Michael Curtiz [18/03/2010] (Director)
Publicado: Mar 03 Ene, 2006 23:44
Mihály Kertész, más conocido artísticamente por el nombre de Michael Curtiz, fue un director de cine húngaro, nacido en Budapest el 24 de diciembre de 1888. Su carrera fue longeva y caracterizada por la regularidad en sus productos. Comenzó ejerciendo de productor y actor teatral en la Hungría del Emperador Francisco José I. Desde 1912, Curtiz fue uno de los principales protagonistas en los albores de la industria cinematográfica austro – húngara. En esta etapa inicial pueden apreciarse influencias de los maestros escandinavos Stiller y Sjostrom, con los que estuvo aprendiendo cine. Tras participar en la Primera Guerra Mundial, en la que ejerció como operador de actualidades, Michael Curtiz fue contratado por la Warner Bros, lo que supuso su traslado a Hollywood y el comienzo de una relación profesional que perduraría hasta la década de los cincuenta. No obstante, Curtiz tenía tras de sí un amplio bagaje en el cine europeo, puesto que firmó hasta un total de cincuenta películas en su tierra natal. Cabe destacar de esta época su etapa vienesa, en la que llevó a cabo grandes producciones épicas, como Sodoma y Gomorra y La moderna Dalila, además de varias colaboraciones con el productor Alexander Korda. El éxito de La luna de Israel fue el desencadenante para que los hermanos Warner creyeran encontrar en Curtiz al hombre idóneo para plantar cara a De Mille y sus producciones con la Paramount.
Tras su desembarco americano de 1926, pronto se le encargó la dirección de El arca de Noé, superproducción de la época. Curtiz realizó la transición del mudo al sonoro sin mayores problemas, como así demuestra su primera película sonora, un musical de 1930 titulado Mammy. Su mejor momento en la Warner tuvo lugar durante los años treinta, cuando el cineasta se convirtió en el buque insignia de la Compañía. Surgió de este modo el estilo Curtiz, caracterizado por la meticulosidad en la dirección de actores y de los medios técnicos. En la mayoría de las ocasiones se decantó por los guiones de acción, aunque sus incursiones en otros géneros gozaron de calidad y éxito, como así atestigua su gran obra cumbre: Casablanca (1943).
El personaje del rebelde fue una de las notas comunes a su cine. De esta manera podemos hallar numerosas muestras del mismo, pero sin que ninguna de ellas pueda alcanzar las cotas de calidad que Bogart imprimió a los suyos: Casablanca (1943) y Pasaje para Marsella (1944). Curtiz también dirigió una buena serie de películas realistas: 20.000 años en Sing Sing (1933) con Bette Davis; Ángeles con caras sucias (1938) con Pat O´Brien, James Cagney y Bogart; y Four Daughters (1938) con John Garfield.
Curtiz afrontó igualmente el rodaje de películas históricas, siempre con las licencias que el artista se reserva. Así pueden mencionarse títulos como: La carga de la brigada ligera (1936), basada en la guerra de Crimea; La vida privada de Elisabeth y Essex (1939) con Bette Davis y Errol Flynn; y Camino de Santa Fé (1940), con Raymond Massey, Errol Flynn y Ronald Reagan. Curtiz estuvo nominado en varias ocasiones para los Oscars: El capitán Blood (1936), Ángeles con caras sucias (1938), Yanqui Dandy (1943) y Casablanca (1944), por la que al fin obtuvo la preciada estatuilla al Mejor Director. Su carrera estuvo caracterizada por la enorme productividad, aunque sus mejores trabajos los llevó a cabo durante los años dorados del Sistema de Estudios, declinando en su calidad con el paso de los años. Curtiz terminó rodando películas en Suecia, Hungría, Francia, Austria e Italia hasta un año antes de su muerte, acaecida en 1962, si bien nunca consiguió alcanzar el renombre de sus primeros títulos.
Tras su desembarco americano de 1926, pronto se le encargó la dirección de El arca de Noé, superproducción de la época. Curtiz realizó la transición del mudo al sonoro sin mayores problemas, como así demuestra su primera película sonora, un musical de 1930 titulado Mammy. Su mejor momento en la Warner tuvo lugar durante los años treinta, cuando el cineasta se convirtió en el buque insignia de la Compañía. Surgió de este modo el estilo Curtiz, caracterizado por la meticulosidad en la dirección de actores y de los medios técnicos. En la mayoría de las ocasiones se decantó por los guiones de acción, aunque sus incursiones en otros géneros gozaron de calidad y éxito, como así atestigua su gran obra cumbre: Casablanca (1943).
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Junto a esta película ya mítica, pueden destacarse una buena serie de clásicos que llevan su rúbrica como El capitán Blood (1935); Robín de los bosques (1938) con Errol Flynn; The sea hawk (1940); Yanqui Dandy (1942) con James Cagney, trabajo por el que ganó el Oscar al mejor actor; y Alma en suplicio (1945), enorme melodrama con la presencia de la diva Joan Crawford. La mayoría de estos títulos pertenecen al género de aventuras que, aunque menor, no resta un ápice de valor a la labor de Curtiz tras la cámara por su acertada dirección de todos los aspectos implicados en la consecución de productos de calidad. Errol Flynn en Robín de los Bosques
El personaje del rebelde fue una de las notas comunes a su cine. De esta manera podemos hallar numerosas muestras del mismo, pero sin que ninguna de ellas pueda alcanzar las cotas de calidad que Bogart imprimió a los suyos: Casablanca (1943) y Pasaje para Marsella (1944). Curtiz también dirigió una buena serie de películas realistas: 20.000 años en Sing Sing (1933) con Bette Davis; Ángeles con caras sucias (1938) con Pat O´Brien, James Cagney y Bogart; y Four Daughters (1938) con John Garfield.
Curtiz afrontó igualmente el rodaje de películas históricas, siempre con las licencias que el artista se reserva. Así pueden mencionarse títulos como: La carga de la brigada ligera (1936), basada en la guerra de Crimea; La vida privada de Elisabeth y Essex (1939) con Bette Davis y Errol Flynn; y Camino de Santa Fé (1940), con Raymond Massey, Errol Flynn y Ronald Reagan. Curtiz estuvo nominado en varias ocasiones para los Oscars: El capitán Blood (1936), Ángeles con caras sucias (1938), Yanqui Dandy (1943) y Casablanca (1944), por la que al fin obtuvo la preciada estatuilla al Mejor Director. Su carrera estuvo caracterizada por la enorme productividad, aunque sus mejores trabajos los llevó a cabo durante los años dorados del Sistema de Estudios, declinando en su calidad con el paso de los años. Curtiz terminó rodando películas en Suecia, Hungría, Francia, Austria e Italia hasta un año antes de su muerte, acaecida en 1962, si bien nunca consiguió alcanzar el renombre de sus primeros títulos.
A KeyserSoze, por una piruleta.
































































































































































































