juan_0316 escribió:Por cierto, no sé si me lo habré saltado, qué opinará GARCÍA DE ENTERRÍA de este asunto
Hola
juan_0316. Hubiera sido muy interesante saber la opinión sobre estos asuntos de García de Enterría, uno de los mejores juristas españoles vivos y miembro de la RAE. No tengo constancia de su parecer, pero tuvo notable influencia en la elaboración de la Constitución, pese a no ser parte de la Ponencia -la cual obedeció mucho a criterios políticos-. Sin embargo, otros sí se han pronunciado al respecto, como Herreros de Miñón, Rubio Llorente, Martín Retortillo y Tomás Ramón Fernández, colaborador y amigo de García de Enterría; pero ninguno pertenece a la RAE
gaston escribió:la identidad España=[Dictadura-franquista-nacionalista]. Al gobierno aquel le funcionó perfectamente su cruzada de adoctrinamiento lingüístico (...) Ante la parafernalia franquista crecí pensando "si ser español es esto, yo no quiero ser español", y supongo que otros muchos pensarían lo mismo que yo
Ha sido -y lo sigue siendo- una verdadera lástima que se utilicen determinados instrumentos como arma de división social. La lengua se ha convertido en un problema político, cuando debió quedarse en un asunto estrictamente histórico y lingüístico. No solo se observa en esta identificación que quedó en la conciencia popular -para algunos como orgullo propio, y para otros como angusta vital-, sino en la propia evolución del idioma, que sigue yendo a bandazos según el interés del poder social correspondiente. Espero que se puedan ir deslindando los campos, y dar, en este caso, a la lengua la posición que realmente toca.
jjgomera escribió:en muchas ocasiones las acepciones de la DRAE no son certeras y acertadas
Pero siempre están fundamentadas

De todas formas, si tienes un rato échale un vistazo al texto, porque no solo habla la RAE.
bscout escribió:Definición del día.

Rotwang escribió:En mi humilde opinión, la palabra español se debería referir al idioma oficial de España en un contexto de comparación o contraste con otros países, o "internacional", si queréis.
Ejemplo: "El inglés y el español son de las lenguas más habladas del mundo."
Pero, cuando se habla, por decirlo de alguna manera, entre españoles, o referido a un contexto de dentro de España, o "nacional", si queréis, yo optaría por llamarlo castellano, ya que también son idiomas españoles el catalán, el euskera, el gallego, el valenciano..., por ser hablados dentro de España y por tanto pertenecer a dicho país.
Ejemplo: "Dentro de España se hablan distintos idiomas: el castellano, el euskera, el catalán, el valenciano, el gallego..."
Claro. Éste es el argumento de la RAE. Es lo que hace que «español» y «castellano» puedan considerarse sinónimas, y que sea solo el contexto, ad intra o ad extra, lo que determine el uso de una u otra.
menelao escribió:Este hilo tiene pintas de ser cerrado. Leyendo las normas (...) Este hilo puede derivar a los puntos 1 y 4
Hombre,
menelao, tampoco hace falta poner ninguna frase lapidaria. No creo que sea un hilo político, aunque tenga conexiones actuales con ella, porque la mayor argumentación ha sido histórica y lingüística. Por ser un hilo susceptible de derivar a confrontaciones políticas, ya quedó el aviso desde el primer mensaje para que se ataje cuanto antes; sin embargo, como te ha dicho
Rotwang, aquí se están siguiendo unas pautas de respeto, así que yo aplaudo personalmente a todos los que han intervenido dando su opinión, por el respeto y cortesía que han demostrado en cada uno de ellos; señal de indudable inteligencia

Aunque se cerrara mañana por alguna salida de tono, el cometido del hilo, informar y comentar, ya está cumplido.
mortimus escribió:yo: Hola no entiendo lo que me dices, me hablas en español por favor...
respuesta: ¿Como que español! ¡Soy vazco, gallego y te respondo en bla bla... !
Hola mortimus. Yo creo que si le dices a alguien que, por favor, te hable en «español», porque no entiendes otra de las lenguas peninsulares, no te va a poner ningún problema. «Oligofrénicos» hay en todos sitios, y es posible, por probabilidad, que nos podamos topar con el «garbanzo negro»; porque, como decía Gracián, «son tontos todos los que lo parecen y la metad de los que no lo parecen». Y lo mismo vale en caso de que pidieras que te hablen en «castellano». Creo que el problema trasciende a la relación de a pie, para gravitar en la «elevada esfera política» y en sus adeptos, que no acaban de ver clara la diferencia entre la gimnasia y la magnesia: confunden romanos con cartagineses, el culo con las témporas.
¿Que significa cachondear y eso del tunnig?
Para
cachondear puedes ver la segunda acepción de la RAE. Para
tuning, aunque todavía no se ha adaptado al español, seguro que no tardará, a fuerza de uso. Ya se escucha por ahí eso de «tunear» el coche, la moto y el «móvil». Anglicismo que quizás provenga del verbo «tune», y que creo que tiene un sentido figurado por el significado de armonizar que tiene el verbo (según el Webster, «to bring into harmony»), es decir, dar armonía o, en definitiva,
embellecer el coche, la moto o el móvil, ya con colores o con variados complementos.
FordPrefect escribió:Pues sí, hace ya tiempo que este tema pasó del estado "marear la perdir" al estado "disco rallado". De todos modos hay que reconocer que hay otras mucho más divertidas.
Aunque es un tema muy trillado, hay una cosa clara: generalmente se habla desde el desconocimiento. Como hoy en día opinar sale gratis, cada cual lanza sus exabruptos por el primer agujero libre que le queda; pero si se hicieran las cosas bien, nos hubiéramos ahorrado hace años discusiones bizantinas. De cualquier forma, desde fuera de España se apreciará más la absurda confrontación por estos motivos; pero desde dentro, desde nuestra realidad autonómica, la cuestión alcanza la triste dimensión de «problema». Y no lo digo solo por los exaltados en la realidad social, sino también por los difíciles debates preconstitucionales, donde se adoptó un eclecticismo nada tranquilizador, y por la proyección que tuvo con sendos recursos de inconstitucionalidad contra la Ley 10/1982, de 24 de noviembre, del Parlamento Vasco, Básica de Normalización del Uso del Euskera, y contra la Ley 3/1983, del Parlamento de Galicia, de 15 de junio de 1983, de normalización lingüística. El Tribunal Constitucional intentó resolver las dudas con base en ese artículo 3 de la Constitución, del que se echa de ver que adolece de falta de rigor: «No cabe contraponer el castellano en cuanto lengua española oficial del Estado, y las «demás lenguas españolas» en cuanto cooficiales en las distintas Comunidades, como asuntos privativos respectivamente del Estado en sentido estricto y de las Comunidades Autónomas individualmente consideradas. Como añade el art. 3.3 de la Constitución, «la riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección»; respeto y protección que por definición incumben al Estado en sentido estricto y también a las Comunidades Autónomas, algunos de cuyos Estatutos de Autonomía les encomiendan, por lo demás, expresamente, garantizar el uso de ambas lenguas oficiales y adoptar los medios necesarios para asegurar su conocimiento» (Sentencia 82/86). Quizás, si el texto hubiera sido más claro, el conjunto de ciudadanos, entre los que también están los políticos -aunque puedan pensar que son una instancia superior-, hubieran comprendido el alcance y la consecuencia de la precisión terminológica. Como decía la RAE, mejor la sinonimia, y para no herir susceptibilidades, se podría emplear la palabra «español» para las relaciones ad extra, y «castellano» para las relaciones ad intra: todas son lenguas españolas y todas oficiales, aunque se haya elegido una para representarlas a todas, y precisamente bajo sólidos motivos históricos de los que se dieron buena cuenta al principio de este hilo. Nuestro castellano no es la lengua de la antigua Castilla, sino el resultado de una multiplicidad de elementos que la han modificado debido al curso de nuestra historia, conforme se afianzaban las políticas de anexión territorial. Es fruto de la sedimentación de las diversas lenguas que fueron conviviendo, por lo que, en cierta manera, es justo que a esta nueva lengua, que no tenía una denominación propia, se la llame como corresponde al nombre de nuestro Estado: «español». Hay otro argumento filológico de importancia, y es que en la contraposición medieval entre cristianos y musulmanes, para el mediodía francés, una vez abiertas las puertas a Europa, aquí éramos «españoles», para diferenciarnos de los cristianos de otros lugares; y nuestra lengua fue el «español».
En fin, como decía
Sarmale:
me parecen de un ombliguismo exacerbado: yo tiro de aquí, tú tiras de allí
Y, esta vez, no te contesto yo, sino Pérez-Reverte... «Pero quién va a respetar lo que denigramos nosotros. En esta España corrupta, oportunista, que no es más insolidaria e hija de puta porque no puede, las únicas alternativas son la sonrisa abyecta cuando se es débil, o el exterminio despiadado del adversario cuando hay poder suficiente y ocasión para ello. Poniéndolo, de paso, todo al mejor postor: memoria, presente y futuro».
Sin más comentarios,
Alonso.
—La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida...