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Publicado: Jue 19 Jun, 2008 14:07
por Wagnerian
Santiago Cirugeda, el agitador de la arquitectura

Es un arquitecto alegal. Aprovecha vacíos en la ordenanza para construir en solares o azoteas. Es la otra cara de la moneda de los arquitectos amos del universo, que concibe su profesión como una forma de solucionar problemas y no de crearlos. Se está convirtiendo en una estrella.
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Re: Noticias de interés cultural de la prensa digital

Publicado: Dom 01 Feb, 2009 12:26
por Wagnerian
Creo que no encaja muy bien aquí, pero era demasiado abrir un hilo exclusivo. No seré el único al que el ha gustado éste universal artículo de Javier Marías, a pesar de denotar cierto pijismo escolar que, ya lo sabemos, sitúa a algunos en zonas favorables. Y no digo que Marías deje de merecer el puesto que ocupa, pluma en mano. El caso no es ese, sino que al final todos nos reconocemos, normalmente en nuestras fantasías, y hemos adornado con nuestros punteos vitales éste escrito. Me lo pasé muy bien leyendo, vamos:
Disfrazados de mayores

Javier Marías (04/01/2009)

Como a cualquiera en las mismas circunstancias, la reunión me hacía ilusión y me daba miedo, luego me puso nervioso. En 1968 acabé el preuniversitario y salí del colegio Estudio, en el que había permanecido desde los cuatro años. Hace una semana, a instancias de uno de los pocos compañeros con los que mantengo amistad, José Manuel Vidal, que además es mi cardiólogo desde hace un decenio, unos cuarenta miembros de aquella promoción fuimos a su casa y nos vimos las caras, en algún caso por primera vez en cuarenta años. Mercedes Cabrera, la Ministra de Educación, y yo teníamos la ventaja de que esa cara se nos ve en la prensa de vez en cuando y era difícil que le diéramos un susto a nadie. Da temor encontrarse con cincuenta y siete años a quienes dejamos de ver con dieciséis o diecisiete. De hecho dudaba que fuera aconsejable. A algunos los había vuelto a ver hacía veinte, con motivo de una reunión similar, pero eso es también mucho.

Fue muy agradable y divertido, y, tras unos segundos de desconcierto, todo el mundo resultó reconocible. Había que hacer una corrección de enfoque, acoplar la cara infantil o juvenil que uno guardaba en la memoria a la del hombre o la mujer maduros que tenía ahora uno enfrente. A los pocos minutos, en el peor de los casos, se obraba una superposición y, por así decir, uno conseguía "encajar" las dos imágenes, la del pasado remoto y la del presente, sin que ésta borrara aquélla del todo ni aquélla desmintiera del todo a ésta. Nadie preguntaba mucho por la vida actual de cada cual, más allá del "Qué tal te va" impuesto por la educación. Esa vida actual en realidad no interesaba, a ninguno nos importaba saber a qué se dedicaba el otro, si tenía hijos, mujer o marido, porque en seguida se congeló el tiempo y empezamos a tener la sensación de que la vida verdadera era aquella, la de estar todos juntos sin profesión ni ataduras, en la vaga y eternizada expectativa de la infancia, y de que cuanto había ocurrido y venido después de separarnos era accidental y secundario, una especie de desviación de lo natural, o de error, o acaso un larguísimo sueño que tocaba a su fin al reencontrarnos aquella noche, como si pensáramos: "Este es mi lugar. Estos son mis compañeros primeros, con los que eché a andar por el mundo y con los que conviví a diario durante trece años fundamentales; aquí están las primeras chicas que me gustaron, mis primeros enemigos con los que me pegué en el patio para luego hacer siempre las paces; aquí están mis primeros amigos a los que procuré ser leal, aquí mi primera representación del mundo, en la que aprendí ya casi todo".

Era curioso ver y sentir el afecto espontáneo con que nos tratábamos todos (hasta los que no nos caíamos muy bien en el colegio), con una natural tendencia a abrazarnos, a pasar una mano cariñosa por el brazo, a que las mujeres, cuando la noche ya estuvo avanzada y tomamos asiento, apoyaran sus cabezas cansadas en los hombros de los hombres en quienes confiaban, como si fuéramos hermanos. Allí nadie podía ser un farsante, y no había ministra ni escritor que valieran, ni médico, arquitecto, abogado, ingeniero, periodista o psiquiatra. Nadie era nada más que el que siempre fue en clase. "Ellos me conocen bien", pensé, "nunca podría engañarlos: todos sabemos cómo es cada uno, aquí no cabe ningún fingimiento". Oh, y me sentí tan cómodo, tan a salvo y tan a resguardo. Hablé con la primera niña -niña entonces- que me gustó, a los cuatro años, María José Gancedo, simpatiquísima; y con la segunda, a los seis, Margarita Castillo; reconocí a Marín y a Peña, y el primero montó un DVD con viejas fotografías que nos sumergió aún más no en el pasado, sino en el tiempo que está siempre ahí, esperándonos; a Onís y a Tatay, antaño pendencieros y que hoy organizan safaris; a Lambea y a Suárez-Carreño, y a los cariñosos Gamero, Salgado y Ruiz-Bravo; a Marianne, Suseta, Asun y María Rosa, a Carmen Bernis y a Lola Lantero, ahora rubia casi platino; estaba Mercedes, también muy simpática, sin guardaespaldas por una vez porque allí era donde menos los necesitaba. No puedo nombrarlos a todos. Dos han muerto: mi mejor amigo de la primera infancia, Bauluz, y África, de la que alguien contó cómo en otra reunión, a la que no asistí, se despidió de Gonzalo Domínguez Torán con un beso casi cincuentón en la boca, y le dijo: "Tenía esto pendiente desde la niñez. Ahora ya me quedo tranquila al respecto". Brindamos por ellos y por otros ausentes: Inés Ortega, Liven Porter, Javier Fernández del Riego, Paloma Agrasot, Rafael López Barrantes, algunos no habían podido venir desde América.

Preferí no quedarme hasta el final. No quería irme cuando ya no hubiera más remedio y por ende sentirme "expulsado" de la verdadera vida, de la más auténtica, de aquella en la que no hay disimulos y todo es diáfano. Me rondaban dos pensamientos contradictorios, o eran sentimientos: por un lado, "Si siguiéramos aquí un día tras otro, sería una pesadilla". Por otro, y era más fuerte, "Que no se acabe, por favor, que no se acabe esto". Por eso me fui, cuando aún quedaban muchos y muy animados. Para acabar yo la experiencia feérica, de abolición o más bien compresión del tiempo, y que no fuera otro quien me la terminara, ni siquiera el anfitrión delicado y generoso. Porque, como dijo alguien, volvimos a ser nosotros, sólo que disfrazados de mayores. Nuestros muchos años, nuestras profesiones y fracasos o logros, nuestras mujeres o maridos e hijos, pasaron a no ser más que eso, disfraces que se ponen los niños.
the country

Re: Noticias de interés cultural de la prensa digital

Publicado: Lun 05 Abr, 2010 09:52
por Gastón
Francisco Ayala: "Ciencia y religión no están reñidas"

El biólogo obtiene el premio Templeton, el galardón con mayor dotación económica del mundo, que se otorga por una contribución excepcional a afirmar la dimensión espiritual de la vida

DAVID ALANDETE - Washington - 25/03/2010

El premio Templeton, que se otorga anualmente a aquellas personas que tienden puentes entre ciencia y religión, le viene a medida a alguien como Francisco Ayala. Este genetista y biólogo molecular nacido en Madrid 1934, se ha pasado sus casi 50 años de carrera en Estados Unidos predicando. Pero no predicando el dogma, sino la razón, con el método científico en la mano. Ha testificado en juicios en los que se decidía si se enseñaba el creacionismo en las aulas. Ha sido y es miembro de incontables sociedades científicas. Ha publicado escritos y dado discursos por toda la geografía del país para explicar algo que él ve muy claro. El próximo día cinco de mayo recibirá el galardón de manos del Duque de Edimburgo, en el londinense palacio de Buckingham. El premio está dotado de más de un millón de euros, que donará a diversas instituciones.

"Ciencia y religión no están reñidas". Lo dice un sabio que fue ordenado dominico en su juventud y que ha estudiado teología y genética, entre muchas otras materias. De sus experimentos, como el de identificar los medios de reproducción del parásito que provoca el mal de Chagas, infiere que la evolución biológica ha provocado numerosas imperfecciones en el mundo. Dios pudo crear, pero el estado actual del mundo no es cosa suya, sino de la naturaleza.

"La teoría de la evolución ayuda a resolver lo que los teólogos llaman el problema de la teodicea, o la presencia del mal en el mundo. ¿Si tenemos un dios omnipotente y benevolente por qué hay mal en el mundo?". En ese sentido, Ayala rechaza el fundamentalismo, la lectura literal de los libros religiosos. "La revolución científica nos enseña que esto no hay que verlo como acciones de dios, sino como fenómenos naturales. A causa de la evolución, estamos llenos de imperfecciones y disfuncionalidades".

La malaria, objeto de su estudio

Otro asunto que le fascina al científico es el de la crueldad, incompatible con una idea de un Dios que lo controla todo. Ayala ha estudiado durante años la malaria, una enfermedad infecciosa, transmitida por un pequeño mosquito que mata, cada año, a un millón y medio de niños. Ese mosquito y Dios parecen difíciles de conciliar.

El mosquito es cruel. Como lo es la mantis religiosa. Ayala se detiene y se recrea en lo que se puede entender como una imagen de la ironía de la naturaleza que creó Dios: una mantis religiosa que se come al macho en la cópula. "Bueno, eso es lo que se cree. En realidad la hembra intenta devorarle la cabeza antes de la cópula para controlar el acto".

Algo semejante, esa cruenta búsqueda de placer, no puede ser obra del Dios de la Biblia. Por eso, para este sabio, "echarle la culpa [de esto] a Dios no es justo". Sólo separando ciencia y religión, estas ironías dejan de serlo. Dios pudo crear el mundo, pero la naturaleza y la evolución lo cambiaron, hasta llevarlo al punto en el que se encuentra ahora. "Somos seres muy imperfectos", añade. "Pero eso responde a cómo se ha desarrollado la evolución".
ENTREVISTA: FRANCISCO AYALA Biólogo, premio Templeton
"Si el creacionismo fuera verdad, Dios sería un abortista"

DAVID ALANDETE - Washington - 26/03/2010

Su vasta experiencia en el campo de la genética y la biología molecular le han dado al científico Francisco Ayala, nacido en Madrid hace 76 años, los suficientes argumentos para tener clara una cosa: la ciencia puede justificar la fe. Esa idea y sus conferencias y escritos al respecto le han valido el Premio Templeton, que reconoce con más de un millón de euros a las personas que construyen puentes entre ciencia y religión. Esa cantidad, dice Ayala, será donada a distintas instituciones. En su medio siglo de carrera ha estudiado la malaria y ha abierto el camino para la cura del mal de Chagas, una enfermedad parasitaria tropical. En 1981 testificó como experto en un juzgado federal de EE UU en contra de que el Estado de Arkansas enseñara el creacionismo en las aulas. Desde entonces es la voz de la razón para que la religión acepte a Darwin.

Pregunta. En su juventud fue ordenado fraile dominico. ¿Es usted todavía un hombre de fe?

Respuesta. Nunca contesto a esa pregunta. No quiero que ninguna de las dos partes, fe o religión, influya sobre cómo se perciben mis opiniones.

P. ¿Eso le ayuda a que le escuchen ambos bandos?

R. Eso espero.

P. ¿Cómo casa la fe con la teoría de la evolución?

R. La ciencia y la religión son dos ventanas para mirar al mundo. El mundo al que miran es el mismo. Pero lo que se ve desde las ventanas es completamente diferente. La religión trata del significado y el propósito de la vida y de los valores morales y la ciencia trata de explicar la composición de la materia, el origen de los organismos. Son áreas distintas, pero no reñidas. Es posible mantener una posición científica y ser religioso.

P. Usted ha dicho en alguna ocasión que el creacionismo, tomado al pie de la letra, deja en un mal lugar a Dios. En cambio, la ciencia, permite explicar cosas como la presencia del mal en el mundo.

R. La teoría de la evolución es más compatible con el monoteísmo que el creacionismo. Es difícil imaginar al Dios benévolo y omnipotente de la Biblia y explicar el mal en el mundo. La teoría de la evolución explica por qué hay tantas disfuncionalidades e imperfecciones en los seres vivos y la crueldad de muchos comportamientos, como el de aquellas hembras que devoran al macho antes, durante o después de la cópula.

P. Y si la Biblia se toma al pie de la letra, ¿no sería Dios un gran abortista, como ha dicho usted en el pasado?

R. El sistema reproductivo humano está tan mal diseñado que el 20% de los embarazos terminan en aborto espontáneo, y eso no incluye los abortos más tempranos, que no se detectan. Eso son 20 millones de abortos en el mundo cada año. Echarle la culpa de eso al diseño divino haría precisamente de Dios un abortista de escala increíble.

P. Usted es ciudadano estadounidense desde 1971. ¿Por qué en EE UU están tan vivos debates como estos, sobre el creacionismo o el aborto?

R. EE UU es un país fundado por cristianos fundamentalistas, que huyeron de Inglaterra y Holanda porque les perseguían. Tomaban la Biblia literalmente. Curiosamente, en poco más de un siglo surgieron los fundadores de la república, que son librepensadores, padres de la Constitución. Esas raíces fundamentalistas, sin embargo, han seguido jugando un papel muy importante aquí.


Re: Noticias de interés cultural de la prensa digital

Publicado: Lun 17 Mar, 2014 21:00
por karma7
Si es cierta la noticia y se confirma en sus (mas ó menos cruciales detalles) tenemos una linealidad objetiva y atea del universo, una total explicacion del pasado, presente y futuro, creo que todo está dicho, sobran religiones, sobra incienso, Dios nunca ha jugado a los dados. Cogito ergo sum---------um.

Ademas de ser la noticia de todos los tiempos :D

http://sociedad.elpais.com/sociedad/201 ... 94711.html