Manifiesto de economistas aterrados
Publicado: Lun 05 Dic, 2011 12:58
Iba a añadir este mensaje al hilo de Urdangarín & el Año Mariano & la Sanidad... pero he decidido abrir un hilo nuevo para no liar la cosa innecesariamente. Es que el caso de la economista emocionada me ha recordado la existencia de los economistas aterrados y su manifiesto (online o pdf):
*Evolución en la composición política del PE desde 1979 (primeras elecciones)

El Parlamento europeo siempre ha estado dominado por, ejem, las fuerzas no progresistas: En azul, conservadores y democristianos. En amarillo, liberales y "centristas". Ennaranja, euroescépticos. En rojo socialdemócratas y en verde, verdes. Ved la página de Wikipedia para más detalles.
A estas alturas ya se puede observar y analizar el escenario en su totalidad (a falta del final, claro). Yo, personalmente, a la narración elaborada por estos economistas o por el colectivo ATTAC en general, no le encuentro ninguna pega. Me pareció, ya en su momento, de una coherencia tan implacable que deja a las políticas preconizadas por los think tank neoliberales (y aplicadas con esmero por las instituciones europeas durante toda su historia *) como patéticos ejemplos de pensamiento mágico (sólo falta que alguna consultora programe algún tipo de "rito propiciatorio para aplacar mercados"... y su correspondiente master, claro).Manifiesto de los economistas aterrados
CRISIS Y DEUDA EN EUROPA: 10 FALSAS EVIDENCIAS, 22 MEDIDAS EN DEBATE PARA SALIR DEL ATOLLADERO
Introducción
La reactivación económica mundial, lograda por medio de una colosal inyección de gasto público en el circuito económico (de los EEUU a China), es frágil pero real. Un solo continente se queda atrasado, Europa. Encontrar el camino del crecimiento no es su prioridad política. Europa entró en otra vía: la de la lucha contra los déficits públicos.
En la Unión Europea estos déficits son elevados, es verdad, -7% en promedio en el 2010-, pero mucho menos que el 11% de los EEUU. Mientras algunos Estados norteamericanos de peso económico superior al de Grecia, California por ejemplo, están cercanos a la quiebra, los mercados financieros decidieron especular sobre la deuda soberana de los países europeos, particularmente los del sur. Europa está prisionera de su propia trampa institucional: los Estados deben tomar créditos ante instituciones financieras privadas que obtienen liquidez a bajo precio del Banco Central Europeo. Así, los mercados tienen la llave del financiamiento de los Estados. En este marco la ausencia de solidaridad europea suscita la especulación, tanto más cuanto que las agencias de calificación juegan a acentuar la desconfianza.
Fue necesaria la degradación de la nota de Grecia por la agencia Moody’s el 15 de junio, para que los dirigentes europeos retomaran el término de “irracionalidad” que tanto emplearon al inicio de la crisis de los subprimes. De este modo se descubre que España está más amenazada por la fragilidad de su modelo de crecimiento y de su sistema bancario que por su deuda pública.
Para “tranquilizar los mercados” se improvisó un Fondo de estabilización del euro, y se lanzaron por toda Europa drásticos, y a menudo ciegos, planes de reducción del gasto público. Los funcionarios son las primeras víctimas, incluso en Francia, en donde el alza de cotizaciones de su previsión será una disimulada baja de sus salarios. El número de funcionarios disminuye en todas partes, amenazando los servicios públicos. Las prestaciones sociales, de los Países Bajos a Portugal, pasando por Francia con su actual reforma de la previsión, están siendo gravemente amputadas. El paro y la precariedad del empleo crecerán forzosamente en los años venideros. Estas medidas son irresponsables desde un punto de vista político y social, e incluso en el estricto ámbito económico.
Esta política, que ha calmado muy provisionalmente la especulación, tiene ya consecuencias sociales muy negativas en numerosos países europeos, particularmente en la juventud, el mundo del trabajo y los más vulnerables. A corto plazo agudizará las tensiones en Europa y con ello amenazará la propia construcción europea que es mucho más que un proyecto económico. Se supone que en ella la economía está al servicio de la construcción de un continente democrático, pacífico y unido. En lugar de eso, se impone por todas partes una forma de dictadura de los mercados, y especialmente hoy en día en Portugal, España y Grecia, tres países que aun eran dictaduras a principios de los años 1970, hace apenas cuarenta años.
Que se la interprete como el deseo de “tranquilizar los mercados” por parte de gobiernos asustados, o bien como un pretexto para imponer decisiones dictadas por la ideología, la sumisión a esta dictadura no es aceptable puesto que ha demostrado su ineficacia económica y su potencial destructivo en los planos político y social.
Un verdadero debate democrático sobre las decisiones de política económica debe pues abrirse en Francia y en Europa. La mayor parte de los economistas que intervienen en el debate público lo hacen para justificar o racionalizar la sumisión de las políticas a las exigencias de los mercados financieros. En efecto, en todas partes los poderes públicos debieron improvisar planes keynesianos de reactivación e incluso nacionalizar temporalmente los bancos. Pero quieren cerrar este paréntesis lo más pronto posible. El software neoliberal siempre es el único que se reconoce como legítimo, a pesar de sus patentes fracasos. Este, fundado sobre la hipótesis de eficiencia de los mercados financieros, recomienda reducir el gasto público, privatizar los servicios públicos, flexibilizar el mercado del trabajo, liberalizar el comercio, los servicios financieros y los mercados de capitales, aumentar la competencia en todo tiempo y lugar…
En tanto economistas, estamos aterrados al ver que estas políticas siguen a la orden del día y que sus fundamentos teóricos no son cuestionados. No obstante, los argumentos avanzados desde hace treinta años para orientar las decisiones de política económica europea son desmentidos por los hechos. La crisis desnudó el carácter dogmático e infundado de la mayor parte de las pretendidas evidencias repetidas hasta la saciedad por quienes deciden y por sus consejeros. Ya se trate de la eficacia y de la racionalidad de los mercados financieros, de la necesidad de mutilar el gasto para reducir la deuda pública o de reforzar el “pacto de estabilidad”, hay que interrogar dichas falsas evidencias y mostrar la pluralidad de decisiones posibles en materia de política económica. Otras decisiones son posibles y deseables, a condición, primero que nada, de liberarse del dominio impuesto por la industria financiera sobre las políticas públicas.
Hacemos más adelante una presentación crítica de diez postulados que continúan inspirando cada día las decisiones de los poderes públicos en toda Europa, a pesar de los brutales desmentidos aportados por la crisis financiera y sus consecuencias. Se trata de falsedades que inspiran medidas injustas e ineficaces, frente a las cuales exponemos veintidós contra-propuestas para debatir. Cada una de ellas no goza necesariamente de la unanimidad de las personas signatarias de este manifiesto, pero deben ser tomadas en serio si queremos sacar a Europa del atolladero.
Falsas evidencias y medidas
Falsa evidencia n°1: los mercados financieros son eficientes.
Falsa evidencia n°2: los mercados financieros son favorables al crecimiento económico.
Falsa evidencia n°3: los mercados son buenos jueces de la solvencia de los Estados.
Falsa evidencia n°4: el aumento de la deuda pública resulta de un aumento del gasto.
Falsa evidencia n°5: hay que reducir el gasto para reducir la deuda pública.
Falsa evidencia n°6: la deuda pública le hará pagar nuestros excesos a nuestros nietos.
Falsa evidencia n°7: hay que tranquilizar a los mercados financieros para financiar la deuda pública.
Falsa evidencia n°8: la Unión Europea defiende el modelo social europeo.
Falsa evidencia n°9: el euro nos protege contra la crisis.
Falsa evidencia n°10: la crisis griega permitió avanzar hacia un gobierno económico y una verdadera solidaridad europea.
*Evolución en la composición política del PE desde 1979 (primeras elecciones)

El Parlamento europeo siempre ha estado dominado por, ejem, las fuerzas no progresistas: En azul, conservadores y democristianos. En amarillo, liberales y "centristas". Ennaranja, euroescépticos. En rojo socialdemócratas y en verde, verdes. Ved la página de Wikipedia para más detalles.