marlowe62 escribió:[...]lo único que importa es que los miembros de la compañía se lo pasen bien, que haya buen rollo en los ensayos, y que la gente tenga la oportunidad de ver teatro. Yo tengo muy buenos recuerdos de aquella época (el grupo de teatro cuajó después de que yo terminara el Instituto, pero les acompañaba cuando tenía ocasión), viajando en autobús a pequeños pueblos los fines de semana, montando y desmontando escenarios en salas imposibles... terminábamos hechos unos zorros, pero los aplausos y el cariño de los espectadores al terminar la función eran una recompensa más que suficiente (cuando quedaban espectadores al final... una vez estuvimos a punto de incendiar el cine en una escena de "La estanquera de Vallecas", la gente huyó despavorida y no hubo manera de convencerlos para que volvieran a entrar).
Puedo daros un poco de pelo y algo de señales (de humo para ser exactos), porque de aquello hace un siglo y, como he dicho antes, realmente no formaba parte del grupo; me pilló ya en la Universidad y sólo podía engancharme de palomero algunos fines de semana.Sarmale escribió:¡Cuenta eso! ¡Con pelos y señales!
En la Estanquera hay un momento en que el escenario se llena de humo. Para darle un poco de realismo al asunto, y teniendo en cuenta la escasez de medios, uno de los actores (creo que era el inspector) prendía disimuladamente fuego a una papelera metálica con un poco de paja y una gotas de petróleo. Pero ese día, a alguien se le fue la mano con el petróleo... Los otros actores salieron echando leches por los laterales y el inspector, que estaba al fondo, después de darle una patada a la papelera que desparramó todo el contenido por el centro del escenario, se marcó un salto imposible que le hizo aterrizar sobre una pareja de ancianos sentados en la primera fila... Afortunadamente, a nadie le ocurrió bajar el telón (básicamente porque no había), y el conductor del autobús, que estaba en la entrada fumando un cigarro, acudió al rescate con un extintor. Y ahí acabó la función, después de una soberana bronca del alcalde y los municipales (sólo faltó la pareja de la guardia civil, pero igual no tenían cuartelillo en el pueblo).
Por cierto, el grupo lo dirigía Paco Zaragoza, uno los tíos que mas sabe de teatro en este país. Cualquiera que haya ido a una de las primeras ediciones del Festival de Cazorla sabe de lo que estoy hablando.