Voy a intentar explicar lo que, en mi opinión, pasa con el entrenador del Valencia, el Señor Nuno Espíritu Santo. Parte se remonta a la temporada pasada, y engloba no sólo temas deportivos, sino también de despacho. Empiezo por éstos.
- Rufete y Ayala: El año pasado la relación con los directores deportivos se deteriora hasta el punto de que se ven "obligados" a dejar de viajar con el equipo en los partidos fuera. En verano se intenta reconducir la situación, y en una reunión con Salvo y uno de los chinos se aclaran roles: "Si hay consenso, mejor, pero quién ficha es la dirección deportiva, y no Nuno"
- El Ridículo de Rodrigo Caio e Imbula: En esa misma reunión, Rufete explica que tiene prácticamente cerrado a Imbula, centrocampista del OM. Nuno comenta que le gusta, pero deja caer el nombre de Rodrigo Caio, "por si las negociaciones con Imbula se rompen". Al acabar la reunión, Nuno llama a Mendes y le dice que
necesita a Rodrigo Caio. Jorgito descuelga el teléfono: "Señor Lim, fiche a Caio YA". 24 horas más tarde Rodrigo Caio está fichado por 12,5 kilos. Rufute se entera en Marsella, donde está negociando con el padre de Imbula.
Lo que ocurre después ya se sabe: Caio al final no ficha porque tiene la rodilla hecha polvo. Mendes intenta salvar el ridículo filtrando que va a irse cedido al Atlético, pero allí también lo rechazan. A todo esto, Imbula se harta y firma por el Oporto. Rufete (el mismo que ficha a Mustafi por 8 millones y a Otamendi por 12) dimite.
- Renovación de Parejo & Piatti: Ambos finalizaban contrato este año. La antigua dirección deportiva estaba negociando una renovación a la baja, incluso barajaba posibilidad de venta. La negociaciones iban lentas, rascando cada euro. Cuando Rufete se va a la calle, Nuno intercede en ambas renovaciones. Hoy Parejo está cobrando 2.5 netos, y Piatti en torno a los 2 kilos. (Una auténtica barbaridad para el Valencia y un desequilibrio claro para la escala salarial, hasta ahora meritocrática. Gaya, por ejemplo, cuando renueva, pasa a cobrar 1,5 kilos netos). A todo esto, Feghouli, de los pocos que cuando está fino aporta algo diferente, aún no ha renovado. Lógico, si el paquete de Piatti cobra 2 kilos, no va a ser él menos.
Todo esto genera bastante animadversión hacia Nuno, y parte de la afición le pita en la presentación.
En cuanto al tema deportivo... Espíritu Santo es de esa raza de entrenadores simpático y cordial en las victorias pero incapaz de hacer la más mínima autocrítica cuando su equipo juega mal. El que haya tenido un entrenador así sabe que lo que irrita ver a un tío escurrir el bulto, como si fuéramos imbéciles, en rueda de prensa.
El año pasado se ganan muchos partidos jugando mal (y se empatan y pierden otros tantos) y su respuesta es siempre la misma. Juegas mal y ganas: "En el futbol lo importante son los goles, y hoy hemos marcado más que el rival". Juegas mal y pierdes "Hoy el futbol no ha sido justo con nosotros, hemos merecido ganar". La sensación más repetida es que acabas de ver un partido totalmente distinto (Emery Flashback here). En un determinado momento de la temporada, los periodistas de aquí le critican por empecinarse en negar lo evidente, y el portugués se enroca todavía más. Todo esto, conocido y tratado en la prensa local, no llega a los medios nacionales (incluso es olvidado por parte de la afición, entre los que me incluyo) porque acabas sacando la mayoría de los partidos adelante, ganas a algunos grandes (Atlético, Madrid, etc...) y sobre todo, porque te clasificas para la Champions (dicho sea de paso, de milagro, porque contra el Celta en la penúltima jornada, y el Almería en la última, el juego es flojísimo).
La temporada empieza como termina la anterior: jugando mal y haciendo el avestruz. Superas la previa contra el Mónaco ganando 4-3 en el global (3-1 en Mestalla, 2-1 en el Estadio Luis II) pero no mereces pasar. En rueda de prensa, una vez más lo niegas.
Los 5 primeros partidos de Liga, más de lo mismo, con el agravante de que ya no es que juegues mal, es que no juegas a nada. Los ataques de entrenador empiezan a ser habituales. Sustituciones, sin sentido (suele cambiar al que mejor esté jugando). Alineaciones incomprensibles. Luego está el caso Rodrigo, que ha de jugar siempre. No importa que pierda todo lo que toque, ralentice el juego y no se vaya ni de su sobra. Rodrigo juega, por lo que empiezas todos los partidos 10 jugadores. Resultado: 3 empates, 1 derrota y 1 victoria (que perfectamente podrían haber sido 2 derrotas y 3 empates). Hartazgo generalizado. Pitos. Nuno vete ya. Estoy convencido de que, de haber visto algo de autocrítica: "Estamos jugando mal, no damos con la tecla, vamos a trabajar para cambiarlo, pedimos paciencia a la afición" la reacción hubiera sido diferente. Yo ese discurso lo compro, porque es honesto. Pero no, erre que erre: "Jugamos bien. Creamos ocasiones. Nada reprochar". Contra el Deportivo te arrastras los 90 minutos. Ante el Sporting se te aparece la virgen. El Betis es la gota que colma el vaso: eres incapaz de inquietar la portería del contrario pese a la superioridad numérica. Y lo de ayer fue un esperpento. Perdimos 1-0, pero pudieron caer 4 sin problemas.
Personalmente, firmaría perder los próximos 5 o 10 partidos si eso supone que lo pongan de patitas en la calle. Remontar el vuelo con un capitán así al mando es pan para hoy y hambre para mañana. Desgraciadamente, lo veo imposible. No creo que Mendes le permita al chino tirar a su representado Nuno. Al menos hasta que vea que se vuelven hacia él.
El tema de Mendes y los fichajes daría para otro post. Quizás otro día.
Sobre los pitos y la afición del Valencia, dejo esto, por si algún sadomasoquitas no ha tenido suficiente con mi post, y quiere perder más tiempo

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- Spoiler: mostrar
- http://www.eurosport.es/futbol/no-lo-le ... tory.shtml
" Con la afición del VCF, desde hace tiempo, hay barra libre de improperios, estigmas y falsedades. Desde que uno tiene uso de razón su afición está considerada, casi por una ley no escrita, una de las peores de España. El presunto crimen cometido para merecer ese dudoso honor fue que parte de su hinchada silbó a Quique Flores, cuando su equipo estaba bien clasificado, que increpó algún domingo a Cúper cuando tenía un equipazo o que pitó, en reiteradas ocasiones, a Emery, un magnífico entrenador que, las cosas como son, no triunfó en Valencia porque, aún cumpliendo con los objetivos, nunca tumbó a los grandes. A groso modo, pitar a los entrenadores con el equipo bien clasificado, es el pecado capital que le imputan a esa afición medios de comunicación y periodistas que, desde una falta de rigor absoluta, asesinan su reputación con impunidad, atreviéndose a tratar al aficionado ché como un bicho raro, como un monstruo de barraca de feria sobre el que se puede disparar alegremente, con impunidad. (“¿Qué quieren, ganar títulos?”).
El publico de Mestalla, que exige porque paga, que pide porque jamás da la espalda a su equipo, siempre quiere más (“¿qué quieren si van los terceros? ¿ser primeros?”). Pues sí, eso quieren. Para eso van al campo. Con eso sueñan. De esa ilusión viven. Porque sus aficionados de ese club no son ciudadanos de segunda, ni trozos de carne con ojos. Tienen corazón, exigencia y deseo. Luego está la vara de medir y el doble rasero. Al público del Bernabéu, que ha pitado no a Emery, a Quique ni a Cúper, sino a Zidane, a Di Stéfano, a Butragueño, a Míchel, a Cristiano y a quien haga falta, la prensa de este país lo considera un público exigente, pero jamás un mal público. De hecho, siempre se suele decir que, en base a esa exigencia, el Madrid ha construido su gen competitivo y ha forjado su leyenda. Esa afición, que pitó a dioses vestidos de corto, pide ganar siempre. Es decir, la afición del Madrid puede exigir pero la del Valencia, no. En Madrid los pitos y las broncas son para espabilar, pero en Valencia es culpa de la peor afición de España. Así funciona. Hombre, o ambas aficiones son malas o ninguna lo es. Quizá es que ambas exigen porque pagan. Como todas. Así de simple. Cabe suponer, querido lector, que usted llevará veinte años escuchando aquello de “el público es soberano, siempre tiene la razón”. Pues no se sabe si la tiene o no siempre, pero por lo que uno escucha y ve, la afición del Valencia nunca tiene la razón. Paga, pero es mala y nunca lleva razón. A quien esto escribe le gustaría convencer al personal de la desconsideración e injusticia que ha padecido la afición del Valencia, pero harían falta otros trescientos artículos más para frenar a los que, durante años, han vertido porquería gratis sobre una afición a la que se ha azotado en plaza pública y sin piedad.
Esa afición es tan mala que hace dos veranos se echó a la calle para luchar por su equipo, al borde de la desaparición por culpa de unos dirigentes que decían servir al club mientras se servían de él. Esa afición es tan patética que reventó, domingo tras domingo, el viejo Mestalla, cuando el Valencia descendió a Segunda y estaba en bancarrota. Esa afición es tan desleal que perdió dos finales de Champions consecutivas, dando una lección de saber perder, felicitando a la hinchada rival y recibiendo a sus jugadores como héroes en el aeropuerto. Esa afición es tan perezosa que, aunque sabe que no tiene superestrellas, exige que los que llegan se dejen la piel en el campo, porque Benítez, como Simeone, un día demostró que, si se trabaja y se cree, se puede. Esa afición es tan tacaña que se desplazó a Almería, ocupando medio estadio, persiguiendo el retorno a la Champions, para gritar el agónico gol de Alcácer. Esa afición, la peor de España con diferencia, recorrió mil kilómetros en autobús, después de 15 horas de viaje por carretera, en autobús, para vivir en primera persona el golazo de Negredo. Esa afición a la que todo gacetillero, letrado o iletrado, despelleja por ignorancia, es la que sufre para llegar a final de mes pero paga su abono religiosamente, es el murciélago de un escudo que ama y es la que nadie defiende porque nadie escucha. Si algún día se saltó un semáforo en rojo, lleva años cumpliendo cadena perpetua. Dicen que es la peor afición de España. Si es así, bendita sea. "