Retomando al tema planteado anteriormente por
bartleby transcribo:
…..tengo la impresión de que existe muy poca claridad sobre la tormenta financiera actual, sus razones y el alcance de la misma. No sólo por la contradicción entre lo dicho y lo hecho por las autoridades monetarias, sino incluso por las mismas palabras usadas. Se habla (aquí) de crisis de liquidez, pero existe liquidez de sobra en el mundo ahora mismo, en realidad se trata de una crisis de confianza (tengo dinero para prestar, pero no tengo garantía de que me lo devuelvan). Y creo que la desconfianza viene porque precisamente el exceso de liquidez ha hecho que una crisis en origen local (el mercado hipotecario estadounidense)
Es evidente que la crisis inmobiliaria en Estados Unidos golpea a los mercados. Este proceso se comenzó a gestar a partir de la caída de las punto.com, ya que desde ese momento comenzó en Estados Unidos un proceso de reducción de tasas de interés, hasta llegar al 1% anual, creo que alrededor del 2004. Esto se complementó con nuevos mecanismos financieros, créditos hipotecarios muy baratos, que se extendieron hasta los segmentos de mayor riesgo (deudores con problemas de cobrabilidad). El financiamiento de los préstamos se multiplicó a través de la emisión de títulos con garantías de esas hipotecas, que fueron adquiridos por bancos de inversión o fondos globales. En síntesis, a través de este mecanismo se distanció el que ofrece el crédito, evaluando el riesgo de aquél que pone el dinero. El otorgamiento de préstamos se comenzó a realizar con menores exigencias.
El dinero barato en el mercado hipotecario hizo crecer la actividad y los precios del sector inmobiliario. Las familias al tener una propiedad con un valor más elevado que cuando la adquirieron, tomaron una segunda hipoteca para financiar, no al sector inmobiliario, sino al consumo.
La Reserva Federal, para evitar la inflación empezó a subir las tasas de interés y esto se notó en el mercado inmobiliario, ya que la suba de tasas aumentó la morosidad y la incobrabilidad. Al querer ejecutar las hipotecas, se encontraron con que los inmuebles habían bajado de precio y en ocasiones no cubrían el capital prestado.
Al ser los tenedores indirectos de las hipotecas, los fondos de inversión (muchos de ellos europeos), pasaron los problemas del mercado inmobiliario al financiero. Al menos yo tengo entendido, que algunos fondos de bancos de Europa anunciaron alguna suerte de corralito para sus fondos. En definitiva los bancos centrales debieron inyectar cientos de miles de millones de dólares al sistema, es decir asistir a las entidades financieras para evitar el contagio general de la crisis. Por supuesto, esto afectó reconozcan o no a los mercados de capitales y las bolsas de todo el mundo.
Me gustaría también saber si las autoridades monetarias de (por ejemplo) Chile, Mexico, Brasil, Argentina ......, han actuado. Por acá no llegan noticias.
Argentina no quedó afuera de esta suerte de
debacle. Los inversores del país y del exterior se desprendieron de los títulos locales. Cuando hay problemas los inversores huyen de los activos de riesgo y se refugian en otros más seguros. La historia del
default reciente, no ayuda demasiado.
El Banco Central de la República Argentina tuvo que intervenir vendiendo dólares para evitar una brusca subida de la divisa y, luego inyectar dinero para que no se incrementara demasiado la tasa de interés.
Al menos yo opino, que por el momento el impacto local se circunscribe a los mercados, pero no se debe descartar que tenga efecto en la economía real. Hoy mi país está mejor posicionado que en otras crisis porque hay superávit y el Banco Central cuenta con reservas que le permiten cierta maniobrabilidad. También hay que tener en cuenta que la cotización internacional de los granos y la estimación que tarden en bajar los niveles récord en los cuales hoy se encuentra, ayuda bastante. Aquí se opina que primero caerán los
commodities relacionados a la actividad industrial como los metales y el petróleo.
Pero en Argentina, se acabó el crecimiento a través del uso de la capacidad ociosa y el financiamiento propio de las inversiones. El encarecimiento del crédito será una limitante del crecimiento futuro. También se está reduciendo el superávit y el gasto público crece a niveles alarmantes. Todo eso unido a que se está viviendo un período electoral, no supone un sinceramiento de las condiciones de cuál es la situación real de la economía. La población percibe que los niveles inflacionarios que surgen de la lectura de los datos emanados de las autoridades pertinentes, no son los que sienten en sus bolsillos.
Saludos