he extraido un texto suyo de estas fechas que creo que no le importará que reproduzca aquí.
Que lo paséis bien en estos días !!
Para vivir muchos años sólo se necesita buena suerte. Pero para vivir en plenitud se necesita integridad. (Séneca)
Desde este humilde diario quiero desearos a todos unas felices navidades, será una buena ocasión para estar cerca de vuestra familia. Como de alguna forma sois también mi familia, aprovecho esta tranquila tarde de invierno para desearos lo mejor para el año 2011.
Estos días ando algo sensible, en Navidad acuso la ausencia física de mis padres y la de amigos que ya no están, no puedo ver sus sonrisas pero siguen resonando en mi recuerdo momentos especialmente dulces con ellos.
Este año quiero despedirlo disparando buenas flechas en el bosque, pero también quiero disparar a través de estas viejas páginas otra flecha, una flecha que espero impacte en muchas dianas. Para todos, y especialmente para ti que me estás leyendo.
Pienso que nunca una generación ha tenido, como hoy tenemos, el poder de destruirse y destruir todo rastro de vida. Es importante tomar conciencia de ello. Según narra el Apocalipsis de San Juan, cuatro jinetes montados en sus cuatro caballos (blanco, negro, rojo y amarillo) aparecen al romper los primeros sellos que cierran el libro del futuro. Anticipan la destrucción. Son un vencedor, un guerrero, el portador de una balanza y la muerte. Hoy esta predicción puede convertirse en realidad.
El primer jinete es el vencedor y representa el poder y la conquista, la desigualdad, el dominio de unos y el sometimiento de otros. El segundo es el guerrero de una gran guerra que no tiene fin por la codicia, por el miedo hacia los que son diferentes, por la prepotencia, por el orgullo, por elegir la venganza como respuesta, por el pensamiento fanático y la falta de respeto por la vida. El tercer jinete es el portador de una balanza que ahora está descompensada porque nosotros mismos creamos la escasez cuando empezamos a temerla. En nuestro mundo hay abundancia y recursos suficientes para todos, pero provocamos las guerras, el hambre, el poder y la muerte cuando, llevados por el pánico a no tener lo suficiente, por el ansia de seguridad o por la avidez de poseer, acaparamos, imponemos, coaccionamos, ejercemos la violencia y somos injustos. La injusticia social es una fuente de resentimiento y genera violencia, y la violencia, destrucción. El cuarto jinete representa la muerte, no tan sólo de cada individuo sino también de la naturaleza, la degradación del medio ambiente y la destrucción de las oportunidades de crecimiento de muchos seres para los que la vida se convierte en insostenible.
Los cuatro jinetes anuncian el final apocalíptico, la sexta extinción, pero aún estamos a tiempo. Cada uno de nosotros en su vida puede hacer aportaciones que reviertan esta tendencia.
Mi deseo de Navidad es que nuestros cuatro jinetes sean: Humildad, Paz-Justicia Social, Ternura y Generosidad. Porque la humildad combate la estupidez de la arrogancia, diluye la superioridad y es respetuosa. La paz busca soluciones dialogadas y solidarias y de ella emana la justicia social que elimina resentimientos, desigualdades, redistribuye los recursos de forma equitativa y hace desaparecer el caldo de cultivo del odio y la violencia que tan sólo engendra muerte y destrucción. La ternura protege, cuida, mima y es sensible a toda la vida. La generosidad surge de todo lo anterior y es una actitud emocionalmente ecológica y generadora de abundancia.
Las profecías pueden cambiarse, sólo son avisos que pretenden despertarnos de nuestra modorra.
Feliz Navidad y un año 2011 repleto de vida.
Con todo mi afecto!!




