A falta de fotos (las cámaras y yo...

) no puedo evitar echarle un cable a esas esculturas antiguas que pululan por nuestras ciudades en + o - medida:
Koki escribió:Es una verdadera lástima que el cultivo del gusto o de la estética esté tan infravalorado. Si seguimos así continuaremos admirando para siempre a los plagiadores de Velázquez o a los de los clásicos griegos y romanos.
Decadencia, pura decadencia. Mejor no hablemos de las insoportables esculturas de Botero, una versión escultórica de lo que perpetraba en música Luís Cobos en sus tiempos.
¿Cómo pueden permitir estos bodrios y en cambio prohibir el arte popular de los graffitis? Van a convertir Barcelona en una postal para los turistas anglosajones.
Durante siglos el arte fue imitación, y la originalidad (valor sagrado para nosotros postmodernos) consistía en superar a los demás en el grado de perfección imitativa de la naturaleza. Primitivos italianos (inicios del "Arte") versus Renacentistas...
¿No será que tomamos la originalidad como carta blanca para perpretar cualquier cosa? Lo que veo por las fotos (y en mi villa y corte de los catetos) es un ansia absurda por llamar la atención de cuatro palurdos que habrán estudiado así por encima arte y se creerán genios... De cada vez pienso más que para empezar algo a ser arte tiene que tener de entrada "ropas viejas"...
Ergo, ¿qué tienen de malo esas turgentes señoras de senos deliciosos que por algún azar del destino (probablemente el gusto aristocrático de antiguos gobernantes) pueblan algún rincón de nuestras ciudades no suficientemente visible y por tanto no sacrificado a las manazas de estos modernos escultores o especuladores?
Es el mundo al revés. Me da la impresión de que se alaba desmedidamente la originalidad postmoderna cuando en la vida se ha sentido arrobo ni emoción alguna ante las más bellas estatuas o pinturas del pasado. Se aprecia porque nos hace sentirnos íntimamente vengados de esa supuesta belleza antigua que debería gustarnos y en el fondo no nos dice nada (no hablo de nadie en concreto, ¿eh? Bueno sí, sobre todo de aquellos que deberían saber estas cosas, puesto que se ocupan de "arte", y no saben explicarnos la "belleza").
Capítulo aparte merecen los colores y los materiales. Mi tesis es: cuantos más colorines contradictorios entre sí, absurdos y chillones (por tanto incluyo el graffitti) más ignorancia supina del color y de los materiales estamos contemplando. Más mal gusto, eso seguro. O más moderno (¿pero hay un gusto moderno?). En ese apartado quizá se salva la
escultura del tripi de
Hari, pues no desentona tan grotescamente con ese fondo de casas, parece hecha de materiales nobles (antítesis del plástico; véase R. Barthes,
Mitos de hoy) y no carecen de cierta aerodinámica en relación al espacio circundante que la hace algo así como elegante.
En mi modesta y reaccionaria opinión, claro

. Un saludo.
PD. En lo de Botero,
Koki, estamos de acuerdísimo

. But it is not the same thing...
