Se busca esposo (*)
El que no haya oído, dicho o pensado algo parecido, que levante el dedo: La historia de la mujer que busca un marido. La del hombre que sortea con habilidad los peligros del matrimonio hasta que es
pescado o
cazado por alguna predadora.
El otro día, que estaba yo dedicada, tan aplicada como suelo, a escudriñar bien escudriñadas todas las encuestas que me encuentro por ahí, me vino a la mente una cancioncilla de una película muy simpática, “
La novia salvaje”, con Robert Taylor empeñado en escapar del punto de mira de una mujer de armas tomar, Eleanor Parker, temible tanto por su lengua certera como por su escopeta envenenada, digo, por su lengua envenenada y su escopeta certera, que me estoy trabucando.
No entraremos ahora en el título español, eso de "La novia
salvaje", cuando en realidad la peli se llamaba
Many rivers to cross. Supongo que con lo de "salvaje" se quería indicar que la chica necesitaba un poquillo de "doma". Como hay ilustres precedentes, ya sean literarios, como la shakesperiana "La fierecilla domada", o cinematográficos, véase "El hombre tranquilo", de Ford, pues corramos un tupido velo y a otra cosa, mariposa.
La peli era muy divertida. Estaba también Victor Mclaglen, en uno de esos papeles irascibles y simpaticotes que suele interpretar. Y había indios, tramperos, un concurso de tiro al blanco… Y muchos, muchos ríos que cruzar. Digo yo que por eso se llamaría
Many rivers to cross.
El chico, Robert Taylor, iba a su bola por el bosque, vestido de David Crocket, poniendo trampas, siguiendo huellas, feliz y sin ataduras de ningún tipo, y cantaba una cancioncilla muy pegadiza: “
La ilusión del hombre es volar sin hacer nido. De la mujer, es la ilusión buscar y pescar marido”. Algo así, no recuerdo exactamente la letra.
Y esto es lo que pensaba yo, mientras leía las estadísticas de marras: Que ya no quedan hombres como los de antes. O lo que no quedan son mujeres. No lo sé.
Porque, a ver, en las estadísticas sobre “Matrimonios heterosexuales en España”, que pueden consultarse
aquí, surge la sospecha de que las cosas ya no son lo que eran.
Porque ahora, entre los que se lanzan a contraer un nuevo matrimonio, hay más hombres divorciados que mujeres divorciadas. Y más viudos que viudas.
Por ejemplo, en el año 2007 se celebraron o se perpetraron unos doscientos mil matrimonios heterosexuales. La mayoría de los contrayentes eran célibes. Sin ir más lejos, en 2007 se casaron 181.237 solteras y 178.386 solteros. Más solteras que solteros, como puede verse. Un 1,6% más. (Lo más interesante, no obstante, no es tanto ver cuántos se casaron, sino cómo ha ido disminuyendo el número de matrimonios a lo largo de los años).
Pero, y aquí viene lo que comentaba: Entre los que “repetían”, después de haber disfrutado de las mieles de un matrimonio anterior, había más hombres que mujeres. Concretamente, en el año 2007 contrajeron matrimonio un 11% más de divorciados que de divorciadas, y un 64% más de viudos que de viudas. Por supuesto, las cifras totales de divorciadas y divorciados son muy inferiores a las cifras totales de solteros y solteras. Pero así y todo, el hecho es que hay más “repetidores” que “repetidoras”.
Y podremos buscar miles de causas, no digo yo que no, y miles de interpretaciones. Que si el hombre es, como duracell, dura más. Que si el hombre es más feliz que la mujer en el matrimonio, y por eso repite más. Que si el hombre es más desprevenido que la mujer, y por eso tropieza dos veces con la misma piedra Que si el hombre es más dependiente que la mujer, y por eso se busca otra vez una compañera de viaje… Podemos interpretarlo como queramos, según acudamos a la sociología, a la rumorología, al estereotipo, a lo que sea….
Pero, el dato es el dato: que hay más repetidores que repetidoras…
La ilusión del hombre es volar sin hacer nido. De la mujer, es la ilusión buscar y pescar marido…..
Ta-ra-ra-ra-ra-ra-rá …. Se me ha metido la cancioncilla, y no me la quito de la cabeza.
P.D.

Hola, Tennison. Y hola de nuevo, Sarm.
(*) Nota al título del post: Intermediarios, abstenerse.
