiendo a Amy" de Kevin Smith.
En definitiva, que si nos vamos a poner a destrozar mitos y hablar de las cosas como son, tenemos para largo. Y ninguna película de Hollywood nos va a ayudar.
Saludos.