Mujer: la otra parte de la humanidad

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Tuppence
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Tuppence » Mié 07 Abr, 2010 18:40

:D Él debe ser de la fracción "la mujer y la osa, cuanto más velluda más hermosa", Roisiano.

¿Por qué habría que pensar algo al respecto de esa noticia, Sarm?

Yo prefiero los hombres sin depilar que los depilados. Manías.
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Sarmale » Mié 07 Abr, 2010 18:45

Ay, hija, porque yo, cada vez que un tío hace una exposición de coños o de sangre menstrual (que las ha habido, que las ha habido), empiezo a pensar cosas raras... Vaginas dentatas y cosas así. Fascinación por lo desconocido. Mitificación de un sexo femenino que luego, como sor Juana Inés de la Cruz decía: Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón... Etc.
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por roisiano » Mié 07 Abr, 2010 18:58

Tuppence escribió: :D Él debe ser de la fracción "la mujer y la osa, cuanto más velluda más hermosa", Roisiano.
:roll:
Sarmale escribió:Pues depílate...
Yo me refería a...
Sarmale escribió:...exposición de coños...
y, por otra parte...
Tuppence escribió:Yo prefiero los hombres sin depilar que los depilados. Manías.
aunque yo también prefiero a los hombres depilados :mrgreen:, si tengo que elegir.
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por FLaC » Jue 08 Abr, 2010 01:33

roisiano escribió:
Tuppence escribió:Yo prefiero los hombres sin depilar que los depilados. Manías.
aunque yo también prefiero a los hombres depilados :mrgreen:, si tengo que elegir.
Tú al que prefieres es a CR9, malandrín.

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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Gastón » Vie 09 Abr, 2010 18:46

Diario ABC:
Igualdad tacha de «sexistas» los cuentos clásicos de Disney

Afirma que Blancanieves o Cenicienta «colocan a las mujeres y a las niñas en una situación pasiva, en la que el protagonista, generalmente masculino, tiene que realizar diversas actividades para salvarla»
No sé. :( .

La publicación de este artículo de ABC me parece una demostración más de por qué son precisas actuaciones diversas y decididas en pro de la igualdad de derechos. Justamente la tesis opuesta a la que sostiene dicho diario.
ABC escribió:La guía «Educando en Igualdad» vuelve a sacar a la palestra a los «miembros y miembras» que ya intentó «colar» Bibiana Aído en el Congreso
Yo no he encontrado la palabra "miembra" por ningún lado en ninguna de las publicaciones.
ABC escribió:Otro de los aspectos que destaca la guía es la necesidad de la escuela de formar a los pequeños en la premisa en que no hay «juegos o actividades para niñas y para niños» y que «todas y todos pueden hacer lo que más les atraiga», que todos los modelos familiares son «válidos» y que las tareas domésticas deben ser realizadas por hombres y mujeres.
:shock: ¿Alguna pega con esto?
ABC escribió:El sindicato, con la colaboración del departamento de Bibiana Aído, también critica los cuentos tradicionales de Disney como la Bella Durmiente, la Cenicienta o Blancanieves. El manual señala que los cuentos infantiles están llenos de estereotipos sobre las mujeres y los hombres y añade que «casi todas las historias colocan a las mujeres y a las niñas en una situación pasiva, en la que el protagonista, generalmente masculino, tiene que realizar diversas actividades para salvarla…»
Lo que me sorprende es que alguien se extrañe de que se consideren sexistas las adaptaciones de los cuentos clásicos que hizo la Disney, como lo son tantísimos cuentos clásicos y no clasicos, y tantísimos films, series de TV, etc. ¿Es que es algo raro? :? Esa crítica hacia muchos cuentos clásicos y algunas adaptaciones es tan universal entre los especialistas y docentes que practicamente no se utilizan en las aulas y muchísimos padres procuramos... evitarlos.

En cualquier caso, además, el entrecomillado de ABC esta sacado de la guía para educadores (Guía para infantil), no del material para los niños:
Introducción a la Actividad:
Los cuentos infantiles están llenos de estereotipos sobre las mujeres y los hombres. Casi todas las historias colocan a las mujeres y a las niñas en una situación pasiva, en la que el protagonista, generalmente masculino, tiene que realizar diversas actividades para salvarla. Es el caso de la Bella Durmiente, la Cenicienta, Blancanieves… Con esta actividad, el cuento se transforma explicando que la igualdad es divertida y emocionante tanto para las niñas como para los niños.

Objetivos:
• Enseñarles a leer de forma crítica los cuentos en los que se estereotipan el papel de las mujeres y los hombres.
• Proponerles modelos divertidos y activos en los que se puedan reflejar tanto ellas como ellos.

Desarrollo de la Actividad:
1. A los niños y niñas se les leerá el cuento La princesa diferente.
2. Indicamos que deben imaginarse cómo es y cómo viste.
3. Tienen que completar el dibujo con los lápices de colores.
4. Tendrán que explicar por qué han hecho este dibujo.

Cuento:
Hace no mucho tiempo, y en un lugar no tan lejano, vivía una princesa que se llamaba Alba Aurora, la cual tenía una hermosa cabellera negra a media melena, lo suficientemente larga como para que no se le enredara en las ramas de los árboles a los que le gustaba subir por las mañanas para ver el amanecer antes que nadie. Alba Aurora era muy delicada y amable, pero también muy ágil y deportista, y le encantaba ir todos los sábados a escalar montañas o a acampar en la playa.

Un día escuchó un ruido en su ventana. “¿Quién será?”, se preguntó. Era nada más ni nada menos que el Príncipe Azul que venía a rescatarla, según le explicó. “¿Pero a rescatarme de qué?”, preguntó Alba Aurora. “No sé”, dijo desorientado el Príncipe Azul, “¿quizá de un brujo malvado o de un dragón malhumorado o de un ogro enorme?”.

“¡Pero si no conozco ningún brujo malvado, ningún ogro enorme y, peor aún, ningún dragón malhumorado! Además, si fuera así, seguro que ya hubiera encontrado yo misma la forma de liberarme.”

El Príncipe, muy triste al darse cuenta de que no tenía nada que hacer, se dispuso a bajar por la ventana por donde había subido, pero Alba Aurora le preguntó: “¿Conoces la muralla china?”. “¿La muralla china?, ¡pues no!”, exclamó él. Y ni bien terminó de decir no, ella lo cogió del brazo, bajaron juntos por la ventana, se subieron en la moto y se fueron juntos a conocerla. Así fue cómo la princesa diferente y el Príncipe Azul se fueron a recorrer el mundo y se hicieron amigos… Y colorín colorado, este cuento tan sólo ha comenzado.
Personalmente me parece mucho mejor contemporizado para hoy día ese cuento que cualquier transcripción de La Cenicienta versión Disney. Y a pesar de que el manual no es para niños, sino para educadores, el ABC sigue erre que erre:
ABC escribió:Si el manual enseñaba a los niños a huir de los cuentos y películas clásicas por sus estereotipos, la guía hace lo mismo respecto al «amor». Hay que olvidarse de los «príncipes azules», las «bellas durmientes» y las «medias naranjas» porque, según recoge el texto, «si os paráis un momento a pensar, la “media naranja” implica que somos seres “a medias” o inacabados hasta que no encontramos una pareja que nos complemente, que dé sentido a nuestra vida».
La guía a la que ahora se refiere es la Guía para el alumnado de secundaria. Veamos que es lo que dice:
Aprender a amar bien

Amar es una de esas capacidades intrínsecamente humanas y quizá sea aquella que todos y todas consideramos más importante, ya que tiene el poder de hacernos felices o muy infelices. El secreto para que nos haga felices consiste en aprender a amar bien. Quizá os preguntéis: “¿Acaso se puede amar mal?”. Desgraciadamente los cuentos, las películas, los mitos con los que hemos crecido nos han enseñado un modelo de amor basado en “príncipes azules” y “bellas durmientes”, en “medias naranjas” y grandes sacrificios. Si os paráis un momento a pensar, la “media naranja” implica que somos seres “a medias” o inacabados hasta que no encontramos una pareja que nos complemente, que dé sentido a nuestra vida. La “media naranja” nos hace pensar en el amor como una fusión con otra persona. Igualmente el mito del “príncipe azul” nos muestra a las chicas como seres pasivos, con vidas sin sentido, a la espera de ese caballero andante que las rescate del aburrimiento y les ofrezca protección. Estos mitos, como los que encontramos también en películas o teleseries, alimentan conductas de pareja dependientes y posesivas. Sentir a tu pareja como algo de tu pertenencia abre la puerta a comportamientos celosos, que incluso pueden llegar a convertirse en violencia.

Construir relaciones basadas en la confianza, la comunicación y el respeto mutuo nos puede ayudar a eliminar esas inseguridades.

Amar es un arte. Y como todo arte es un continuo proceso de aprendizaje y, por eso, requiere tiempo, esfuerzo, disciplina, paciencia y mucha ilusión. Aprendemos a comunicarnos con la otra persona, a ser cómplices, aprendemos a confiar, aprendemos a tragarnos el orgullo cuando es necesario y a exigir cuando también lo es, a llorar y reír desde la complicidad y, sobre todo, a abrazarnos sin aplastarnos, es decir, a querernos libres y sin miedos.

Amar bien supone, pues, reconocer a la otra persona como un ser completo, independiente, dueño o dueña de su propia vida, un ser real, con sus virtudes y sus defectos. Imaginaos que todos y todas llegamos a las relaciones con una mochila llena de experiencias pasadas y presentes, de amistades y relaciones, pero también de sueños de futuro, de gustos, aficiones, intereses, potencialidades, de todo aquello que nos hace ser como somos: únicos y únicas.
A mi me parece perfecto el texto de la guía. ¿Qué será lo que ha disgustado al ABC? ¿Tal vez el uso de "esfuerzo y desciplina", esos valores que alguna derecha considera como exclusivamente suyos? . Joder. Qué mala leche me pone.

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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Tuppence » Vie 09 Abr, 2010 21:26

Totalmente de acuerdo contigo, Gastón.

Eso de que las pelis de Disney son sexistas no se lo han inventado las del Ministerio de Igualdad, por mucho que ABC se empeñe. No hay más que verlas. Pero, además, hay muchos estudios, de hace mucho tiempo, que insisten en ello. Hace ya la friolera de cuatro años y un mes, posteé uno de ellos en este mismo hilo. Se ha perdido la imagen, que era de la bella durmiente en su urna, cuando el príncipe está a punto de besarla para reinfundirle vida.

viewtopic.php?p=502914#p502914

Y ahora entro en lo de miembro/miembra. El primero que dijo lo de "miembro" y "miembra" fue el Sr. Pérez Reverte, en un artículo de El Semanal, para mofarse de las pretensiones de algunas feministas que estaban empezando a dar la barrila con el tema del lenguaje sexista. En la época más algida del debate entre un grupo de diputadas y algunos miembros de la Academia. Dijo lo de "miembro" y "miembra" con todo el recochineo del mundo, jugando que el doble sentido de "miembro", como parte de un todo y como pene. El artículo fue muy celebrado por sus partidarios y levantó polvareda entre los (y las) que no lo somos. Años después, la ministra Aido pico el anzuelo y dijo en unas declaraciones (no en ninguna propuesta, sino en unas declaraciones), lo de miembro y miembra.

Recurro de nuevo a la autocita ( :oops: ) y pongo un párrafo de un mensaje de abril de 2006, en que hago alusión a lo de miembro, a lo de miembra, y al Sr. Pérez Reverte. Es de hace cuatro años. Entonces no existía el Ministerio de Igualdad.
Tuppence » Sab 29 Abr, 2006 11:55 am.


...No todo va a ser comprar y apoyar al Excmo. Arturo Pérez. Por cierto, ¿os habéis fijado que en los anuncios del libro de este insigne, ya no se nos conmina a leerlo, sino a “comprálo para regalarlo?, o algo por el estilo?. Debe ser que, como acaba de celebrarse el “Día del Libro” y se acerca el “Día de la Madre”, se conmina a los “miembros” a que lo compren para regalárselo a las “miembras”. Luego, ya se verá cuál de l@s d@s lo lee, si el miembro o la miembra. Aunque alguno de los pasajes más violentos, y donde se acuchille a mayor numero de gente (antes o después del “botellón”, que el didactismo de Pérez no tiene límites y tranquilamente puede hablar de botellones en el siglo XII, XV, o donde se tercie, ya sean los Tercios de Flandes o los Escuadrones de Tal y Tal), seguro que es leído y celebrado por los miembros más miembros de todos los miembros. Yo he decidido arrimar el ascua a mi sardina, y no solamente no lo compraré sino que estoy bastante decidida a ni siguiera leerlo.

...
P.D.
Decir que las películas de Disney son sexistas, no tiene nada que ver con que te guste o no te guste Disney. Simplemente, es reconocer que transmiten un determinado tipo de valores, y contar con ello. No es que sea ninguna novedad que en determinadas películas o determinados géneros se transmitan mensajes basados en cierto tipo de valores. Pero parece que eso es cosa de otros géneros (el bélico, el western, el cine negro, etc.), nunca de los dibujos animados en plan Disney, y que Disney es algo neutro, angelical, etc... Pues no. No lo es.
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por karma7 » Vie 09 Abr, 2010 22:17

Disney era un profundo admirador de la propaganda de goebbels así que si eran sexistas ó no lo tendrán que dilucidar ustedes aunque me temo que habrán calificativos más contundentes para ese tipo de bazofia. :roll:

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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por FLaC » Sab 10 Abr, 2010 14:07

De todas formas, juzgar las películas clásicas de Disney con los ojos de ahora, puede hacernos caer en la trampa de no ser objetivos. Otra cosa es, claro, seguir utilizándolas como recursos didácticos (algo que, por otra parte, nunca fueron, al menos para mí).

En cuanto a la parte del lenguaje sexista, ahí podríamos discutir horas y horas... pero creo que lo básico es, por un lado, no ser machista, claro y por el otro no atentar contra la economía del lenguaje.
Hay un artículo de la LEA (Ley de Educación para Andalucía), que por no ser sexista empieza así: Cuando el tutor o tutora del alumno o alumna tenga que contactar con el padre o madre del alumno o alumna...
Yo me pierdo cuando me redactan las cosas así. Además, ¿por qué poner los dos es igualitario cuando siempre, siempre, siempre, va el masculino delante?

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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Tuppence » Lun 12 Abr, 2010 22:17

¿Económico? ¿El lenguaje? ¿Y se hace dispendioso cuando se incluyen acepciones femeninas para adjetivos y nombres comunes?

:D A ver si vamos a ser como aquel Licenciado que describía Quevedo: “tardón en la mesa y abreviador en la misa”.

¿Un lenguaje que presume de tener decenas de sinónimos tiene que ser económico?¿Una lengua en la que se considera “pobreza de lenguaje” repetir más de dos veces la misma palabra, no ya en la misma frase ni en el mismo párrafo, sino en el mismo texto, ahora resulta que tiene que ser económico?

¡Está la Economía como para que nos andemos preocupando de si el lenguaje atenta o no atenta contra la economía! Se reúnen diez u once Academias de Español, establecen una lista inacabable de acepciones para cada palabra, según la zona geográfica concreta, según tal y cuan endemismo, tal o cual modificación o tal y cual evolución, hasta convertir cada entrada en un rosario interminablemente enciclopédico, y aún nos hablan de que puede resultar dispendioso mantener palabras como juez y jueza, magistrado y magistrada, escritor y escritora, concejal y concejala, etcétera? Bueno, bueno…. Tardones en la mesa y abreviadores en la misa.

¿Es económico el texto que transcribo a continuación?
Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano;
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello;

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o vïola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
(A la mujer joven, Gongora)
¿Y no será que la verdadera economía empieza por mandar a todos esos señorones a casa? Digo señorones, y no digo señoronas, ya que en la RAE hay una abrumadora mayoría de hombres. Digo, no de hombres. Veamos, el hombre nos incluye a todos, a las mujeres ya los hombres, pero el hecho es que en la RAE la mayoría de los académicos no son mujeres, así que si digo que la mayoría de los académicos son hombres de alguna manera estoy diciendo que la mayoría de los académicos puede que sean mujeres, pero el hecho es que no son mujeres, así que … Uff. ¡Vaya lío!. Dejémoslo en que en la RAE hay una mayoría de varones.

De 41 académicos de la RAE, actualmente sólo hay tres mujeres: Ana María Matutes, Carmen Iglesias y Margarita Salas. Ana Mª Matutes es escritora, Carmen Iglesias es historiadora y Margarita Salas es bioquímica, discípula y colaboradora de Severo Ochoa. Dentro de poco ingresará Soledad Puértolas, escritora. Cuatro mujeres, frente a cuarenta y un miembros: diez por ciento. ¡Toma ya techo de cristal!

Y decía que a lo mejor lo verdaderamente económico era mandar a esos señorones a casa, porque no hay más que fijarse como está nuestro más inmediato competidor: el idioma inglés. ¡Ahí lo tenéis! Vivito y coleando, después de haber dado ejemplo de grandes creadores y creadoras en prosa, poesía, teatro, ciencia, después de haberse extendido por varios Continentes… ¡Y sin ninguna Academia de la Lengua que les diga cómo tienen que hablar ni por dónde tienen que ir!

Lo principal de un lenguaje es que sea PRECISO, que tenga términos para nombrar lo que debe ser nombrado. Y cada vez que se intenta forzar el masculino genérico para nombrarnos a todos, a los hombres y a las mujeres, se crea la sombra de la duda (más que sombras, tinieblas). ¿De quién queríamos hablar? ¿De “hombres” en general o de hombres-varones? ¿Queríamos referirnos también a las mujeres? ¿No queríamos? Y, de querer referirnos a algo en concreto, ¿lo estaba entendiendo bien el interlocutor? ¿Quedaba claro? Y me contestan: depende del contexto. ¿Pero por qué tiene que depender del contexto y no podemos deshacer desde el primer momento los equívocos, usando una palabra específica, como hacen los demás idiomas y como también hacen y han hecho siempre los propios hispanohablantes, a pesar de que la RAE, que es una Institución recién inventada (del s. XVIII, creo), se empeñe en decir? Que yo sepa, la RAE tiene como misión "limpiar, fijar y dar esplendor", pero parece que se está arrogando misiones que no le competen, y de la limpieza está pasando al liderazgo... Pues no, señoras y señores, el liderazgo le corresponde al pueblo, a los hispanohablantes, que son los que marcan la pauta.

a FlaC:
FLaC escribió:¿por qué poner los dos es igualitario cuando siempre, siempre, siempre, va el masculino delante?
¿Por qué dices que siempre-siempre va el masculino delante? En lenguaje escrito es bastante usual leer cosas como “Señoras y Señores” o “Damas y Caballeros”, por ejemplo.


Yo también me perdería con ese texto que escribes, FlaC: “Cuando el tutor o tutora del alumno o alumna tenga que contactar con el padre o madre del alumno o alumna...”.
Cuando yo era pequeña, se limitaban a escribir un texto mecanografíado bastante más simple: “Cuando el tutor/a del alumno/a tenga que contactar con padre/madre del alumno/a...” Y a veces, no siempre, añadían a pie de página: “Táchese lo que no proceda”.
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Sarmale » Mar 13 Abr, 2010 09:13

Tupp, sólo una cosa rápida.
a FlaC:

FLaC escribió: ¿por qué poner los dos es igualitario cuando siempre, siempre, siempre, va el masculino delante?


¿Por qué dices que siempre-siempre va el masculino delante? En lenguaje escrito es bastante usual leer cosas como “Señoras y Señores” o “Damas y Caballeros”, por ejemplo.
El "Señoras y señores" o "Damas y caballeros" es vocativo. Interpela, quiere hacer que quien está enfrente, escuche de veras.

En TODO el resto de los casos, va el masculino delante. Te pongo un ejemplo:

"“Cuando el tutor/a del alumno/a tenga que contactar con padre/madre del alumno/a...”.

En un texto enunciativo, jamás verás "Cuando la profesora (o el profesor) de la alumna (o alumno) haya de contactar con su madre (con la madre de la alumna, queremos decir, o del alumno, en su caso)...".

Sólo se pone a las mujeres delantes cuando uno se dirige, como receptor, a un público heterogéneo, lleno de mujeres y de hombres, para llamar su atención. Las mujeres van delante por una simple cuestión de cortesía.
Elige en amistad
a esas personas,
que sabes que no te van a dar disgustos
hasta el día de su muerte.

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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por FLaC » Mar 13 Abr, 2010 10:28

En plan rápido: por un lado ha respondido Sarm lo mismito que iba a decir yo. Por otro no es la RAE la que habla de economía del lenguaje, sino los lingüistas de todo el mundo desde Saussure (el primer lingüista), claro que si la RAE es moderna, la lingüística, que como disciplina solo tiene un siglo lo es mucho más.
Pero el lenguaje para ser conciso, tiene que ser claro y lo más breve posible, por eso tiene que tiene que haber una palabra que designe a un colectivo de hombres y mujeres, a mí me da igual la que sea. De todas maneras, a la hora de hablar, sobre todo en clase, yo opto por una elocución neutra, sin vocativos la mayoría de las veces.

Un apunte: en español la marca de masculino es la terminación en -o, por tanto, ya que juez no está marcado, ¿es necesario jueza o bastaría con el cambio de artículo?
Otro apunte: en francés hay profesiones que NO tienen femenino, es más si es la mujer la que las cumple, el artículo y cualquier otro complemento van en masculino (por ejemplo l'auteur). Por otro lado, en Italiano hay profesiones que solo se expresan en femenino (la pilota, sea hombre o mujer).

Creo, sinceramente, que el lenguaje no es el problema más acuciante en cuanto a la diferenciación de sexos.

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La niña perseguida

Mensaje por Tuppence » Dom 18 Abr, 2010 22:00

Los comentarios que hicimos el otro día sobre las películas de Disney me llevaron a pensar en otro aspecto: El de los cuentos. Siempre se ha criticado mucho el “edulcoramiento” que hace Disney de los cuentos, de los que elimina cualquier rastro de contenido sexual o de crítica social que pudieran tener. Ya Perrault había hecho un proceso similar, cuando adaptó muchos cuentos que se habían transmitido por tradición oral, despojándolos de los elementos más vulgares y críticos, insertando una trama “romántica”, adaptándolos al gusto de su época, que era el s. XVII, e introduciendo en todos ellos el mensaje de que la bondad y el bien, a la larga, siempre triunfan.

El cuento popular, el que se ha transmitido de generación en generación hasta más allá de la segunda mitad del siglo XX, no es exactamente así. Para empezar, no estaba dirigido específicamente a los niños, sino a toda la sociedad. Su objetivo no era sólo divertir, que también, sino transmitir conocimientos y experiencias de unas generaciones a otras. Los ricos y poderosos a menudo eran ridiculizados (el rey, el rico, el avaro, etc.), y en muchos de ellos había un fuerte elemento aleccionador.

Os dejo unas reflexiones que escribí hace casi dos años, con motivo de los graves casos de pederastia que salieron a la luz por esas fechas, y que publiqué en otro lugar. Se titulaba “La niña perseguida”.

Hay alguna referencia a Disney, pero sobre todo tiene que ver con el Cuento y su relación con el inconsciente colectivo. Es posible que esté algo desactualizadas, por el tiempo transcurrido. Pero he preferido no editar el texto.
Imagen
Pues, señor, esto era una vez un padre, una madre y una hija. La madre tenía un anillo y, al morirse, le dijo al marido:
- Toma este anillo, y te casas con la que le esté bien.
La niña se fue haciendo mayor. Y un día se encontró el anillo en un cajón de la cómoda y le dijo al padre:
- Padre, me he encontrado este anillo, y mira qué bien me está. Seguramente sería de mi madre. Yo me quedó con él…
(Cuento Popular español).


Esa es una manera muy suave de insinuar el peligro del incesto. En otros, se nos avisa del riesgo de abusos, de rapto, de violación… Los cuentos y leyendas que se han transmitido por tradición oral están llenos de avisos y advertencias de este tipo.

Estamos todos conmocionados (yo lo estoy) por el caso Fritzl, como hace pocos días lo estuvimos por el de caso Mari Luz, como antes lo estuvimos por el de Natascha Kampusch, y tantos otros que ya ni podemos recordar.

Historias dolorosas, truculentas, que enjuician no sólo a los verdugos de esas niñas, sino a toda la sociedad que crea a esas personas abominables, que puede convivir con ellas sin detectarlas, que tiene el horror y la barbarie a menos, mucho menos, de dos metros bajo tierra, en el mismísimo corazón de la civilización que tanto decimos defender.

Vuelven a nuestra imaginación los ogros, los brujos malos de los cuentos, los sacamantecas, los chupasangre, los hombres del zurrón, los seres ominosos y malignos que atacan y secuestran la inocencia, lo indefenso, lo más frágil. El peligro sigue aquí, nunca se ha ido.

Los cuentos y leyendas populares, además de entretener, tenían la función de transmitir conocimientos, habilidades y consejos a las nuevas generaciones. Había cuentos mágicos, cuentos maravillosos, cuentos divertidos, cuentos de costumbres, cuentos con moraleja… Pero también había cuentos de advertencias, de cuidados y de avisos.

Una de las “series” de cuentos más conocidas es la que podría denominarse, genéricamente, los cuentos de la niña perseguida”, que intentaban avisar sobre tres de los peligros que acechan a las jóvenes de aquella época: el rapto, la violación y el incesto.

En ellos, hay una niña o una joven que es perseguida (y, muchas veces, alcanzada) por diversos enemigos. Cuanto más bella y deseable sea la niña, más peligro. Citaré tres cuentos, aunque hay muchísimos, quizá, aún más populares, que se basan en los mismos arquetipos y símbolos que éstos: Caperucita Roja, la Bella y la Bestia y Piel de Asno.

En Caperucita Roja, el asaltante es un lobo. El cuento es ambivalente, con múltiples lecturas. En principio, se trata de un animal feroz que puede atacar cuando cruzas un bosque y se puede comer a Caperucita. Pero la simbología sexual del mito siempre está subyacente. Muchos chistes de los llamados “verdes” aluden a ese cuento. El diálogo de la niña, cuando encuentra al lobo en la cama y se va a asombrando de lo grande que tiene todo, y las respuestas del lobo, contestando que son para verla mejor, son para acariciarla mejor, son para… comerla mejor, tiene mucha miga. La publicidad de un conocido perfume asume directamente el contenido erótico del mismo, aunque invirtiendo los papeles, y nos muestra a caperucita saliendo a la noche en busca de aventuras, mientras deja en casa a un lobo bastante domesticado. Ese proceso de “afeitado” del mito, despojándole de las partes más punzantes (como se dice que se hace con los toros, para restarles peligro), es algo que se ha venido haciendo con el cuento tradicional, parece ser, desde las recopilaciones de Perrault y los Hermanos Grimm. Con Disney, se les ha hecho un lifting completo, de manera que es difícil observar la más mínima arruga.

En La Bella y la Bestia un ser monstruoso consigue mediante amenazas que una joven consienta encerrarse en su castillo, para proteger de la muerte a su propio padre. El trato es que ella muera para salvar al padre. Pero, por supuesto, el monstruo le perdona la vida, aunque la mantiene prisionera, y la va enamorando poco a poco, a pesar de su aspecto desagradable, por su “bondad” (¿?) y atenciones. Claro está, al final son felices y comen perdices. El cuento tiene su aquel, y es curioso que la autora sea una mujer, Madame Leprince de Beaumont, que lo publicó hacia la mitad del siglo XVIII. Una -me refiero a mí- no puede por menos de imaginar un trasunto del matrimonio convenido, donde la mujer se casa con un hombre que le parece repulsivo (la bestia), bien por su fealdad, por su edad o por lo que sea, pero que al final se va acomodando al mismo, hasta aceptarle como esposo. A mí siempre me ha parecido un cuento donde se alecciona a las mujeres para que se conformen con las parejas que les buscan sus padres, normalmente por transacciones de tipo económico. Debo decir que es un cuento que me repatea y siempre me ha repateado. La versión de Disney, de las que más me repatea. Hay una película de 1947, de Jean Cocteau, que es de lo más curiosa. Es en blanco y negro, pero es absolutamente desbordante, en cuanto a efectos tipo principescos y de fantasia. Cocteau, un homosexual confeso y practicante, dio el papel de Bestia a su novio, Jean Marais, un joven muy apuesto. En realidad, el Bello, realmente, era él. Para hacer de Bestia, se ponía una máscara muy sofisticada. Si por algo podía ser bestia aquel ser noble y cultivado era, no os quepa duda, por haber tenido el mal gusto de encapricharse de una mujer. Si queréis leer el cuento, os lo dejo: La Bella y la Bestia


Piel de Asno aborda directamente el tema del incesto. Empezamos como siempre, de una manera muy parecida al cuento popular español que os ponía en la entradilla, y que se llama “Los Tres Trajes”. En el de Piel de Asno, el padre está muy enamorado de la madre, y tienen una pequeña hijita. La madre muere, pero antes de morir pide una promesa a su esposo: que no se case con nadie que sea menos bella o inteligente que ella. El tiempo pasa. El rey viudo no encuentra a nadie que le llegue ni a la suela del zapato a la extinta, y la niña va creciendo, convirtiéndose en una bella mujer. El padre comienza a verle tal parecido con la madre, que la ve con otros ojitos, le hace proposiciones deshonestas y se empeña en casarse con ella. La chica, horrorizada, decide huir y ocultarse bajo la piel maloliente de un asno muerto, para que la belleza de su cuerpo no vuelva a atraer a ningún otro hombre. Hay una película, con Catherine Deneuve de protagonista, que recuerdo vagamente haber visto alguna vez, supongo que en la tele o en uno de esos ciclos que dan de cuando en cuando en la Filmoteca Regional. Apenas la recuerdo, aunque creo que el bello Jean Marais, que hizo la Bella y la Bestia, hacía en esta película, más envejecido por el tiempo transcurrido entre una y otra, de padre de Piel de Asno. También os dejo aquí el enlace del cuento: Piel de Asno

¿Tendremos que dejar de lado los cuentos descafeinados que contamos a nuestros hijos, y volver al descarnado cuento tradicional, sin animalitos que muevan los ojitos y hablen con voz de pito, para que nos prevengan contra los padres pervertidos, las madres y madrastras envidiosas y usurpadoras (Blancanieves, Cenicientas), el tráfico de órganos (cuantas veces se exige en los cuentos eso de “tráeme su corazón en esta copa”), el abandono familiar y posterior secuestro (Hansel y Gretel), etc..?

Como decían los Celtas Cortos:

Cuéntame un cuento / y verás que contento / me voy a la cama / y tengo lindos sueños. Pues resulta que era un rey / que tenia tres hijas/ las metió en tres botijas / y las tapo con pez / y las pobres princesitas / lloraban desconsoladas..”
¡¡Desligitimación social para los maltratadores!! El maltratador es un cobarde, un delincuente y puede llegar a ser un ASESINO.
No seas complice.

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Sarmale
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Sarmale » Lun 19 Abr, 2010 09:00

Tu texto me ha recordado otro.
Lo escribió mi hermano. Coursodon no, el otro. El escocés.
Este es el enlace. Pongo el enlace del blog completo porque hay análisis de muchos cuentos: y de las películas a las que se refieren los cuentos.

Lo copio y pego aquí. Es un análisis de Blancanieves. Pero podría haber puesto el de la Cenicienta o la Bella Durmiente.
Hace algún tiempo puse un estudio sobre el cuento de Blancanieves. Me gustaría ahora hacer lo propio con la película de Walt Disney. Veamos pues el porqué se la premio con tantos Oscars y qué mensajes quería trasmitir el film.

El título de la película es: SnowWhite and the Seven Dwarfs (Blancanieves y los Siete Enanitos), y ya desde el principio deja claro que es una adaptación del libro “Fairy Tales” de los Hermanos Grimm.
Comienza con una vista del libro, abriéndose, y una voz en off que dice:
“Érase una vez una encantadora princesita llamada Blancanieves. Su madrastra, que era vanidosa y malvada, temía que alguna vez la muchacha la superara en belleza. Por eso, la vistió con harapos y la hacía limpiar los establos”
Vemos cómo desde el comienzo se hace uso de un diminutivo para referirse a Blancanieves, por otra parte, podemos observar que aquí, al comienzo del cuento, se contempla el trabajo de limpiar como un castigo. Sin embargo, al no ser este un castigo demasiado fuerte (se asocia la limpieza a la mujer), se refuerza con la idea de vestirla con harapos. De esta forma, la madrastra la priva de parte de su encanto, la estética, con la intención de que su belleza no llegue a superarla.
Comprobamos que el comienzo poco tiene que ver con el de los hermanos Grimm, en que Blancanieves tiene una infancia feliz hasta que comienza a superar a su madrastra en belleza.
La misma voz en off nos advierte que, cada vez que la reina pregunta al espejo, si la respuesta que éste le da la satisface, es decir, si dice que la reina sigue siendo la más hermosa de todo el mundo, la muchacha no sufre castigo alguno. Sin embargo, ya nos había advertido de que Blancanieves siempre se encontraba vestida con harapos y destinada a las tareas más duras del hogar. Esto puede interpretarse como la supeditación de Blancanieves a la madrastra, quien aún la mantiene bajo su poder y puede hacer con ella lo que quiera. Blancanieves, por lo tanto, es una niña al cuidado de su madre.
Por otra parte, podemos comprobar que la reina se refiere al espejo como: esclavo. Si hacemos una comparación sobre la voz del espejo y la voz interna de la niña que Blancanieves es, como ya dijo Bettelheim, corroboramos la idea de que Blancanieves está sometida a su madrastra.
No deja, por otra parte de ser al menos curiosa la forma de representación que tiene el espejo, que no es sino una máscara muy parecida a las usadas antiguamente en teatro. Las máscaras se usan para tapar el rostro, para “esconderse” de alguna manera, por lo que podríamos pensar, volviendo a hacer la asociación de espejo-voz de Blancanieves, que no se trata sino del pensamiento de Blancanieves, que quiere permanecer oculto a ojos de su madre, por miedo a las represalias.
En este momento, primera vez que visualizamos la pregunta de la reina al espejo, éste le contesta que Blancanieves es la más hermosa.
Comienzan los celos de la reina.
Vemos, en el fotograma siguiente, que Blancanieves se encuentra limpiando feliz, rodeada de palomas. Por una parte, la imagen nos dice que Blancanieves es feliz en su trabajo, pero por otra, los pájaros, símbolo universal de la libertad, nos está diciendo que Blancanieves ya sueña con “volar” de esa existencia, con escapar de allí.
Volvemos a ver que Blacanieves, en esta versión, se encuentra en otro estadio de desarrollo del que muestra en el cuento original.
La canción que tararea a los pájaros, manda un poderoso mensaje: Si deseas algo con fuerza, puede cumplirse. (Contrario al mensaje de los cuentos tradicionales en los que, lo que se enseña, es a trabajar con tesón para conseguir algo).
Parece lógico asociar el pozo donde canta, al pozo de los deseos. Sin embargo, podemos concluir que ese pozo no es sino la parte más oculta de Blancanieves, su inconsciente y deseos más profundos.

En ese momento, el príncipe hace su aparición. Vemos cómo de nuevo reinterpreta el cuento de los hermanos Grimm, en el que el personaje del príncipe no aparece hasta el final del cuento.

Los dos cantan juntos, ella se asusta al verlo y huye, para después contemplarle desde una ventana e incluso colocarse sus harapos para estar más guapa.
De esta manera, Disney adelanta brutalmente lo que en el cuento original era un paso al que se llegaba poco a poco. Aquí ya se nos dice que Blancanieves siente el deseo sexual, que ya ha madurado lo suficiente como para sentirlo, mientras que en el cuento original, Blancanieves no llegará a este estadio hasta encontrarse en casa de los Siete Enanitos.
Blancanieves, incluso, manda una paloma con un beso hacia el príncipe: su deseo va volando hacia él.
La reina los ve y siente celos. Esta es otra imagen que desconcierta el sentido del cuento original. En la película de Disney, la reina siente celos al ver que un hombre puede enamorarse de su hija, como si intentara decirnos que todos los hombres sólo deberían tener ojos para ella. Sin embargo, los celos de la madre están movidos por la propia belleza de la hija, símbolo de su crecimiento y, por lo tanto, envejecimiento de la propia reina.

La escena cambia y nos encontramos en el trono de la reina, que ordena al cazador que se lleve a Blancanieves lejos, al bosque, para que coja flores, y allí la mate. En algunas versiones de Blancanieves, como ya vimos, el cuento comienza precisamente cuando un conde y una condesa recogen a una muchacha del bosque. La condesa, al ver su belleza, siente envidia y la ordena descender para recoger unas flores, en ese momento, ordena al conductor que reemprenda la marcha, dejándola abandonada. Por lo que este pasaje, más que encerrar un simbolismo (como el propio que encierran las flores), parece ser un tributo a las versiones más clásicas.
El cazador se resiste: “Pero, majestad... ¡Es la princesa!
Podemos ver cómo Disney dulcifica esta parte del cuento, pues la reina pide como prueba el corazón de la princesa. De todos es conocida la simbología que encierra el corazón, órgano al que se le atribuyen los sentimientos humanos. Sin embargo, en esta versión, la reina sólo lo quiere como prueba, mientras que en el cuento original, la reina pide sus vísceras para comérselas, y así apropiarse, de algún modo, de su belleza. Esto también rompe el encanto del cuento original, pues aquí, la reina parece desconfiar del cazador (su esposo), motivo por el que le pide una prueba, mientras que en el cuento original no existe tal desconfianza hasta que descubre el engaño.

La escena vuelve a cambiar y nos encontramos en un bosque, un paraje idílico, y lo que primero puede llamarnos la atención es el hecho de que Blancanieves ya no vista con harapos, como si hubiera sucedido un cambio en su interior y se mostrase tan bella como es.

Los colores de sus vestidos también encierran un poderoso significado, pues predomina el color azul (símbolo del amor en nuestra cultura) y el rojo (que simboliza la pasión carnal y que es el color de la sangre, por lo tanto, de la vida). El cinto de su pelo, rojo, parece querer decirnos los pensamientos que más preocupan a Blancanieves en ese momento, es decir, la pasión que profesa por el príncipe.

El cazador flojea en el momento decisivo de matarla y la advierte del peligro que corre: “Está loca, celosa, quiere mataros”. Pero Blancanieves aún no sabe de quién habla: “Pero... ¿quién?” pregunta estupefacta. La respuesta es tajante: “La reina”.
A partir de aquí, Blancanieves se da cuenta del peligro que corre. Toda su vida parece desmoronarse y afloran los miedos y temores propios de la infancia, representados por su pérdida en un bosque tenebroso que parece querer acabar con ella.
Perderse en un bosque suele simbolizar algo muy parecido con lo que ocurre con los niños, en la realidad, cuando no encuentran su rol dentro de la casa y se sienten perdidos, inseguros. En este caso, la madre ha dejado de cumplir su papel en el seno materno (cuidados, amabilidad, dulzura, proporción de alimentos...) y la niña, aún muy joven para valerse por sí misma, pero con la suficiente edad como para querer independizarse, se encuentra perdida.
Con la llegada del día, el bosque, antes amenazador, se transforma y recupera su carácter idílico. Los animales van a consolarla y nos vuelven a dar un mensaje cargado de matices sexistas: “¿Qué hacéis cuando las cosas van mal?”, pregunta Blancanieves a los animales, “Ah, ya sé, cuando las cosas van mal, cantáis”. Es decir, la sitúa en una posición de inactividad. Mientras que un hombre, el príncipe, se habría enfrentado a los peligros, como sucede en las demás películas de Disney, a la mujer se le reserva el papel de inactividad, esperando que el mal tiempo escampe y todo vuelva a la normalidad. En realidad también se puede tomar como el acto de un niño asustado que se esconde, esperando que todo pase; pero la idea de inactividad y sumisión tomará, a partir de este momento de la película, un importante grado de desarrollo.

Tras la canción, los animales la llevan a la cabaña de los Siete Enanitos.
“Es una casa de muñecas”, exclama Blancanieves al verla.
Resulta curioso comprobar que, en esta película, al igual que en el cuento de Ricitos de Oro, la protagonista deba superar tres esfuerzos para entrar en la casa: primero mira por la ventana, después llama a la puerta, y por último abre el pomo.
En este momento, parece querer decirnos, la película, el papel que debe tomar una mujer en la casa.
Nada más entrar Blancanieves, en lo primero que se fija es en la suciedad y el desorden:
“Fijaos en la chimenea, cuánto polvo. Y mirad, hay telarañas por todas partes. ¡Ay, ay, ay, ay, ay, qué montón de platos sucios —como si le doliera ver tanta suciedad— Oh, y fijaos en esta escoba, jamás han barrido esta habitación” —la escoba estaba esperándola y la reconoce como suya.
Una idea cruza veloz su mente: “Para conseguir que me dejen quedarme, les limpiaremos la casa”.

Aquí puede verse también el alejamiento de la versión original, en que Blancanieves no toma parte de las tareas domésticas hasta que no se lo ordenan los enanitos, con lo que se ve que es un trabajo en vez de un placer, como quiere hacernos creer que debería ser, para la mujer, la película de Disney.
Esta idea de que a las mujeres debería causarles placer las tareas domésticas, se nos refuerza con la canción: “Silbando al trabajar”, canción que, inconscientemente, nos habla de la mujer y la limpieza, asociándolas como algo indisoluble.
Resulta curioso, también, el hecho de que los animales que participan en la limpieza de la casa, tengan marcados rasgos femeninos (grandes ojos con largas pestañas, etc), o infantiles, mientras que, los animales que poseen rasgos masculinos o hacen mal el trabajo (metiendo el polvo bajo las alfombras) o simplemente sirven de ayuda, es decir, no toman parte activa en el trabajo (puede verse una tortuga que sirve de piedra de lavar la ropa: la tortuga se mantiene inmóvil, riendo, mientras una ardilla de largas pestañas refriega la ropa contra él).

Su trabajo no sólo queda en limpiar, también ordena y adorna la casa, haciéndose ama y señora del hogar.
Para finalizar este plano, la película proyecta una imagen en la que podemos observarla, completamente feliz, barriendo la entrada de la casa.

A los enanos, por el contrario, nada más verlos se les asocia con el “trabajo duro”, con el que consiguen dinero para llevar a casa. Incluso en su propia canción afirman que, a más trabajo, más dinero. En un par de secuencias, Disney nos muestra, pues, la mentalidad burguesa de su tiempo.

Al finalizar la jornada, regresan a su cabaña.
Mientras tanto, Blancanieves se va a dormir al piso de arriba, tendiéndose sobre tres camas. Podemos ver, perfectamente, otra alusión al número tres, número que, a nivel inconsciente, se encuentra asociado al sexo (B. Bettelheim), algo que aquí apenas puede decirnos nada, y que en el cuento original no aparecía, pues Blancanieves probaba una a una todas las camas (buscaba su espacio en su nuevo hogar) hasta quedar dormida sobre una de ellas.

Cuando llegan los enanos, y ven las puertas abiertas, uno ya vaticina: “Tendremos problemas”, es decir, algo ha roto la segura monotonía y, nuevamente, en lo primero que se fijan, es en que todo está limpio y que hay comida.
Hacen subir a Mudito, a quien podríamos ver como al hermano bobo de muchos cuentos. El más pequeño que demuestra ser el más valiente y, contrariamente al cuento original, nos presentan a los enanos como seres impulsivos: “Matémoslo mientras duerme”, piensan al no saber quién se encuentra durmiendo sobre sus camas.
Al descubrirla, todos quedan encandilados por su belleza, menos Gruñón, que comienza, poco a poco, a ir dejando comentarios sexistas a lo largo de la película: “Bah, es una mujer, y todas son como el veneno, tienen muchos remilgos”.

En esta escena, también se nos vuelve a hablar del poder del deseo. Mudito no puede hablar porque no lo ha intentado (diciendo con esto que, si deseamos algo con fuerza, acabará cumpliéndose. Todos esperan que si Mudito quisiera hablar, lo haría con normalidad, apartando de la mente del niño la idea de estar contemplando a un deficiente, a un mudo “real”; por desgracia esa idea es ficticia y puede causar muchos problemas en el niño que quede convencido que basta desear algo para que se cumpla).
Tras esto, todas las oraciones dirigidas a ella, son usadas con apelativos: querida, cariño, etc.
También se nos hace ver el inmenso poder de la reina que, nuevamente, al ser presentada como una madre, se nos muestra mágica y dotada de poderes sobrenaturales: “Ella lo sabe todo, domina la magia negra”. Bien podría pensar esto un niño pequeño, maravillado porque su madre descubra sus intenciones sin que éste haya dicho nada.

Tras meditar sobre si se puede quedar o no, vuelve la idea sexista sobre el trabajo doméstico, pues parte de Blancanieves, y no de los enanitos como sucede en el cuento original, la idea de hacer las tareas domésticas para que la dejen quedarse: “Si dejáis que me quede os limpiaré la casa, fregaré, coseré y también cocinaré”.
Tras esto, ocupa el lugar de madre respecto a los enanos, contraria esta visión, también, a la idea del cuento original.

Aquí, Blancanieves les ordena cuándo deben ir a acostarse, e incluso les manda lavarse las manos antes de comer, llegando a controlar si los enanos lo hacen o no. Incluso los enanos sienten vergüenza cuando Blancanieves les pide que les enseñe las manos (como cualquier niño al mostrar sus manos sucias a su madre, antes de comer).
Incluso llega a amenazar: “Si no os laváis las manos, no os dejaré probar la cena”.
Gruñón vuelve a soltar sus comentarios: “Os lo advierto, les dais la mano y se cogen hasta el codo”, generalizando a todas las mujeres y sus comportamientos.
“Vaya rositas de pitiminí que habéis resultado ser”, a los demás enanos, ridiculizándolos por haber obedecido a una mujer. Es decir, el comportamiento de los enanos como seres preedípicos sería perfecto si no fuera por la presencia de Gruñón, que recuerda qu´ñe papel debe ocupar un hombre, sea de la edad que sea.

Cambia la escena y nos encontramos en el castillo de la reina, ante un primer plano de la caja donde el cazador tenía que haber puesto el corazón de la princesa. Pero, en su lugar, había puesto un corazón de jabalí.
El broche de la caja es un corazón atravesado por una espada, como le gustaría ver a su hija.
La reina vuelve a preguntar al espejo y este le descubre la traición del cazador.
“Traidor, ingrato”, grita, colérica, la reina. Este apelativo de ingrato, parece no tener mucho sentido si vemos al cazador como un sirviente de una reina cruel, pues poco tendría que agradecer un siervo. Sin embargo, si contemplamos al cazador desde la figura del padre que prefiere salvar a la hija, vuelve a tomar un nuevo significado. Por otra parte, puede apreciarse que no hay castigo. El cazador, a pesar de haber desobedecido a la reina, queda impune, algo que casa perfectamente con la idea de que se trata del padre.

La reina planea su venganza, para la que transforma su belleza en fealdad.
Contemplamos una nueva simbología de los colores en el brebaje que prepara, pasando del rojo (sangre, vida, pasión), al verde (veneno, envidia, celos). Como si su corazón, antes lleno de vida, se hubiera marchitado con los celos, envenenándose. También se aprecia el grito de terror que profiere la reina al ver cumplido su mayor temor: sus pelos se encanecen, aparecen las arrugas y su rostro se deforma a la vez que su voz pierde frescura; se ha convertido en una anciana.

Después, la reina, busca cómo matarla: la manzana envenenada.
Vemos pues que, en esta versión, la reina sólo visitará a Blancanieves una sola vez, en vez de las tres visitas que hace en el cuento original, por lo que esta parte de la película pierde gran parte del significado que encerraba el cuento en su forma original.
De todas formas, la simbología de la manzana (aunque aquí sólo se muestra de un color: el rojo) sigue hablándonos de lo mismo que el cuento original: o bien, que el hecho de probar esa manzana es una expresión de la madurez sexual, vista desde el punto de vista de la primera unión con un hombre (pérdida de la virginidad), o bien que esa madurez sexual es la llegada de la primera menstruación.

Volvemos a la cabaña de los enanitos, donde puede volver a verse la actitud de sumisión que mantiene Blancanieves en los aspectos lúdicos, quedando relegada a estar sentada en un rincón, mientras los enanos tocan y bailan sus canciones.
Anoto aquí una estrofa de la canción que habla por sí sola:
“Tras una mocetilla fui
hasta el último confín.
Logró ver lo mejor de mí,
Yo, de ella, lo más ruin".

Tras un baile, Blancanieves vuelve a sentarse próxima a la cocina (representada por la chimenea y los cazos y pucheros que cuelgan de ella), es decir, vuelve a ocupar su lugar en la casa. Después, canta una canción de amor que vaticina lo que sucederá:
“Tal vez muy pronto ya / mi príncipe vendrá / ya jamás nos diremos adiós / y seremos felices los dos.”
Gruñón, nuevamente, sentencia: “Qué cursi” refiriéndose al pensamiento de las mujeres en general.

Blancanieves, nuevamente, al haber ocupado su papel en la casa, manda que vayan a acostarse. Podemos apreciar que existe una connotación sexual, pues los enanos le ceden su habitación, durmiendo ellos abajo. Sin embargo en el cuento original, los enanos eran hombres en la fase preedípica, es decir, eran hombres que no estaban desarrollados, por lo que no existe la connotación sexual que aquí nos hacen ver. En el cuento original, Blancanieves duerme con los enanitos, sin que ello suponga más que el mero hecho de dormir.
En el piso de abajo, una nueva sentencia de Gruñón, recuerda a los niños que visionan la película, que las mujeres: “son peor que un dolor de muelas”.

De nuevo en los dominios de la reina, encontramos otra alteración sobre el cuento original cuando ésta lee que, el antídoto contra la manzana es “el primer beso de amor”, con esto, Walt Disney, no sólo nos dice que el remedio al mal es el amor, sino que subordina la vida de la mujer (Blancanieves) a los actos de su amante.

Blancanieves se queda cocinando y hace su aparición la reina. Le ofrece la manzana diciéndole que es “la manzana mágica del amor” (se vuelve a hacer mención al amor, tema sobre el que ha girado la película, y no la madurez sexual como en la versión original). Incluso se ve la subordinación de la vida de la esposa a la del esposo, cuando Blancanieves desea, hablando sobre su príncipe: “entonces me llevará a su castillo y viviremos felices”.

El resto de la película es semejante al cuento original, salvo que aquí son los enanitos los causantes de la muerte de la reina, algo irrisorio si sabemos que los enanitos no son más que hombres subdesarrollados que aún se encuentran en la fase preedípica, por lo que jamás podrían hacerle ningún mal a la reina.
Como nota simbólica (no todo va a ser malo en la película), me gustaría destacar la escena en que la reina, transformada de horrible vendedora, se acerca a la casa de Blancanieves. Podemos apreciar como siguen a la vieja dos buitres, pues saben que se va a producir una muerte. Es decir, la reina lleva la muerte a sus espaldas (los buitres), sin embargo, lo que no sabe es que ella misma será quien los alimente.

No obstante, hay que recordar que esta película tiene un contexto histórico y, detrás de los cambios que realizó Disney del cuento original, había toda una filosofía, corrientes pedagógicas y psicológicas que lo apoyaban.
No fue intención (supongo) de Disney el hacer una película con un simbolismo tan marcadamente sexista, sino que la sociedad de su época estaba reforzando la idea de los roles familiares a través de la manipulación de los cuentos clásicos, a los que se veía como un gran mal en la educación de los niños. Hoy, por fin, se ha vuelto a demostrar su valía y la compañía de Disney (aunque lentamente y aún con mucho por trabajar) está mejorando bastante estos aspectos en sus nuevas películas.
Elige en amistad
a esas personas,
que sabes que no te van a dar disgustos
hasta el día de su muerte.

Gloria Fuertes

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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por FLaC » Lun 19 Abr, 2010 13:48

El cuento, de tradición oral, tenía en efecto esa función de transmisión de peligros sociales. Pero para una sociedad en general analfabeta. ¿Son necesarios los cuentos descarnados? Es necesario transmitir a nuestros niños los peligros que los rodean, para que vivan sin miedo pero que tampoco sean temerarios. Mientras sea efectivo el método, poco importa la forma.

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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por dhrapi » Lun 19 Abr, 2010 18:44

Pues hablando de cuentos: pá mear y no echar gota.

Leído en http://www.ecologiablog.com
Irán: un clérigo advierte que el sexo extramarital incrementa los terremotos


Teherán

Interesante noticia para los geólogos la que publica The Telegraph hoy: el Ayatollah Kazem Sedighi, clérigo iraní de línea dura, ha dicho a sus seguidores que las mujeres que visten de forma inapropiada -habría que ver cuáles son los criterios del Ayatollah para determinar que una prenda es inapropiada- incitan a los hombres a tener sexo extramarital y esto incrementa los terremotos.

Pues sí, henos aquí, pasada la primera década del siglo XXI, considerando la posibilidad de que las relaciones sexuales con personas con las que no se está casado puedan incrementar la actividad sísmica de la Tierra. La cúpula clerical de Irán quiere establecer un vínculo entre el movimiento de las placas tectónicas y la forma de vestir de las mujeres. El diario inglés cita textualmente las palabras del Ayatollah:

«Muchas mujeres que visten inapropiadamente hacen que los jóvenes se extravíen, tientan su castidad e incitan al sexo extramarital en la sociedad, lo cual incrementa los terremotos».
Jamás saldré vivo de este mundo.

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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Tuppence » Lun 19 Abr, 2010 22:23

:D ¡Cuánto me alegro de leerte por aquí, Dhrapi! Aunque te lea en otros off-topic. Eso siempre, off-course.

¡El iraní, con los terremotos! No sé si habla experiencia propia o ajena, por algun rollete extramarital en el que sintió que temblaba la tierra. No sabe una si reírse o tenerle envidia.


Respecto a los cuentos, hago un inciso dentro del hilo, perdón por desvirtuar. Es cierto que el cuento clásico muchas veces es truculento. Pero los modernos también, si por "cuentos" entendemos cómic, dibujos animados, películas, videojuegos, etc. Lo que ya no estoy tan segura es lo de que sólo se explique para una sociedad mayoritariamente analfabeta.

Las grandes historias del cuento son las grandes historias, en general, que han venido rodando por tradición oral, de generación en generación, como antes rodaron otras historias (los mitos, las fábulas, las epopeyas, por ejemplo) hasta que alguien las recopiló y hoy están entre nosotros atribuidas a un nombre (Homero o Esopo, que más da), aunque sepamos que no son obra de un único autor ni de un único siglo. La historia de "las tres hijas" que aparece en tantos cuentos (a veces son tres hijos) que compiten para ver agradar a su padre, el rey, que les pone pruebas para medir su amor, no es sólo un cuento tradicional: es también la trama del "Rey Lear" de Shakespeare o es también la historia de "Ran", de Kurososawa. Las historias de héroes o semihéroes las encontramos en las mitologías o en forma de cualquier cuento tradicional, tan peliagudo puede ser para Hercules limpiar los establos de Augias como para Garbancito llevar un caballo a pastar a un prado. Se trata de pruebas desmedidas para el tamaño del héroe que, a pesar de todo, superan.

Y lo mismo en lo que se refiere a la esencia del mensaje: El símbolo. No necesitan demasiada "lectura". Actualmente, al símbolo se añade también la imagen, pero eso tampoco es nuevo. Salvando la temática, entre un anuncio de "Dolce & Gabbana" y un cuadro religioso del retablo de una iglesia donde se muestre la biblia en verso, sólo hay una diferencia de técnica: el fresco, el óleo, la madera, frente a la película o el soporte electromagnético. Pero el mecanismo por el que intenta persuadir, es exactamente el mismo. (Fin del inciso).

De acuerdo, FlaC, en que de lo que se trata es de enseñar a vivir sin miedo pero sin ser temerarios. Ayer o anteayer veía una película en la que alguien decía que, mientras viviéramos con miedo, cualquiera podría controlarnos. Pero de pronto soy incapaz de recordar qué película era: ni un nombre, ni una triste escena. ¡Qué rabia!

Sarm, me ha gustado el análisis de El Escocés. Y también me gusta Bettelheim, al que cita.
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Cervantes
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Cervantes » Vie 23 Abr, 2010 12:24

Un chiste machista


Ella: -¿Qué haces ?
El contesta: -matando moscas
-¿ y has matado alguna?
-Sí, ! 3 machos y 2 hembras !
-¿Cómo sabes si son machos o hembras?
¡ 3 estaban en el vaso de cerveza y 2 en el teléfono!

De buen rollo eh? tambien es un poco feminista, no deja muy bien a los machos...

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Sarmale
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Sarmale » Vie 23 Abr, 2010 12:31

(:-)
Elige en amistad
a esas personas,
que sabes que no te van a dar disgustos
hasta el día de su muerte.

Gloria Fuertes

Cervantes
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Cervantes » Sab 24 Abr, 2010 13:51

Me ha hecho gracia que te haya hecho gracia.
Venga va, otro. El último.

Va el apolo XXI en mision a marte. Desde houston se comunican con la nave.
- A ver, simio numero 1, utilice las coordenadas que le hemos asignado y apliquelas en la consola de mandos.
al cabo de un rato.
- simio numero 2, tome referencias del vuelo y actualice la base de datos.
cuando se aseguran que el simio hace lo correcto
- simio numero 3 cuando haya hecho los calculos pertinentes preparese para salir al exterior y tomar muestras.
despues
- y usted señora garcía...
- si, si, ya lo se, que no toque nada y lo deje todo bien limpio.

Cervantes
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Re: Mujer: La otra parte de la Humanidad

Mensaje por Cervantes » Sab 24 Abr, 2010 14:36

Esto va de cachondeo eh? prometo hacer aportaciones mas serias al tema de este hilo

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