Hola, estoy escribiendo mi novela y llega al punto en que aparece una bruja demasiado erotica. Me podeis decir donde puedo encontrar dibujos de brujas, hechizos de amarre,etc... Cualquier cosa me será de utilidad. Es que antes de escribir sobre cualquier cosa me gusta documentarme bien. Me haríais un gran favor. Cualquier web será bien recibida. La idea que tengo en mente son las 5 brujas de four rooms, algo parecido, pero estoy abierto a sugerencias o webs. Muchas gracias tios/as.
Besitos
webs sobre brujas, hechizos, etc...
Bueno yo aqui te voy a hablar de la bruja que más me ha impresionado a mi, una bruja verídica, que murio no hace muchos años, La bruja Pachita.
Originaria de Méjico, Pachita alcanzo fama Mundial, debido a sus milagrosas y continuas sanaciones, Bruja de Verdad?,genial Prestidigitadora?, no se sabe, pero lo que si está claro es que la bruja Pachita era un personaje excepcional, fuera de lo común y con una energía interior superior a la normal.
Al parecer Jodo tuvo una época de ayudante de Pachita, donde asistía atonito a las operaciones-curaciones, él desde una visión no tan crédula como la de muchos pacientes, siente admiración por Pachita, y saca de sus experiencias con la bruja parte del esbozo de lo que será su actual "Psicomagia", tambien mama la manera de tratar a las personas y sacarles ese niño interior que todos tenemos.
Aqui te dejo unos extractos del libro "Psicomagia" de Alejandro Jodorowsky.
De hechizos de amarre yo me acuerdo que hice uno de pequeñito, creo recordar que se necesitaba tela roja de gamuza o algo así y varias velas de distintos colores, en la tela roja esa metias algo de quien querias << amarrar>> y con las velas y tal, soltabas una parrafada, pero vamos ya te imaginas el resultado final... NULO.
Una cosa es Pachita y otra los juegos de niños.
PD: Oye cuando acabes tu novela queremos una version electrónica
Originaria de Méjico, Pachita alcanzo fama Mundial, debido a sus milagrosas y continuas sanaciones, Bruja de Verdad?,genial Prestidigitadora?, no se sabe, pero lo que si está claro es que la bruja Pachita era un personaje excepcional, fuera de lo común y con una energía interior superior a la normal.
Al parecer Jodo tuvo una época de ayudante de Pachita, donde asistía atonito a las operaciones-curaciones, él desde una visión no tan crédula como la de muchos pacientes, siente admiración por Pachita, y saca de sus experiencias con la bruja parte del esbozo de lo que será su actual "Psicomagia", tambien mama la manera de tratar a las personas y sacarles ese niño interior que todos tenemos.
Aqui te dejo unos extractos del libro "Psicomagia" de Alejandro Jodorowsky.
Churrasca aunque la vieja Pachita de erótica no tenia nada, era mas bien la típica bruja anciana y arrugada, a lo mejor te sirve de algo para tu novela, el saber un poco de esta impresionante mujer.Jodorowsky en su libro escribió:
¿Cómo se desarrollaba una consulta <<normal>> en casa de Pachita?
La gente, sentada en una sala de penumbra, esperaba su turno para entrar en la habitación en la que operaba la bruja.
Todos los ayudantes hablaban en voz baja, como si estuvieran en un templo. A veces, uno de ellos salía de la <<sala de operaciones>> escondiendo en las manos un paquete misterioso.
Entraba al baño y, a través de la puerta semiabierta, se percibía el fulgor del objeto que se quemaba en el fuego.
El ayudante salía y nos advertía en un murmullo: <<No entren hasta que el daño se haya consumido. Es peligroso acercarse a él mientras está activo. Podrían pillarlo...>>
¿Que era realmente ese "daño"?. No lo sabíamos, pero el mero hecho de tener que abstenerse de orinar mientras se producía una de aquellas inmolaciones con fuego provocaba una impresion extraña.
Poco a poco uno abandonaba la realidad habitual para dejarse arrastrar hacia un mundo paralelo totalmente irracional.
Después de pronto, salían de la sala de operaciones cuatro ayudantes portando un cuerpo inerte envuelto en un lienzo ensangrentado y lo depositaban en el suelo, como si fuera un cadáver.
Porque una vez terminada la operacion y colocados los vendajes, Pachita exigía del paciente inmovilidad absoluta durante media hora, so pena de muerte instantánea.
Los operados, temerosos de ser aniquilados por fuerzas superiores, no hacían ni el menor gesto. Inmóviles, petrificados, parecían realmente muertos.
No es necesario agregar el efecto que ejercía esta escenografía sobre el candidato.
Cuando Pachita lo llamaba en voz baja utilizando siempre la misma fórmula,<< Ahora te toca a ti, hijito de mi alma>>, el paciente se echaba a temblar de pies a cabeza y regresaba a la infancia.
Por eso se podía decir tal vez que esa bruja no atendía a adultos sino a niños, porque así los trataba, cualquiera que fuera su edad.
Recuerdo haberla visto dar un caramelo a un ministro mientras le preguntaba con voz grave y cariñosa: <<¿Qué te duele, mi niño?>>.
La gente se abandonaba a ella en cuerpo y alma, tomándola como antídoto de su terror.
Acaba de describir el ambiente, los preliminares, muy importantes sin duda. Pero me gustaría saber como se desarrollaba en general la operación en si misma...Como << ayudante>>, usted tuvo que ser un testigo privilegiado.
¡No sé hasta qué punto, porque al igual que todos estaba bajo el poder de la magia del ambiente! Pachita hacía tendersde al paciente en un catre, siempre a la luz de una vela, ya que, según ella, la luz eléctrica podía dañar los organos internos. Luego, señalaba el lugar del cuerpo que iba a <<operar>>, lo rodeaba de algodón y derramaba un litro de alcohol por encima. El olor del producto se extendía por la habitación,. creando un ambiente de sala de operaciones. Ella estaba siempre acompañada por dos ayudantes -Con frecuencia yo era uno de ellos-y media docena de discípulos que tenían terminante prohibido cruzar las piernas,
los brazos o los dedos, para facilitar la libre circulación de energía. De pie,
yo mismo vi cómo hundía el dedo casi por completo en el ojo de un ciego, o cómo <<cambiaba el corazón>> a un paciente, al que parecía abrirle el pecho con sus manos, haciendo correr la sangre... Pachita me obligaba a meter la mano en la herida, yo palpaba la carne desgarrada y retiraba ensangrentados los dedos. De un tarro de cristal que tenía al lado, le pasaba un corazón llegado no se sabía de donde -del depósito o del hospital-, que ella procedía a << implantar>> en el cuerpo del enfermo de forma mágica: nada más ser colocado sobre el pecho, el corazón desaparecía bruscamente, como aspirado por el cuerpo del paciente. Este
fenómeno de << aspiración>> era común a todos sus << implantes>>: por ejemplo, Pachita tomaba un trozo de intestino, lo colocaba sobre el << operado>> y en ese mismo instante desaparecía en su interior. La vi abrir una cabeza y meter las manos. Podías sentir el olor de los huesos chamuscados, oías ruido de líquidos... La operacion no estaba exenta de violencia y constituía un expectáculo bastante crudo, a la mexicana, pero al mismo tiempo Pachita mostraba una ternura extraordinaria.
De hechizos de amarre yo me acuerdo que hice uno de pequeñito, creo recordar que se necesitaba tela roja de gamuza o algo así y varias velas de distintos colores, en la tela roja esa metias algo de quien querias << amarrar>> y con las velas y tal, soltabas una parrafada, pero vamos ya te imaginas el resultado final... NULO.
Una cosa es Pachita y otra los juegos de niños.
PD: Oye cuando acabes tu novela queremos una version electrónica

Gracias Zorpiento, lo he leido detenidamente y buscare más sobre ese tema, a ver si encuentro el libro y lo leo. Con respecto a lo de Pachita me ha dado mucho que pensar, la verdad es que mi novela de amor no es una novela de amor normal, creo que estoy muy influenciado por Tarantino,no es coña. Hace tiempo lei el Secreto del Orfebre de Elia Barceló y me quedé pasmado, yo queria escribir una novela igual en modo, no en tema. Llevo ya mucho tiempo escribiendola y solo llevo 80 paginas, es una novela corta, como mucho serán unas 100, asi que ya esta por acabar. Habré repasado mi novela unas 100 veces, he quitado pronombres personales sin sentido, reiteraciones, fallos de tiempo, no concordancias, poco a poco y con muchas horas he conseguido que todo encaje casi de manera perfecta. Sólo la han leido dos personas y man dicho que es espectacular, pero claro son mi padre y mi hermana, asi que como comprenderás no me van a decir que la novela es una mierda.
Cuando la novela esté escrita no te preocupes que estará publicada en este foro y con una pequeña dedicacion a Divxclasico.
PD: No quiero ser pedante ni parecer un superescritor ni nada por el estilo, la novela tiene más de trabajo que de arte.
Abrazos
Cuando la novela esté escrita no te preocupes que estará publicada en este foro y con una pequeña dedicacion a Divxclasico.
PD: No quiero ser pedante ni parecer un superescritor ni nada por el estilo, la novela tiene más de trabajo que de arte.
Abrazos
He estado buscando en la red y la verdad es que poco he encontrado sobre el tema, la mayoria de las webs son de numeros 806 o de tiendas para comprar los productos que casualmente forman parte de los amarres, asi que desesperado he tirado de mi imaginación, un poco perturbada ya de por si y he usado una antigua poesia de las meigas, así que ha salido esto.
No os riais, pero gracias por la colaboración. Aqui teneis un cacho.
Gawyn por casualidad no jugarias al ultima online no?
---------------------------------------------------
Al día siguiente Alberto se despertó de un sobresalto, se vistió, cerró la caravana de David y volvió al pueblo andando. Tuvo que cruzar la comuna hippie y el asentamiento de los feriantes, que como todos los años, pasaban las épocas sin ferias a las afueras del pueblo. Allí, una caravana antes nunca vista, encima de ésta, un cartel grande decía:
“Abigail Williams, bruja por encargo”. Alberto paró frente a la caravana, atónito, dubitativo, y cuando giraba para volver al pueblo la puerta se abrió y apareció ella. Tenía el pelo negro, la piel morena, los ojos color verde lunar, los labios carnosos, perfilados con un rosa húmedo y unas manos finas llenas de pulseras y anillos de plata. Apenas aparentaba los veinte, pero por su voz y la sabiduría que desprendían sus poros debería rondar los cincuenta y pocos. A día de hoy nunca vi una falda tan bien puesta, y mucho menos un escote como el suyo, seguramente con el que engañó al mismísimo Diablo para que le revelara el secreto de la eterna juventud. Hola Alberto, sabía que algún día te vería por aquí, -dijo Abigail.
Alberto tragó saliva y tomando aire preguntó. ¿Cómo sabes mi nombre, lo has adivinado o tengo cara de llamarme Alberto? Joder, es impresionante, ¿puedes adivinarme el futuro? No soy vidente amor, soy bruja, respondió sonriendo. Conozco tu nombre de hablar con David sobre ti, le pregunte si sufrías mal de amores y él me lo confirmó. Apreciación en calidad de mujer y no de bruja, las mujeres sabemos cuándo está enamorado un hombre, después de ahí, David me contó largo y tendido tus desventuras. Entra en la caravana y veremos que podemos hacer. Alberto agachó la cabeza, se metió las manos en los bolsillos e impulsivamente miró a la derecha e izquierda antes de entrar. No te preocupes, a estas horas nadie te verá por aquí, los feriantes en épocas estivales viven de noche y duermen de día. Alberto sonrojado entró tímido y cauto a la caravana, había frecuentado sitios de peor reputación, más escabrosos, más oscuros, más siniestros, más sombríos, más perversos, más de Alberto, pero ninguno le dejó tan impresionado como aquella caravana de pocos metros cuadrados. La luz entraba con la misma cautela que lo hizo él, una cortina de colores separaba el gabinete de operaciones de su habitación. Dos sofás de cuero rosa hacían compañía a una mesa redonda con una camilla color verde mar, encima de la mesa una baraja española y una caja de puros habanos. Me vas a echar las cartas, a leerme las cenizas ¿no? No soy vidente amor, te lo dije antes. Ayer celebré mi cumpleaños con los feriantes, nos bebimos unas copas mientras jugábamos al mus y disfrutábamos de unos puros, -respondió iluminando lo lúgubre de la caravana con una sonrisa más propia de ángel que diablo. Siéntate y escucha con atención.
Hace tiempo tuve un romance con un tal Jhon Proctor, guardián del libro sagrado, que no era otra cosa que una relación de los brujos y brujas que habitábamos aquellos lares por aquellos entonces. La cuestión es que John y yo queríamos empezar una vida en común, pero lo teníamos bastante difícil. En aquellos tiempos el adulterio estaba castigado con la horca, así que decidimos engañar a George Burroughs, párroco y tío mio, para que hiciera un amarre a Elizabeth, la mujer de John. Como es normal George no sabía que era un amarre, lo convencimos de que era un antiguo rito irlandés por el cual, los cristianos refortalecían los lazos del sacramento del matrimonio. A pesar de lo exótico que podía parecer el rito se lo tragó, Elizabeth quedó totalmente enamorada de George, y este, aunque tardó bastante en caer, al final lo hizo. Cuando el amarre estuvo lo suficientemente consolidado tuve que denunciar a Elizabeth por adulterio, quitándome dos pájaros de un tiro, a mi tío y a la mujer de John, decapitada pocos días después. Las brujas amarramos y desamarramos los amarres como cordones de zapatos, así que este era una simple excusa para dar muestra de su adulterio. Con esto vengo a decir que tengas mucho cuidado con quien piensas cuando hagas el amarre porque sus efectos pueden ser caóticos e incluso volverse en tu contra, entonces, solo una bruja podrá deshacer el amarre, cualquiera menos la que hizo el primero, y como no sea la bruja de tu suegra pocas brujas vas a encontrar por aquí. No tengo suegra, -dijo Alberto. Si me haces caso pronto la tendrás amor.
Debes conseguir una cola de lagarto, pelos de gato, pata de conejo, sangre de una virgen, leche de madre recién parida, lágrimas tuyas y además… Jajaja, era broma, no te asustes amor, esas cosas sólo salen en películas y propaganda esotérica. Necesitarás una foto de tu amada y junto a otra tuya unirlas poniendo en medio un mechón de pelo, si tuvieras uno de tu amada sería el no va más. Deberás atravesar las fotos en horizontal con seis alfileres, bien juntitos y alineaditos, y coser los bordes de las fotos con hilo rojo. Por las noches debes ponerlo bajo la almohada antes de dormir y deberás recitar una poesía. Al día siguiente cuando te levantes, lo guardas en un sitio oscuro. Cómo se llama ella. Isabel –respondió Alberto soñando y dando por sentado que el amarre prácticamente había funcionado antes de hacerlo.
Bien pues apunta…
Vengan a mi brujas y duendes,
que no se vean pero que estén presentes,
que entren aquí sin que nadie se entere,
no rompan paredes, ni puertas, ni ventanas,
si no que las atraviesen,
que Isabel
se enamore de Alberto que
venga hasta mi como un cordero,
como lobo hambriento busque mi sexo,
que camine hacia mi y no a otro dueño.
os lo ordeno que me traigáis a Isabel
enamorado y tierno,
lleno de amor como en mis sueños.
Alberto acabó de anotar y con un gesto entre incredulidad y desesperación dijo: Lo haré esta misma noche y a ver mañana que tal. Esto no es como el colacao, instantáneo, tiene que transcurrir un tiempo, cada cosa tiene que ir acoplándose, sentimientos, miradas furtivas, complicidad, etc… y por supuesto tienes que verla y aunque no habléis, ella tiene que fijarse en ti, que sepa que existes, que estás vivo -respondió Abigail casi de memoria, se notaba que había soltado ya muchas veces este mismo sermón. Gracias, de verdad, si algún día nos casamos tu serás la madrina, te lo prometo –respondió Alberto implorando y dispuesto a sacrificar la madrina de la boda que por otra parte llevaba muerta años. Si yo fuera la madrina de la boda seguramente no habría boda, al menos cristiana, así que mejor busques otra, -respondió Abigail con una carcajada ácida como ella misma.
No os riais, pero gracias por la colaboración. Aqui teneis un cacho.
Gawyn por casualidad no jugarias al ultima online no?
---------------------------------------------------
Al día siguiente Alberto se despertó de un sobresalto, se vistió, cerró la caravana de David y volvió al pueblo andando. Tuvo que cruzar la comuna hippie y el asentamiento de los feriantes, que como todos los años, pasaban las épocas sin ferias a las afueras del pueblo. Allí, una caravana antes nunca vista, encima de ésta, un cartel grande decía:
“Abigail Williams, bruja por encargo”. Alberto paró frente a la caravana, atónito, dubitativo, y cuando giraba para volver al pueblo la puerta se abrió y apareció ella. Tenía el pelo negro, la piel morena, los ojos color verde lunar, los labios carnosos, perfilados con un rosa húmedo y unas manos finas llenas de pulseras y anillos de plata. Apenas aparentaba los veinte, pero por su voz y la sabiduría que desprendían sus poros debería rondar los cincuenta y pocos. A día de hoy nunca vi una falda tan bien puesta, y mucho menos un escote como el suyo, seguramente con el que engañó al mismísimo Diablo para que le revelara el secreto de la eterna juventud. Hola Alberto, sabía que algún día te vería por aquí, -dijo Abigail.
Alberto tragó saliva y tomando aire preguntó. ¿Cómo sabes mi nombre, lo has adivinado o tengo cara de llamarme Alberto? Joder, es impresionante, ¿puedes adivinarme el futuro? No soy vidente amor, soy bruja, respondió sonriendo. Conozco tu nombre de hablar con David sobre ti, le pregunte si sufrías mal de amores y él me lo confirmó. Apreciación en calidad de mujer y no de bruja, las mujeres sabemos cuándo está enamorado un hombre, después de ahí, David me contó largo y tendido tus desventuras. Entra en la caravana y veremos que podemos hacer. Alberto agachó la cabeza, se metió las manos en los bolsillos e impulsivamente miró a la derecha e izquierda antes de entrar. No te preocupes, a estas horas nadie te verá por aquí, los feriantes en épocas estivales viven de noche y duermen de día. Alberto sonrojado entró tímido y cauto a la caravana, había frecuentado sitios de peor reputación, más escabrosos, más oscuros, más siniestros, más sombríos, más perversos, más de Alberto, pero ninguno le dejó tan impresionado como aquella caravana de pocos metros cuadrados. La luz entraba con la misma cautela que lo hizo él, una cortina de colores separaba el gabinete de operaciones de su habitación. Dos sofás de cuero rosa hacían compañía a una mesa redonda con una camilla color verde mar, encima de la mesa una baraja española y una caja de puros habanos. Me vas a echar las cartas, a leerme las cenizas ¿no? No soy vidente amor, te lo dije antes. Ayer celebré mi cumpleaños con los feriantes, nos bebimos unas copas mientras jugábamos al mus y disfrutábamos de unos puros, -respondió iluminando lo lúgubre de la caravana con una sonrisa más propia de ángel que diablo. Siéntate y escucha con atención.
Hace tiempo tuve un romance con un tal Jhon Proctor, guardián del libro sagrado, que no era otra cosa que una relación de los brujos y brujas que habitábamos aquellos lares por aquellos entonces. La cuestión es que John y yo queríamos empezar una vida en común, pero lo teníamos bastante difícil. En aquellos tiempos el adulterio estaba castigado con la horca, así que decidimos engañar a George Burroughs, párroco y tío mio, para que hiciera un amarre a Elizabeth, la mujer de John. Como es normal George no sabía que era un amarre, lo convencimos de que era un antiguo rito irlandés por el cual, los cristianos refortalecían los lazos del sacramento del matrimonio. A pesar de lo exótico que podía parecer el rito se lo tragó, Elizabeth quedó totalmente enamorada de George, y este, aunque tardó bastante en caer, al final lo hizo. Cuando el amarre estuvo lo suficientemente consolidado tuve que denunciar a Elizabeth por adulterio, quitándome dos pájaros de un tiro, a mi tío y a la mujer de John, decapitada pocos días después. Las brujas amarramos y desamarramos los amarres como cordones de zapatos, así que este era una simple excusa para dar muestra de su adulterio. Con esto vengo a decir que tengas mucho cuidado con quien piensas cuando hagas el amarre porque sus efectos pueden ser caóticos e incluso volverse en tu contra, entonces, solo una bruja podrá deshacer el amarre, cualquiera menos la que hizo el primero, y como no sea la bruja de tu suegra pocas brujas vas a encontrar por aquí. No tengo suegra, -dijo Alberto. Si me haces caso pronto la tendrás amor.
Debes conseguir una cola de lagarto, pelos de gato, pata de conejo, sangre de una virgen, leche de madre recién parida, lágrimas tuyas y además… Jajaja, era broma, no te asustes amor, esas cosas sólo salen en películas y propaganda esotérica. Necesitarás una foto de tu amada y junto a otra tuya unirlas poniendo en medio un mechón de pelo, si tuvieras uno de tu amada sería el no va más. Deberás atravesar las fotos en horizontal con seis alfileres, bien juntitos y alineaditos, y coser los bordes de las fotos con hilo rojo. Por las noches debes ponerlo bajo la almohada antes de dormir y deberás recitar una poesía. Al día siguiente cuando te levantes, lo guardas en un sitio oscuro. Cómo se llama ella. Isabel –respondió Alberto soñando y dando por sentado que el amarre prácticamente había funcionado antes de hacerlo.
Bien pues apunta…
Vengan a mi brujas y duendes,
que no se vean pero que estén presentes,
que entren aquí sin que nadie se entere,
no rompan paredes, ni puertas, ni ventanas,
si no que las atraviesen,
que Isabel
se enamore de Alberto que
venga hasta mi como un cordero,
como lobo hambriento busque mi sexo,
que camine hacia mi y no a otro dueño.
os lo ordeno que me traigáis a Isabel
enamorado y tierno,
lleno de amor como en mis sueños.
Alberto acabó de anotar y con un gesto entre incredulidad y desesperación dijo: Lo haré esta misma noche y a ver mañana que tal. Esto no es como el colacao, instantáneo, tiene que transcurrir un tiempo, cada cosa tiene que ir acoplándose, sentimientos, miradas furtivas, complicidad, etc… y por supuesto tienes que verla y aunque no habléis, ella tiene que fijarse en ti, que sepa que existes, que estás vivo -respondió Abigail casi de memoria, se notaba que había soltado ya muchas veces este mismo sermón. Gracias, de verdad, si algún día nos casamos tu serás la madrina, te lo prometo –respondió Alberto implorando y dispuesto a sacrificar la madrina de la boda que por otra parte llevaba muerta años. Si yo fuera la madrina de la boda seguramente no habría boda, al menos cristiana, así que mejor busques otra, -respondió Abigail con una carcajada ácida como ella misma.