Algunas precisiones, porque creo que se tergiversan argumentos:
Primero:
Bscout escribió:Pero al no estar de acuerdo con tu diagnóstico de que 'somos todos culpables' (me dices a mi de lugar común ¿eh? ) la solución me parece peor que la cura
Yo no he dicho que somos todos culpables. Sino que el
principal culpable es la sociedad.
¿Es lo mismo decir “la culpable es la sociedad”, que “los culpables somos todos”?. No. La sociedad somos todos, y algo más.
Sociedad = ∑ todos los individuos + Algo más
(
Como broma, te diré, ya que eres muy aficionado a las derivadas parciales según he leído en algún hilo, que dado que en cada momento se puede tomar como constante la suma de los individuos en un determinado lugar, la derivada de la suma de los individuos respecto a t sería cero, y que empezaríamos a poder trabajar con cosas como ésta:
(dSociedad/dt) = d(Algo más)/dt); en condiciones concretas, claro, por lo que en lugar de la “d” de derivada deberíamos utilizar e “delta”, ∂, de derivada parcial.
También podría hacerse al revés, claro, y estudiar el efecto que tiene e cambio de población (la suma de todos), cuando el otro elemento se mantiene constante respecto al tiempo.
Y con eso ya empezariamos a tener medidas de cambio, de velocidades… Tomando las derivadas segundas, incluso de tasas y aceleraciones..
Sería interesate ver qué teoría social salía de esta chorradita…
)
Volviendo a tema de qué es la sociedad. Voy a tomar la segunda acepción que da la RAE:
Agrupación natural o pactada de personas, que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de cumplir, mediante la mutua cooperación, todos o alguno de los fines de la vida.
Aunque
para mí, en la acepción corriente que suele usarse de la palabra “sociedad”, al menos en el entorno en que me muevo, la sociedad es mucho más:
Está indisolublemente ligada al sistema socio-político y económico en el que esa “agrupación de personas” se desenvuelva.
Es decir, que la sociedad depende del sistema político en que se desarrolla y también de su sistema económico. Esto último es muy importante.
Por ejemplo, en sociedades anteriores, pongamos segunda mitad del s. XX. Lugar, Europa occidental. Sistema económico dominante, pongamos el capitalista más o menos clásico.¿Qué se espera, desde ese tipo de sistema, de los individuos? Principalmente, que produzcan. También que consuman algo (inevitable: si los bienes no se usan, ¿para qué producirlos?), pero el modelo de individuo que se fomenta es el “individuo productor”, no el de “individuo consumidor”. ¿Qué otras características debe tener ese “individuo productor”: la de la “aceptación de su condición” de mero productor, que lleva aparejada también la de admitir las reglas del reparto de las plusvalías que se generan al producir un bien: el grueso del beneficio para el que aporta el capital y los medios de producción. Para el que aporta la fuerza del trabajo, el “salario”, es decir, la cantidad que le permita sobrevivir y mantenerse más o menos bien. Tras las grandes luchas sociales de finales del s. XIX y primera mitad de s. XX, ya se ha aprendido la lección: el salario debe ser lo suficientemente holgado como para permitir ciertas “alegrías” a los productores. Las socialdemocracias que están en el poder durante los años 70 gestionan bastante bien eso, introduciendo una serie de medidas sociales que atemperan el capitalismo salvaje.
¿Qué modelo de individuo se propugna en esa época? ¿Cuál es el “modelo” de ciudadano que se impulsa, y que es el referente educativo que se utiliza en las familias, en las escuelas, en la opinión pública y en toda la “cultura dominante”? El individuo trabajador, disciplinado, respetuoso con la cosa pública, etc., etc. Para obtenerlo, se ponen todos los medios y trabajan coordinadamente las familias, el sistema educativo y todos los medios sociales.
(La aparición en esos años de movimientos como el de mayo del 68 y otros, merece ser comentada. Pero no aquí y ahora, al menos por mi parte.).
¿Cómo estamos hoy? Hablo de Europa occidental. Más aún, hablo de España.
¿Para qué se quiere a los individuos? ¿Cómo productores? Los productos manufacturados que consumimos los españoles están fabricados, la mayor parte, en China, Corea, India, Norte de África… por mano de obra “aborigen”, salarios en consonancia con el nivel de vida (de pobreza) de esos países, muchas veces mano de obra infantil.
¿Quién quiere a los productores españoles? Es más, ¿para qué se necesita a los productores? ¿De qué se puede trabajar en España?
Tenemos las Universidades llenas. La mitad de los titulados tendrán que “reciclarse” y adaptarse a los nuevos “perfiles” que se vayan exigiendo. Los demás, se subemplearán como buenamente puedan en trabajillos de poca monta, siempre de tipo terciario, básicamente en la prestación de servicios a otros.
Los que no vayan a la Universidad y hagan una FP en serio (una minoría, porque las FP siempre han sido exitosas para la minoría que lograba especializarse, pero carne de cañón para los cientos de chavales a los que se les metía ahí para “destravesarlos” y tenerlos ocupados en algo) también tendrán posibilidad de buscar puestos con el “perfil” adecuado.
Algunos conseguirán ir subsistiendo de lo mismo que sus padres han subsistido hasta ahora: Del PER, de las subvenciones europeas, del mandangueo… Pero ese chollo se está acabando y la cosa se va poniendo cruda.
¿Los otros? Sobran. No hay nada para ellos. El trabajo que podrían hacer ya se hace en esos países a los que me refería al principio. No se tiene nada previsto para ellos. No pueden absorberse. Mientras sean menores, se les tiene de acá para allá, en la ESO, en las FP, en los módulos o en lo que sea. En otras épocas, son los que irían a las guerras, mercenarios o no. Ahora los tenemos y los tendremos por aquí. De vez en cuando se intenta engolosinarlos con lo del ejército profesional y tal… pero parece que no cuela. Quizá se pudiera organizar algo (subsidios, alguna cosa, que al fín y al cabo paga el erario público y a las grandes compañías les sale gratis) para que sigan consumiendo... Si no, bueno, la represión siempre está ahí, a la vuelta de la esquina... Ahora, con la seguridad privada, incluso hay más posibilidades de mantenerlos a raya.
Para los empleos "duros", los que se pagan por debajo del salario míninimo, o de economía sumergida, etc., ya tenemos a los inmigrantes, no se necesita a los españoles. Trabajan más barato y están dispuesto a soportar mucho más. En todo caso, si los jóvenes españoles (o europeos) quieren esos puestos de trabajo y hacerlos por el mismo precio, ¡que se los disputen a los emigrantes!, para eso tenemos el racismo y la xenofobia, para que nos saquen del apuro en caso de controversia.
No es la primera vez que esto sucede, ni la primera generación de desocupados que conocerá Europa. Hay precedentes. Las guerras, las epidemias, la emigración masiva reducían efectivos y, por tanto, reducían presión. Las convulsiones sociales re-equilibraban un poco las cosas. El sistema económico entraba en un nuevo ciclo, y a empezar de nuevo.
En fin. Que estos jóvenes no interesan a nadie. ¿A nadie? Falso. Tienen una gran importancia como “consumidores”. El mercado sí que piensa en ellos, planifica para ellos, inciden en lo que deben pensar o no. Pero sólo en cuanto a tales consumidores. Los chavales sí que reciben instrucciones, que internalizan y siguen a pies juntillas: pero sólo sobre cosas superfluas, como tener un teléfono 3G o una wii o cosas así.
¿De dónde sacan la pasta estos jóvenes para consumir tanto? Por ahora, del salario o de las pensiones de los padres. Luego, ya veremos. No es problema de las grandes empresas, que para entonces ya estarán produciendo otra cosa, o tendrán otro tipo de consumidores, o habrán quebrado, o se habrán re-convertido...
Como decía. “La sociedad” es todo eso. La gente, las fuerzas sociales y económicas que operan entre la gente, los medios de producción, los medios de comunicación... TODO.
Por eso la “sociedad” sí es la causante de este estropicio. Por eso la sociedad debe sacar fuerzas de flaqueza e intentar planificar para esos jóvenes (y para todos, en general) desde un punto de vista distinto. Más que "la sociedad", la parte de la sociedad que hasta ahora ha estado callada, "dejando hacer" a la parte que sí que ha estado activa.
¿Cómo? Pues no dejando que una parte de la misma (la que intenta vender, y ve a los chicos sólo como consumidores) sea la única que tenga voz y voto. Las sociedades pueden re-armarse (para eso están la política, los partidos, las elecciones, los sindicatos, las organizaciones no gubernamentales, la conciencia social y la ética personal) de forma que se ofrezcan alternativas distintas a las que ofrecen las grandes empresas multinacionales (que, por otra parte, son muy libres de ofrecer sus alternativas; sólo que no en exclusiva). ¿Qué los instrumentos que posee han quedado obsoletos, o son tibios, o no cumplen su función... Pues se les exige que la cumplan o se crean otros más adecuados. Pero echarse a dormir, mientras que todo se derrumba, es lo último que debería hacer.
Ahì está, quizá la gran diferencia. En qu yo no sólo creo en la libertad del individuo como ente aislado, que vive dentro de su concha preocupado sólo por lo suyo y cumpliendo escrupulosamente lo que dictan otros. Yo creo en la dimensión del individuo como
ciudadano, y en su libertad como ciudadano para "elegir" una sociedad distinta y para luchar por la imposición de la misma.
No es un problema de libertad. Es un problema de dimensión.
Por eso yo nunca creo que los que dicen: “Yo no tengo que hacer nada, porque no estoy involucrado”, lo digan en serio. Ellos saben (por lo menos, los más ilustrados) que, “no haciendo nada”, lo hacen todo. Simplemente, dejan hacer a los demás. Y en este caso los demás no son cualesquiera: es gente que planifica detalladamente qué hacer y cómo sacarle el mayor beneficio a todo. Beneficio personal y patrimonial, se entiende; no beneficio social.
¿Hasta que punto podemos llegar con el “dejar hacer” (“laissez faire, laissez passer”, que decían los fisiócratas franceses)?. Hay cosas que, si no fueran tan peligrosas, serían para partirse de la risa. Sin ir más lejos, la campaña contra la macro-hamburguesa (
http://www.elperiodico.com/andorra/prin ... S&h=061121; pongo el enlace en catalán, aunque yo sólo lo entiendo por encima, porque no he encontrado en castellano. Lo importante es entenderse y a mí todas las lenguas romances me parecen bellas).
Total, que afirmo que a la sociedad, hoy por hoy, les importa un bledo el destino de esos chicos gamberros, que posiblemente serán hombres y mujeres conflictivos y/o desarraigados y desposeídos en el futuro. Sólo tienen importancia para un sector: El de las grandes compañías de productos multimedia en general, de ropa y calzado, de ocio, de hostelería, de producción y distribución de bebidas, de camellos y tráfico de drogas. Otro sector de la sociedad comienza a preocuparse por los efectos nocivos que estos jóvenes causan (destrozos en mobiliario urbano, inseguridad en zonas públicas, fracaso escolar, etc.). Tímidamente, desde los servicios sociales se intenta paliar fomentando “ocio alternativo”…. Yo creo que hay que dar más, mucho más pasos, en ese sentido, e incidir no sólo en los menores, sino también en los padres.
Pero, antes que nada, tendremos que saber qué pensamos hacer con ellos. Qué le podemos ofrecer.
Por si no hubiera quedado claro, para nada propongo eso de “ayuda al prójimo”, etc., en plan “ropero de los pobres” o ir a dar la comida a los ancianitos del asilo, pobrecitos (y luego, de paso, recuperar fuerzas con un martini con aceituna en la cafetería de la Calle Mayor). Por supuesto, no creo que los padres deban ponerse a educar a los hijos de los otros (que, por otra parte, no todos lo consentirían) como aquel que hace la caridad de “enseñar al que no sabe”. Creí que era innecesario avisar de eso, pero, visto lo visto, ya digo desde aquí que dejo las caridades para la Señora Marquesa.
En realidad, no propongo soluciones, puesto que las desconozco.
Sólo propongo dos cosas: Un método: Que se tome el toro por los cuernos. Se haga un diagnóstico global de las causas, se busquen medidas (que habrán de ser en muchos frentes distintos) y se apliquen decididamente. Y un
sujeto activo: la sociedad, como conjunto, liderada por los que hasta ahora han estado callados, dejando que decidieran otros.
En el otro post ya me referí a otros aspectos, como el cambio generacional, la desinformación de los padres, etc., así que no incido en ello.
Luego, sólo señalar, de nuevo, que nunca he dicho que la solución venga de la solidaridad (aunque creo que la solidaridad viene bien para “casi” todo, no resuelve nada si antes no se sabe qué es lo que se quiere resolver y cómo resolverlo). Lo digo porque insistir en algo que no se ha propuesto, no conduce a ningún sitio.
Y otra cosa más, pero esto sólo como una pequeña anotación. Sí se descarta la analogía de la epidemia que yo puse, porque “hay diferencias muy importantes” entre un tema y otro (que yo misma apuntaba), luego no vale usar un simil parecido, pero mucho más grueso y con conclusión disparatada:
yo no tengo solución, pero tampoco la tengo para el SIDA y no por eso propongo que nos tiremos de un edificio para curarnos…
no vale la comparación, puesto que se ha descartado otra similar.
De valer la comparación, no valdría la conclusión, puesto que tirarse por un edificio no es la solución al sida ni a ninguna epidemia, ni a ninguna enfermedad… Si acaso, es un favor que podemos hacerle a aquellos que estén hartos de nosotros y que agradezcan que dejemos de darle la lata.
Tampoco vale que descalifiques la alusión de
Pepe0008 sobre "mejores" pensadores (que sólo lo utilizaba a título indicativo, y no justificativo) y bromees sobre el supuesto ranking, y luego recurras a "un viejito llamado Kant" para argumentar que tu comportamiento es el correcto, puesto que él propuso algo parecido.
Pero todo esto no son pecatas minutas (me refiero a lo de estar en misa y repicando) que dan picante al debate.
Si algun@ de los forer@s considerara conveniente puntualizar, precisar, rebatir, ironizar , descalificar "u lo que sea" sobre mis palabras, decirle que leeré encantada sus apreciaciones, pero que provisionalmente, por motivos de un trabajo ineludible, no podré responder hasta la semana próxima. No sé tome, pues, como descortesía o desinterés lo que es mera necesidad.
Saludos,
BS: Imagino que dada la estructura de este post (algo deslavazado, puesto que no tengo demasiado tiempo para organizarlo mejor), comprenderás desde el principio que no lo he sacado de ninguna página web. Lo digo para evitarte el trabajo de buscar la "fuentes" cibernéticas, dada tu afición por el rigor científico.
de las fuentes y tu gran pericia en encontrarlas.